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18/04/2026

La mejor coartada: el sionismo, colonialismo travestido en movimiento de liberación nacional

Luis E. Sabini Fernández, 18-04-2026

¿Qué otro proyecto colonial, qué Estado ha ejercido el colonialismo más rampante, con mayor impunidad moral y psíquica, de cómo lo ha ejercido, lo ejerce el sionismo?

No hay un caso igual, aunque haya habido algunos que se les han acercado. Tal el de la construcción de los USA, el de África del Sur ─no lo anglo, colonizando en pleno saqueo planetario sino en los primeros asentamientos Boers, del siglo XVI, contemporáneos a los asentamientos norteuropeos en América del Norte. Otros casos de colonialismo buscando su propia legitimación como si no fuera colonialista, fue el de los pies negros, en Argelia o, pasado el momento de conquista, el de los países platenses. Pero ninguno de ellos se compara con la negación a lo colonial del sionismo.

El colonialismo sionista es un caso único con coartada exclusiva; la que con buen tino el historiador judío Norman Finkelsteín ha calificado como tal a la “industria del holocausto”. Ese seguro ideológico será el que le permita “a la lucha por la liberación nacional” sionista disfrutar de la mejor buena conciencia, desde el socialismo, desde el pensamiento crítico, desde la irrealidad, mencionando la ‘liberación de los pueblos sojuzgados’, y le otorgará por ello, un alcance y profundidad sin parangón en la elaboración ideológica y programática.

La primera y principal dificultad de cualquier colonialismo estriba en que es muy difícil VER a los colonizados.

El sionismo se pertrechó con una serie de armaduras y coartadas de innegable ingeniosidad, al punto que conquistó también las almas de sus personeros, que no se sentían, para nada, colonialistas, arrebatadores de tierras ajenas, como los ingleses en África o los españoles en América.

En el cambio de siglo, del XIX al XX, el socialismo se había ido convirtiendo en la entrevista solución, justa, adecuada, anhelante, ante “los excesos” del capital privado y sus representantes, con enorme vigencia virtual (al menos en nuestro Occidente).

El socialismo respondía cultural y anímicamente, tanto a un Citizen Kane como a un Kurtz, si nos referimos a la expansión capitalista. Y era asimismo respuesta a las formaciones del estado absoluto, tanto de un Luis XVI como del rey belga Leopoldo II, el pedagogo de las mutilaciones.

Y tal vez la primera armadura ideológica del sionismo haya sido identificarse con el socialismo (y también con el nacionalismo; otra ideología, entonces contemporánea y también manumisora. Hubo dos sionismos a comienzos del s XX; uno identificándose (de palabra) con cierta democracia social; otro, nacionalista, el llamado revisionista, de corte nazifascista).

¿Movimiento de liberación nacional o de opresión nacional?

A mediados del Siglo XX, mis amigos judíos y yo nos sentíamos socialistas, universalistas. Tanto como para tener amigos y hasta parejas no judías, aunque mis amigos se sentían suficientemente judíos como para abrazar la construcción de Israel, hacer aliá para hallarse, entonces sí, en una patria verdadera.

El socialismo los llevaba a sumarse a kibutzim, un socialismo con rostro judío. Eso sí, un socialismo judío, es decir no universalista (entonces, no socialista). Pero casi; estábamos invitados a participar con visitas y contribuciones a dicha edificación. No exactamente todos; uruguayos, argentinos, italianos, suecos… árabes no. Curioso. Estaban más cerca, como quien dice al lado.

Mis amigos kibutzniks no mencionaban jamás a un árabe, a algo árabe. Y eran de los “rebeldes”, pertenecían a kibutzim de izquierda. Conocían y simpatizaban, por ejemplo, con “las panteras negras” israelíes, que eran los excluidos allí por los judíos dominantes, askenazíes. Judíos mizrahim, de origen árabe, generalmente una pizca más oscuros que los askenazíes de origen europeo (con puente o no por países americanos).[1]

Había entonces un silencio estridente respecto de los árabes, la población que estaba siendo paso a paso despojada. Resistiendo. Los roces callejeros se sucedían y mis amigos no hablaban nunca de árabes; únicamente que la policía israelí era honorable, que no torturaba porque sus códigos éticos no se lo permitían (ni permitía a la dirección policial o política emplearla…).

Contrastaba “tanta pureza de conducta” con los crecientes informes periodísticos que decían precisamente lo contrario (generalmente de fuente palestina, que no era confiable para mis amigos).

Ni los que fueran “mis amigos”, ni los demás  tuvieron jamás una palabra ni ojos para ver lo que un periodista italiano, Genaro Carotenuto, vio con apenas visitar Israel unos días en los albores del nuevo siglo: que los israelíes derrochaban el agua en piscinas y lavando sus autos, en tanto, a pocos metros, los palestinos carecían de agua para incluso darles de beber a sus niños;[2] que las “dificultades” callejeras entre israelíes eran tramitadas por policías, y con palestinos por soldados del ejército; que los israelíes tenían casas con muchas “comodidades” y los palestinos, en cambio, tenían viviendas en mal estado (aunque algunas tuvieran las huellas de pasado esplendor) y sus habitantes convivían apretujados (los reglamentos habitacionales negaban a los palestinos el derecho a edificar siquiera una pieza, y por lo tanto, tenían que permanentemente reacomodarse en sitios cada vez más estrechos, por ejemplo con un nacimiento, o en caso de derrumbe de una edificación o por una confiscación pública para ampliar un servicio ─israelí─ de la ciudad. Los palestinos nunca recibían más tierra ni permisos de edificación, apenas “revolverse” con lo que les iba quedando…. La política constrictora, tan característica del estrangulamiento a ritmo lento del proyecto israelí.

 El diálogo con mis viejas amistades se fue angostando hasta acabar expresamente.[3]

Sentirse socialista, partidario de la fraternidad universal, ¡qué hermosa coartada para ejercer un dominio despótico!

Colonias del KKL en el Néguev occidental rodeando  la Franja de Gaza

Una Palestina sionista

El emplazamiento de judíos, ahora sionistas en tierras palestinas, tuvo desde el principio características muy nítidas. Y a diferencia de inmigrantes que por ejemplo en América del Sur fueron lentamente permeando sus propios círculos sociales e idiomáticos, y fueron creando sociedades mixtas, en el caso de los inmigrantes organizados por el sionismo para su asentamiento en Palestina, los rasgos fueron constitucionalmente distintos: venían con un plan general y previo, dispuesto  por el Fondo Nacional Judío (Keren Kayemeth LeIsrael) que incluía aprender el idioma judío, el hebreo, que había permanecido durante siglos, solo como ritual de lectura religiosa. “Reviviendo” el idioma en la vida cotidiana. Y junto con el idioma, una red cultural general específicamente judía, sin permear ni un átimo de la presencia real y cotidiana de la población palestina, su cultura y religiones (mayoría musulmana, minoría cristiana y minoría aún menor, judía). En el comienzo de este proceso (aliá) entre los judíos, habrá conflictos y escaramuzas entre el llamado Viejo Yishuv [colectividad judía] y el Nuevo Yishuv; incluso conflictos sangrientos.

Se trataba de dos judaísmos distintos; el sionismo no tolerará ni la menor concesión a lo realmente histórico en Palestina: su proyecto será puramente ideológico.[4]

Con el tiempo, el asentamiento sionista irá desvaneciendo sus perfiles más humanistas (Buber, Chomsky, Borojov) y acentuando su racismo y supremacismo más desembozado (Ben Gurión, Zeev Jabotinski, Golda Meir, Ehud Barak, Yitzhak Rabin, Menájem Beguín, Ayelet Shaked, Naftali Bennet, Ariel Sharon, Benjamíí Netanyahu).

Estamos así en lo que con mucho acierto Salahj Eddin calificara en 2001 al sionismo como “fascismo teocrático”. [5]

Tiempo de desprecio bíblico

Es importante saber que los rasgos colonialistas y su íntima brutalidad y racismo no son derivaciones más o menos fortuitas, como postulan tantos sionistas “de izquierda”. El mismo Ben Gurión ─entrevisto como moderado y enfrentado al “sionismo de derecha”─, ya sostenía en el inaugural año de 1948, que ”toda la nación es el ejército”.[6] Y lo rubrica cuando ubica (a semanas del asesinato) entre sus guardaespaldas al incalificable asesino de Folke Bernadotte, el primer mediador de la ONU, que se atrevió a reclamar derechos no sólo para judíos sino también para palestinos.

Para entender la gravedad del comportamiento israelí hay que darse cuenta, como sostiene  Israel Shamir (judío converso al cristianismo ortodoxo), que las atrocidades que vemos a diario cometidas por israelíes a palestinos, a veces sonrientes, como disfrutando, tiene raíces religiosas más fuertes aun que las políticas: cuando inician hostilidades por sorpresa contra Irán un sábado y asesinan entre cien y doscientes niñas lo hacen en plena vigilia religiosa, actuando con dios de su lado, consideran.

Ante el peso, cada vez más aplastante del sionismo en el concierto mundial, a su dominio sobre el estado considerado el más fuerte del planeta, podemos reivindicar la presencia de judíos, muchos judíos rompiendo amarras con tan monstruoso desarrollo.

Martín Gak, él mismo judío empeñado en denunciar los crímenes sionistas, ha llevado a cabo una formidable entrevista a Stephen Kapos (feb. 2026) un húngaro judío, en rigor un transilvano que nació húngaro y tras la IIGM con el “redibujo” de fronteras devino rumano, nacido en 1937 y que este año, con sus 89, rememora lúcidamente aquel tiempo. Y recuerda a “los nazis” y a “los judíos” entonces.

Rompe todos los lugares comunes y prejuicios a que los medios de incomunicación de masas nos tienen acostumbrados. Cuando habla del ejército nazi, que ocupó su territorio natal, dice: eran “gente normal”. “Encontré al ejército de la Wehrmacht bastante humano”. Palabras “sacrílegas”, para La Voz de America, por ejemplo.

Y recuerda su visita a Haifa, a ver a los tíos que tras la IIGM habían emigrado a Israel. Tenía unos 20 años y ve [supongo que por TV] una manifestación de palestinos, pacífica, en las calles (no aclara si en Haifa o en otra ciudad) y ve de pronto aparecer helicópteros artillados que descargan sus proyectiles sobre los manifestantes. Se horroriza, aunque no pudo saber si los palestinos eran alcanzados por proyectiles no (tan) mortales o balas reales. La tía observa su reacción y le comenta extrañada, tirando a molesta: “─Qué tanto lío, ¿no ves que son sólo árabes?” Stephen descartó hacer o rehacer su vida en Israel.

Gilad Atzmon, otro exjudío, lo que llamaríamos objetor de conciencia judía nos recuerda: “las frecuentes menciones de violencia y exterminio de otros contenidas en la Biblia hebrea puede arrojar cierta luz sobre el abominable genocidio que el estado judío está practicando en este momento en Gaza… sin mostrar  por ellos [por los palestinos]  ni un ápice de misericordia.(El Antiguo Testamento y el genocidio en Gaza”, 8-1-2009)

Cada vez nos queda más claro el tremendo título que Ron Unz, otro judío lúcido y osado, pusiera a uno de sus artículos: “Israel sionista como nación asesina”.

➤ Léase también sobreUruguayos caídos en las guerras de Israely el movimiento Hanoar Hatzioni B Uruguayfundador de varios kibutzes uruguayos y argentinos, entre ellos Ein Hashlosha, en el desierto del Neguev, à 2 km de Gaza (ver mapa arriba)  [N. del Ed.]

Notas

[1]   La pareja de uno de mis amigos, morocha y con ancestros amerindios, tenía dificultades para transitar sola por calles israelíes en los ’60, nunca faltaba una pendencia. Y ella, que no era pantera, ni mizraji, ni siquiera judía; tenía hasta dificultades idiomáticas para defenderse.

[2]   El suministro de agua era y es administrado por Mekorot, la compañía estatal reguladora del agua, que vende con subsidio el agua a judíos y encarecida a los empobrecidos palestinos.

[3]   Como coletazo, me tocó recibir la repulsa de compatriotas, no judíos, hermanos de cónyuges no  judíos de “retornantes” judíos que se instalaban en Israel encarnando un retorno irreal, mítico, totalmente extraño a sus biografías corporales o étnicas. Askenazíes, mizrajis, sefaradíes, falashas no son todos el mismo pueblo (de dios).

[4]  Pocas veces he entrevisto más acertado el viejo apotegma del admirable Francisco de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”.

[5]   Palestina en lucha, Madrid, oct. 2001.

26/11/2025

L’impunité israélienne

Luis E. Sabini Fernández, 26/11/2025
Traduit par Tlaxcala

La violence

Dans ma vie personnelle, j’ai toujours été sceptique à l’égard des coups de main guérilleros auxquels j’ai assisté ou dont j’ai eu connaissance dans le Cône Sud (bien que certains aient été très sympathiques et que pratiquement tous aient impliqué un engagement personnel énorme, un « dévouement à la cause »), parce qu’ils me semblaient potentiellement autocratiques, facilitant avec trop de rapidité l’intronisation d’autres dirigeants, toujours au détriment du rôle de « gens comme nous ».

Telles sont mes expériences concernant la guérilla latino-américaine, engagée avec beaucoup de courage et d’abnégation, mais aussi d’aveuglement. C’est ainsi que j’ai souscrit au témoignage d’un ancien agent secret cubain, fils du célèbre guérillero argentin Ricardo Masetti, auquel Guevara avait confié la mission de créer un foyer révolutionnaire dans ses plans « continentaux » pour l’Amérique du Sud — mission qu’il put à peine mettre en œuvre¹.
Le fils, Jorge Masetti, Argentin mais élevé à Cuba, fut éduqué et formé comme agent révolutionnaire. Fidel voulait accomplir avec le fils ce qu’il n’avait pu obtenir du père. Et lorsqu’il fut totalement « au point », il renonça à cette voie en constatant la série d’échecs des guérillas latino-américaines (et la phase quasi inévitable suivante : la délinquance commune). Il commenta alors : « Quelle chance que nous n’ayons pas gagné».

Sous-sols de la Mort 3, acrylique sur toile, 2021

Palestine

Tout ce préambule pour reconnaître que la violence existant en Palestine est différente, radicalement différente. La violence venant d’en bas, celle des Palestiniens, n’est guère plus qu’une réponse à la machine israélienne, écrasante.

L’image de l’enfant ou des enfants lançant des pierres face à un tank est extraordinairement précise pour illustrer le rapport de forces. Une telle autodéfense, contre-attaque civile, désespérée, comme celle de la jeune fille brandissant une paire de ciseaux de couture dans la rue, parce qu’elle n’en pouvait plus, et qui fut abattue sans hésitation (et sans nécessité). Car Israël réprime ainsi : de manière brutale, annihilatrice, hors la loi mais avec un excès de technique².

Nous sommes face à un traitement particulier de l’ennemi. Netanyahou et d’autres dirigeants l’ont dit et répété : ils combattent des animaux, pas des humains — ou plutôt si, des humains, mais des Amalécites. Et leur dieu leur a donné la permission, il y a quelques millénaires, de les tuer (voir l’Exode dans la Bible).

C’est un permis de très longue durée. Et « parfaitement valide » au XXI siècle.

Mais qui a dit à Netanyahou que les Palestiniens étaient des Amalécites ?

                 

 Gaza Relief, acrylique et autres matériaux sur toile, 2015

Le comportement de la population israélienne est frappant. Voyons les colons en Cisjordanie. Jamais autorisés par l’ONU, mais s’installant de facto sur un territoire internationalement reconnu comme palestinien, avec l’assentiment non exprimé du gouvernement israélien. Il y a quelques années, ils étaient des dizaines de milliers et, en petits groupes, protégés par l’armée, ils approchaient les villages palestiniens et les lapidaient, endommageaient oliveraies et citronniers. À coups de haches ou de caillasses. Parfois il y avait des blessés. Aujourd’hui, les colons sont des centaines de milliers, toujours protégés par l’armée, et en bandes armées de dizaines ou de centaines, ils rasent des villages palestiniens, détruisant maisons, installations, cultures, véhicules et parfois les corps des Palestiniens qu’ils trouvent sur leur chemin. Cherchant à instaurer la terreur.

Dernièrement, l’armée a pris l’initiative : sous prétexte de chercher des « terroristes », elle a détruit des quartiers entiers de population palestinienne désarmée : maisons, vêtements, jardins, jouets, livres, ustensiles — tous les éléments matériels de la vie sociale. Les familles se retrouvent sans foyer, sans biens, souvent sans proches, assassinés dans une dose quotidienne d’horreur.

Il s'agit pratiquement de la politique de « terre brûlée » attribuée à certaines invasions telles que celle des Huns, « barbares » des IVe et Ve siècles de l'ère chrétienne.

Les militaires israéliens ont même établi des barèmes : pour éliminer un petit guérillero, ils s’autorisent jusqu’à 15 civils tués ; pour un chef guérillero, jusqu’à 100 victimes collatérales⁴.

Depuis des décennies, nous voyons les effets du plan Yinon, exposé au début des années 1980. Oded Yinon proposait de fragmenter les États voisins en unités politiques plus petites : le Liban en deux ou trois ; l’Égypte en cinq ou six ; l’Irak en trois ; le Soudan en deux… et ainsi de suite.

Israël, ouvertement ou sous couvert de structures comme Daesh, a vu ses objectifs se réaliser progressivement : Libye, Irak, Syrie, Soudan, Liban, Palestine ont été dévastés par sa politique d’usure, toujours soutenue matériellement par les USA, qui ont joué le rôle de remorque et d'approvisionneur de l’imparable machine israélienne.

Ce soutien inconditionnel des USA à la géopolitique israélienne s'explique de plusieurs façons ; il existe un certain parallélisme entre les développements historiques des USA et d'Israël, bien que dans des contextes historiques très différents. Une base religieuse relativement commune, car les protestants sont les chrétiens qui ont réévalué certains aspects de l'Ancien Testament, qui est le noyau idéologique de la religion juive. Et ce sont eux qui ont colonisé l'Amérique du Nord, exterminant la population autochtone. Bible en main.

Mais surtout, parce qu'à la fin de la Seconde Guerre mondiale, lorsque les USA rompent leurs liens avec la Société des Nations obsolète (disparue en 1946) et fondent « leur » ONU (octobre 1945), l'élite WASP, fondatrice des USA, avait déjà été partiellement remplacée par l'élite juive grâce à une série de stratagèmes : think tanks, l'intelligentsia juive a un poids de plus en plus important ; la Réserve fédérale (le capital financier juif devient majoritaire parmi les dix banques fondatrices, en 1913) ; Hollywood (six des sept grandes entreprises seront dans les années 30 détenues et dirigées par des Juifs, de sorte que de plus en plus les images des USA seront produites avec un regard juif ; et surtout grâce au financement coûteux du personnel politique usaméricain, pour lequel l'AIPAC est fondé en 1951.2 Sans ces subventions, l'insertion sociale de la plupart de ces législateurs serait très difficile.

C'est pourquoi l'une des images les plus simplistes et erronées de certains analystes de politique internationale a été, et est encore souvent, celle du « sous-marin de la flotte usaméricaine » pour parler d'Israël au Proche-Orient. L'image (tail wagging the dog), très connue dans la pensée critique usaméricaine, selon laquelle la queue fait remuer le chien, semble plus appropriée.

Deux événements récents, dans l'orbite de l'ONU, cet ancien instrument que les USA se sont arrogé à la fin de la Seconde Guerre mondiale pour ordonner et/ou administrer le monde, nous montrent à quel point Israël mène la danse, changeant même les modalités de domination.

     

Sans titre, 2020

Jusqu'à récemment, très récemment, le pouvoir avait l'habitude de cacher son visage, ou ses crocs, et de dissimuler ses actions sous le couvert de la « volonté de paix », de la « recherche d'objectifs démocratiques », de la « conciliation » et de l'« aplanissement des difficultés ». Après tout, le résultat de la Seconde Guerre mondiale, en 1945, a été la victoire contre toutes les formes de dictature (il restait là, « derrière le rideau », une dictature prétendument prolétarienne, et donc totalement différente de celles connues jusqu'alors ; il restait également celle de Franco en Espagne, mais cette dernière, comme tant d'autres en « Amérique latine », faisait partie de cette politique pragmatique yankee consistant à prendre soin du fils de pute s'il est « à nous »).

En d'autres termes, la défense de la démocratie avait ses difficultés, mais elle était encore invoquée.

1. La résolution du Conseil de sécurité du 11 novembre 2025

La résolution « sur le conflit à Gaza » exonère totalement Israël. Elle accepte tacitement la version israélienne d’un Israël « victime du terrorisme du Hamas », ignorant totalement les décennies de blocus, d’étouffement et d’abus qui ont façonné l’événement du 7 octobre 2023.

Israël ne subit ainsi aucune égratignure politique (ni économique) avec la résolution.

Ils n'auront même pas à rendre compte des meurtres collectifs et de leurs monstrueuses « équivalences » en vies humaines4, ni à indemniser les dommages brutaux causés à un territoire qui apparaît broyé et écrasé comme rarement auparavant. Ils n'auront pas non plus à faire face aux dépenses que nécessiteront la remise en état des sols, des logements, des réseaux de communication et d'assainissement, ni la reconstruction des hôpitaux, sans parler des milliers d'êtres humains brisés par le simple fait de vivre dans le cercle infernal conçu par Israël.

Le président des USA, qui aspire à maintenir l'hégémonie qui leur a été confiée en 1945, s'attribue désormais une présidence ou un gouvernement virtuel de la bande de Gaza, pour ─proclame-t-il─ sa reconstruction, toujours à la recherche de la prospérité (la seule chose positive dans cette démarche serait d'ôter à Israël son emprise sur ce territoire, mais je le mets au conditionnel, car ce n'est pas exactement Trump qui décide).

Le plan prévoit deux ans pour la reconstruction urbaine et immobilière. Compte tenu des dégâts visibles, de leur étendue et de leur ampleur, ce délai semble insuffisant.

Il comporte toutefois un aspect positif : l'idée de l'exil forcé des Gazaouis, tant promue par le gouvernement israélien, est abandonnée. Au contraire, du moins en paroles, la résolution déclare expressément la volonté de voir les habitants historiques rester dans la bande de Gaza.

Quoi qu'il en soit, le plan ne cache pas ses ambitions de business : attirer des capitaux importants pour créer des zones de confort, non pas pour les Gazaouis précisément, mais pour les milliardaires que Jared Kushner s'efforce tant d'attirer dans le futur complexe touristique de Gaza.

Nous ne pouvons oublier que des prospections ont confirmé la présence au moins de gaz en Méditerranée, à hauteur de la bande de Gaza. Et que la régence transnationale et impériale que Trump et Blair ─rien de moins─ cherchent à incarner a une préférence marquée pour leur propre prospérité.

L'ONU ne demande pas de comptes à Israël. Toujours absous de tout. Par droit de naissance, faut-il supposer. Mais en outre, dans les faits, l'ONU rétablit le colonialisme pur et dur : une puissance impériale, les USA, désigne Trump et Blair « roi et vice-roi » de ces domaines, afin de rétablir le cadre colonial. Seulement, il ne s'agit pas du colonialisme israélien, mais usaméricain.

La tâche que se sont assigné les chefs colonisateurs est ardue : ils se proposent de « changer les mentalités et les récits palestiniens », afin de persuader, semble-t-il, ces sauvages « des avantages que peut apporter la paix » (sic !).

Si ces maîtres pédagogues ─Blair et Trump─ voulaient proclamer les vertus de la paix, ils devraient s'adresser de toute urgence à la formation politique sioniste, qui, depuis cent ans, a toujours suivi la voie de la violence, et non celle de la paix, la voie de la guerre et de la conquête, envahissant des terres occupées depuis des millénaires, sur la base de documents bibliques douteux. Confondant délibérément religion et légende avec l'histoire documentaire.

La résolution du 11 novembre 2025 a été adoptée par le Conseil de sécurité élargi de l'ONU, qui ne comprend plus seulement les cinq membres originaux (USA, Royaume-Uni, France, Russie, Chine), mais aussi les membres actuels : Argentine, Italie, Espagne, Mexique, Colombie, Pakistan, Corée du Sud, Turquie, Indonésie et Allemagne.

Seules deux abstentions (peu fondées) de la Russie et de la Chine. Aucune des 15 représentations nationales n'a demandé pourquoi Israël pouvait se permettre un comportement violent, raciste et génocidaire en toute impunité.

       

          Détenu, 2024

Les personnes lucides et courageuses, désignées ou fonctionnaires de l'ONU elle-même, au fil du temps, comme Francesca Albanese, Susan Akram ou Richard Falk avant elles, et même Folke Bernadotte au tout début de l'ONU, et tant d'autres, ne suffisent pas à contrebalancer le rôle impérial, puis néo-impérial, que l'ONU continue de jouer, malgré les restrictions et les coupes budgétaires.

2. Le vote du 21 novembre 2025 contre la torture

Le 21 novembre 2025, l'Assemblée générale des Nations unies a rendu un avis contre le recours à la torture. La plénière comptait 176 délégations nationales et la résolution a été approuvée à une écrasante majorité (il y a eu 4 abstentions, dont celles du Nicaragua et de la Russie, ce qui soulève de nombreuses questions), mais surtout, elle a suscité la vive opposition de trois représentations nationales : les USA, Israël et l'Argentine. Ces pays ont alors défendu précisément cela : le recours à la torture.

De sombres nuages planent sur notre présent : non seulement la torture est encore utilisée, mais certains la préconisent, à l'instar des dictatures telles que les célèbres dictatures « latino-américaines » de Trujillo ou Pinochet, ou celle du shah d'Iran et, surtout aujourd'hui, celles très perfectionnées d'Israël et de son système de domination très rationnel qui comprend tant de types de torture.

  

Sans date, dessin au fusain et au pastel

Notre trame culturelle est tellement bouleversée qu'une militaire israélienne, Yifat Tomer-Yerushalmi, procureure qui, après avoir ignoré tant d'abus et de tortures antérieurs, a récemment choisi de criminaliser cinq soldats de « l'armée la plus morale du monde » pour avoir introduit des tubes métalliques dans l'anus d'un prisonnier palestinien et (évidemment) lui avoir fait du mal. Les médias du monde entier parlent de l'arrestation de la procureure, mais pas de la santé (ou de la mort) du Palestinien ; la procureure a elle-même été emprisonnée.

Netanyahou a condamné la diffusion de la vidéo faite par Tomer parce que, bien sûr, « cela nuit à l'image ».

Ce qui compte pour Netanyahou, c’est « l’image » et pas la réalité (sérieusement endommagée).

Ce qui est arrivé à Tomer est un exemple clair du comportement adopté et défendu par les gouvernements des USA, d'Israël et d'Argentine.

De la honte, ne serait-ce que comme posture, nous sommes passés au « grand honneur ». Les « légitimes » torturent et non seulement ils ne se déshonorent pas, nous déshonorant tous, mais ils en sont même fiers.

Illustrations : œuvres du peintre palestinien Mohamed Saleh Khalil, Ramallah

Notes

¹ Il a écrit un livre : La fureur et le délire, Tusquets, Barcelone, 1999.

² Israël minimise la responsabilité individuelle en menant ses raids via drones et systèmes automatisés…

³ AIPAC (American Israel Public Affairs Committee – Comité Américain des affaires publiques d’Israël). On estime qu'aujourd'hui, les trois quarts des représentants et sénateurs du pouvoir législatif usaméricain reçoivent de généreux dons d'organisations telles que l'AIPAC. Autrement dit, les votes sont gagnés d'avance.

⁴ Les militaires israéliens ont établi des tableaux d’équivalence : pour localiser et éliminer un guérillero de peu d'importance, ils s'autorisent à tuer jusqu'à quinze civils désarmés, souvent étrangers à l'affaire ; s'il s'agit d'un chef guérillero ─tel qu'ils le définissent─, ils s'autorisent à tuer jusqu'à cent personnes étrangères à l'objectif lui-même.

 

08/06/2025

LUIS E. SABINI FERNÁNDEZ
Panorama… planetario y foco en Gaza

  Luis E. Sabini Fernández  5-6-2025

Hay una sensación, un desasosiego como cuando uno está cerca del mar y ve venir una tormenta; el cielo oscureciéndose, la brisa cediendo a vientos con rachas hasta desde diversos ángulos, el cielo encapotándose…

Así estamos viendo el panorama político, ya no (sólo) local sino generalizado.

(por supuesto que no tenemos ni la menor idea si tal acontece en Mongolia, en Costa Rica o en Hungría, pero es una situación que trasciende de todos modos nuestras particularidades)

Donald Trump ha sido, a mi ver, definido con acierto como el monarca que está cada  vez más desnudo (y algunos vamos intuyendo quiénes le han tejido el costoso traje invisible).

¿Cómo es posible que ante la selva que tanto rodea al (único) jardín de la no tan casta Europa, sea precisamente Europa la que bata los tambores de guerra? Desasosiego.

¿Y que tengamos algún otro monarca, surgido de elecciones democráticas, que consulte a su perro, muerto? Desasosiego.

¿Y que la teocracia judía (de la cual se desmarcan algunos, pocos, judíos) lleve adelante, −brutalidad y franqueza, inopinadamente entrelazadas− un genocidio “en vivo y en directo”?

¿Y que Ucrania, aparezca cada vez más claramente como el “chirolita” de servicios secretos israelo-británico-estadounidenses?

Tales políticas, recurrentes desde poderes dictatoriales, generalmente se escamoteaban, se “calafateaban”.

Pero parece que hemos entrado en zona ideológica, psíquica, sin calafateos.

Podríamos alegrarnos, hasta enorgullecernos del lenguaje directo, sin tapujos, pero resulta que tales sinceramientos se llevan adelante con descaro para reclamar aun mayor brutalidad, eliminación de barreras para desplegar sevicias, descaro para ejercer un despotismo sangriento  y resulta el “adecuado” para ajustar poblaciones a una voluntad omnímoda.

El excelente Francisco Claramunt viene revelando esos procederes en sus notas sobre el genocidio palestino y particularmente gazatí en Brecha.[1] En su última nota desenvuelve la trama de exportación de armas de control y muerte, de Israel y sus pingües ganancias.

Pero no es seguramente la ganancia su principal aporte. Porque el poder que da dichos despliegues es todavía más significativo.

El tratamiento que Israel dispensa a palestinos, adueñándose de sus tierras  –un proceso que lleva un siglo–, despierta el interés de muchas constelaciones de poder, igualmente deseosas de reafirmar sus reales en tierras mal habidas.

El “caballito de batalla” de las exitosas exportaciones mílitaropoliciales de Israel se caracteriza por un santo y seña que usan sus exportadores: ‘testeadas y probadas en combate’.

Y ése es el “aporte” israelí, el invento de Israel; el de un enemigo (y el consiguiente combate).

Porque cuando el sionismo inicia el despojo por apropiación del territorio palestino, encontrará resistencia. Social. Pero no militar ni política. Pero Israel irá reconfigurando la resistencia como escenario de combate, inventa un adversario, mejor dicho un enemigo ideológico y político a quien trata como enemigo de guerra.

Es una tarea militar bastante fácil; los trata como enemigos en tanto las poblaciones refractarias a gatas si tienen una escopeta cazadora para enfrentarlos. Los resultados en número de “bajas” lo ilustran: los huelguistas durante la huelga general insurreccional de 1936 pagarán su levantamiento contra la ocupación sionista con miles de muertos; en 1948, los campesinos serán expulsados de sus tierras y labrantíos y de sus viviendas (los pelotones sionistas acabarán con unas 500 o 600 aldeas palestinas) y tras matar a refractarios (miles) expulsarán a varios cientos de miles de palestinos de su hábitat milenario. En enfrentamientos posteriores de vecinos embravecidos contra el ejército israelí,  como en las intifadas, incluso de guerrilleros palestinos en los ’60 armados a guerra, mueren centenares de palestinos (hombres, mujeres, niños) por cada soldado israelí caído “en acción”.

¿Cómo se explica que judíos despojados hasta de sus vidas a comienzos de la década del ’40 en Alemania, Polonia, países bálticos, etcétera, escasísimos años después, no más de los que se cuentan con una sola mano,  hayan despojado a palestinos de sus tierras, sus enseres, sus viviendas con mobiliario, ropa y vajilla (hasta las tazas de té humeantes, de casas precipitadamente abandonadas ante la amenazante requisa sionista)?

No se trató exactamente de la misma gente. Muchos de los despojados por el nazismo se refugiaron en EE.UU. Y muchos de los judíos sionistas que iban ocupando Palestina y desplazando palestinos no venían de los shtetl saqueados de Rusia y Europa oriental ni del terror nazi; a menudo provenían de Inglaterra y de otros países europeos occidentales, y de países americanos (EE.UU., Argentina).[2]

Tan enojosa comparación no se sostiene, entonces, por la diversidad de destinos particulares, a veces familiares.

¿Refugiados o colonizadores?

Lo que acabamos de reseñar es en el nivel de los destinos personales. Pero además, porque al “destino judío”  se le solapó la cuestión colonial. La colonización propiamente dicha: adueñarse del territorio de un “otro”.

Cuestión que para colonialistas es inexistente. Irrelevante. Porque referirnos a  la cuestión colonial abriría la puerta a los derechos de los colonizados. Y para el colonialismo, el derecho es por antonomasia el derecho de los colonizadores. No hay otro.

¿De qué otro derecho, pues, se puede hablar? Porque el derecho colonial se elabora y se plasma como el derecho de los colonizadores.

Con el mismo fundamento con el que se han elaborado en la ONU de 1945 los derechos humanos. El senador estadounidense de AIPAC, Lindsey Graham, lo explica, mejor dicho lo desnudará el 21 nov. 2024: “El Estatuto de Roma no se aplica a Israel, ni a EE.UU., ni a Francia, ni a Alemania, ni a Gran Bretaña,  porque no fue concebido para actuar sobre nosotros.”

Veamos el estatuto: el Estatuto del Roma de la Corte Penal Internacional, establecido desde la ONU en 1998 y con complementos en 1999 y 2002 tiene presente “que, en este siglo, millones de niños, mujeres y hombres han sido víctimas de atrocidades”, y “que los crímenes más graves de trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto no deben quedar sin castigo”, […y] decididos, a los efectos de la consecución de esos fines y en interés de las generaciones presentes y futuras, a establecer una Corte Penal Internacional de carácter permanente, independiente  […].” “La Corte […] estará facultada para ejercer su jurisdicción sobre personas respecto de los crímenes más graves de trascendencia internacional.”

¿Aparece en algún pasaje que estas disposiciones son para magrebíes, salvadoreños, portugueses o tunecinos y no para ingleses, israelíes, estadounidenses o franceses?

Viene bien confrontar las excepciones autoasignadas por los poderosos del planeta  con  el capítulo 6 del estatuto de la CPI que versa sobre lo genocida:

“Artículo 6

”Genocidio

”A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

”a) Matanza de miembros del grupo;

”b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;

”c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de

acarrear su destrucción física, total o parcial;

”d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;

”e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.”

¡Los cinco elementos constituyentes de un genocidio están cumplidos hasta con exceso por Israel en Palestina y particularmente en la Franja de Gaza!

Y nos preguntamos de dónde podría provenir una exoneración a Israel al estilo del que pretende el senador  auspiciado por AIPAC para ciertos ciudadanos del mundo de primera categoría.

No hemos podido dar con tan peculiares razones; tal vez sea nuestra ceguera…

No hay más remedio que concluir, siguiendo los criterios de la CPI, que todo lo actuado por el “ejército más moral del mundo” cumple acabadamente con lo que es un genocidio.

Tal vez a caballo de semejante excepcionalidad “grahamiana”, Israel se permite  propagar sus productos de guerra, doblegamiento  y tortura como “testeados y probados en combate”. Ya vimos que lo de combate suena a falso porque  convierte en guerra lo que es sencilla y brutalmente una ocupación militar (no existen dos ejércitos enfrentados).

Israel arma “los escenarios de combate”. Juega a la guerra con muchos “enemigos”. Muchísimos. Toda una población. En realidad, esa población victimada, con ancianos, mujeres, niños y bebes ha sido, es, apenas el punching ball del ejército israelí.

Claramunt repasa el enorme éxito que esa propaganda, ese testeo de armas israelíes tiene entre compradores: indudablemente, porque les quieren dar un uso análogo….



Un momento de la “colonización”: fabricando mutilados

Hasta octubre 2023, además del despojo, de sembrar la muerte, de sacar administrativamente a pobladores de la sociedad y mantenerlos detenidos, aislados, a veces durante décadas, Israel tuvo una política deliberada de mutilación, lo que hizo que éstas cobraran un papel importante. Mostrando una lógica colonial de mutilación, restringiendo las posibilidades de que el pueblo palestino se cure de sus heridas, ya que palestinos y palestinas pierden un ojo, una pierna, les queda de por vida un  tobillo deshecho […]

A octubre de 2023, cuando el copamiento palestino del cuartel local israelí en Gaza y la toma de rehenes, Gaza contaba con 440.000 personas discapacitadas, según Danila Zizi, directora de Handicap international para Palestina; es decir 21% de la población total. Escuchó bien. Uno de cada cinco… Desde el 8 de octubre 2023, se contaba en un mes cerca de 100.000 personas heridas de donde se puede deducir que una gran parte de ellas serán desde entonces discapacitadas (muertos adultos e infantes al margen).

La discapacidad no es un efecto conectado con la masacre, sino una finalidad de la política colonial.[3] Claro que, con las masacres también aumentan las mutilaciones y por consiguiente los discapacitados.

Test de ignorancia supina

Cuando alguien no sabe nada de esta tragedia, ni de derechos humanos y se ve precisado a referirse a palestinos, Gaza, Israel, se aferra a dos puntos y se siente a salvo: 1) es-una-guerra (desatada aviesamente el 7 de octubre de 2023; tal vez en cielo sereno, en el mejor-de-los-mundos), y 2) tenemos que lidiar con “la-red-terrorista-Hamás”.

Ni es una guerra, ni hubo nunca dos ejércitos. Es una colonización mediante despojo.

Y Hamás no es terrorista como se puede decir del ISIS, de la Mano guatemalteca o del Irgún sionista.

Hamás se forjó para asistir a palestinos en estado de necesidad, abrigos, alimentos  y preservarles su integridad cultural (que para Hamás es religiosa). Muchas acciones de Hamás fueron no sólo no violentas sino decididamente pacíficas, como las Marchas por la Tierra (2019 y 2020) que fueron liquidadas por Israel con  saña y un saldo de centenares de tullidos y muertos.[4]

Pero no son pacifistas. Son islámicos e invocan la “guerra santa”. Y como fieles de un monoteísmo absoluto (y absolutista) –al igual que los monoteísmos verticalistas judío y cristiano–, admiten violencia y hasta la pueden glorificar. Pero hasta desde la misma ONU se reconoce que contra el colonialismo que auspicia el proyecto israelí, la violencia es legítima.

Se dice que Hamás ha sido promovido, financiado por el Estado sionista. No habría que descartarlo. Israel ha usado, como todo poder establecido, unas resistencias contra otras para quedar mejor librado (de ambas). En algún momento, Israel puede haber facilitado a islámicos para torcerles el brazo a palestinos laicos liderados por Arafat; en algún otro momento puede haberse servido de la Autoridad Nacional Palestina para desplazar la oposición menos domesticable de Hamás.

Pero tales avatares no desmienten el afán emancipatorio de los palestinos despojados y cada vez más matados a mansalva.

Y tampoco borra el nervio motor de esta situación, que tan concisamente presenta Francesca Albanese: el genocidio en curso es “consecuencia de la condición excepcional y la prolongada impunidad que se le ha concedido a Israel.”

 Notas

[1]  Véase p. ej., “Gaza un genocidio de exportación”, 30 mayo 2025.

[2]  Hay testimonios de judíos que no pudieron trivializar “el cambiazo” de víctima a usufructuario.  Al menos, les costó psicológicamente: tal el caso de la familia judía Peled, del antiguo Yishuv. Pero fueron extrema minoría al momento de adueñarse de Palestina.

[4]   Expresión del desprecio absoluto por todo prójimo que rige los pasos de la dirección israelí.