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2-M | 5º aniversario de la movilización en Madrid por los presos políticos saharauis: cinco años sin respuestas

El próximo lunes 2 de marzo se cumplen cinco años de concentraciones semanales ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, en la Plaza de la Provincia (Madrid), para denunciar la situación de los presos políticos saharauis encarcelados en Marruecos y exigir al Gobierno español que asuma su responsabilidad política y jurídica ante esta vulneración continuada de derechos fundamentales.
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27/02/2026

Una apuesta perdida, un legado envenenado: Camp Century, una bomba tóxica de efecto retardado bajo el hielo de Groenlandia

Ben Cramer, con documentación de la asociación Robin des Bois, Athena21, 22-2-2026
Traducido por Tlaxcala

Al servicio de la OTAN - para confirmar el valor estratégico de la colonia danesa en los primeros días de la Guerra Fría, la instalación militar usamericana se reforzó en 1951. Como parte de la OTAN. Pero este “tratado de defensa de Groenlandia” de 1951 no menciona ni misiles balísticos, ni el reactor nuclear portátil, ni las bombas H... Obviamente.


En 1993, documentos desclasificados de la Fuerza Aérea de USA revelaron que, durante la mayor parte de los años 60, los bombarderos del Mando Aéreo Estratégico (SAC) que transportaban armas nucleares sobrevolaron regularmente Groenlandia. Sin embargo, este territorio de más de 2 millones de km² está sujeto a la prohibición danesa de cualquier presencia de armas nucleares en su suelo, según un protocolo establecido en 1957. De ahí las negociaciones entre Washington y Copenhague sobre las responsabilidades compartidas, analizadas por expertos como Hans Christensen.

Dos fotos de archivo de 1959, año de creación, a 1964, fin de las obras en Camp Century. A la izquierda, la tasa de deshielo en la región de Thule. © Colgan.

Esta instalación militar se realizó a expensas del pueblo kalaallit (inuit). Por ejemplo: para dar su visto bueno a la ampliación de la Base Aérea de Thule, Copenhague no se molestó en consultar a la población local, representada por el Consejo de Cazadores. En lugar de una consulta, el gobierno danés ordenó en mayo de 1953 el traslado/deportación de los nativos de Thule (los inughuit), una pequeña comunidad inuit que vivía de la caza y pesca tradicionales. 187 de ellos fueron obligados a abandonar sus tierras ancestrales para exiliarse en Qaanaaq, a 150 kilómetros al norte. No recibirían una compensación hasta 1999.

Camp Century sin “Átomos para la Paz”

En junio de 1959 comenzó la construcción de Camp Century, a 204 km al sur de la Base Thule, a 1.290 kilómetros del Polo Norte. Las 24 horas del día, aprovechando el día polar, de 150 a 200 hombres del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de USA (USACE) trabajaban. Oficialmente, se trataba de sostener una comunidad de científicos dedicada a la investigación del clima. Pero en realidad....

Camp Century representó el primer paso del proyecto ultrasecreto “Iceworm” (Gusano de Hielo). Detrás de esta fachada, el propósito de la base pionera era estudiar la viabilidad de una plataforma de lanzamiento de misiles balísticos bajo la capa de hielo para apuntar a la URSS. Aunque la instalación, incluido su reactor nuclear “de bolsillo”, había sido revelada por el Saturday Evening Post ya en 1960, la existencia de este proyecto, incluido su aspecto nuclear, no se hizo pública finalmente hasta 1997 por el Instituto Danés de Asuntos Internacionales, un instituto de investigación dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores danés.

El Pentágono aspiraba a construir un complejo militar de aproximadamente 135.000 km² (una superficie mayor que Grecia) en el que pudieran estacionarse hasta 11.000 soldados. Se planeó almacenar allí - ¡con la ambición de ser indetectables! - 600 misiles balísticos Minuteman con cabezas nucleares y moverlos entre 2.100 silos ocultos bajo el hielo del Ártico, para confundir a la inteligencia soviética. Pero finalmente no se desplegó ningún misil en la base.


Gran Obra y Reliquia de la Guerra Fría

Excavar la base subglacial, utilizando quitanieves o “fresadoras de nieve” gigantes traídas de los Alpes suizos, no fue tarea fácil. En total, se excavaron 21 túneles, todos perpendiculares a una “calle principal” de 335 metros de largo. El “Palacio de Hielo” de 55 hectáreas incluía viviendas, una biblioteca, espacios de trabajo y ocio, un teatro y una iglesia. Las aguas residuales se vertían en fosas, con la esperanza de que se congelaran en la criosfera y desaparecieran para siempre de los ojos y narices de la humanidad.

La obra se alimentaba con generadores diésel. Pero había que hacer algo mejor. Por lo tanto, se transportó un reactor de agua a presión de 2 megavatios en partes desde Thule hasta la capa de hielo y se ensambló en el lugar, en Camp Century.

Con 20 kg de uranio 235 enriquecido al 93%, el reactor nuclear desmontable PM-2A (Portable Medium Power) era capaz de alimentar el campamento durante 2 años y, al mismo tiempo, reemplazar el consumo anual de 1,5 millones de litros de fueloil de los generadores. En octubre de 1960, el PM-2A, diseñado por la American Locomotive Company (ALCO), comenzó a generar electricidad. ¡Un reactor nuclear “de bolsillo”: todo un hito mundial!

Pero este pequeño reactor modular, antepasado de los SMR actuales, diseñado y construido a mediados del siglo XX, representa una amenaza sanitaria y medioambiental durante los siglos venideros, como señala Paul Bierman, profesor de ciencias ambientales de la Universidad de Vermont, autor de “When the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth's Tumultuous History and Perilous Future.” (Cuando el hielo desaparezca. Lo que revela un núcleo de hielo de Groenlandia sobre la tumultuosa historia y el futuro peligroso de la Tierra).

¿Es tranquilizadora la tecnología atómica radicalmente innovadora? Según un
informe de Robin des Bois, las precauciones impuestas a los técnicos encargados de introducir las barras de combustible en el núcleo del reactor eran prácticamente inexistentes.

El Fin de una Ilusión y Camp Century con los Días Contados

Hubo que desengañarse: el mantenimiento del sitio resultó laborioso, complicado, incluso absurdo. Las estructuras de los túneles se deformaban y colapsaban bajo la compresión del hielo y la nieve superficial. Para evitar el colapso de Camp Century, los soldados-ingenieros tenían que extraer 40 toneladas de nieve de la base por semana y despejar 120 toneladas de la superficie al mes. Los ferrocarriles de acero rígido corrían el riesgo de deformarse por el movimiento del hielo; los misiles podían volcarse, y el reactor nuclear, conectado a una red de tuberías, respiraderos y conductos también en movimiento, también estaba amenazado. El programa “Iceworm” parecía cada vez más insostenible. Las discrepancias estratégicas dentro del ejército y los problemas técnicos (rápida deformación de los túneles, dificultad de los misiles para funcionar correctamente a -20°C) llevaron al secretario de Defensa McNamara a cancelar el proyecto en 1963. Este fiasco fue también resultado de la ignorancia. Como escribió Neil Shea en nationalgeographic.com, el 30 de enero de 2025: “El Proyecto Iceworm estaba condenado al fracaso desde el principio porque los glaciares se comportan como seres vivos. Se deslizan, encogen, crecen y colapsan, y es imposible que alguien los detenga”.

Con prisas, Camp Century fue cerrado durante el verano de 1963. Durante el verano de 1964, el núcleo del reactor fue desmantelado y repatriado a USA. El campamento fue abandonado cuatro años después. Pero nada se resolvió...

La Continuación de una Serie Negra

Tras el accidente del B-52G el 21 de enero de 1968

Después del cierre de Camp Century, un bombardero estratégico que transportaba municiones nucleares se estrelló cerca de la Base Aérea de Thule, rebautizada como Base Espacial Pituffik en 2023. A pesar del accidente en el hielo marino, las cuatro bombas H no detonaron. Sin embargo, el avión explotó, provocando la rotura y dispersión de las cargas nucleares, contaminando así la nieve circundante. Se puso en marcha una gran operación de limpieza. Se “invitó” a los inuit a realizar la limpieza, aunque no disponían del equipo de protección adecuado. Muchos inuit morirían a causa de la contaminación. La frecuencia del cáncer entre esta población alcanzaría niveles récord.

Las Consecuencias Ambientales de Camp Century

A partir de 1967, Camp Century fue abandonado. Completamente. Con la esperanza de que la nieve y el hielo enterraran la memoria del lugar.

William Colgan, especialista en clima y glaciares de la Universidad de York en Toronto, explicó al periódico The Guardian en septiembre de 2016: “En aquel entonces, en los años 60, el término “calentamiento global” ni siquiera se había inventado. Ellos (los ingenieros) pensaron que la base nunca quedaría expuesta. Pero el clima está cambiando, y la pregunta ahora es si lo que está abajo permanecerá allí”.

El legado de esta aventura, tan grandiosa como efímera, está cargado de consecuencias. Según el acuerdo entre la Comisión de Energía Atómica de USA y la Comisión Danesa de Energía Atómica (encargada de supervisar el desmantelamiento), todos los residuos sólidos fueron retirados de Groenlandia, colocados en contenedores de hormigón y sumergidos en lugares designados en el Océano Ártico o depositados en vertederos en USA. ¿Todos los residuos?

El futuro de los residuos

Según un estudio realizado por académicos de Canadá, Suiza, USA y Dinamarca, se abandonaron 200.000 litros de diésel, 240.000 litros de aguas residuales (agua de refrigeración del reactor) y 9.200 toneladas de residuos sólidos procedentes del desmantelamiento de estructuras, túneles, vías férreas y talleres de mantenimiento. Según los autores del estudio, los residuos químicos son los más preocupantes, especialmente los PCB (Bifenilos Policlorados), particularmente adecuados para su uso en la zona ártica. Gracias a su alta resistencia térmica y baja inflamabilidad, estos PCB - disruptores endocrinos, cancerígenos, persistentes y bioacumulables - se utilizaban en bases aéreas y estaciones de radar para prevenir incendios.

En 2016, la masa de residuos sólidos de Camp Century se concentraba a 36 metros de profundidad y la masa de residuos líquidos alrededor de los 65 metros. A partir de 2090, debido al calentamiento global, el espesor de la capa de hielo disminuirá. Tarde o temprano, la reaparición de los residuos (temporalmente) secuestrados en el hielo provocará, tanto para el medio ambiente como para las poblaciones animales y humanas, una carga adicional resultante de las negligencias del pasado. La “sopa tóxica” se dirigirá lentamente hacia el Santuario de Vida Silvestre de la Bahía Melville o Melville Bay, un santuario para la protección de belugas, narvales, focas y osos polares.

Descubrimientos mediante perforación de núcleos de hielo

El escaparate científico del proyecto, cuya verdadera naturaleza fue revelada por funcionarios daneses en 1997, permitió sin embargo la extracción del primer núcleo de hielo perforado, ahora estudiado con creciente interés. De estos datos surge una imagen más clara de un futuro en el que los cuatrillones de litros de agua dulce actualmente atrapados en la capa de hielo de Groenlandia podrían derretirse y ser “liberados” al océano.

Entre sueño megalómano e ignorancia

A pesar de toda la planificación, nadie podría haber imaginado que la investigación científica realizada en Camp Century, destinada a ocultar los últimos objetivos nucleares (Iceworm), constituiría el único y perdurable legado de Camp Century.

Un pari perdu, un legs empoisonné : Camp Century, une bombe toxique à retardement sous la glace du Groenland

Ben Cramer,  avec la documentation de l’association Robin des Bois, Athena21, 22/2/2026

Au service de l’OTAN - pour confirmer la valeur stratégique de la colonie danoise aux premières heures de la guerre froide, l’implantation militaire usaméricaine est renforcée en 1951. Dans le cadre de l’OTAN. Mais ce ‘traité de défense du Groenland’ de 1951 ne mentionne ni les missiles balistiques, ni le réacteur nucléaire portable, ni les bombes H…Évidemment.

En 1993, des documents déclassifiés de l’U.S. Air Force révèlent que, pendant la majeure partie des années 1960, les bombardiers du Strategic Air Command (SAC) embarquant des armes nucléaires ont régulièrement survolé le Groenland. Or, ce territoire de plus de 2 millions de km² est soumis à l’interdiction danoise de toute présence d’armes nucléaires sur son territoire, selon un protocole mis en place dès 1957. D’où les tractations entre Washington et Copenhague sur les responsabilités partagées qu’ont analysé des experts dont Hans Christensen.

Deux photos d’archives de 1959, date de création, à 1964, fin des travaux de Camp Century. À gauche, la vitesse de fonte dans la région de Thulé. © Colgan.

Cette implantation militaire se fait au détriment du peuple Kalaallit (Inuit). Par exemple : pour accorder son feu vert à l’agrandissement de la base aérienne de Thulé, Copenhague ne prend pas la peine de consulter la population locale, représentée par le Conseil des chasseurs. En lieu et place d’une consultation, le gouvernement danois ordonne en mai 1953 le transfert/déportation des autochtones de Thulé (les Inughuits), petite communauté inuite vivant de la chasse et de la pêche traditionnelles. Ils sont 187 à être contraints de quitter leurs terres millénaires pour s’exiler à Qaanaaq, à 150 kilomètres au nord. Ils ne recevront un dédommagement qu’en 1999.

Camp Century sans ‘Atoms for Peace’

En juin 1959 démarre, à 204 km au sud de la base de Thulé, la construction de Camp Century, à 1 290 kilomètres du Pôle Nord. 24 heures sur 24, en profitant du jour polaire, 150 à 200 hommes du U.S. Army Corps of Engineers (USACE ) sont à l’œuvre. Officiellement, il s’agit de faire vivre une communauté de scientifiques dédiée à la recherche sur le climat. Mais en fait ….

Camp Century représente la première étape du projet top secret ‘Iceworm, ‘Ver de glace’. Derrière cette façade, la base pionnière a pour raison d’être d’étudier la fonctionnalité sous la calotte glaciaire d’une rampe de lancement de missiles balistiques pour vitrifier l’URSS. Même si l’installation, y compris de son réacteur nucléaire ‘de poche’, avait été dévoilée par le Saturday Evening Post dès 1960, l’existence de ce projet, y compris son volet nucléaire, ne sera finalement rendue publique qu’en 1997 par l’Institut danois des affaires internationales, un institut de recherche relevant du ministère danois des Affaires étrangères.

Le Pentagone ambitionne de construire un complexe militaire d’environ 135.000 km2 (une superficie plus vaste que la Grèce) dans lequel pourraient stationner jusqu’à 11 000 soldats. Il est prévu d’y stocker - avec l’ambition d’être indétectables !  -  600 missiles balistiques Minuteman à tête nucléaire et de les faire circuler entre 2 100 silos dissimulés sous les glaces de l’Arctique, afin de brouiller les pistes du renseignement soviétique. Mais aucun missile ne sera finalement déployé sur la base.

Grand chantier et vestige de la guerre froide

Le creusement de la base sous-glaciaire, grâce à des déneigeuses ou « fraises à neige » géantes acheminées depuis les Alpes suisses, n’est pas une mince affaire. Au total, 21 tunnels sont creusés, tous perpendiculaires à une « rue principale » de 335 mètres de long. Le « Palais des glaces » de 55 hectares comprend des quartiers d’habitation, une bibliothèque, des espaces de travail et de loisirs, un théâtre et une église. Les eaux usées sont déversées dans des fosses, dans l’espoir qu’elles seront congelées dans la cryosphère et disparaîtront à jamais des yeux et des nez de l’humanité.
Le chantier est alimenté en électricité par des groupes électrogènes diesel. Mais il va falloir faire mieux. Un réacteur à eau pressurisée de 2 mégawatts est donc transporté depuis Thulé en pièces détachées sur la calotte glaciaire et assemblé sur place, à Camp Century.

Avec 20 kg d’uranium 235 enrichi à 93 %, le réacteur nucléaire démontable PM-2A (Portable Medium Power) est capable d’alimenter le camp pendant 2 ans et, par la même occasion, de remplacer la consommation annuelle de 1,5 million de litres de fioul par les groupes électrogènes. Au mois d’octobre 1960, le PM-2A conçu par l’American Locomotive Company (ALCO), commence à produire de l’électricité. Un réacteur nucléaire ‘de poche’ : une première mondiale !

Mais ce petit réacteur modulable, ancêtre des
SMR, conçu et construit au milieu du 20ème siècle, fait peser sur les siècles à venir une menace sanitaire et environnementale, comme le constate Paul Bierman, professeur en sciences de l’environnement de l’université du Vermont, auteur de ‘When the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth’s Tumultuous History and Perilous Future’. (Quand la glace a fondu. Ce que révèle une carotte de glace du Groenland sur l’histoire tumultueuse et l’avenir périlleux de la Terre).

La technologie atomique, radicalement innovante, est-elle rassurante ? Selon un
rapport de Robin des Bois, les précautions imposées aux techniciens chargés d’introduire les barres de combustibles dans le cœur du réacteur étaient pratiquement inexistantes.

La fin d’une illusion et Camp Century en sursis

Il va falloir déchanter : l’entretien du site s’avère laborieux, compliqué, voire absurde. Les charpentes des tunnels se déforment et s’effondrent sous la compression de la glace et de la neige de surface. Pour éviter l’effondrement de Camp Century, les ingénieurs-soldats doivent extraire de la base 40 tonnes de neige par semaine, et déblayer 120 tonnes en surface par mois. Les chemins de fer en acier rigide risquent de se déformer sous l’effet du mouvement de la glace ; les missiles peuvent donc basculer, et le réacteur nucléaire, relié à un réseau de tuyaux, d’évents et de conduits eux-mêmes en mouvement, est également menacé. Le programme ‘Iceworm’ apparaît donc de plus en plus intenable. Des divergences stratégiques au sein de l’armée et des problèmes techniques (déformation rapide des tunnels, difficulté des missiles à fonctionner correctement par – 20 ° C ) conduisent le Secrétaire à la Défense McNamara à annuler le projet en 1963. Ce fiasco est aussi la résultante de l’ignorance. Comme l’écrit Neil Shea, sur le site nationalgeographic.com, du 30 janv. 2025 : « Le projet Iceworm était voué à l’échec dès le départ, car les glaciers se comportent comme des êtres vivants. Ils glissent, rétrécissent, grandissent et s’écroulent, et il est impossible pour qui que ce soit de les en empêcher ».

Dans l’urgence, Camp Century est fermé durant l’été 1963. Au cours de l’été 1964, le cœur du réacteur est démonté et rapatrié aux USA. Le camp est abandonné quatre ans plus tard. Mais rien n’est réglé pour autant…

La suite d’une série noire

Après le crash du B52G le 21 janvier 1968

Après la fermeture de Camp Century, un bombardier stratégique transportant des munitions nucléaires s’écrase près de la base aérienne de Thulé, rebaptisée en 2023 Base spatiale de Pituffik. Malgré le crash sur la banquise, les quatre bombes H ne se déclenchent pas. En revanche, l’avion explose, entraînant la rupture et la dispersion des charges nucléaires, contaminant ainsi la neige alentour. Une grande opération de nettoyage est alors lancée. Les Inuits sont conviés à faire le ménage, bien qu’ils ne disposent pas des équipements de protection adéquats. Nombre d’Inuits vont mourir des suites de leur contamination. La fréquence des cancers parmi cette population va atteindre des taux records.

Les retombées environnementales de Camp Century

À partir de 1967, Camp Century est laissé à l’abandon. Complètement. Dans l’espoir que neige et glace enseveliront la mémoire des lieux.

William Colgan, spécialiste du climat et des glaciers à l’Université York de Toronto explique au quotidien The Guardian en septembre 2016 : « à l’époque, dans les années 60, l’expression ‘réchauffement climatique’ n’avait même pas été inventée. Ils (les ingénieurs) pensaient que la base ne serait jamais exposée. Mais le climat change, et la question est maintenant de savoir si ce qui est en bas, en-dessous, va s’y maintenir ».

L’héritage de cette aventure aussi grandiose qu’éphémère est lourd de conséquences. Conformément à l’accord conclu entre les US      A et la Commission danoise de l’énergie atomique (chargée de superviser le démantèlement), tous les déchets solides sont éloignés du Groenland, placés dans des conteneurs en béton et immergés dans des sites prévus à cet effet dans l’océan Arctique ou déposés dans des sites d’enfouissement aux USA. Tous les déchets ?

L’avenir des déchets

Selon une étude menée par des universitaires du Canada, de Suisse, des USA et du Danemark, 200 000 litres de diesel, 240 000 litres d’eaux usées (eaux de refroidissement du réacteur) et 9 200 tonnes de déchets solides provenant de la dislocation des charpentes, des tunnels, des rails et des ateliers de maintenance, ont été laissés à l’abandon. Selon les auteurs de l’étude, les déchets chimiques sont les plus préoccupants, et notamment les PCB (PolyChloroBiphényles, connus sous le nom plus commercial de « pyralène »), particulièrement adaptés à l’utilisation en zone Arctique. Grâce à leur résistance thermique élevée et à leur faible inflammabilité, ces PCB - perturbateurs endocriniens, cancérigènes, persistants et bioaccumulables- sont utilisés dans les bases aériennes et dans les stations radar pour prévenir les incendies.

En 2016, la masse des déchets solides issus de Camp Century se concentre à 36 mètres de profondeur et la masse des déchets liquides autour de 65 mètres. À partir de 2090, à cause du réchauffement climatique, l’épaisseur de la calotte glaciaire va diminuer. Tôt ou tard, la réapparition des déchets (provisoirement) séquestrés dans la glace va provoquer, à la fois pour l’environnement et pour les populations animales et humaines, un fardeau supplémentaire issu des négligences du passé. La « soupe toxique » se dirigera lentement vers le Melville Bay Wildlife Sanctuary de la baie de Melville, un sanctuaire destiné à la protection des bélugas, narvals, phoques et ours polaires.

Les découvertes grâce au carottage

La vitrine scientifique du projet, dont la véritable teneur a été révélée par des responsables du Danemark dès 1997, a tout de même permis l’extraction de la première carotte de glace forée, étudiée aujourd’hui avec de plus en plus d’intérêt. Il ressort de ces données un aperçu plus clair d’un avenir où les quadrillions de litres d’eau douce actuellement enfermés dans la calotte glaciaire du Groenland pourraient fondre et être ‘libérés’ dans l’Océan.

Entre rêve mégalo et ignorance

Malgré toute la planification, personne n’aurait pu imaginer que les recherches scientifiques menées à Camp Century, dans le but de dissimuler les objectifs nucléaires ultimes (Iceworm) constitueraient le seul et unique héritage durable de Camp Century.

05/01/2026

Ellos tienen los martillos, nosotr@s somos los clavos: la “política de defensa” europea ignora la seguridad humana

Ben Cramer, 5-1-2026
Traducido por Tlaxcala

Al familiarizarse con la sociología de la Defensa en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, Ben Cramer se inició en la polemología, para luego unirse al Department of Peace Studies en Bradford antes de hacer sus primeras armas dentro de Greenpeace en las campañas por el desarme. Investigador en el CIRPES, trabajó sobre el ejército de milicia suizo –por encargo de la Fondation pour les Études de Défense Nationale. Periodista, ex productor del programa ‘Fréquence Terre’ en RFI, copresentó en el 2008 el primer debate en el Parlamento Europeo sobre el tema “Seguridad Colectiva y Medio Ambiente”, después de haber actuado en un grupo de reflexión sobre la proliferación nuclear dentro del Centre d‘Études et de Recherches de l‘Enseignement Militaire, el CEREM. Investigador asociado al GRIP en Bruselas (sobre la huella de las actividades militares y la alteración climática), se esfuerza por popularizar el concepto de 'seguridad ecológica' y resaltar los puentes entre seguridad, medio ambiente y desarme. Sitio web: https://athena21.org/

Tenemos que deconstruir la lógica del martillo y el clavo. Esta constatación debería suscitar vocaciones pero, mientras tanto, mientras el pensamiento estratégico está estancado, la noción de seguridad no se ha liberado del corsé militar. Y mientras se dé prioridad a las armas, a su manejo, a su sofisticación, cualquier destrucción, incluido el “infanticidio diferido” que evocaba el padre de la polemología Gaston Bouthoul, se saldará con el acaparamiento y la violación de los recursos planetarios. A estas tácticas de destrucción se añadirán, en el marco de guerras híbridas, operaciones destinadas a disuadir a los civiles de jugar el papel que les incumbe en la definición de lo que la sociedad debe defender y cómo.


A modo de explicación, parece acertado captar cuánto las élites que nos gobiernan están atrapadas por la tecnología con la que se han dotado. Ésta determina sus opciones o, más exactamente, limita su margen de maniobra, como ilustra el encargo del sucesor del portaaviones Charles-de-Gaulle que representa 42.000 toneladas de ... gesticulación diplomática. El anuncio de este macroproyecto (¡ni siquiera europeo!) confirma la negación en la que se hunden quienes se niegan a darse cuenta de que la modernización a largo plazo de la fuerza de ataque constituye uno de los elementos más emblemáticos para convertir al Estado soberano en un agente de inseguridad suprema.

Pero he aquí, como escribía el psicólogo usamericano Abraham Maslow: “Si la única herramienta de la que dispone el poder es un martillo, es tentador tratar todo como si fuera un clavo” (The Psychology of Science, 1966, una frase a menudo atribuida a Mark Twain). Así, puesto que quienes nos gobiernan sólo tienen martillos a mano, toda situación (simbolizada por un clavo) debe ser tratada con la “mano dura”; todo perturbador es necesariamente un enemigo destinado a ser aniquilado. La fórmula puede parecer “pasada de moda” o obsoleta en la medida en que el objetivo de las guerras futuras consiste en controlar y no en hacer morir. El enemigo no es siempre el que se enarbola.

Para asegurar una mayor seguridad, primero hay que designar las amenazas creíbles y saber fijar las prioridades. Sí, para parafrasear un eslogan de la SNCF, una amenaza puede esconder otra. En un mundo que ha perdido toda racionalidad, en el que la mayoría de los Estados gastan más en seguridad nacional que en la educación de sus hijos, los indicadores son inoperantes. Desgraciadamente, defender la tesis de que el analfabetismo y/o la discalculia constituyen una amenaza mayor para la humanidad que el terrorismo no es rentable políticamente. Por eso algunos exageran y omiten decir que las víctimas del terrorismo son seis veces menos numerosas que el número de muertos en pasos a nivel en Francia (cifras de 2020).

La distorsión entre percepción y realidad es un medio para detectar la instrumentalización de la amenaza. Por ejemplo, la campaña mediática dirigida por Donald Trump, para insinuar que el coronavirus era una táctica premeditada por Pekín, no permitió sustraer a cientos de miles de ciudadanos usamericanos de la muerte. En todo caso, a las amenazas “fake” se suman falsas alarmas y, por tanto, respuestas inapropiadas. Este fenómeno no está reservado a un solo país, aunque sea el más imperial. Entonces, ¿qué hacer?

Ils ont les marteaux, nous sommes les clous : la “politique de défense” européenne ignore la sécurité humaine

 Ben Cramer, 5/1/2026

En se familiarisant avec la sociologie de la Défense à l'Ecole des Hautes Études en Sciences Sociales, Ben Cramer s’initie à la polémologie, pour rejoindre à Bradford le Department of Peace Studies avant de faire ses premières classes au sein de Greenpeace dans les campagnes pour le désarmement. Chercheur au CIRPES, il planche sur l'armée de milice suisse –pour le compte de la Fondation pour les Études de Défense Nationale. Journaliste, ex-producteur de l'émission ‘Fréquence Terre’ sur RFI, il co-anime dès 2008 le premier débat au Parlement Européen sur le thème de ‘Sécurité Collective et Environnement’ ; après avoir sévi dans un groupe de réflexion sur la prolifération nucléaire au sein du Centre d'Etudes et de Recherches de l'Enseignement Militaire, le CEREM. Chercheur associé au GRIP à Bruxelles, (sur l’empreinte des activités militaires et le dérèglement climatique), il s'évertue à populariser le concept de ‘sécurité écologique’ et souligner les passerelles entre sécurité, environnement et désarme­ment. Son site ouèbe : https://athena21.org/

Il nous faut déconstruire la logique du marteau et du clou. Ce constat devrait susciter des vocations mais, dans l’intervalle, alors que la pensée stratégique est en panne, la notion de sécurité ne s‘est pas libérée du carcan militaire. Et tant que la priorité est accordée aux armes, à leur maniement, à leur sophistication, toute destruction y compris ‘l’infanticide différé’ qu’évoquait le père de la polémologie Gaston Bouthoul, se soldera par l’accaparement et le viol des ressources planétaires. À ces tactiques de destruction viendront s’additionner, dans le cadre de guerres hybrides, des opérations visant à dissuader les civils de jouer le rôle qui leur incombe dans la définition de ce que la société est censée défendre et comment.


En guise d’explication, il apparaît judicieux de capter combien les élites qui nous gouvernent sont piégées par la technologie dont elles se sont dotées. Celle-ci détermine leurs options ou, plus exactement, limitent leur marge de manœuvre, comme l’illustre la commande du successeur d’un porte-avions Charles de Gaulle qui représente 42.000 tonnes de …gesticulation diplomatique. L’annonce de ce chantier mégalo (et même pas européen !) confirme le déni dans lequel plongent ceux qui refusent de réaliser que la modernisation au long cours de la force de frappe constitue l’un des éléments les plus emblématiques pour faire de l’État souverain un agent d’insécurité suprême.

Mais voilà, comme l’écrivait le psychologue américain Abraham Maslow : « Si le seul outil à la disposition du pouvoir est un marteau, il est tentant de tout traiter comme si c’était un clou ». (The Psychology of Science, 1966, une phrase souvent attribuée à Mark Twain). Ainsi, puisque ceux qui nous gouvernent ne disposent que de marteaux à portée de main, toute situation (symbolisée par un clou) doit être traitée par la « manière forte » ; tout perturbateur est forcément un ennemi destiné à être anéanti. La formule peut paraître « has been » ou caduque dans la mesure où le but des guerres à venir consiste à contrôler et non pas à faire mourir.  L’ennemi n’est pas toujours celui qu’on brandit.

Pour assurer une plus grande sécurité, encore faut-il désigner les menaces crédibles et savoir fixer les priorités. Eh oui, pour paraphraser un slogan de la SNCF, une menace peut en cacher une autre. Dans un monde qui a perdu toute rationalité, dans lequel la plupart des États dépensent davantage pour la sécurité nationale que pour l'enseignement de leurs enfants, les indicateurs sont inopérants. Hélas, défendre la thèse selon laquelle l’analphabétisme et/ou la dyscalculie constituent une plus grande menace pour l’humanité que le terrorisme n’est pas rentable politiquement. C’est pourquoi certains font de la surenchère en omettant de dire que les victimes du terrorisme sont six fois moins nombreuses que le nombre de morts aux passages à niveau en France (chiffres de 2020).

La distorsion entre perception et réalité est un moyen de détecter l’instrumentalisation de la menace. À titre d’exemple, la campagne médiatique menée par Donald Trump, pour insinuer que le coronavirus était une tactique préméditée par Pékin, n’a pas permis de soustraire des centaines de milliers de citoyens américains à la mort. En tout cas, aux « fake » menaces viennent se greffer de fausses alertes et donc, des ripostes inappropriées. Ce phénomène n’est pas réservé à un seul pays, fût-il le plus impérial. Alors, que faire ?

03/12/2025

Non, l’Allemagne n’aura pas la bombe. Pourquoi devrait-elle l’avoir ?

Philipp Rombach, Bulletin of the atomic scientists, 26/11/2025
Traduit par Tlaxcala

Philipp G. Rombach est un ancien chercheur associé au Center for Global Security Research du Lawrence Livermore National Laboratory et « 2025 Nuclear Scholar » au Project on Nuclear Issues (PONI) du Center for Strategic and International Studies (CSIS). Il est titulaire d’un master en droit et diplomatie de la Fletcher School de l'université Tufts, d’une licence et d’un master en génie électrique et technologies de l’information de l’Université technique de Munich, ainsi que d’une licence en sciences politiques et économie de l’Université Ludwig-Maximilians de Munich.

Une unité test de la nouvelle bombe nucléaire gravitationnelle guidée B61-12. L’US Air Force déploie actuellement entre 100 et 120 bombes tactiques B61-12 en Europe. Photo : Sandia National Laboratories

 Il y a un quart de siècle, le politologue allemand Harald Müller observait que « la question fondamentale de savoir si (…) l’Allemagne devait repenser sa renonciation aux armes nucléaires se trouvait dans une situation très étrange, à savoir qu’elle était surtout posée à l’extérieur de l’Allemagne et presque jamais dans le débat allemand ».

L’Allemagne n’a plus de programme national d’armement nucléaire depuis 1945. À Berlin, personne ne réclame une bombe allemande. Ni le gouvernement, ni le public. Pourtant, l’idée d’un programme nucléaire indépendant allemand refuse de disparaître dans les cercles de politique étrangère usaméricains. Ces derniers mois, des chercheurs et analystes ont affirmé que l’Allemagne « envisageait désormais d’acquérir » des armes nucléaires, et que « des États tels que l’Allemagne et la Finlande » débattaient discrètement de la nécessité d’en posséder. Dans ce récit, il est fréquent que des pays comme le Japon, la Corée du Sud et l’Allemagne se retrouvent assimilés à un Iran révisionniste. La possibilité « pleine et entière » que l’Allemagne se dote d’un programme nucléaire national — sans poser de questions ! — a trouvé sa place dans des ateliers politiques fermés de haut niveau et a même été récemment défendue dans la revue Foreign Affairs.

Que certains observateurs évoquent des cascades de prolifération nucléaire mondiale en incluant dans le même souffle un programme allemand est problématique. Ce discours est déconnecté du débat réel en Allemagne et ignore les dynamiques politiques internes, l’opinion publique et les déclarations du gouvernement. Pas un seul responsable officiel du gouvernement allemand n’a exprimé le souhait d’acquérir une capacité nucléaire nationale. Bien au contraire. Le chancelier Friedrich Merz s’est montré catégorique quant à son opposition — et celle de son parti — à l’acquisition d’une bombe allemande.

L’opinion publique et les perceptions des élites ne soutiennent pas l’idée que l’Allemagne chercherait à obtenir ses propres armes nucléaires. Les rares universitaires et praticiens allemands plaidant en ce sens se situent en réalité en marge d’un débat bien plus vaste portant sur la dissuasion nucléaire étendue assurée par les USA en Europe. Le discours politique allemand, l’opinion publique, les obligations internationales et les contraintes constitutionnelles ont façonné quelques options de dissuasion envisagées pour l’Allemagne, qui méritent d’être examinées. Elles montrent la nette préférence du gouvernement et de la population pour une solution européenne, ou pour un renforcement de la dissuasion étendue au sein de l’OTAN.


« On parle ici en permanence de paix. Messieurs, la paix, c'est moi ! »
Henry Meyer-Brockmann, Le veto de la bombe, Simplicissimus, 19/5/1956

« L’Allemagne obtient la bombe »

À la suite de l’élection présidentielle usaméricaine de 2016, Roderich Kiesewetter, ancien représentant spécial aux affaires étrangères au Bundestag, plaida pour une nouvelle capacité nucléaire européenne financée par l’Allemagne — une position rapidement rejetée par les experts du domaine. Wolfgang Ischinger, alors président de la Conférence de Munich sur la sécurité, mit en garde contre « les dangereux badinages nucléaires de l’Allemagne ».

Le débat s’élargit en 2017 pour inclure l’idée d’une capacité nucléaire indigène lorsque Maximilian Terhalle, professeur à la London School of Economics, publia une série d’articles soutenant que l’Allemagne « avait besoin d’armes nucléaires », que le président russe Vladimir Poutine n’était pas responsable de cette évolution, et que la marine allemande devait « acquérir des sous-marins équipés d’armes nucléaires » pour opérer en mer Baltique. Plus récemment, Terhalle a demandé au gouvernement Scholz de se retirer du Traité sur l’interdiction des armes nucléaires (TPIAN) et « d’acheter 1 000 ogives et missiles non actifs » à l’administration Biden sortante. Il n’existe évidemment aucune réserve de ce type d’« armes nucléaires inactives » disponible à l’achat, et l’Allemagne n’a pas signé le TPIAN. Terhalle semble avoir confondu le TPIAN avec le Traité sur la non-prolifération des armes nucléaires (TNP), qui vise à empêcher la diffusion d’armes nucléaires, et auquel l’Allemagne est partie avec 190 autres États. Ces propositions n’ont été prises au sérieux ni par les experts allemands ni par les décideurs, qui les qualifient de « débats fantômes » relevant de « suggestions politiques quelque peu paniquées ».

Seuls quelques responsables politiques allemands situés à l’extrême droite ont défendu un programme nucléaire national. Ces opinions marginales contrastent fortement avec les sondages d’opinion. Les enquêtes de 2022 suggèrent que le public allemand est devenu plus favorable à la dissuasion élargie depuis l’invasion russe de l’Ukraine. Mais des sondages plus récents indiquent que l’opposition au stationnement d’armes usaméricaines en Allemagne et en Italie est repartie à la hausse (59 % et 63 %, respectivement), alors qu’en 2022, 52 % y étaient favorables. Un sondage YouGov de 2025 montre qu’une majorité d’Allemands s’oppose à un programme nucléaire national (49 %), seuls 34 % y étant favorables — davantage qu’en Italie (47 %), Espagne (45 %) ou au Danemark (39 %).

Dans un autre sondage, 44 % des personnes âgées de 18 à 24 ans soutenaient l’idée d’une arme nucléaire allemande, suggérant un soutien plus marqué chez les jeunes. Mais l’opposition atteint 91 % chez les 45-54 ans et 72 % tous âges confondus. Comme le soulignent les experts Liviu Horovitz et Michal Onderco, « de nombreux sondages au cours des deux dernières décennies montrent que les citoyens allemands n’aiment pas la dissuasion nucléaire et préfèrent le désarmement ». Ils estiment que « le changement d’attitude est davantage une réaction momentanée à l’invasion russe de l’Ukraine qu’un nouvel état d’esprit ». Pourtant, dans les analyses usaméricaines prétendant que l’Allemagne songe à se doter de l’arme nucléaire, ces données d'opinion publique sont totalement absentes.

Contraintes juridiques et constitutionnelles

L’Allemagne fait face à d’importants obstacles constitutionnels et obligations internationales. Berlin a renoncé au droit de produire des armes atomiques via le protocole de Paris au traité de Bruxelles de 1954 — mesure qu’Adenauer voyait comme temporaire jusqu’à une pleine réhabilitation internationale. Elle est également signataire du Traité Euratom de 1957, qui garantit que « les matières nucléaires civiles ne soient pas détournées à des fins militaires ». En 1974, elle ratifie le TNP et s’érige en acteur responsable utilisant son poids économique et diplomatique pour lutter contre la prolifération. Enfin, dans le traité de règlement final de 1990 (« Deux plus Quatre »), l’Allemagne renonce légalement à toutes armes de destruction massive.

Avec le soutien militaire de l’Allemagne à l’Ukraine, des campagnes de désinformation russes prétendent faussement que la souveraineté allemande après la réunification dépendait de l’interdiction des armes nucléaires et d’une posture strictement pacifiste. Selon ce récit, les puissances alliées pourraient réaffirmer des droits réservés et retirer la souveraineté à l’Allemagne si elle violait le traité. Comme la Russie est à la fois signataire du traité et menace principale pour Berlin, Moscou pourrait s’en servir comme prétexte pour réoccuper l’Allemagne de l’Est — malgré la renonciation explicite des quatre Alliés à leurs droits résiduels lors de la réunification.

Supposer que la Russie utilise ou non ce prétexte est un scénario plausible ou non, c'est l'un des nombreux moyens par lesquels une Allemagne nucléaire, comme l'a si bien dit Ischinger, « se mettrait involontairement échec et mat. »

Un programme nucléaire allemand déstabiliserait l’Europe et l’ordre mondial

Une décision allemande d’acquérir l’arme nucléaire minerait la crédibilité de la dissuasion de l’OTAN, affaiblirait la cohésion de l’Alliance et saperait le régime mondial de non-prolifération. Si un exportateur de normes pacifiques comme l’Allemagne allait au nucléaire, qu’est-ce qui empêcherait la Turquie, l’Arabie saoudite, la Pologne ou la Corée du Sud d’en faire autant ?

Compte tenu de son histoire, l’Allemagne est probablement le dernier pays allié à vouloir que ses choix internes contribuent à un monde moins stable. Mais même si elle le souhaitait, un programme nucléaire rencontrerait rapidement des obstacles internes.

D’abord, en tant que société ouverte, l’Allemagne aurait du mal à dissimuler un programme nucléaire clandestin, que ce soit à ses alliés ou à Moscou. De la même manière qu’Israël fut déterminé à frapper le programme iranien, la Russie chercherait sans aucun doute à stopper un programme allemand avant qu’il ne la menace.

Ensuite, un tel programme exigerait une modification de la constitution. Les Verts — dont l’origine remonte aux mouvements anti-nucléaires — ou Die Linke, parti pacifiste, ne le soutiendraient jamais. Les conservateurs et sociaux-démocrates, qui forment aujourd'hui la coalition au pouvoir, ne fourniraient probablement pas la majorité des deux tiers requise. Resterait une poignée de députés de l’extrême droite AfD.

Enfin, en démocratie parlementaire avec scrutin proportionnel, les gouvernements de coalition sont la norme. Cela compliquerait tout effort clandestin et poserait des problèmes de stabilité concernant l’autorité de lancement nucléaire.

« Poursuivre une stratégie de latence nucléaire »

Sans défendre une arme nationale, certains analystes usaméricains proposent une stratégie de « nuclear hedging », consistant à étendre les capacités nucléaires civiles et technologiques permettant d’atteindre le seuil nucléaire. Les États dits « latents » ne construisent pas d’arme mais mettent en place les moyens pour y parvenir rapidement en cas de crise.

L’Allemagne possède déjà un important savoir-faire scientifique et technologique. Elle a été considérée comme un « État latent » par certains universitaires. Mais depuis l’abandon définitif du nucléaire civil en 2023, elle démantèle ses centrales, ce qui l’empêche désormais de produire du plutonium — même si ses anciens réacteurs ne produisaient pas du plutonium de qualité militaire.

L’Allemagne pourrait encore s’appuyer sur sa participation à URENCO (consortium germano-néerlandais-britannique d’enrichissement d’uranium). Cela pourrait lui permettre de développer des capacités civiles susceptibles d’être détournées vers un enrichissement militaire. Certains évoquent même cette possibilité autour du réacteur de recherche FRM II à Munich, qui fonctionne avec de l’uranium hautement enrichi (HEU) fourni par la Russie. En 2025, l’Université technique de Munich a annoncé une demande d’autorisation pour passer au combustible faiblement enrichi (LEU), inférieur à 20 % d’uranium-235 et inutilisable militairement. Le nouveau design utiliserait un alliage uranium-molybdène innovant. Il n’y a donc aucune raison pour que les réacteurs de recherche allemands utilisent encore de l’HEU à l’avenir.

Une stratégie de hedging constituerait une rupture majeure, signalant une intention implicite de se doter d’une arme. Mais elle comporterait des risques évidents : sanctions, perte de confiance internationale, voire frappes préventives.

Certains se demandent si l’environnement stratégique actuel est réellement le moteur principal de ce débat… ou s’il s’agit d’une tentative désespérée des partisans du nucléaire civil d’inverser la sortie du nucléaire allemand.

Ainsi, Thorsten Benner, directeur du Global Public Policy Institute à Berlin, affirme que l’énergie nucléaire « devrait aller de soi à l’ère de l’intelligence artificielle énergivore (…) Une économie avancée comme l’Allemagne doit être à la pointe de la recherche nucléaire civile ». Pour d’autres, le débat sur la « latence nucléaire » sert en réalité à justifier le retour du nucléaire civil — alors que les sensibilités anti-nucléaires restent profondément ancrées, depuis les grandes manifestations anti-Pershing II des années 1980 jusqu’aux mobilisations contre les transports de déchets CASTOR dans les années 1990-2000.

Dans ce contexte, il est peu probable que les réacteurs nucléaires redémarrent un jour en Allemagne, malgré des idées reçues à l’étranger. En réalité, Berlin a simplement cessé d’opposer son veto à la classification européenne du nucléaire comme énergie « verte », pour apaiser Paris — sans changer sa propre politique énergétique. Aujourd’hui, 58 % de l’électricité allemande provient des renouvelables, dont 29 % du vent, 15 % du solaire, 9 % de la biomasse et 4 % de l’hydroélectrique.

 « Euro-dissuasion »

La création d’une architecture européenne de dissuasion nucléaire a été beaucoup discutée en Allemagne récemment. Certaines idées fantaisistes imaginent une « valise au bouton rouge » circulant entre États européens, utilisant les armes françaises. En 2023, cette suggestion a amené l’ancien ministre des Affaires étrangères Joschka Fischer (Verts) à lancer un débat public sur les avantages d’une « Euro-dissuasion ».

Plus récemment, Benner et d’autres ont proposé d’européaniser la dissuasion étendue en recréant un groupe européen de planification nucléaire inspiré de celui de l’OTAN. Cette proposition ne répond toutefois pas à une question clé : pourquoi la France — qui a toujours refusé de rejoindre ce groupe pour préserver son « indépendance stratégique » — accepterait-elle soudain un cadre européen similaire ?

Benner suggère un groupe comprenant « la France, le Royaume-Uni, l’Allemagne, la Pologne, l’Italie et peut-être l’Espagne ». Exeunt donc la Turquie, les Pays-Bas et la Belgique — pourtant membres de la mission de partage nucléaire de l’OTAN.

Dans tous les cas, la reconfiguration de la dissuasion européenne reflète encore une fois une tension ancienne entre « européanistes » et « atlantistes ». Le chancelier Merz est réputé atlantiste, tandis que le ministre des Affaires étrangères Johann Wadephul — qui plaidait en 2020 pour étendre la dissuasion française — incarne la tendance européiste.

Renforcer le partage nucléaire au sein de l’OTAN

Ni la France ni le Royaume-Uni ne peuvent remplacer complètement les USA. L’Allemagne pourrait donc chercher une solution dans le statu quo : rester dans l’architecture de dissuasion élargie usaméricaine. Après tout, qui garantit que la France ne connaîtra pas en 2027 les mêmes bouleversements politiques que l’Allemagne aujourd’hui ?

Abandonner le cadre de l’OTAN risquerait d’affaiblir la cohésion alliée et la crédibilité de la dissuasion. En cas d’attaque russe contre un membre de l’OTAN, Paris et Londres seraient impliqués de toute façon dès l’activation de l’article 5.

Historiquement, la dissuasion élargie usaméricaine a été l’outil de non-prolifération le plus efficace. Les USA ont longtemps fait preuve de patience vis-à-vis d’une Allemagne sous-investissant dans ses capacités militaires. C’est désormais à l’Allemagne de faire preuve de patience et de renforcer ce cadre avec ses propres moyens. Elle peut notamment moderniser ses forces conventionnelles, poursuivre la certification nucléaire de ses futurs F-35 et envisager d’en acheter davantage.

L’architecture de dissuasion bénéficierait aussi d’investissements dans la guerre électronique, les avions de détection avancée, le ravitaillement en vol et les capacités de transport stratégique. D’autres options incluent la dispersion des forces aériennes à capacité duale — à l’image des F-35 britanniques récemment intégrés à la mission de partage nucléaire.

« Atombombe ? Nein danke!»

Le débat actuel semble écrit pour les Allemands mais pas par eux. Il ignore la politique intérieure, l’opinion publique, les déclarations officielles et l’histoire du pays.

Comme l’écrit Müller : « Après une quête dangereuse et sanglante, longue d’un siècle, pour la stabilité en tant qu’État médian, le renoncement aux armes nucléaires constitue, paradoxalement, une condition essentielle de la sécurité et du bien-être de l’Allemagne, et se trouve au cœur même de son intérêt national. »

L’Allemagne n’envisage pas — et n’envisagera pas — de se doter de la bombe. Mais le débat sur le renforcement de la dissuasion en Europe et au sein de l’OTAN est essentiel et offre plusieurs voies possibles. Ni l’extension de la dissuasion britannique et française, ni le renforcement de la dissuasion usaméricaine ne violent les normes de non-prolifération.

Les chercheurs — surtout aux USA — ne doivent pas confondre le débat allemand sur la garantie nucléaire et la dissuasion élargie avec une volonté allemande de se doter de l’arme nucléaire.

07/06/2025

GABOR STEINGART
“Si tu veux la paix, parle à tes ennemis, pas à tes amis” : entretien avec Klaus von Dohnanyi

     NdT

“La plus grande menace pour l’Allemagne ne vient pas de Poutine, mais des conséquences sociales, humanitaires et démocratiques du changement climatique.”

Klaus von Dohnanyi, Hamburger Abendblatt, 23/6/2023

Klaus von Dohnanyi, 97 ans, est un dinosaure de la „bonne Allemagne”, celle qui n’a pas oublié l’histoire et qui a tout simplement une conscience. Il a de qui tenir : son père Hans fut un résistant, exécuté par les nazis en avril 1945 à Sachsenhausen, sa mère Christel échappa de peu à la pendaison, son oncle Dietrich, pasteur militant de l’Église confessante, fut lui aussi pendu, en avril 1945, au camp de concentration de Flossenburg. Klaus, militant du SPD depuis 1957, fut ministre de Willy Brandt et Premier maire de Hambourg de 1981 à 1988. Très critique à l’égard de la politique belliciste des dirigeants du SPD et des Verts, il a déclaré en juillet 2024 qu’il soutenait l’Alliance Sahra Wagenknecht pour ses positions sur la guerre d’Ukraine tout en restant membre du SPD. Ci-dessous un entretien avec von Dohnanyi, Traduit par Fausto GiudiceTlaxcala 

 Gabor Steingart, The Pioneer, 7/6/2025

À 97 ans, Klaus von Dohnanyi est le témoin d’un siècle mouvementé. En tant qu’ancien membre du Bundestag, comment voit-il les événements mondiaux actuels ? Il s’entretient avec Gabor Steingart sur le pouvoir de la diplomatie, la sécurité de l’Europe dans l’ombre de la Russie et Donald Trump.

The Pioneer : Donald Trump affirme que l’UE a été fondée pour obtenir des avantages commerciaux vis-à-vis des USA. Les USAméricains, que nous avons connus comme des transatlantistes, sont-ils encore nos amis ?

Klaus von Dohnanyi : ça dépend des USAméricains auxquels vous faites référence. Dans l’ensemble, ils ne l’ont jamais été. Ils ont toujours eu leurs propres intérêts. L’USAmérique est toujours intervenue en Europe et nous a en réalité plus nui qu’aidé.

Mais au départ, l’Amérique nous a tout de même aidés – non seulement avec le plan Marshall, mais aussi plus tard avec l’OTAN, qui nous a énormément aidés à devenir le pays que nous sommes aujourd’hui. Ce ton hostile n’est apparu qu’avec Donald Trump. Ou diriez-vous plutôt que ce ton s’inscrit dans la continuité des intérêts ?

Il s’inscrit dans la continuité des intérêts, qui ont bien sûr évolué en fonction des circonstances. Pendant la guerre froide et après la chute du mur, c’était différent.

Devrions-nous donc nous imposer la sérénité et ne pas nous énerver autant ? Ou devrions-nous reconnaître nos intérêts, peut-être aussi européens, et répondre à la grossièreté par la grossièreté ?

Je trouve cette façon de penser trop euro-américaine. La Russie fait bien sûr partie de l’Europe et du reste du monde, d’une manière particulière. La Russie est voisine de l’Europe et n’est manifestement pas sans danger. Et plus un voisin est dangereux, plus il faut s’intéresser à lui et lui parler. J’ai lu récemment cette belle phrase : « Si tu veux la paix, parle à tes ennemis, pas à tes amis. »

C’est à mon avis un avertissement important. Nous nous sommes complètement laissé exclure de tout contact avec la Russie et continuons aujourd’hui encore à agir comme si les USAméricains étaient nos tuteurs – ils doivent tirer les marrons du feu pour nous, alors qu’ils ont en partie jeté eux-mêmes ces marrons dans le feu.

Ça veut dire que nous devons nous prendre en main et prendre notre destin en main, d’autant plus que l’homme à la Maison Blanche ne veut plus être notre tuteur.

C’est exact. Et pour ça, nous devons avoir le courage de faire deux choses : premièrement, parler nous-mêmes avec la Russie et Poutine. Et deuxièmement, expliquer aux USAméricains que c’est aussi notre devoir. Si nous suivons vraiment le principe « Si tu veux la paix, parle avec tes ennemis », je pense que nous avons plus de chances d’instaurer la paix en Europe que si nous attendons Trump.

Vladimir Poutine à Moscou le 26 mai 2025 © Imago

La Russie est-elle notre ennemie historique ?

Non, et la Russie ne doit pas être notre ennemie historique. Nous avons également connu de bonnes périodes et de bonnes formes de coopération, et le fait que nous n’y parvenions pas actuellement est d’ailleurs peut-être aussi un problème qui sert les intérêts des USA. Il existe un livre célèbre du politologue et conseiller à la sécurité du présidentus américain Jimmy Carter, Zbigniew Brzeziński, qui postule qu’une amitié entre la Russie et l’Allemagne serait dangereuse pour les USA. C’est pourquoi je pense que certains problèmes trouvent leur origine non seulement en Russie, mais sont également alimentés par les USA.

Vous voulez dire que USA ont intérêt à ce que nous ne nous engagions pas trop avec notre grand voisin géographique – qui nous surpasse à bien des égards, non seulement en termes de ressources naturelles, mais aussi en termes de superficie – du point de vue usaméricain ?

Tout à fait. Même en temps de paix, avant la guerre en Ukraine, les USAméricains sont intervenus dans le projet Nord Stream 1 et 2, car ils trouvaient que ça rapprochait trop l’Allemagne et la Russie. Cette relation historique, qui remonte à l’époque où le tsar a été l’un des libérateurs de l’Allemagne pendant la guerre napoléonienne, est une épine dans le pied des USAméricains. Brzeziński le décrit très intensément dans son ouvrage important intitulé Le grand échiquier.

Vous avez toutefois également constaté que vous vous étiez trompé dans votre évaluation des intérêts stratégiques de Poutine, d’où la réédition de votre livre. Comment le voyez-vous aujourd’hui ?

Lorsque j’ai écrit cela, je partais du principe que le président Joe Biden était un homme raisonnable et qu’il ne se laisserait pas entraîner à aller à l’encontre des intérêts des USA et de l’Europe en soulevant à nouveau la question de l’adhésion de l’Ukraine à l’OTAN. Trump avait tout à fait raison lorsqu’il a déclaré récemment que nous étions d’accord, en USAmérique et en Occident, de ne pas accepter l’Ukraine dans l’OTAN. Pourquoi Biden doit-il revenir là-dessus en 2021, 2022 ? Lui et son secrétaire général de l’OTAN, Jens Stoltenberg, ont, à mon avis, une grande part de responsabilité dans cette affaire. C’était inutile et provocateur – et on peut comprendre que Poutine ne veuille pas de l’Ukraine dans l’OTAN et donc en Crimée.

Joe Biden, Olaf Scholz et Jens Stoltenberg (à droite) lors du sommet de l’OTAN le 10 juillet 2024 © dpa

Poutine a-t-il vraiment servi ses intérêts, même en gardant à l’esprit les exemples historiques, ou les a-t-il plutôt exagérés ? Même après trois ans de guerre, il n’a pas réussi.

Eh bien, que signifie « exagérés » ? Imaginez un peu : l’Ukraine conserve la Crimée. La Crimée décide de l’accès de la Russie à des eaux chaudes. Croyez-vous vraiment que Poutine serait resté les bras croisés jusqu’à ce que l’OTAN s’installe à Sébastopol ? Tout est lié.

Mais qu’est-ce que ça signifie pour la suite des événements ? Quel peut être notre intérêt, qu’avons-nous à lui offrir et qu’a-t-il à nous offrir ?

C’est très, très difficile à dire. Poutine veut une Ukraine faible qui ne se mette plus en travers de son chemin. Et l’Ukraine elle-même veut être forte et, si possible, récupérer tous les territoires conquis par la Russie. C’est une situation sans issue.

À l’époque, le SPD et le chancelier Helmut Schmidt, dont vous faisiez partie du cabinet, avaient organisé la situation grâce à toute une série d’accords et de négociations – par exemple la conférence d’Helsinki – sur la réorganisation de l’Europe et une coexistence fondée sur des règles entre le bloc communiste et le bloc capitaliste. Cela pourrait-il servir de modèle pour les négociations actuelles ?

Permettez-moi de revenir un peu en arrière : Lorsque Bismarck est parti en 1890, son successeur, le secrétaire d’État Holstein, a rompu le traité dit « de réassurance » deux ans plus tard, quelques années seulement après la démission de Bismarck. Plus tard, Willy Brandt – et j’en ai moi-même été témoin – a compris, avec Egon Bahr, au prix d’un travail minutieux, que la paix et la sécurité sont le fruit d’un travail quotidien. Ces efforts du gouvernement Brandt ont tout simplement été réduits à néant. Les gens disent que c’était une erreur, que c’était trop conciliant et que la politique de paix passe par le recours aux armes. C’est absurde. Bien sûr, la dissuasion peut garantir la sécurité, mais cela ne suffit pas. Il faut avoir la volonté d’instaurer la paix.

Congrès électoral du SPD en 1980 à Essen : Egon Bahr et Willy Brandt.  © Imago

C’est pourquoi, rétrospectivement, votre gouvernement de l’époque n’était pas pacifiste, mais a même investi une part plus importante du produit intérieur brut dans l’armement que le gouvernement actuel.

C’est vrai, Brandt n’était pas pacifiste. Brandt et Bahr étaient conscients de la nécessité de la force. Mais ils savaient aussi que cela ne suffisait pas. Si vous voulez la paix, vous devez respecter les intérêts de l’autre partie, même si vous ne les suivez pas toujours. Helmut Schmidt l’a très bien écrit dans son livre à l’époque : « S’il y a une réunification, nous devons d’abord veiller à ce qu’elle ne porte pas trop atteinte à la sécurité de l’Union soviétique. » Et malheureusement, nous ne l’avons pas fait. Dès la chute du mur, nous avons veillé à ce que les pays du côté soviétique soient admis dans l’OTAN. Ce fut une erreur fondamentale.

Beaucoup en Europe disent qu’il faut maintenant plus que jamais se réarmer pour montrer à Poutine où sont les limites. Ou diriez-vous qu’il faut abandonner l’Ukraine ?

Non, mais il faut discuter sérieusement avec l’Ukraine pour qu’elle rétablisse une situation qu’elle ne peut pas créer elle-même. Et les USAméricains disent actuellement que la patate est trop chaude pour eux. Il faut dire à Volodymyr Zelensky qu’il y a des choses sur lesquelles il ne peut pas insister. À mon avis, l’Ukraine n’a aucun droit sur la Crimée et le Donbass. Le Donbass est tellement russe dans sa structure que l’Ukraine doit comprendre que cette partie ne lui appartiendra pas à l’avenir. Et il va sans dire que la Crimée n’appartient pas à l’Ukraine. Elle appartient à la Russie depuis 1783.

Explosion en Crimée en août 2022. © Imago

Et l’Ukraine devrait se contenter de ce reste d’État amputé ? Pour garantir quoi ? Sa vie et sa survie à l’Ouest, dans l’UE et dans l’OTAN ?

Pas dans l’OTAN, mais dans l’UE. En ce qui concerne l’OTAN, je pense que la décision est prise depuis longtemps. Même les USAméricains ne le veulent plus, et ne l’ont d’ailleurs jamais voulu. Je ne comprends pas pourquoi Biden est revenu sur sa position. Je pense qu’il faut remonter plus loin que la période où il luttait pour la présidence pour comprendre l’état d’esprit de Biden.

L’Ukraine doit donc être pacifiée le plus rapidement possible – et après ?

L’Ukraine entrera dans l’UE, comme ça a été promis. Ce sera une situation très difficile pour l’UE, car il n’est pas facile d’avoir un membre qui est structurellement hostile à notre grand voisin. Mais c’est probablement la solution. L’Ukraine doit renoncer aux territoires qu’elle ne peut récupérer.

Si nous supposons un accord de paix sur cette base, que se passera-t-il ensuite ? Le commerce germano-russe reprendra-t-il là où il s’était arrêté avant les sanctions ?

Nous ne devons en aucun cas nous préparer à une hostilité permanente avec la Russie. La guerre en Ukraine, déclenchée par Poutine et la Russie, a considérablement compliqué la situation. Mais nous devons essayer de nous entendre à nouveau avec ce grand voisin. Il n’est pas nécessaire de viser immédiatement une amitié. Nous devons être prêts à parler nous-mêmes avec Poutine et ne pas laisser cette tâche à Trump. Nous ne sommes pas sous la tutelle de Washington.

Mais dans quel but ? La Russie a trouvé de nouveaux partenaires entre-temps.

Les relations commerciales ne seront plus ce qu’elles étaient avant la guerre en Ukraine, ni ce qu’elles étaient peut-être dans la grande tradition entre la Russie et l’Europe occidentale. Mais nous devons les relancer.

Le ministre-président de Saxe, Michael Kretschmer, se dit favorable à des discussions avec la Russie sur Nord Stream – les gazoducs pourraient être réactivés.

Les deux gazoducs ont en fait été abandonnés à cause des sanctions usaméricaines. Ces sanctions ont été mises en place par Biden et ses prédécesseurs, y compris Barack Obama. Elles pourraient être levées un jour avec Trump. Les USAméricains pourraient eux-mêmes avoir intérêt à rapprocher la Russie de l’Occident.

Friedrich Merz a trouvé votre point de vue sur l’USAmérique scandaleux. Pensez-vous être aujourd’hui plus proche de lui, ce qui pourrait être dû non seulement à sa candidature à la chancellerie, mais aussi à l’évolution de la situation avec l’USAmérique ?

Le président Trump reçoit le chancelier Merz à la Maison Blanche  © dpa

J’apprécie beaucoup Merz, c’est notre chancelier fédéral et je le soutiendrais partout si possible. Mais il s’est mis en travers de mon chemin et je pense qu’il ne le ferait plus aujourd’hui. Je pense qu’il doit reconnaître aujourd’hui que mon évaluation de l’égocentrisme des intérêts usaméricains s’est confirmée depuis lors et que je ne faisais pas fausse route.

Vous aviez déjà une attitude très, très critique envers les USA à l’époque. Depuis que Trump sévit, y compris envers ses amis allemands, on a l’impression que vous avez peut-être même minimisé les choses.

Un ancien Premier ministre anglais, Lord Palmerston, disait déjà au XVIIIe siècle : « En politique internationale, il n’y a pas d’amis, il n’y a que des intérêts. » C’est toujours vrai aujourd’hui. Si nos intérêts s’opposent, les USAméricains choisiront toujours les leurs – et je pense que l’Allemagne devrait en faire autant.

Votre livre s’intitule “Nationale Interessen” (Intérêts nationaux). Je ne fais pas partie de ceux qui veulent abandonner précipitamment l’État-nation. Néanmoins, sous la pression de l’USAmérique et de Moscou, quelque chose de nouveau est en train de se former. L’UE ne semble-t-elle pas heureusement se révéler être plus qu’une simple solution d’urgence après la guerre ?

Oui, c’est tout à fait vrai. Nous faisons également des progrès en matière de politique commerciale. En matière de politique étrangère, je ne pense pas que ce sera le cas, ne serait-ce que parce que les intérêts au sein de l’UE sont très divergents. Chacun est responsable de sa propre politique étrangère et il serait de notre devoir de diriger l’Europe en matière de politique étrangère.

Vous ne voyez donc pas de politique étrangère européenne, mais plutôt un rôle de leader pour l’Allemagne ? En matière de politique de défense, nous sommes déjà plus proches de la réalité paneuropéenne.

Je ne partage pas votre avis selon lequel nous sommes plus avancés en matière de politique de défense européenne. Essayez donc de trouver un point commun entre l’Espagne, la France et la Pologne. Je ne pense pas non plus que la bombe atomique française, ou même britannique, offre une quelconque protection à l’Europe.

L’Europe ne doit-elle pas alors se débrouiller seule et penser par elle-même, y compris en ce qui concerne l’OTAN ?

C’est une question très difficile. À l’heure actuelle, une stratégie de dissuasion sur le continent européen est inconcevable sans les USAméricains – et ils ne le souhaitent pas non plus. Car les USA savent que s’ils perdent leur domination en Europe, ils perdent aussi leur domination mondiale. La tête de pont est d’une importance cruciale pour la politique mondiale usaméricaine.

On ne peut pas être tout à fait sûr que Trump reconnaisse l’importance de cette tête de pont eurasienne pour la puissance mondiale usaméricaine.

Trump ne sera pas éternel. C’est pourquoi je pense que l’intérêt usaméricain pour l’Europe ne disparaîtra pas complètement.

Dans le même temps, on se demande où se situe votre parti, le SPD, dans ce débat stratégique sur l’Europe et les relations avec la Russie et les USA.

Vous me demandez où se situe le SPD en matière de politique étrangère et de sécurité ? Je vous réponds : nulle part.


Willy Brandt lors du congrès fédéral du SPD en 1972 © Imago

Comment est-ce possible ?

On a enterré l’héritage de Willy Brandt. On ne comprend toujours pas aujourd’hui l’importance qu’a eu cette tentative de maintenir et de développer un pont pendant la guerre froide.

Mais à qui revient-il de répondre à cette question aujourd’hui ? Le SPD occupe tout de même le poste de ministre de la Défense. Helmut Schmidt l’a également occupé pendant un certain temps – c’est une position qui permet, voire qui oblige à participer à ces débats.

Avez-vous déjà entendu le collègue Boris Pistorius [ministre SPD de la Défense, NdT] dire que la diplomatie est également un facteur de sécurité ? On ne l’entend parler que lorsqu’il s’agit de canons, de chars, de dépenses pour l’armement ou la Bundeswehr. Et c’est une erreur. La politique de sécurité dépend fortement de la diplomatie – et de la volonté de connaître son adversaire, de dialoguer avec lui et de le rallier à sa cause. Je trouve que c’est une véritable lacune de ce ministre de la Défense par ailleurs très estimé.

Lorsque le nouveau ministre des Affaires étrangères, Johann Wadephul, a récemment évoqué un budget de défense de 5 % du produit intérieur brut, soit le double, le ministre de la Défense du SPD s’est contenté de répondre qu’il était compétent en la matière. Cela ne m’a pas semblé être une réponse adéquate à cette demande. Que répondriez-vous ?

Je ne peux pas juger du montant nécessaire pour disposer d’une Bundeswehr dissuasive dans le cadre de la défense européenne. Mais je lierais toujours cela à la nécessité d’un dialogue diplomatique avec la Russie. Je n’ai jamais entendu Pistorius dire un mot à ce sujet. Et je trouve cela effrayant, car c’était toujours un thème central pour le ministre de la Défense Helmut Schmidt.

Le ministre des Finances Lars Klingbeil © dpa

Le président du SPD, Lars Klingbeil, aurait très bien pu briguer le poste de ministre des Affaires étrangères, qui avait servi de tremplin à Willy Brandt pour accéder à la chancellerie. Était-ce une erreur de se présenter au poste de ministre des Finances pour des raisons de politique intérieure ?

Si Klingbeil l’avait fait, cela n’aurait eu de sens qu’avec une autre politique étrangère. La politique étrangère doit reposer sur deux piliers : la sécurité, c’est-à-dire l’armement et le développement d’une capacité de défense, qui n’est toujours pas pleinement effective, et la tentative d’une politique de sécurité fondée sur la diplomatie, la conciliation des intérêts, etc. Tout l’héritage de Willy Brandt a été trahi, et ce dès l’époque d’Olaf Scholz.

Scholz sait ce que vous savez sur la politique étrangère, et il n’a fait aucune tentative sérieuse pour s’opposer aux souhaits de Washington en faveur d’un changement de régime à Moscou.

Je pense que c’est là que réside le grand échec du SPD. Le parti a toujours puisé sa grande force dans deux racines : la politique sociale et la politique de paix. On a trahi cette partie du SPD qui prônait la paix. On aurait peut-être dû s’armer davantage, en particulier à l’époque d’Angela Merkel. C’est possible, je n’y connais pas grand-chose. Mais on ne doit jamais renoncer à la nécessité de combiner l’armement avec le dialogue avec l’autre partie. On s’est laissé entraîner dans cette politique antirusse qui, à mon avis, n’était pas utile à la paix en Europe.

Conseilleriez-vous au nouveau chancelier de se rappeler la politique de détente de Brandt et Helmut Kohl et de ne pas se laisser mettre dans le pétrin ?

Je l’encouragerais principalement à poursuivre le développement des relations diplomatiques avec la Russie. D’après ce que je sais, l’ambassadeur allemand à Moscou, Alexander Graf Lambsdorff, est un ennemi déclaré de la Russie. Je ne sais pas si je le nommerais à ce poste, j’ai des doutes.

Avez-vous une meilleure nomination en tête ?

Non, mais il y a des gens intelligents qui pourraient éventuellement être recrutés. Les USA ont eu de grands ambassadeurs comme William Burns, qui est devenu plus tard le chef de la CIA sous Biden. Nous devons renouer avec cette tradition.

Aujourd’hui, de nombreux politiciens disent que c’est une image naïve et peut-être aussi romantique de Poutine. La situation a changé, l’homme n’est plus accessible par le dialogue.

Une chose est absolument certaine : si l’on n’engage pas les meilleurs diplomates pour traiter avec la Russie, on ne réussira pas.

The Pioneer : Il ne s’agit donc pas de simplifier l’adversaire, mais de laisser agir la diplomatie à long terme, avec une issue incertaine ?


Willy Brandt et Klaus von Dohnanyi, 1982. © Imago

Oui, tout est incertain dans la vie. Nous le savons bien. J’ai accompagné Willy Brandt pendant une grande partie de son travail, et lui aussi a connu des moments de désespoir où il pensait ne pas parvenir à ses fins dans les négociations avec l’Union soviétique. Et à la fin de sa carrière politique, il y avait aussi Mikhaïl Gorbatchev, si vous voulez. Du côté russe, une confiance s’est installée dans l’idée qu’il était vraiment possible de dialoguer et de traiter avec cette Allemagne. Le nouveau gouvernement fédéral doit comprendre que sa mission n’est pas de défendre le statu quo actuel, mais de le changer.

Vous avez vécu la Seconde Guerre mondiale, vous aviez dix ans au début du conflit. Sommes-nous à l’aube d’une nouvelle phase d’entente ou au début d’une situation guerrière dans toute l’Europe ?

Il n’est pas nécessaire qu’il y ait une grande guerre. Il existe des possibilités de concilier les intérêts et de parvenir à nouveau à une entente, y compris avec la Russie et la Chine. Mais si l’on veut absolument avoir raison, si l’on se moque des intérêts de l’autre partie et que l’on considère que cette autre partie a de toute façon tort et est mauvaise, alors on ne pourra peut-être pas éviter la guerre.

Monsieur von Dohnanyi, merci beaucoup pour cet entretien.