Moustafa Bayoumi, The Guardian, 30-1-2026
Traducido por Tlaxcala
Moustafa Bayoumi, nacido en 1966 en Zúrich (Suiza) de padres egipcios, creció en Europa y Canadá antes de venir a estudiar a Columbia en 1991 y convertirse en ciudadano usamericano. Escritor, periodista y columnista del diario The Guardian, enseña inglés en el Brooklyn College de la Universidad de la ciudad de Nueva York. Saltó a la fama con dos libros: How Does It Feel to Be a Problem?: Being Young and Arab in America (2008) y This Muslim American Life: Dispatches from the War on Terror (2015)
Mobile Fortify permite a los agentes obtener grandes cantidades de información sobre cualquier persona escaneando su rostro.
La fuerza letal que el Immigration and Customs
Enforcement (ICE) está ejerciendo en las calles usamericanas está recibiendo
con razón fuertes condenas de polític@s y juntas editoriales en todo el país y
alrededor del mundo. Ahora es el momento de empezar a prestar atención a otra
parte altamente dañina del arsenal del ICE: el despliegue de vigilancia masiva
por parte de la agencia.
Me refiero específicamente a Mobile Fortify, una
aplicación especializada que ICE ha estado usando al menos desde mayo de 2025.
¿Qué es Mobile Fortify? Es una aplicación de reconocimiento facial que además
puede tomar “huellas dactilares sin contacto” de alguien simplemente tomando
una foto de los dedos de una persona. La aplicación se ha utilizado más de
100,000 veces, incluso en niños, como se alega en una demanda presentada por el
Estado de Illinois y la ciudad de Chicago. Y es peligrosa. [ver NdT debajo]
Después de tomar una foto de alguien, un agente del
ICE ahora puede escanear el rostro o las huellas dactilares de esa persona en
una serie de bases de datos gubernamentales que según se informa incluyen más
de 200 millones de imágenes. El agente obtendrá inmediatamente grandes
cantidades de información sobre esa persona, incluidos nombre y fecha de
nacimiento, posible estatus de ciudadanía, nombres de familiares,
identificadores como números de registro de extranjero y mucho más.
Según los informes, ICE está utilizando la aplicación
en personas que sospecha están en el país sin autorización, pero esta
presunción conlleva su propio conjunto de problemas. El representante Bennie G.
Thompson, miembro de mayor rango del comité de seguridad nacional de la Cámara,
dijo a 404Media que ICE considera “que
una coincidencia biométrica aparente por Mobile Fortify eses una determinación ‘definitiva’
del estatus de una persona y que un oficial del ICE puede ignorar evidencia de
ciudadanía usamericana, incluido un certificado de nacimiento, si la aplicación
dice que la persona es extranjera”.
Empeora. En un documento obtenido por 404Media, el
gobierno admite que “es concebible que una foto tomada por un agente usando la
aplicación móvil Mobile Fortify pueda ser de alguien que no sea un extranjero,
incluidos ciudadanos americanos o residentes permanentes legales”. Nadie,
ciudadano o no ciudadano, puede optar por no participar tampoco. Y, como dice
el documento, “cada nueva fotografía o huella dactilar, independientemente de
la coincidencia, es un encuentro y se almacena y retiene en el ATS (Sistema Automatizado
de Seguimiento de Objetivos) durante 15 años”.
Quince años es un tiempo absurdamente largo para
retener dichos datos. A modo de comparación, el uso de reconocimiento facial
por parte de la TSA [Administración de Seguridad en el Transporte] es opcional,
y la agencia dice que elimina las fotografías después de que se ha verificado.
Además, testimonios durante una audiencia el 21 de enero revelaron que la TSA
ha estado ayudando al ICE verificando información de pasajeros para operaciones
de aplicación de inmigración.
Este tipo de tecnología claramente no se limita a USA.
En Gaza, el ejército israelí también ha empleado ampliamente el reconocimiento
facial para realizar vigilancia masiva, y se ha utilizado para identificar y
detener a palestinos, como informó el New York Times. El Times también
informó que la “tecnología luchó” en su misión, por lo que el ejército comenzó
a complementar sus resultados de búsqueda usando Google Photos. ¿Hay una
conexión entre la vigilancia masiva extremadamente intrusiva de los palestinos
en Gaza y la vigilancia masiva que ocurre en nuestras calles? En otras
palabras, ¿nos estamos transformando también en sujetos excesivamente
vigilados, como los palestinos en los territorios ocupados?
Las herramientas de reconocimiento facial de hoy a
menudo son duramente criticadas por su imprecisión, como deberían ser. Tales
ocurrencias son legión. El reconocimiento facial siempre ha sido mejor para
identificar a hombres blancos que a otras personas. Un estudio de 2018 dirigido
por una investigadora del MIT encontró que la tasa máxima de error en software
de reconocimiento facial para hombres de piel clara era del 0.8%. La tasa de
error para mujeres de piel más oscura era del 34.7%.
Y las consecuencias de tales sesgos son reales. En
Nueva Jersey en febrero de 2019, Nijeer Parks fue arrestado erróneamente por
robar una barra de chocolate e intentar atropellar a un oficial de policía. No
hizo nada por el estilo, pero Parks, que es negro, fue identificado
erróneamente por el software de reconocimiento facial de la policía. Terminó
pasando 10 días en la cárcel y casi 10 meses siendo procesado por un delito que
no cometió.
En octubre pasado, ICE identificó erróneamente dos
veces a una mujer mientras usaba Mobile Fortify en Oregón. Los agentes tomaron
fotos y consultaron la aplicación en dos ocasiones diferentes, y cada vez la
aplicación devolvió un nombre incorrecto diferente para la misma persona.
Así que el sesgo ciertamente es un problema real, pero
los resultados erróneos son realmente solo la punta del iceberg de esta
pesadilla tecno-autoritaria que ahora enfrentamos. La tecnología casi
seguramente se volverá aún más sofisticada y a medida que la tecnología mejore,
es posible que estos sistemas se vuelvan más precisos. Sin embargo, el problema
central permanecerá porque la precisión no es el verdadero problema.
Ninguna otra organización en la sociedad usamericana
puede ejercer el poder de la manera en que lo hace el gobierno. Éste tiene
derecho a tomar su dinero a través de impuestos, tomar su libertad a través de
un sistema legal penal e incluso tomar su vida a través de una ejecución
sancionada legalmente. El control sobre esta enorme cantidad de poder es que el
pueblo conserva el derecho no solo de crear y recrear el gobierno a través de
elecciones, sino también de desafiar al gobierno a través de (lo que debería
ser) un árbitro independiente: los tribunales.
Pero cuando el gobierno sabe casi todo sobre usted,
puede rastrear virtualmente todos sus movimientos, puede crear redes de
asociación basadas en aquellos que asume que son sus amigos, y puede recopilar
esta información sin buscar autorización de los tribunales y puede retener la
información durante años, simplemente apuntando un teléfono hacia usted,
entonces el siguiente paso lógico es que ese mismo gobierno usará esa
información para predecir lo que hará y lo que pensará.
¿Y qué impide que ese mismo gobierno use esta
información para intimidar a aquellos que considera disidentes o incluso
simplemente insuficientemente patrióticos? La acumulación centralizada y sin
control de información de l@s ciudadan@s crea la arquitectura para un gobierno
autoritario. Solo pregunte a los antiguos alemanes del este [y a los
actuales alemanes, NdT]. Es por eso que, en una democracia, es el pueblo
quien tiene el derecho a la privacidad y el gobierno debe operar públicamente.
No puede ser al revés.
Elaine Scarry, una filósofa usamericana, reconoció
este mismo hecho hace más de 20 años, después de que se aprobara la Ley
Patriota de USA, la pieza clave de la legislación de la “guerra contra el
terrorismo”. Es la “guerra contra el terrorismo” la que ha sentado la
infraestructura para la sociedad de vigilancia masiva y la presidencia imperial
que tenemos hoy. “La Ley Patriota invierte el requisito constitucional de que
las vidas de las personas sean privadas y el trabajo de los funcionarios
gubernamentales sea público”, escribió Scarry. “En cambio, crea un conjunto de
condiciones en las que nuestra vida interior se vuelve transparente y el
funcionamiento del gobierno se vuelve opaco”.
La privacidad, debemos notar, no es lo mismo que el
secreto. De hecho, la privacidad es más fundamental. La privacidad es una parte
vital de ser humano. La capacidad humana de hacer públicas algunas cosas
mientras se mantienen otras privadas es clave para aprender a confiar en los
demás, cómo construir comunidad e incluso cómo desarrollarnos a nosotr@s mism@s.
Así que cuando un gobierno elimina la privacidad de su pueblo, en efecto está
quitando parte de la humanidad de cada persona. La privacidad es “el fundamento
de la autonomía moral y la libertad”, explicó Scarry. “Los habitantes de un
país que pierden la garantía de privacidad también eventualmente pierden la
capacidad de hacer amigos y la capacidad de libertad política”.
Con los asesinatos de Renee Nicole Good y Alex Pretti,
el mes pasado nos ha mostrado que detener al ICE de disparar a civiles en la
calle es un imperativo si queremos salvar las vidas de personas inocentes. Lo
que también debería quedar claro ahora es que detener al ICE de tomar fotos de
nosotros a través de aplicaciones como Mobile Fortify es igual de necesario si
también queremos salvar nuestra democracia.
NdT
* La aplicación ha sido desarrollada por la empresa japonesa NEC, que forma parte del conglomerado SUMITOMO. El nombre “Mobile Fortify” puede confundirse con “Fortify”, el software de reconocimiento facial desarrollado por la empresa israelí Corsight AI, utilizado por el ejército en Gaza y en el resto de Palestina ocupada, así como por las policías de Bogotá [¡bravo, camarada Petro!] y de Essex [Thank you, comrade Starmer!].
Aunque estas dos tecnologías no pertenecen al mismo proveedor, la similitud de sus nombres no es casual. Refleja una estrategia recurrente de la industria de la vigilancia, que recicla un vocabulario de seguridad positivo (“fortificar”, “proteger”) para despolitizar y banalizar los dispositivos de control biométrico intrusivos, ampliamente documentados por sus violaciones de los derechos fundamentales.
Al contribuir a diluir las responsabilidades industriales, estatales y militares, esta convergencia léxica participa en la opacidad estructural de un sector en el que la circulación transnacional de las tecnologías de vigilancia escapa en gran medida al control democrático, al tiempo que alimenta políticas represivas, de control de migrantes o coloniales.
Me refiero específicamente a Mobile Fortify, una
aplicación especializada que ICE ha estado usando al menos desde mayo de 2025.
¿Qué es Mobile Fortify? Es una aplicación de reconocimiento facial que además
puede tomar “huellas dactilares sin contacto” de alguien simplemente tomando
una foto de los dedos de una persona. La aplicación se ha utilizado más de
100,000 veces, incluso en niños, como se alega en una demanda presentada por el
Estado de Illinois y la ciudad de Chicago. Y es peligrosa. [ver NdT debajo]


