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27/02/2026

Una apuesta perdida, un legado envenenado: Camp Century, una bomba tóxica de efecto retardado bajo el hielo de Groenlandia

Ben Cramer, con documentación de la asociación Robin des Bois, Athena21, 22-2-2026
Traducido por Tlaxcala

Al servicio de la OTAN - para confirmar el valor estratégico de la colonia danesa en los primeros días de la Guerra Fría, la instalación militar usamericana se reforzó en 1951. Como parte de la OTAN. Pero este “tratado de defensa de Groenlandia” de 1951 no menciona ni misiles balísticos, ni el reactor nuclear portátil, ni las bombas H... Obviamente.


En 1993, documentos desclasificados de la Fuerza Aérea de USA revelaron que, durante la mayor parte de los años 60, los bombarderos del Mando Aéreo Estratégico (SAC) que transportaban armas nucleares sobrevolaron regularmente Groenlandia. Sin embargo, este territorio de más de 2 millones de km² está sujeto a la prohibición danesa de cualquier presencia de armas nucleares en su suelo, según un protocolo establecido en 1957. De ahí las negociaciones entre Washington y Copenhague sobre las responsabilidades compartidas, analizadas por expertos como Hans Christensen.

Dos fotos de archivo de 1959, año de creación, a 1964, fin de las obras en Camp Century. A la izquierda, la tasa de deshielo en la región de Thule. © Colgan.

Esta instalación militar se realizó a expensas del pueblo kalaallit (inuit). Por ejemplo: para dar su visto bueno a la ampliación de la Base Aérea de Thule, Copenhague no se molestó en consultar a la población local, representada por el Consejo de Cazadores. En lugar de una consulta, el gobierno danés ordenó en mayo de 1953 el traslado/deportación de los nativos de Thule (los inughuit), una pequeña comunidad inuit que vivía de la caza y pesca tradicionales. 187 de ellos fueron obligados a abandonar sus tierras ancestrales para exiliarse en Qaanaaq, a 150 kilómetros al norte. No recibirían una compensación hasta 1999.

Camp Century sin “Átomos para la Paz”

En junio de 1959 comenzó la construcción de Camp Century, a 204 km al sur de la Base Thule, a 1.290 kilómetros del Polo Norte. Las 24 horas del día, aprovechando el día polar, de 150 a 200 hombres del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de USA (USACE) trabajaban. Oficialmente, se trataba de sostener una comunidad de científicos dedicada a la investigación del clima. Pero en realidad....

Camp Century representó el primer paso del proyecto ultrasecreto “Iceworm” (Gusano de Hielo). Detrás de esta fachada, el propósito de la base pionera era estudiar la viabilidad de una plataforma de lanzamiento de misiles balísticos bajo la capa de hielo para apuntar a la URSS. Aunque la instalación, incluido su reactor nuclear “de bolsillo”, había sido revelada por el Saturday Evening Post ya en 1960, la existencia de este proyecto, incluido su aspecto nuclear, no se hizo pública finalmente hasta 1997 por el Instituto Danés de Asuntos Internacionales, un instituto de investigación dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores danés.

El Pentágono aspiraba a construir un complejo militar de aproximadamente 135.000 km² (una superficie mayor que Grecia) en el que pudieran estacionarse hasta 11.000 soldados. Se planeó almacenar allí - ¡con la ambición de ser indetectables! - 600 misiles balísticos Minuteman con cabezas nucleares y moverlos entre 2.100 silos ocultos bajo el hielo del Ártico, para confundir a la inteligencia soviética. Pero finalmente no se desplegó ningún misil en la base.


Gran Obra y Reliquia de la Guerra Fría

Excavar la base subglacial, utilizando quitanieves o “fresadoras de nieve” gigantes traídas de los Alpes suizos, no fue tarea fácil. En total, se excavaron 21 túneles, todos perpendiculares a una “calle principal” de 335 metros de largo. El “Palacio de Hielo” de 55 hectáreas incluía viviendas, una biblioteca, espacios de trabajo y ocio, un teatro y una iglesia. Las aguas residuales se vertían en fosas, con la esperanza de que se congelaran en la criosfera y desaparecieran para siempre de los ojos y narices de la humanidad.

La obra se alimentaba con generadores diésel. Pero había que hacer algo mejor. Por lo tanto, se transportó un reactor de agua a presión de 2 megavatios en partes desde Thule hasta la capa de hielo y se ensambló en el lugar, en Camp Century.

Con 20 kg de uranio 235 enriquecido al 93%, el reactor nuclear desmontable PM-2A (Portable Medium Power) era capaz de alimentar el campamento durante 2 años y, al mismo tiempo, reemplazar el consumo anual de 1,5 millones de litros de fueloil de los generadores. En octubre de 1960, el PM-2A, diseñado por la American Locomotive Company (ALCO), comenzó a generar electricidad. ¡Un reactor nuclear “de bolsillo”: todo un hito mundial!

Pero este pequeño reactor modular, antepasado de los SMR actuales, diseñado y construido a mediados del siglo XX, representa una amenaza sanitaria y medioambiental durante los siglos venideros, como señala Paul Bierman, profesor de ciencias ambientales de la Universidad de Vermont, autor de “When the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth's Tumultuous History and Perilous Future.” (Cuando el hielo desaparezca. Lo que revela un núcleo de hielo de Groenlandia sobre la tumultuosa historia y el futuro peligroso de la Tierra).

¿Es tranquilizadora la tecnología atómica radicalmente innovadora? Según un
informe de Robin des Bois, las precauciones impuestas a los técnicos encargados de introducir las barras de combustible en el núcleo del reactor eran prácticamente inexistentes.

El Fin de una Ilusión y Camp Century con los Días Contados

Hubo que desengañarse: el mantenimiento del sitio resultó laborioso, complicado, incluso absurdo. Las estructuras de los túneles se deformaban y colapsaban bajo la compresión del hielo y la nieve superficial. Para evitar el colapso de Camp Century, los soldados-ingenieros tenían que extraer 40 toneladas de nieve de la base por semana y despejar 120 toneladas de la superficie al mes. Los ferrocarriles de acero rígido corrían el riesgo de deformarse por el movimiento del hielo; los misiles podían volcarse, y el reactor nuclear, conectado a una red de tuberías, respiraderos y conductos también en movimiento, también estaba amenazado. El programa “Iceworm” parecía cada vez más insostenible. Las discrepancias estratégicas dentro del ejército y los problemas técnicos (rápida deformación de los túneles, dificultad de los misiles para funcionar correctamente a -20°C) llevaron al secretario de Defensa McNamara a cancelar el proyecto en 1963. Este fiasco fue también resultado de la ignorancia. Como escribió Neil Shea en nationalgeographic.com, el 30 de enero de 2025: “El Proyecto Iceworm estaba condenado al fracaso desde el principio porque los glaciares se comportan como seres vivos. Se deslizan, encogen, crecen y colapsan, y es imposible que alguien los detenga”.

Con prisas, Camp Century fue cerrado durante el verano de 1963. Durante el verano de 1964, el núcleo del reactor fue desmantelado y repatriado a USA. El campamento fue abandonado cuatro años después. Pero nada se resolvió...

La Continuación de una Serie Negra

Tras el accidente del B-52G el 21 de enero de 1968

Después del cierre de Camp Century, un bombardero estratégico que transportaba municiones nucleares se estrelló cerca de la Base Aérea de Thule, rebautizada como Base Espacial Pituffik en 2023. A pesar del accidente en el hielo marino, las cuatro bombas H no detonaron. Sin embargo, el avión explotó, provocando la rotura y dispersión de las cargas nucleares, contaminando así la nieve circundante. Se puso en marcha una gran operación de limpieza. Se “invitó” a los inuit a realizar la limpieza, aunque no disponían del equipo de protección adecuado. Muchos inuit morirían a causa de la contaminación. La frecuencia del cáncer entre esta población alcanzaría niveles récord.

Las Consecuencias Ambientales de Camp Century

A partir de 1967, Camp Century fue abandonado. Completamente. Con la esperanza de que la nieve y el hielo enterraran la memoria del lugar.

William Colgan, especialista en clima y glaciares de la Universidad de York en Toronto, explicó al periódico The Guardian en septiembre de 2016: “En aquel entonces, en los años 60, el término “calentamiento global” ni siquiera se había inventado. Ellos (los ingenieros) pensaron que la base nunca quedaría expuesta. Pero el clima está cambiando, y la pregunta ahora es si lo que está abajo permanecerá allí”.

El legado de esta aventura, tan grandiosa como efímera, está cargado de consecuencias. Según el acuerdo entre la Comisión de Energía Atómica de USA y la Comisión Danesa de Energía Atómica (encargada de supervisar el desmantelamiento), todos los residuos sólidos fueron retirados de Groenlandia, colocados en contenedores de hormigón y sumergidos en lugares designados en el Océano Ártico o depositados en vertederos en USA. ¿Todos los residuos?

El futuro de los residuos

Según un estudio realizado por académicos de Canadá, Suiza, USA y Dinamarca, se abandonaron 200.000 litros de diésel, 240.000 litros de aguas residuales (agua de refrigeración del reactor) y 9.200 toneladas de residuos sólidos procedentes del desmantelamiento de estructuras, túneles, vías férreas y talleres de mantenimiento. Según los autores del estudio, los residuos químicos son los más preocupantes, especialmente los PCB (Bifenilos Policlorados), particularmente adecuados para su uso en la zona ártica. Gracias a su alta resistencia térmica y baja inflamabilidad, estos PCB - disruptores endocrinos, cancerígenos, persistentes y bioacumulables - se utilizaban en bases aéreas y estaciones de radar para prevenir incendios.

En 2016, la masa de residuos sólidos de Camp Century se concentraba a 36 metros de profundidad y la masa de residuos líquidos alrededor de los 65 metros. A partir de 2090, debido al calentamiento global, el espesor de la capa de hielo disminuirá. Tarde o temprano, la reaparición de los residuos (temporalmente) secuestrados en el hielo provocará, tanto para el medio ambiente como para las poblaciones animales y humanas, una carga adicional resultante de las negligencias del pasado. La “sopa tóxica” se dirigirá lentamente hacia el Santuario de Vida Silvestre de la Bahía Melville o Melville Bay, un santuario para la protección de belugas, narvales, focas y osos polares.

Descubrimientos mediante perforación de núcleos de hielo

El escaparate científico del proyecto, cuya verdadera naturaleza fue revelada por funcionarios daneses en 1997, permitió sin embargo la extracción del primer núcleo de hielo perforado, ahora estudiado con creciente interés. De estos datos surge una imagen más clara de un futuro en el que los cuatrillones de litros de agua dulce actualmente atrapados en la capa de hielo de Groenlandia podrían derretirse y ser “liberados” al océano.

Entre sueño megalómano e ignorancia

A pesar de toda la planificación, nadie podría haber imaginado que la investigación científica realizada en Camp Century, destinada a ocultar los últimos objetivos nucleares (Iceworm), constituiría el único y perdurable legado de Camp Century.

A Lost Bet, a Poisoned Legacy: Camp Century, a Ticking Toxic Bomb Under Greenland’s Ice

Ben Cramer, with documentation from the Robin des Bois association, Athena21, 22/2/2026
Translated by Tlaxcala

In the service of NATO - to confirm the strategic value of the Danish colony in the early days of the Cold War, the US USAmerican military installation was reinforced in 1951. As part of NATO. But this 1951 “Greenland defense treaty” mentions neither ballistic missiles, nor the portable nuclear reactor, nor the H-bombs... Obviously.


In 1993, declassified U.S. Air Force documents revealed that, for most of the 1960s, bombers from the Strategic Air Command (SAC) carrying nuclear weapons regularly flew over Greenland. However, this territory of over 2 million km² is subject to a Danish ban on any presence of nuclear weapons on its soil, according to a protocol established in 1957. Hence the negotiations between Washington and Copenhagen over shared responsibilities, analyzed by experts including Hans Christensen.

Two archive photos from 1959, the year of creation, to 1964, the end of work at Camp Century. On the left, the melt rate in the Thule region. © Colgan.

This military installation was carried out at the expense of the Kalaallit (Inuit) people. For example: to give its green light for the expansion of Thule Air Base, Copenhagen did not bother to consult the local population, represented by the Hunters' Council. Instead of a consultation, the Danish government ordered in May 1953 the transfer/deportation of the indigenous people of Thule (the Inughuits), a small Inuit community living from traditional hunting and fishing. 187 of them were forced to leave their ancestral lands to be exiled to Qaanaaq, 150 kilometers to the north. They would not receive compensation until 1999.

Camp Century without 'Atoms for Peace'

In June 1959, construction began on Camp Century, 204 km south of Thule Base, 1,290 kilometers from the North Pole. 24 hours a day, taking advantage of the polar day, 150 to 200 men from the U.S. Army Corps of Engineers (USACE) were at work. Officially, the aim was to sustain a community of scientists dedicated to climate research. But in fact ....

Camp Century represented the first step in the top-secret “Iceworm” project. Behind this facade, the pioneering base's purpose was to study the feasibility of a ballistic missile launch site under the ice cap to target the USSR. Even though the installation, including its “pocket” nuclear reactor, had been revealed by the Saturday Evening Post as early as 1960, the existence of this project, including its nuclear aspect, was only finally made public in 1997 by the Danish Institute for International Affairs, a research institute under the Danish Ministry of Foreign Affairs.

The Pentagon aimed to build a military complex of approximately 135,000 km² (an area larger than Greece) in which up to 11,000 soldiers could be stationed. It was planned to store there - with the ambition of being undetectable! - 600 Minuteman ballistic missiles with nuclear warheads and to move them between 2,100 silos hidden beneath the Arctic ice, in order to confuse Soviet intelligence. But no missiles were ultimately deployed at the base.


Major Construction and Cold War Relic

Digging the sub-glacial base, using snow blowers or giant “snow mills” brought in from the Swiss Alps, was no small feat. In total, 21 tunnels were dug, all perpendicular to a 335-meter-long “main street”" The 55-hectare “Palace of Ice” included living quarters, a library, work and leisure spaces, a theater, and a church. Wastewater was discharged into pits, hoping it would freeze in the cryosphere and disappear forever from humanity's eyes and noses.
The site was powered by diesel generators. But they needed to do better. A 2-megawatt pressurized water reactor was therefore transported in parts from Thule onto the ice cap and assembled on site, at Camp Century.

With 20 kg of uranium 235 enriched to 93%, the PM-2A (Portable Medium Power) demountable nuclear reactor was capable of powering the camp for 2 years and, at the same time, replacing the annual consumption of 1.5 million liters of fuel oil by the generators. In October 1960, the PM-2A, designed by the American Locomotive Company (ALCO), began generating electricity. A “pocket” nuclear reactor: a world first!
But this small modular reactor, ancestor of today's
SMRs, designed and built in the mid-20th century, poses a health and environmental threat for centuries to come, as noted by Paul Bierman, professor of environmental science at the University of Vermont, author of “When the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth's Tumultuous History and Perilous Future.”

Is radically innovative atomic technology reassuring? According to a
report by Robin des Bois, the precautions imposed on technicians tasked with inserting the fuel rods into the reactor core were practically non-existent.

The End of an Illusion and Camp Century on Borrowed Time

Disillusionment set in: maintaining the site proved laborious, complicated, even absurd. The tunnel frameworks deformed and collapsed under the compression of ice and surface snow. To prevent the collapse of Camp Century, the soldier-engineers had to extract 40 tons of snow from the base per week, and clear 120 tons from the surface per month. The rigid steel railways risked deforming under the movement of the ice; missiles could therefore tip over, and the nuclear reactor, connected to a network of pipes, vents, and ducts themselves in motion, was also threatened. The “Iceworm” program thus appeared increasingly untenable. Strategic disagreements within the military and technical problems (rapid tunnel deformation, difficulty for missiles to function properly at -20°C) led Secretary of Defense McNamara to cancel the project in 1963. This fiasco was also the result of ignorance. As Neil Shea wrote on nationalgeographic.com, on Jan 30, 2025: “Project Iceworm was doomed from the start because glaciers behave like living beings. They slide, shrink, grow, and collapse, and it is impossible for anyone to stop them.”

In haste, Camp Century was closed during the summer of 1963. During the summer of 1964, the reactor core was dismantled and repatriated to the USA. The camp was abandoned four years later. But nothing was resolved...

The Continuation of a Series of Disasters

After the B-52G crash on January 21, 1968

After the closure of Camp Century, a strategic bomber carrying nuclear munitions crashed near Thule Air Base, renamed Pituffik Space Base in 2023. Despite the crash on the sea ice, the four H-bombs did not detonate. However, the plane exploded, causing the rupture and dispersion of the nuclear charges, thus contaminating the surrounding snow. A major cleanup operation was then launched. The Inuit were “invited” to do the cleaning, although they did not have adequate protective equipment. Many Inuit would die as a result of their contamination. The frequency of cancer among this population would reach record levels.

The Environmental Fallout of Camp Century

From 1967, Camp Century was left abandoned. Completely. In the hope that snow and ice would bury the memory of the place.

William Colgan, climate and glacier specialist at York University in Toronto, explained to The Guardian newspaper in September 2016: “back then, in the 60s, the term 'global warming' hadn't even been invented. They (the engineers) thought the base would never be exposed. But the climate is changing, and the question now is whether what is down below will stay there.”

The legacy of this adventure, as grandiose as it was ephemeral, is fraught with consequences. According to the agreement between the USAEC and the Danish Atomic Energy Commission (responsible for overseeing the dismantling), all solid waste was removed from Greenland, placed in concrete containers, and submerged in designated sites in the Arctic Ocean or deposited in landfill sites in the USA. All waste?

The Future of the Waste

According to a study conducted by academics from Canada, Switzerland, the USA, and Denmark, 200,000 liters of diesel, 240,000 liters of wastewater (reactor cooling water), and 9,200 tons of solid waste from the dismantling of frameworks, tunnels, rails, and maintenance workshops were left abandoned. According to the study's authors, chemical waste is the most concerning, especially PCBs (PolyChlorinatedBiphenyls), particularly suitable for use in the Arctic zone. Thanks to their high thermal resistance and low flammability, these PCBs - endocrine disruptors, carcinogenic, persistent, and bioaccumulative - were used in air bases and radar stations to prevent fires.

In 2016, the mass of solid waste from Camp Century was concentrated at a depth of 36 meters and the mass of liquid waste around 65 meters. From 2090 onwards, due to global warming, the thickness of the ice cap will decrease. Sooner or later, the reappearance of the waste (temporarily) sequestered in the ice will cause, for both the environment and animal and human populations, an additional burden resulting from the negligence of the past. The “toxic soup” will slowly make its way towards the Melville Bay Wildlife Sanctuary, a sanctuary for the protection of belugas, narwhals, seals, and polar bears.

Discoveries Through Coring

The scientific showcase of the project, whose true nature was revealed by Danish officials in 1997, nonetheless allowed the extraction of the first drilled ice core, now studied with increasing interest. From this data emerges a clearer picture of a future where the quadrillions of liters of freshwater currently locked in the Greenland ice cap could melt and be “released” into the ocean.

Between Megalomaniac Dream and Ignorance

Despite all the planning, no one could have imagined that the scientific research conducted at Camp Century, aimed at concealing the ultimate nuclear objectives (Iceworm), would constitute the sole and only lasting legacy of Camp Century.

Un pari perdu, un legs empoisonné : Camp Century, une bombe toxique à retardement sous la glace du Groenland

Ben Cramer,  avec la documentation de l’association Robin des Bois, Athena21, 22/2/2026

Au service de l’OTAN - pour confirmer la valeur stratégique de la colonie danoise aux premières heures de la guerre froide, l’implantation militaire usaméricaine est renforcée en 1951. Dans le cadre de l’OTAN. Mais ce ‘traité de défense du Groenland’ de 1951 ne mentionne ni les missiles balistiques, ni le réacteur nucléaire portable, ni les bombes H…Évidemment.

En 1993, des documents déclassifiés de l’U.S. Air Force révèlent que, pendant la majeure partie des années 1960, les bombardiers du Strategic Air Command (SAC) embarquant des armes nucléaires ont régulièrement survolé le Groenland. Or, ce territoire de plus de 2 millions de km² est soumis à l’interdiction danoise de toute présence d’armes nucléaires sur son territoire, selon un protocole mis en place dès 1957. D’où les tractations entre Washington et Copenhague sur les responsabilités partagées qu’ont analysé des experts dont Hans Christensen.

Deux photos d’archives de 1959, date de création, à 1964, fin des travaux de Camp Century. À gauche, la vitesse de fonte dans la région de Thulé. © Colgan.

Cette implantation militaire se fait au détriment du peuple Kalaallit (Inuit). Par exemple : pour accorder son feu vert à l’agrandissement de la base aérienne de Thulé, Copenhague ne prend pas la peine de consulter la population locale, représentée par le Conseil des chasseurs. En lieu et place d’une consultation, le gouvernement danois ordonne en mai 1953 le transfert/déportation des autochtones de Thulé (les Inughuits), petite communauté inuite vivant de la chasse et de la pêche traditionnelles. Ils sont 187 à être contraints de quitter leurs terres millénaires pour s’exiler à Qaanaaq, à 150 kilomètres au nord. Ils ne recevront un dédommagement qu’en 1999.

Camp Century sans ‘Atoms for Peace’

En juin 1959 démarre, à 204 km au sud de la base de Thulé, la construction de Camp Century, à 1 290 kilomètres du Pôle Nord. 24 heures sur 24, en profitant du jour polaire, 150 à 200 hommes du U.S. Army Corps of Engineers (USACE ) sont à l’œuvre. Officiellement, il s’agit de faire vivre une communauté de scientifiques dédiée à la recherche sur le climat. Mais en fait ….

Camp Century représente la première étape du projet top secret ‘Iceworm, ‘Ver de glace’. Derrière cette façade, la base pionnière a pour raison d’être d’étudier la fonctionnalité sous la calotte glaciaire d’une rampe de lancement de missiles balistiques pour vitrifier l’URSS. Même si l’installation, y compris de son réacteur nucléaire ‘de poche’, avait été dévoilée par le Saturday Evening Post dès 1960, l’existence de ce projet, y compris son volet nucléaire, ne sera finalement rendue publique qu’en 1997 par l’Institut danois des affaires internationales, un institut de recherche relevant du ministère danois des Affaires étrangères.

Le Pentagone ambitionne de construire un complexe militaire d’environ 135.000 km2 (une superficie plus vaste que la Grèce) dans lequel pourraient stationner jusqu’à 11 000 soldats. Il est prévu d’y stocker - avec l’ambition d’être indétectables !  -  600 missiles balistiques Minuteman à tête nucléaire et de les faire circuler entre 2 100 silos dissimulés sous les glaces de l’Arctique, afin de brouiller les pistes du renseignement soviétique. Mais aucun missile ne sera finalement déployé sur la base.

Grand chantier et vestige de la guerre froide

Le creusement de la base sous-glaciaire, grâce à des déneigeuses ou « fraises à neige » géantes acheminées depuis les Alpes suisses, n’est pas une mince affaire. Au total, 21 tunnels sont creusés, tous perpendiculaires à une « rue principale » de 335 mètres de long. Le « Palais des glaces » de 55 hectares comprend des quartiers d’habitation, une bibliothèque, des espaces de travail et de loisirs, un théâtre et une église. Les eaux usées sont déversées dans des fosses, dans l’espoir qu’elles seront congelées dans la cryosphère et disparaîtront à jamais des yeux et des nez de l’humanité.
Le chantier est alimenté en électricité par des groupes électrogènes diesel. Mais il va falloir faire mieux. Un réacteur à eau pressurisée de 2 mégawatts est donc transporté depuis Thulé en pièces détachées sur la calotte glaciaire et assemblé sur place, à Camp Century.

Avec 20 kg d’uranium 235 enrichi à 93 %, le réacteur nucléaire démontable PM-2A (Portable Medium Power) est capable d’alimenter le camp pendant 2 ans et, par la même occasion, de remplacer la consommation annuelle de 1,5 million de litres de fioul par les groupes électrogènes. Au mois d’octobre 1960, le PM-2A conçu par l’American Locomotive Company (ALCO), commence à produire de l’électricité. Un réacteur nucléaire ‘de poche’ : une première mondiale !

Mais ce petit réacteur modulable, ancêtre des
SMR, conçu et construit au milieu du 20ème siècle, fait peser sur les siècles à venir une menace sanitaire et environnementale, comme le constate Paul Bierman, professeur en sciences de l’environnement de l’université du Vermont, auteur de ‘When the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth’s Tumultuous History and Perilous Future’. (Quand la glace a fondu. Ce que révèle une carotte de glace du Groenland sur l’histoire tumultueuse et l’avenir périlleux de la Terre).

La technologie atomique, radicalement innovante, est-elle rassurante ? Selon un
rapport de Robin des Bois, les précautions imposées aux techniciens chargés d’introduire les barres de combustibles dans le cœur du réacteur étaient pratiquement inexistantes.

La fin d’une illusion et Camp Century en sursis

Il va falloir déchanter : l’entretien du site s’avère laborieux, compliqué, voire absurde. Les charpentes des tunnels se déforment et s’effondrent sous la compression de la glace et de la neige de surface. Pour éviter l’effondrement de Camp Century, les ingénieurs-soldats doivent extraire de la base 40 tonnes de neige par semaine, et déblayer 120 tonnes en surface par mois. Les chemins de fer en acier rigide risquent de se déformer sous l’effet du mouvement de la glace ; les missiles peuvent donc basculer, et le réacteur nucléaire, relié à un réseau de tuyaux, d’évents et de conduits eux-mêmes en mouvement, est également menacé. Le programme ‘Iceworm’ apparaît donc de plus en plus intenable. Des divergences stratégiques au sein de l’armée et des problèmes techniques (déformation rapide des tunnels, difficulté des missiles à fonctionner correctement par – 20 ° C ) conduisent le Secrétaire à la Défense McNamara à annuler le projet en 1963. Ce fiasco est aussi la résultante de l’ignorance. Comme l’écrit Neil Shea, sur le site nationalgeographic.com, du 30 janv. 2025 : « Le projet Iceworm était voué à l’échec dès le départ, car les glaciers se comportent comme des êtres vivants. Ils glissent, rétrécissent, grandissent et s’écroulent, et il est impossible pour qui que ce soit de les en empêcher ».

Dans l’urgence, Camp Century est fermé durant l’été 1963. Au cours de l’été 1964, le cœur du réacteur est démonté et rapatrié aux USA. Le camp est abandonné quatre ans plus tard. Mais rien n’est réglé pour autant…

La suite d’une série noire

Après le crash du B52G le 21 janvier 1968

Après la fermeture de Camp Century, un bombardier stratégique transportant des munitions nucléaires s’écrase près de la base aérienne de Thulé, rebaptisée en 2023 Base spatiale de Pituffik. Malgré le crash sur la banquise, les quatre bombes H ne se déclenchent pas. En revanche, l’avion explose, entraînant la rupture et la dispersion des charges nucléaires, contaminant ainsi la neige alentour. Une grande opération de nettoyage est alors lancée. Les Inuits sont conviés à faire le ménage, bien qu’ils ne disposent pas des équipements de protection adéquats. Nombre d’Inuits vont mourir des suites de leur contamination. La fréquence des cancers parmi cette population va atteindre des taux records.

Les retombées environnementales de Camp Century

À partir de 1967, Camp Century est laissé à l’abandon. Complètement. Dans l’espoir que neige et glace enseveliront la mémoire des lieux.

William Colgan, spécialiste du climat et des glaciers à l’Université York de Toronto explique au quotidien The Guardian en septembre 2016 : « à l’époque, dans les années 60, l’expression ‘réchauffement climatique’ n’avait même pas été inventée. Ils (les ingénieurs) pensaient que la base ne serait jamais exposée. Mais le climat change, et la question est maintenant de savoir si ce qui est en bas, en-dessous, va s’y maintenir ».

L’héritage de cette aventure aussi grandiose qu’éphémère est lourd de conséquences. Conformément à l’accord conclu entre les US      A et la Commission danoise de l’énergie atomique (chargée de superviser le démantèlement), tous les déchets solides sont éloignés du Groenland, placés dans des conteneurs en béton et immergés dans des sites prévus à cet effet dans l’océan Arctique ou déposés dans des sites d’enfouissement aux USA. Tous les déchets ?

L’avenir des déchets

Selon une étude menée par des universitaires du Canada, de Suisse, des USA et du Danemark, 200 000 litres de diesel, 240 000 litres d’eaux usées (eaux de refroidissement du réacteur) et 9 200 tonnes de déchets solides provenant de la dislocation des charpentes, des tunnels, des rails et des ateliers de maintenance, ont été laissés à l’abandon. Selon les auteurs de l’étude, les déchets chimiques sont les plus préoccupants, et notamment les PCB (PolyChloroBiphényles, connus sous le nom plus commercial de « pyralène »), particulièrement adaptés à l’utilisation en zone Arctique. Grâce à leur résistance thermique élevée et à leur faible inflammabilité, ces PCB - perturbateurs endocriniens, cancérigènes, persistants et bioaccumulables- sont utilisés dans les bases aériennes et dans les stations radar pour prévenir les incendies.

En 2016, la masse des déchets solides issus de Camp Century se concentre à 36 mètres de profondeur et la masse des déchets liquides autour de 65 mètres. À partir de 2090, à cause du réchauffement climatique, l’épaisseur de la calotte glaciaire va diminuer. Tôt ou tard, la réapparition des déchets (provisoirement) séquestrés dans la glace va provoquer, à la fois pour l’environnement et pour les populations animales et humaines, un fardeau supplémentaire issu des négligences du passé. La « soupe toxique » se dirigera lentement vers le Melville Bay Wildlife Sanctuary de la baie de Melville, un sanctuaire destiné à la protection des bélugas, narvals, phoques et ours polaires.

Les découvertes grâce au carottage

La vitrine scientifique du projet, dont la véritable teneur a été révélée par des responsables du Danemark dès 1997, a tout de même permis l’extraction de la première carotte de glace forée, étudiée aujourd’hui avec de plus en plus d’intérêt. Il ressort de ces données un aperçu plus clair d’un avenir où les quadrillions de litres d’eau douce actuellement enfermés dans la calotte glaciaire du Groenland pourraient fondre et être ‘libérés’ dans l’Océan.

Entre rêve mégalo et ignorance

Malgré toute la planification, personne n’aurait pu imaginer que les recherches scientifiques menées à Camp Century, dans le but de dissimuler les objectifs nucléaires ultimes (Iceworm) constitueraient le seul et unique héritage durable de Camp Century.