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27/02/2026

Una apuesta perdida, un legado envenenado: Camp Century, una bomba tóxica de efecto retardado bajo el hielo de Groenlandia

Ben Cramer, con documentación de la asociación Robin des Bois, Athena21, 22-2-2026
Traducido por Tlaxcala

Al servicio de la OTAN - para confirmar el valor estratégico de la colonia danesa en los primeros días de la Guerra Fría, la instalación militar usamericana se reforzó en 1951. Como parte de la OTAN. Pero este “tratado de defensa de Groenlandia” de 1951 no menciona ni misiles balísticos, ni el reactor nuclear portátil, ni las bombas H... Obviamente.


En 1993, documentos desclasificados de la Fuerza Aérea de USA revelaron que, durante la mayor parte de los años 60, los bombarderos del Mando Aéreo Estratégico (SAC) que transportaban armas nucleares sobrevolaron regularmente Groenlandia. Sin embargo, este territorio de más de 2 millones de km² está sujeto a la prohibición danesa de cualquier presencia de armas nucleares en su suelo, según un protocolo establecido en 1957. De ahí las negociaciones entre Washington y Copenhague sobre las responsabilidades compartidas, analizadas por expertos como Hans Christensen.

Dos fotos de archivo de 1959, año de creación, a 1964, fin de las obras en Camp Century. A la izquierda, la tasa de deshielo en la región de Thule. © Colgan.

Esta instalación militar se realizó a expensas del pueblo kalaallit (inuit). Por ejemplo: para dar su visto bueno a la ampliación de la Base Aérea de Thule, Copenhague no se molestó en consultar a la población local, representada por el Consejo de Cazadores. En lugar de una consulta, el gobierno danés ordenó en mayo de 1953 el traslado/deportación de los nativos de Thule (los inughuit), una pequeña comunidad inuit que vivía de la caza y pesca tradicionales. 187 de ellos fueron obligados a abandonar sus tierras ancestrales para exiliarse en Qaanaaq, a 150 kilómetros al norte. No recibirían una compensación hasta 1999.

Camp Century sin “Átomos para la Paz”

En junio de 1959 comenzó la construcción de Camp Century, a 204 km al sur de la Base Thule, a 1.290 kilómetros del Polo Norte. Las 24 horas del día, aprovechando el día polar, de 150 a 200 hombres del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de USA (USACE) trabajaban. Oficialmente, se trataba de sostener una comunidad de científicos dedicada a la investigación del clima. Pero en realidad....

Camp Century representó el primer paso del proyecto ultrasecreto “Iceworm” (Gusano de Hielo). Detrás de esta fachada, el propósito de la base pionera era estudiar la viabilidad de una plataforma de lanzamiento de misiles balísticos bajo la capa de hielo para apuntar a la URSS. Aunque la instalación, incluido su reactor nuclear “de bolsillo”, había sido revelada por el Saturday Evening Post ya en 1960, la existencia de este proyecto, incluido su aspecto nuclear, no se hizo pública finalmente hasta 1997 por el Instituto Danés de Asuntos Internacionales, un instituto de investigación dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores danés.

El Pentágono aspiraba a construir un complejo militar de aproximadamente 135.000 km² (una superficie mayor que Grecia) en el que pudieran estacionarse hasta 11.000 soldados. Se planeó almacenar allí - ¡con la ambición de ser indetectables! - 600 misiles balísticos Minuteman con cabezas nucleares y moverlos entre 2.100 silos ocultos bajo el hielo del Ártico, para confundir a la inteligencia soviética. Pero finalmente no se desplegó ningún misil en la base.


Gran Obra y Reliquia de la Guerra Fría

Excavar la base subglacial, utilizando quitanieves o “fresadoras de nieve” gigantes traídas de los Alpes suizos, no fue tarea fácil. En total, se excavaron 21 túneles, todos perpendiculares a una “calle principal” de 335 metros de largo. El “Palacio de Hielo” de 55 hectáreas incluía viviendas, una biblioteca, espacios de trabajo y ocio, un teatro y una iglesia. Las aguas residuales se vertían en fosas, con la esperanza de que se congelaran en la criosfera y desaparecieran para siempre de los ojos y narices de la humanidad.

La obra se alimentaba con generadores diésel. Pero había que hacer algo mejor. Por lo tanto, se transportó un reactor de agua a presión de 2 megavatios en partes desde Thule hasta la capa de hielo y se ensambló en el lugar, en Camp Century.

Con 20 kg de uranio 235 enriquecido al 93%, el reactor nuclear desmontable PM-2A (Portable Medium Power) era capaz de alimentar el campamento durante 2 años y, al mismo tiempo, reemplazar el consumo anual de 1,5 millones de litros de fueloil de los generadores. En octubre de 1960, el PM-2A, diseñado por la American Locomotive Company (ALCO), comenzó a generar electricidad. ¡Un reactor nuclear “de bolsillo”: todo un hito mundial!

Pero este pequeño reactor modular, antepasado de los SMR actuales, diseñado y construido a mediados del siglo XX, representa una amenaza sanitaria y medioambiental durante los siglos venideros, como señala Paul Bierman, profesor de ciencias ambientales de la Universidad de Vermont, autor de “When the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth's Tumultuous History and Perilous Future.” (Cuando el hielo desaparezca. Lo que revela un núcleo de hielo de Groenlandia sobre la tumultuosa historia y el futuro peligroso de la Tierra).

¿Es tranquilizadora la tecnología atómica radicalmente innovadora? Según un
informe de Robin des Bois, las precauciones impuestas a los técnicos encargados de introducir las barras de combustible en el núcleo del reactor eran prácticamente inexistentes.

El Fin de una Ilusión y Camp Century con los Días Contados

Hubo que desengañarse: el mantenimiento del sitio resultó laborioso, complicado, incluso absurdo. Las estructuras de los túneles se deformaban y colapsaban bajo la compresión del hielo y la nieve superficial. Para evitar el colapso de Camp Century, los soldados-ingenieros tenían que extraer 40 toneladas de nieve de la base por semana y despejar 120 toneladas de la superficie al mes. Los ferrocarriles de acero rígido corrían el riesgo de deformarse por el movimiento del hielo; los misiles podían volcarse, y el reactor nuclear, conectado a una red de tuberías, respiraderos y conductos también en movimiento, también estaba amenazado. El programa “Iceworm” parecía cada vez más insostenible. Las discrepancias estratégicas dentro del ejército y los problemas técnicos (rápida deformación de los túneles, dificultad de los misiles para funcionar correctamente a -20°C) llevaron al secretario de Defensa McNamara a cancelar el proyecto en 1963. Este fiasco fue también resultado de la ignorancia. Como escribió Neil Shea en nationalgeographic.com, el 30 de enero de 2025: “El Proyecto Iceworm estaba condenado al fracaso desde el principio porque los glaciares se comportan como seres vivos. Se deslizan, encogen, crecen y colapsan, y es imposible que alguien los detenga”.

Con prisas, Camp Century fue cerrado durante el verano de 1963. Durante el verano de 1964, el núcleo del reactor fue desmantelado y repatriado a USA. El campamento fue abandonado cuatro años después. Pero nada se resolvió...

La Continuación de una Serie Negra

Tras el accidente del B-52G el 21 de enero de 1968

Después del cierre de Camp Century, un bombardero estratégico que transportaba municiones nucleares se estrelló cerca de la Base Aérea de Thule, rebautizada como Base Espacial Pituffik en 2023. A pesar del accidente en el hielo marino, las cuatro bombas H no detonaron. Sin embargo, el avión explotó, provocando la rotura y dispersión de las cargas nucleares, contaminando así la nieve circundante. Se puso en marcha una gran operación de limpieza. Se “invitó” a los inuit a realizar la limpieza, aunque no disponían del equipo de protección adecuado. Muchos inuit morirían a causa de la contaminación. La frecuencia del cáncer entre esta población alcanzaría niveles récord.

Las Consecuencias Ambientales de Camp Century

A partir de 1967, Camp Century fue abandonado. Completamente. Con la esperanza de que la nieve y el hielo enterraran la memoria del lugar.

William Colgan, especialista en clima y glaciares de la Universidad de York en Toronto, explicó al periódico The Guardian en septiembre de 2016: “En aquel entonces, en los años 60, el término “calentamiento global” ni siquiera se había inventado. Ellos (los ingenieros) pensaron que la base nunca quedaría expuesta. Pero el clima está cambiando, y la pregunta ahora es si lo que está abajo permanecerá allí”.

El legado de esta aventura, tan grandiosa como efímera, está cargado de consecuencias. Según el acuerdo entre la Comisión de Energía Atómica de USA y la Comisión Danesa de Energía Atómica (encargada de supervisar el desmantelamiento), todos los residuos sólidos fueron retirados de Groenlandia, colocados en contenedores de hormigón y sumergidos en lugares designados en el Océano Ártico o depositados en vertederos en USA. ¿Todos los residuos?

El futuro de los residuos

Según un estudio realizado por académicos de Canadá, Suiza, USA y Dinamarca, se abandonaron 200.000 litros de diésel, 240.000 litros de aguas residuales (agua de refrigeración del reactor) y 9.200 toneladas de residuos sólidos procedentes del desmantelamiento de estructuras, túneles, vías férreas y talleres de mantenimiento. Según los autores del estudio, los residuos químicos son los más preocupantes, especialmente los PCB (Bifenilos Policlorados), particularmente adecuados para su uso en la zona ártica. Gracias a su alta resistencia térmica y baja inflamabilidad, estos PCB - disruptores endocrinos, cancerígenos, persistentes y bioacumulables - se utilizaban en bases aéreas y estaciones de radar para prevenir incendios.

En 2016, la masa de residuos sólidos de Camp Century se concentraba a 36 metros de profundidad y la masa de residuos líquidos alrededor de los 65 metros. A partir de 2090, debido al calentamiento global, el espesor de la capa de hielo disminuirá. Tarde o temprano, la reaparición de los residuos (temporalmente) secuestrados en el hielo provocará, tanto para el medio ambiente como para las poblaciones animales y humanas, una carga adicional resultante de las negligencias del pasado. La “sopa tóxica” se dirigirá lentamente hacia el Santuario de Vida Silvestre de la Bahía Melville o Melville Bay, un santuario para la protección de belugas, narvales, focas y osos polares.

Descubrimientos mediante perforación de núcleos de hielo

El escaparate científico del proyecto, cuya verdadera naturaleza fue revelada por funcionarios daneses en 1997, permitió sin embargo la extracción del primer núcleo de hielo perforado, ahora estudiado con creciente interés. De estos datos surge una imagen más clara de un futuro en el que los cuatrillones de litros de agua dulce actualmente atrapados en la capa de hielo de Groenlandia podrían derretirse y ser “liberados” al océano.

Entre sueño megalómano e ignorancia

A pesar de toda la planificación, nadie podría haber imaginado que la investigación científica realizada en Camp Century, destinada a ocultar los últimos objetivos nucleares (Iceworm), constituiría el único y perdurable legado de Camp Century.

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