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Friday, 30 January 2015

Llamamiento a la paz de Eugen Drewermann ante el Palacio Bellevue en Berlín, 13-12-2014



Discurso del teólogo, psicoanalista y escritor alemán Eugen Drewermann en la concentración por la paz del 13.12.2014 ante el Palacio Bellevue en Berlín, 13-12-2014
Traducido por Claudia Mutizabal, editado por Javier Fdez. Retenaga, Tlaxcala
Original
Mis muy estimados señores y señoras, queridos amigos y amigas de la paz:
Estamos aquí, en vísperas de Navidad, para expresar lo que todos sentimos: ¡Queremos paz y no guerra!
Como teólogo, quisiera recordarle al señor Gauck que cuando él todavía estaba en activo en la Iglesia no les explicó a sus parroquianos cómo los ángeles clamaban en Belén por una política pacifista del emperador romano Augusto. Era justo lo contrario a la Pax Romana a lo que se referían: al que te golpee una mejilla, ofrécele la otra. Esto es lo contrario al rearme. Bienaventuradas, se dice en el Sermón de la Montaña, me atrevo a llamar a las personas que en este mundo tienen el coraje de permanecer indefensas. A la luz de esto, se advierte una perversión de los valores cristianos que Ud. pretende defender, cuando nos dice que es un acto de responsabilidad estar preparados para la guerra en cualquier parte del mundo. No lo estamos, ¡estamos en contra!

Cierto es que, como el Estado económicamente más fuerte en Europa, tenemos una responsabilidad de alcance mundial. Pero con la señora Merkel la responsabilidad ha llegado hasta el punto de que ocupamos el tercer puesto entre los países exportadores de armas. La mayoría de loa alemanes ya no lo toleran más. ¡NOSOTROS, de ninguna manera! Y cuando el señor Gabriel intenta que al menos se discuta y se sometan a control parlamentario las maquinaciones en torno al envío de tanques a Arabia Saudita, tiene que escuchar los aullidos y alaridos lanzados por las compañías de armamento EADS, MBB, Heckler & Koch y como se llamen las demás.¿Desde cuándo los negocios y las ganancias son más importantes que la vida humana?

Oh, sí, sí que tendríamos responsabilidad. En un mundo en el que cincuenta millones de personas mueren de hambre tendríamos la responsabilidad de actuar para que se ponga fin a la escasez de alimentos, se acabe con la escasez de agua dulce, se reduzca la sobrepoblación, se detenga la destrucción del medio ambiente y se termine de una vez con la migración económica de millones de personas que se encuentran en la miseria. En cambio, vemos cómo el Mediterráneo se convierte en una fosa común, protegido por los medios militares de Frontex, financiado por Berlín y con sede en Varsovia, para asegurar las fronteras del sur y blindar el área continental europea económicamente próspera. Esto no es responsabilidad, señor Gauck, esto es lo contrario, es mirar hacia otro lado con un despiadado cinismo.

A partir de 1989 tuvimos una maravillosa oportunidad que todavía hoy podríamos aprovechar: Entonces, Gorbachov le dijo a Bush padre que, tras la desaparición del Pacto de Varsovia, la OTAN podría disolverse y desmilitarizarse todo el territorio que va desde los Urales hasta el Atlántico.
Imaginémonos un mundo en el que los vastos recursos de conocimiento y economía, de buena voluntad y paz se convirtieran al fin en la solución de las verdaderas tareas de la humanidad, en lugar de esa locura, que se pretende crucial, de la expansión de la OTAN hacia el este, como un sustituto de la paz. La contribución política más importante a la paz es: ¡Fuera de la OTAN! Han querido hacer pasar a la OTAN por algo que nunca ha sido. Durante 35 años les enseñaron a los alemanes que tenían que proporcionar soldados y terribles armas de guerra para evitar ser atacados algún día. Para una política de paz basada en el equilibrio de poderes, para una política de paz fundada en la intimidación mutua, necesitábamos armas nucleares, armas bacteriológicas, armas químicas, bombas de napalm: todo tipo de bombas que vulneran el derecho internacional siguen estando en los arsenales de la OTAN. En 1989, la OTAN habría dejado de tener sentido. Y, de repente, revela lo que en realidad siempre pretendió: globalizar la hegemonía de Estados Unidos, sin trabas, sin límites, para imponer los intereses del capital.

No tenemos ninguna razón para permanecer por más tiempo en una alianza que pone de manifiesto sus criminales actividades e intenciones tan abiertamente como ahora sucede. ¿Realmente queremos que el señor Stoltenberg nos diga que los europeos tenemos que elevar el gasto militar hasta el 2 % del producto nacional bruto? En 1963, bajo Adenauer, en la República Federal prometimos que el 0,7% del producto nacional bruto se dedicaría a la ayuda al desarrollo. En todo este tiempo nunca se ha alcanzado siquiera el 0,4%. Y por los intereses de la deuda de los países en desarrollo hemos ingresado veinticinco veces más. La miseria del Tercer Mundo nunca ha sido un motivo real de este tipo de política. Pero reclamar ahora cinco veces más, el 2% del PNB, para el rearme, es ya lo último, la perversión de la responsabilidad por el mundo. Señor Gauck, estamos en contra de la guerra, porque toda guerra va en contra de lo que significaría la responsabilidad global, ¡y no permitiremos que las mentiras nos hagan volver la vista hacia otro lado, sencillamente porque al fin abrimos los ojos!

Ah, sí, Putin amenaza la paz mundial. El gasto militar de Rusia es de 80 mil millones de dólares. Es una cantidad increíblemente elevada. Pero ahora mismo se le consiente a EE.UU..gastar 500 mil millones de dólares, más los miles de millones necesarios para implantar en todo el mundo el programa de espionaje de la NSA y controlar así a toda la humanidad. Además de las operaciones secretas de la CIA alrededor de casi todo el globo. Además de la militarización del espacio con la NASA. A todo esto hay que añadir los alrededor de 300 mil millones que deben aportar los países de la OTAN. En total esto suma una cantidad diez veces mayor que todo lo que Rusia gasta para su defensa. ¿Quién tiene razones para temer a quién?

En 1989 se le prometió a Gorbachov que la OTAN no se movería ni un centímetro hacia el este. Incluso Genscher negoció la reunificación de Alemania sobre la base de que los nuevos estados federales permanecerían desmilitarizados. Durante 20 años han luchado en Neuruppin para evitar que se llevaran a cabo los planes del ejército federal de instalar allí un campo de ejercicios militares. Por lo demás, la expansión de la OTAN está completada. Once estados rodean ahora la frontera occidental de Rusia como un pulpo. La OTAN está en Georgia, quiere estar en Ucrania, instala sus bases en Kazajistán, Kirguistán y Uzbekistán, reclama la superioridad aérea en Asia Central, pasando por Afganistán. ¡Hoy la OTAN está en todos los lugares que no le corresponde! La OTAN no es una alianza defensiva, ¡es la alianza más agresiva que ha conocido la humanidad!

He oído que tenemos que ayudar a los kurdos. Así que tenemos que tener armas, por lo que necesitamos cien personas que los capaciten para manejar eficazmente nuestras armas. ¿Alguna vez hemos sentido interés por los kurdos? Los defensores de Kobane pertenecen al PKK, y serían por lo tanto una organización terrorista. Los kurdos fueron bombardeados por primera vez en 1925, desde el aire, por los británicos, porque habían hecho prospecciones de petróleo en el suelo que pisaban sus pies. 17 millones de kurdos, con una cultura milenaria, siguen esperando que se les permita ser un pueblo. Pero no pueden, porque eso podría afectar a los intereses de Turquía, país miembro de la OTAN. Por tanto, nunca han sido otra cosa que un muro de contención contra Sadam Hussein, contra Assad en Siria, siempre han tenido que callar y seguir el dictado de los estadounidenses. ¡Qué pena! Sólo la opción de poder formar su propio Estado merece nuestro apoyo, pero la actual masacre mutua, ¡de ninguna manera!

La política de defensa en su conjunto se enfrenta actualmente a un problema que comenzó con el barón de Guttenberg, cuando transformó a bajo costo, como había prometido, el ejército de leva obligatoria en un ejército profesional. Esto se hizo necesario porque cada vez eran menos los que estaban dispuestos a incorporarse a filas. Ahora a la ex ministra de Familia, la señora Ursula von der Leyen, como ministra de la guerra, se le ha encomendado la tarea de acercar el ejército a la sociedad. De entrada ya digo que ¡nunca se acercará a nosotros! Es quizá posible hacer que la imagen del ejército sea amigable mejorando la comunicación digital, mejorando los comedores y la comida en los cuarteles, con tiempo libre los fines de semana y medidas similares. Tal como dice la señora von der Leyen: equiparándolo a otras empresas. Señora von der Leyen, ¡el ejército no es una empresa como las demás! ¡Lo que allí se aprende es a matar gente de la manera más eficiente!
No vamos a dejar que nos lo vendan como si fuera lo más normal. Como si cuando nos sirven la morcilla en la tienda pudiera sernos indiferente lo que pasa en los mataderos de la periferia de las ciudades. ¡Estamos interesados en saber cómo piensa usted producir seguridad! Acercar el ejército a la familia, para que veamos así al padre sentado en Postdam asimilando la orden de asesinar extrajudicialmente con drones a diez mil kilómetros de distancia, y a su hijito sentado en el regazo, aprendiendo cómo acaso dentro de diez años mejore la cosa. ¿Así debe ser en el futuro la educación de nuestros hijos y el modo de enseñarles lo que podría significar responsabilidad global?

No hay ataque teledirigido de los estadounidenses que no sea coordinado desde la ciudad alemana de Ramstein. Todos lo saben, pero es necesario y urgente denunciar y acabar con este abuso de utilizar una base alemana. No necesitamos armas que maten sin poner en peligro a nuestros propios soldados. Necesitamos la eliminación de las armas para que nadie más esté en peligro.

Ah, sí, no hay que entrar en otros países, dice Obama en relación con Crimea y Ucrania. Pero, por favor, ¿quién, desde 1965, ha necesitado invadir Vietnam, Iraq, Somalia, devastar Libia y Siria?, ¿quién ha visto necesario irrumpir por segunda vez en Iraq y, entre tanto, llevar a más de un millón de personas a la muerte mediante el embargo? El Agente Naranja utilizado en Vietnam para arrasar la ruta Ho Chi Minh sigue hoy teniendo consecuencias en forma de abortos espontáneos y casos de cáncer; los mismos efectos que el uranio empobrecido en Iraq; y ni siquiera sobre las minas utilizadas en Afganistán quiere el ejército alemán ofrecer información, por razones de seguridad. Pero ahora vamos a enviar cientos de soldados al norte de Iraq con el fin de enseñarles cómo desactivar minas. No hay forma más cínica de burlarse de la población alemana que con discursos de ese tipo.

Lo que ni el señor Gauck, ni la señora Merkel, ni la señora von der Leyen parecen comprender es que enseñarles a los jóvenes que hay que aplicar desde ya el principio de “tú o yo” y el modo de matar al “enemigo” de la forma más rápida y contundente representa un cambio total de conciencia. Y como ya no apartamos la mirada, echemos un poco la vista atrás. Era en 1918 cuando en Europa todos deberían haberlo dicho: no es concebible que después de la masacre de diez millones de personas alguien pudiese haber ganado esta absurda guerra. Todos perdimos nuestra humanidad en las impresionantes batallas de Verdún, Ypres, Cambrai; todos nos unimos en torno al lema “¡Nunca más guerra!”..Pero, en lugar de eso, unos pretenden no haber perdido la guerra y los otros haberla ganado. Así ocurrió la mayor tragedia del siglo XX. Ahora, justo cien años después, bien podríamos al fin comprender que con bombas se consiguen cementerios, ¡pero nunca la paz!

Quien hoy se hace soldado, lo hace para ganar dinero, siguiendo la lógica de la señora von der Leyen de que igual podría ser barrendero, carnicero, panadero o cualquier otra cosa. Hemos retrocedido al mercenariazgo de la Guerra de los Treinta Años. Ahora tenemos asesinos profesionales que matan cuando se les ordena. Sólo por dinero, no por algún motivo más elevado. Todo lo demás se dice para ofrecer una motivación ideal que cae por su propio peso.

También esto puede aprenderse de la llamada Primera Guerra Mundial: Doce años necesitó Erich Maria Remarque para poner en papel: “Si eso fue posible”, se refería a la tormenta de acero en el frente del oeste, “todo lo que alguna vez llamamos cultura, desde Platón a Schopenhauer, fue en vano. Seis semanas de adiestramiento fueron suficientes para que nos arrastrásemos por el barro por cualquiera que luciera los distintivos adecuados. Nos hemos convertido en animales, en asesinos, hemos dejado de ser humanos”. ¿Qué les decimos a quienes imparten clase en las escuelas, de los que la señora von der Leyen espera que reproduzcan la propaganda oficial del ejército? Cuando en Sajonia-Anhalt se plantean si por cada oficial del ejército que acude a las escuelas no debería dársele la palabra también a un pacifista, para que represente nuestros intereses, la CDU pone el grito en el cielo y echa abajo la propuesta. Después de todo, el ejército es un órgano constitucional y oponerse a él supondría socavar la moral militar. Esto es exactamente lo que queremos:
¡la desmoralización y la abolición del ejército! ¡Tenemos escrúpulos para matar y queremos provocarlos!

Pienso en los pilotos de los bombarderos, en Harold Nash, de la Royal Air Force, en julio de 1943. La Operación Gomorra fue ejecutada sobre la ciudad hanseática de Hamburgo. Los bombardeos sin interrupción provocaron en Hammerbruck 40.000 muertos en una sola noche. Según la descripción del propio Nash: “Vimos a nuestros pies una franja negra bordada de perlas y supimos que lo que habíamos causado allí abajo era peor que el infierno de Dante. Pero sólo veíamos fuego, no veíamos personas, de lo contrario no habríamos podido hacerlo”. ¿Verdaderamente debe ser esa la respuesta, que no necesitamos verlo? Asesinamos por ordenador, a 10.000 kilómetros de distancia, para que nuestros nervios no se vean afectados. ¿Es ésta entonces ahora la respuesta, señor Gauck, señora von der Leyen?

Y lo peor es la obediencia. Ningún ejército en el mundo enseña a sus mujeres y hombres más que a obedecer ciegamente las órdenes. Incluso los torturadores profesionales de los campamentos de Bagram, Polonia, Egipto o Siria son defendidos por Bush hijo y Dick Cheney, con el argumento de que no eran más que patriotas que cumplían órdenes. Los estadounidenses deberían saber lo que eso significa. En 1946, en los procesos de Nuremberg por crímenes de guerra, a los gerifaltes nazis les hicieron justamente esa misma pregunta: ¿Cómo entienden la responsabilidad? Y oyeron la sempiterna cantinela de la soldadesca en todo el mundo: “Órdenes son órdenes”. Y con razón dijeron los acusadores que ése es el comienzo del crimen, que no se puede dejar la personalidad en el guardarropa de la historia sólo porque uno se pone el uniforme.

¿Pero cómo puede uno entonces hacerse soldado? Uno de los que desertaron en 2003 en Bagdad, Joshua Key, lo dice sin roderos: “Nosotros no luchamos aquí contra terroristas, nosotros somos los terroristas”. Él vio cómo uno de sus compañeros abatió a tiros a una niña que con su hermanito del brazo iba al cuartel a mendigar, por temor a que pudiera ser de Al Qaeda y llevar explosivos en la cintura. Miedo y violencia, ésa es la lógica de la guerra. Y sólo mientras los poderosos nos infundan miedo podrán establecer su poder con la fuerza de las armas. Ante ustedes, señor Gauck, señora Merkel, señora von der Leyen, y todos ustedes comoquiera que se llamen, ya no nos dejamos amedrentar; ahora vamos a meterles miedo a ustedes, ¡porque ustedes están perdiendo el apoyo popular que los sostiene!

Para resumir, lo diré con palabras escritas en 1947 por el poeta Wolfgang Borchert, como su legado a la humanidad, cuando se encontraba moribundo en un hospital de Basilea. La lección de la Segunda Guerra Mundial, la lección de todas las guerras es que no es cierto que nuestro pacifismo sea una respuesta de la posguerra, sino que es la convicción fundamental de cualquier período anterior a la guerra; nos oponemos por principio a cualquier guerra. Así escribió Wolfgang Borchert:

¡Trabajador! Si vienen de nuevo y te dicen que, en lugar de los utensilios de cocina o el martillo, debes coger cañones y granadas de mano, trabajador, di, ¡NO!

Y madre, ¡madre alemana!, ¡madre ucraniana! Si vienen de nuevo y te dicen que debes parir hijos, muchachos para las trincheras, muchachas para los hospitales, madre alemana, madre ucraniana, di, ¡NO!

¡Investigador!, ¡catedrático! Si vienen de nuevo y te dicen que inventes una nueva muerte para la vieja vida, investigador, catedrático, di, ¡NO!

¡Y pastor de la Iglesia, sr. Gauck! Si vienen de nuevo y te dicen que bendigas las armas y justifiques la guerra, pastor de la Iglesia, di, ¡NO!

¡Pues si vosotros no decís NO, todo seguirá igual!

Esto es lo que nosotros queremos:

Fin del armamentismo,
Salida de la OTAN,
Abolición del ejército federal,
Conversión de todos los recursos en aras de la paz

La paz es el futuro, la guerra es el pasado. Y nos negamos a dejar que la conciencia alemana regrese a la Edad de Piedra. Esperamos con ilusión los días de Navidad y un año nuevo que evite los errores del pasado.

Gracias.

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