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28/05/2026
18/04/2026
La mejor coartada: el sionismo, colonialismo travestido en movimiento de liberación nacional
Luis E. Sabini Fernández, 18-04-2026
¿Qué otro proyecto colonial, qué Estado ha ejercido el colonialismo más rampante, con mayor impunidad moral y psíquica, de cómo lo ha ejercido, lo ejerce el sionismo?
No hay un caso igual, aunque haya habido algunos que se les han acercado. Tal el de la construcción de los USA, el de África del Sur ─no lo anglo, colonizando en pleno saqueo planetario sino en los primeros asentamientos Boers, del siglo XVI, contemporáneos a los asentamientos norteuropeos en América del Norte. Otros casos de colonialismo buscando su propia legitimación como si no fuera colonialista, fue el de los pies negros, en Argelia o, pasado el momento de conquista, el de los países platenses. Pero ninguno de ellos se compara con la negación a lo colonial del sionismo.
El colonialismo sionista es un caso único con
coartada exclusiva; la que con buen tino el historiador judío Norman
Finkelsteín ha calificado como tal a la “industria del holocausto”. Ese seguro
ideológico será el que le permita “a la lucha por la liberación nacional”
sionista disfrutar de la mejor buena conciencia, desde el socialismo, desde el
pensamiento crítico, desde la irrealidad, mencionando la ‘liberación de los
pueblos sojuzgados’, y le otorgará por ello, un alcance y profundidad sin
parangón en la elaboración ideológica y programática.
La primera y principal dificultad de cualquier
colonialismo estriba en que es muy difícil VER a los colonizados.
El sionismo se pertrechó con una serie de armaduras
y coartadas de innegable ingeniosidad, al punto que conquistó también las almas
de sus personeros, que no se sentían, para nada, colonialistas, arrebatadores
de tierras ajenas, como los ingleses en África o los españoles en América.
En el cambio de siglo, del XIX al XX, el
socialismo se había ido convirtiendo en la entrevista solución, justa,
adecuada, anhelante, ante “los excesos” del capital privado y sus
representantes, con enorme vigencia virtual (al menos en nuestro Occidente).
El socialismo respondía cultural y anímicamente, tanto
a un Citizen Kane como a un Kurtz, si nos referimos a la
expansión capitalista. Y era asimismo respuesta a las formaciones del estado
absoluto, tanto de un Luis XVI como del rey belga Leopoldo II, el pedagogo de
las mutilaciones.
Y tal vez la primera armadura ideológica del
sionismo haya sido identificarse con el socialismo (y también con el
nacionalismo; otra ideología, entonces contemporánea y también manumisora. Hubo
dos sionismos a comienzos del s XX; uno identificándose (de palabra) con cierta
democracia social; otro, nacionalista, el llamado revisionista, de corte nazifascista).
¿Movimiento de liberación
nacional o de opresión nacional?
A mediados del Siglo XX, mis amigos judíos y yo
nos sentíamos socialistas, universalistas. Tanto como para tener amigos y hasta
parejas no judías, aunque mis amigos se sentían suficientemente judíos como
para abrazar la construcción de Israel, hacer aliá para hallarse,
entonces sí, en una patria verdadera.
El socialismo los llevaba a sumarse a kibutzim, un
socialismo con rostro judío. Eso sí, un socialismo judío, es decir no
universalista (entonces, no socialista). Pero casi; estábamos invitados a
participar con visitas y contribuciones a dicha edificación. No exactamente
todos; uruguayos, argentinos, italianos, suecos… árabes no. Curioso. Estaban
más cerca, como quien dice al lado.
Mis amigos kibutzniks no mencionaban jamás a un
árabe, a algo árabe. Y eran de los “rebeldes”, pertenecían a kibutzim de
izquierda. Conocían y simpatizaban, por ejemplo, con “las panteras negras”
israelíes, que eran los excluidos allí por los judíos dominantes, askenazíes.
Judíos mizrahim, de origen árabe, generalmente una pizca más oscuros que los
askenazíes de origen europeo (con puente o no por países americanos).[1]
Había entonces un silencio estridente respecto de
los árabes, la población que estaba siendo paso a paso despojada. Resistiendo.
Los roces callejeros se sucedían y mis amigos no hablaban nunca de árabes;
únicamente que la policía israelí era honorable, que no torturaba porque sus
códigos éticos no se lo permitían (ni permitía a la dirección policial o política
emplearla…).
Contrastaba “tanta pureza de conducta” con los
crecientes informes periodísticos que decían precisamente lo contrario
(generalmente de fuente palestina, que no era confiable para mis amigos).
Ni los que fueran “mis amigos”, ni los demás tuvieron jamás una palabra ni ojos para ver lo
que un periodista italiano, Genaro Carotenuto, vio con apenas visitar Israel
unos días en los albores del nuevo siglo: que los israelíes derrochaban el agua
en piscinas y lavando sus autos, en tanto, a pocos metros, los palestinos
carecían de agua para incluso darles de beber a sus niños;[2]
que las “dificultades” callejeras entre israelíes eran tramitadas por policías,
y con palestinos por soldados del ejército; que los israelíes tenían casas con
muchas “comodidades” y los palestinos, en cambio, tenían viviendas en mal
estado (aunque algunas tuvieran las huellas de pasado esplendor) y sus
habitantes convivían apretujados (los reglamentos habitacionales negaban a los
palestinos el derecho a edificar siquiera una pieza, y por lo tanto, tenían que
permanentemente reacomodarse en sitios cada vez más estrechos, por ejemplo con
un nacimiento, o en caso de derrumbe de una edificación o por una confiscación
pública para ampliar un servicio ─israelí─ de la ciudad. Los palestinos nunca
recibían más tierra ni permisos de edificación, apenas “revolverse” con lo que
les iba quedando…. La política constrictora, tan característica del
estrangulamiento a ritmo lento del proyecto israelí.
El diálogo
con mis viejas amistades se fue angostando hasta acabar expresamente.[3]
Sentirse socialista, partidario de la fraternidad
universal, ¡qué hermosa coartada para ejercer un dominio despótico!
Una Palestina sionista
El emplazamiento de judíos, ahora sionistas en
tierras palestinas, tuvo desde el principio características muy nítidas. Y a
diferencia de inmigrantes que por ejemplo en América del Sur fueron lentamente
permeando sus propios círculos sociales e idiomáticos, y fueron creando
sociedades mixtas, en el caso de los inmigrantes organizados por el sionismo
para su asentamiento en Palestina, los rasgos fueron constitucionalmente
distintos: venían con un plan general y previo, dispuesto por el Fondo Nacional Judío (Keren Kayemeth
LeIsrael) que incluía aprender el idioma judío, el hebreo, que había
permanecido durante siglos, solo como ritual de lectura religiosa. “Reviviendo”
el idioma en la vida cotidiana. Y junto con el idioma, una red cultural general
específicamente judía, sin permear ni un átimo de la presencia real y cotidiana
de la población palestina, su cultura y religiones (mayoría musulmana, minoría
cristiana y minoría aún menor, judía). En el comienzo de este proceso (aliá)
entre los judíos, habrá conflictos y escaramuzas entre el llamado Viejo Yishuv
[colectividad judía] y el Nuevo Yishuv; incluso conflictos sangrientos.
Se trataba de dos judaísmos distintos; el sionismo
no tolerará ni la menor concesión a lo realmente histórico en Palestina: su
proyecto será puramente ideológico.[4]
Con el tiempo, el asentamiento sionista irá
desvaneciendo sus perfiles más humanistas (Buber, Chomsky, Borojov) y
acentuando su racismo y supremacismo más desembozado (Ben Gurión, Zeev
Jabotinski, Golda Meir, Ehud Barak, Yitzhak Rabin, Menájem Beguín, Ayelet
Shaked, Naftali Bennet, Ariel Sharon, Benjamíí Netanyahu).
Estamos así en lo que con mucho acierto Salahj
Eddin calificara en 2001 al sionismo como “fascismo teocrático”. [5]
Tiempo de desprecio bíblico
Es importante saber que los rasgos colonialistas y
su íntima brutalidad y racismo no son derivaciones más o menos fortuitas, como
postulan tantos sionistas “de izquierda”. El mismo Ben Gurión ─entrevisto como
moderado y enfrentado al “sionismo de derecha”─, ya sostenía en el inaugural
año de 1948, que ”toda la nación es el ejército”.[6]
Y lo rubrica cuando ubica (a semanas del asesinato) entre sus guardaespaldas al
incalificable asesino de Folke Bernadotte, el primer mediador de la ONU, que se
atrevió a reclamar derechos no sólo para judíos sino también para palestinos.
Para entender la gravedad del comportamiento
israelí hay que darse cuenta, como sostiene
Israel Shamir (judío converso al cristianismo ortodoxo), que las
atrocidades que vemos a diario cometidas por israelíes a palestinos, a veces
sonrientes, como disfrutando, tiene raíces religiosas más fuertes aun que las
políticas: cuando inician hostilidades por sorpresa contra Irán un sábado y
asesinan entre cien y doscientes niñas lo hacen en plena vigilia religiosa,
actuando con dios de su lado, consideran.
Ante el peso, cada vez más aplastante del sionismo
en el concierto mundial, a su dominio sobre el estado considerado el más fuerte
del planeta, podemos reivindicar la presencia de judíos, muchos judíos
rompiendo amarras con tan monstruoso desarrollo.
Martín Gak, él mismo judío empeñado en denunciar
los crímenes sionistas, ha llevado a cabo una formidable entrevista a Stephen Kapos (feb. 2026) un húngaro judío, en rigor un
transilvano que nació húngaro y tras la IIGM con el “redibujo” de fronteras devino
rumano, nacido en 1937 y que este año, con sus 89, rememora lúcidamente aquel
tiempo. Y recuerda a “los nazis” y a “los judíos” entonces.
Rompe todos los lugares comunes y prejuicios a que
los medios de incomunicación de masas nos tienen acostumbrados. Cuando habla
del ejército nazi, que ocupó su territorio natal, dice: eran “gente normal”.
“Encontré al ejército de la Wehrmacht bastante humano”. Palabras “sacrílegas”,
para La Voz de America, por ejemplo.
Y recuerda su visita a Haifa, a ver a los tíos que
tras la IIGM habían emigrado a Israel. Tenía unos 20 años y ve [supongo que por TV] una
manifestación de palestinos, pacífica, en las calles (no aclara si en Haifa o
en otra ciudad) y ve de pronto aparecer helicópteros artillados que descargan
sus proyectiles sobre los manifestantes. Se horroriza, aunque no pudo saber si
los palestinos eran alcanzados por proyectiles no (tan) mortales o balas
reales. La tía observa su reacción y le comenta extrañada, tirando a molesta:
“─Qué tanto lío, ¿no ves que son sólo árabes?” Stephen descartó hacer o rehacer
su vida en Israel.
Gilad Atzmon, otro exjudío, lo que llamaríamos objetor
de conciencia judía nos recuerda: “las frecuentes menciones de violencia y
exterminio de otros contenidas en la Biblia hebrea puede arrojar cierta luz
sobre el abominable genocidio que el estado judío está practicando en este
momento en Gaza… sin mostrar por ellos [por
los palestinos] ni un ápice de
misericordia.(“El
Antiguo Testamento y el genocidio en Gaza”, 8-1-2009)
Cada vez nos queda más claro el tremendo título
que Ron Unz, otro judío lúcido y osado, pusiera a uno de sus artículos: “Israel sionista como nación asesina”.
➤ Léase también sobre “Uruguayos caídos en las guerras de Israel” y el movimiento Hanoar Hatzioni B Uruguay, fundador de varios kibutzes uruguayos y argentinos, entre ellos Ein Hashlosha, en el desierto del Neguev, à 2 km de Gaza (ver mapa arriba) [N. del Ed.]
Notas
[1] La pareja de uno de mis amigos, morocha y con ancestros amerindios, tenía dificultades para transitar sola por calles israelíes en los ’60, nunca faltaba una pendencia. Y ella, que no era pantera, ni mizraji, ni siquiera judía; tenía hasta dificultades idiomáticas para defenderse.
[2] El suministro de agua era y es administrado por Mekorot, la compañía estatal reguladora del agua, que vende con subsidio el agua a judíos y encarecida a los empobrecidos palestinos.
[3] Como coletazo, me tocó recibir la repulsa de compatriotas, no judíos, hermanos de cónyuges no judíos de “retornantes” judíos que se instalaban en Israel encarnando un retorno irreal, mítico, totalmente extraño a sus biografías corporales o étnicas. Askenazíes, mizrajis, sefaradíes, falashas no son todos el mismo pueblo (de dios).
[4] Pocas veces he entrevisto más acertado el viejo apotegma del admirable Francisco de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”.
[5] Palestina en lucha, Madrid, oct. 2001.
15/04/2026
L'abuso: la foto di copertina che scatena i sionisti|La photo de couverture de L'Espresso qui déchaîne les sionistes
L’abuso guardato in faccia - Colloquio con Pietro Masturzo
L'Espresso risponde alla campagna negasionista contra la sua copertina
L’ abus regardé en face - Entretien avec Pietro Masturzo
Une photo de couverture du magazine L'Espresso sur l'occupation en Cisjordanie a déclenché les foudres sionistes. La réponse du journal
16/02/2026
Para honrar la memoria de las personas masacradas el 7 de octubre, los israelíes deben reconocer sus acciones en Gaza
Gideon Levy, Haaretz, 15/2/2026
Traducido por Tlaxcala
La reciente indignación
por el rechazo de un ministro israelí a la palabra ‘masacre’ en referencia al 7
de octubre reveló que, en Israel, la palabra está reservada para un solo bando.
Quienes luchan por su preservación deben aplicarla a lo ocurrido en Gaza.
En los primeros meses
posteriores al 7 de octubre, utilicé constantemente el término masacre para
describir lo sucedido. Lo que vi con mis propios ojos mientras deambulaba por
la zona fronteriza sur con el fotógrafo Alex Levac solo podía definirse como tal.
En Sderot, Ofakim, en el estacionamiento de Re’im, en la carretera 232 sembrada de muertos, en Be’eri y Nir Oz, vimos un testimonio silencioso e interminable de una masacre. Los rastros de sangre coagulada en las habitaciones de los miembros del kibutz, las vidas truncadas en un instante, los ejemplares de fin de semana de Haaretz, con lectores masacrados mientras los hojeaban, los cuerpos de sus perros yaciendo en sus jardines, los coches aplastados y destrozados con sus restos silenciosos del festival de música Nova, carnés de identidad y efectos personales entre las ruinas de la comisaría de Sderot, y por supuesto, los testigos supervivientes, todo contaba la historia de una horrible masacre. Una masacre, ¿cómo podría llamarse de otra manera?
El memorial temporal para las víctimas instalado en el
estacionamiento de Re’im en los primeros meses después de la fiesta de Nova, en
enero de 2024. Foto Hadas Parush
Un año después, ya no
podía usar ese término. Esto fue después de que la palabra masacre llegara a
usarse en el discurso israelí solo para describir lo que nos habían hecho a
nosotros. La única masacre era la masacre de israelíes en el sur, y ninguna otra.
Casi nadie usaba la palabra masacre para describir lo que estaba sucediendo al otro lado de la frontera, en Gaza, por nuestra mano.
Cuando un israelí decía “masacre”,
se refería a la masacre de israelíes, como si afirmara que no había otra. La
palabra masacre se convirtió en una palabra polémica, tendenciosa, al servicio
de la propaganda y, por lo tanto, descalificada para su uso, por lo que a mí
respecta, debido a su significado unilateral.
Mientras tanto, la segunda
masacre continuaba a toda máquina, y nadie la llamaba por su nombre. No anulaba
la primera masacre, pero su magnitud, en números y devastación, la superaba con
creces. El hecho de que fuera perpetrada principalmente por aire no disminuía
su naturaleza ni un ápice.
Edificios destruidos en Gaza, vistos desde el lado
israelí de la frontera entre Israel y Gaza a principios de esta semana. Foto
Amir Cohen/Reuters
La furiosa discusión que
ha estallado en los últimos días por el intento insensato del gobierno de
borrar de la memoria la masacre que sufrimos solo puede provocar una sonrisa
amarga.
Nada podría ser más
irónico: después de más de dos años en los que el discurso público se abstuvo
de usar la palabra “masacre” o sus sinónimos para describir lo que el ejército
israelí estaba haciendo a los gazatíes; después de más de dos años en los que
Israel intentó decirse a sí mismo y al mundo que la única masacre que tuvo
lugar fue la de israelíes; más de dos años de hacerse la víctima, en los que
Israel exhibió, para sí mismo y para el mundo, solo sus propias heridas de
guerra; más de dos años en los que prohibió cualquier expresión de compasión,
humanidad y solidaridad con las víctimas de la otra masacre; después de más de
dos años en los que los medios israelíes ocultaron, ignoraron o desdibujaron la
otra masacre, he aquí que el gobierno intenta borrar también de las mentes
israelíes la primera masacre, como si nunca hubiera ocurrido.
El ministro de Cultura y Deportes, Miki Zohar, en la
primera ceremonia de entrega de premios de cine financiada por el gobierno en
Jerusalén el mes pasado. Foto Naama Grynbaum
El ministro de Cultura,
Miki Zohar, en realidad se opuso a adoptar una postura de victimismo, en la que
Israel se había regodeado, mientras esto sirviera a sus propósitos. [Zohar propuso eliminar la palabra «masacre» del
título de la propuesta de ley que se está debatiendo para crear una autoridad
encargada de conmemorar el 7 de octubre, NdT]
Sin embargo, hubo una
masacre en Israel, así como un genocidio en Gaza. Hay que reconocerlo. El poder
de las palabras es grande. El hecho de que a tan pocos israelíes les preocupe
lo que su país ha hecho en la Franja de Gaza demuestra el inmenso poder de las
palabras. El hecho de que cada vez que la palabra “masacre” se usaba o se usa
todavía en Israel, la gente solo piense en el asesinato de 1.200 israelíes,
nunca en la muerte de 70.000 gazatíes, demuestra lo fácil que es lavar el cerebro a la
gente y moldear su mentalidad.
Por lo tanto, la batalla
actual sobre este término es importante. Las personas que luchan
justificadamente por mantener intacto este término con respecto a los eventos
del 7 de octubre deberían al menos adoptarlo también para describir lo que
Israel hizo en sus represalias imprudentes en Gaza. No se puede decir “la
masacre del 7 de octubre” y no decir una palabra sobre la masacre punitiva y
vengativa que le siguió.
La sangre de los israelíes
masacrados a lo largo de la frontera de Gaza clama, pero no menos que la sangre
de los miles de bebés que fueron masacrados en la Franja de Gaza. Ambos grupos
fueron víctimas de un comportamiento bárbaro y criminal. Ambos grupos merecen
la definición correcta, no una propaganda mendaz. Hubo una masacre en Israel.
En Gaza, hubo un genocidio.
30/01/2026
Por qué aparecen tácticas israelíes de contraterrorismo* en Minnesota
Una colaboración de décadas ha incluido el intercambio de recursos y mucho entrenamiento conjunto para ICE y CBP** con sus contrapartes en Israel.
Connor Echols, Responsible Statecraft, 29/1/2026
Traducido por Tlaxcala
En las últimas semanas, miles de funcionarios
federales de aplicación de la ley han descendido sobre Minneapolis. Videos
muestran a agentes de inmigración saltando de furgonetas sin identificar,
sometiendo y rociando con gas pimienta a manifestantes, y rompiendo ventanas
para arrastrar a personas de sus autos.
Figuras prominentes de la administración Trump han
defendido este enfoque a pesar de una fuerte reacción local. Por ejemplo,
cuando agentes federales mataron a un manifestante llamado Alex Pretti el
sábado 24 de enero, la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, de inmediato
lo acusó de “terrorismo doméstico”.
Para los observadores del conflicto israelí-palestino,
estas escenas pueden parecer inquietantemente familiares. Esa similitud posiblemente
no es una coincidencia.
En las últimas dos décadas, los funcionarios de
inmigración yanquis han mantenido una relación cercana con el gobierno israelí.
Esta colaboración ha incluido viajes que trasladan a funcionarios usamericanos
de alto nivel de aplicación de la ley por Israel, entrenamiento conjunto para
agentes de inmigración y transferencias de tecnología que han puesto
capacidades de vigilancia sofisticadas en manos del Servicio de Inmigración y
Control de Aduanas (ICE). El resultado ha sido una creciente fusión mental
entre las agencias de seguridad en Israel y USA.
El enfoque principal de esta colaboración es prevenir
actos de terrorismo, un objetivo necesario, aunque problemático. Pero, a medida
que la administración Trump ha reformulado cada vez más su represión contra la
inmigración indocumentada como una nueva guerra contra el terrorismo, ha
aplicado estas tácticas de contraterrorismo a un número cada vez mayor de
personas en USA. Este cambio, que ha generado reacciones a pesar del amplio
apoyo público para contrarrestar la inmigración ilegal, ahora le está dando a
los usamericanos una muestra de cómo opera el ejército israelí en Cisjordania,
según Josh Paul, quien anteriormente dirigió la oficina de transferencia de
armas en el Departamento de Estado.
“Hay algunos paralelos sorprendentes allí”, dijo Paul.
“Tienes unidades de una fuerza de seguridad que son impuestas a las autoridades
locales, impuestas a la policía local, que se dedican a puntos de control,
detenciones, incluidos niños [...] Y parece operar ampliamente con impunidad”.
Una relación de dos décadas
Cuando Bill Ayub regresó de su viaje a Israel, estaba
impresionado, pero un poco cauteloso. El software de vigilancia israelí es “un
poco más invasivo de lo que se vería aquí en USA”, le dijo el ex alguacil del
condado de Ventura a Jewish Currents en
2022. Y el uso de la fuerza en los arrestos fue “impactante”, dijo Ayub. “Era
como, ‘¿Vaya, ustedes hacen eso?’ [...] Acabaríamos en la cárcel si hiciéramos
algo así aquí”.
Ayub es uno de los cientos de altos oficiales de
aplicación de la ley yanquis que, en las últimas dos décadas, han recorrido
Israel y se han reunido con funcionarios israelíes de aplicación de la ley con
la ayuda de organizaciones sin fines de lucro como la Liga Anti-Difamación
(ADL) y el Instituto Judío para la Seguridad Nacional de América (JINSA). La
información pública sobre estos viajes, centrados en el contraterrorismo, es
limitada. Pero un itinerario de una delegación de la ADL en 2016 mostró
reuniones programadas con funcionarios israelíes en una prisión notoria y en
Hebrón, una ciudad segregada en Cisjordania.
La información disponible públicamente muestra que
funcionarios del ICE participaron en ocho viajes de la ADL entre 2013 y 2016.
Joseph Harhay, el actual subjefe de la Patrulla de Aduanas y Fronteras (CBP),
se unió a un viaje de JINSA en 2018.
Estos viajes financiados con fondos privados son solo
una faceta de la relación. La administración Bush creó ICE y CBP en 2003,
cuando reestructuró el gobierno federal después de los ataques del 11 de
septiembre. Las agencias, ambas parte del Departamento de Seguridad Nacional
(DHS), se convirtieron en parte de un esfuerzo gubernamental para combatir el
terrorismo. “ICE ha crecido con la guerra global contra el terror”, dijo
Anthony Aguilar, un oficial del ejército retirado y activista.
El Congreso rápidamente buscó ayuda en el extranjero,
estableciendo una oficina del DHS centrada principalmente en aprender de los
funcionarios israelíes, según los partidarios de la legislación. “Creo que
podemos aprender mucho de otros países, particularmente de Israel, que
desafortunadamente tiene una larga historia de preparación y respuesta a
ataques terroristas”, dijo la senadora Susan Collins (Republicana del Maine) en
ese momento.
Los agentes de ICE y CBP desde entonces han
desarrollado una relación cercana con sus contrapartes en Israel,
permitiéndoles intercambiar notas sobre tácticas y tecnología. El DHS ha
organizado conferencias con funcionarios de seguridad israelíes, realizado
sesiones de entrenamiento conjunto e incluso otorgado subvenciones a oficiales
israelíes para investigar áreas como la lucha contra el extremismo violento,
según un ex alto funcionario del DHS.
El funcionario, quien dijo que algunas de las tácticas
recomendadas por funcionarios israelíes equivalían a perfilados raciales y
étnicos, recordó a un colega de alto nivel preguntándose: “¿Por qué le damos
financiamiento a un gobierno extranjero para estas cosas? ¿Por qué el
Departamento de Seguridad Nacional está haciendo esto?”
Los oficiales del ICE en particular han participado
regularmente en entrenamientos junto con la policía israelí, según Aguilar,
quien dijo que fue testigo personalmente de algunas de estas sesiones en el
Centro Nacional de Entrenamiento Urbano de Israel mientras servía en el
ejército. (El ex alto funcionario del DHS confirmó que los oficiales del ICE a
menudo entrenan en Israel; el DHS no respondió a una solicitud de comentarios).
La transferencia de tecnología ha sido otro punto
importante de colaboración. Parte de esto se debe a los lazos cercanos entre el
ejército y las industrias de tecnología de vigilancia en ambos países. Por
ejemplo, el ejército israelí utiliza software de empresas yanquis como el
gigante de la vigilancia Palantir, que también trabaja con ICE.
ICE, por su parte, ha comprado tecnología sofisticada
de piratería telefónica a empresas israelíes controvertidas como Cellebrite y
Paragon. Estas herramientas han ayudado a ICE a construir lo que los críticos
llaman una “red de arrastre” de vigilancia, recopilando datos sobre grandes
porciones del público usamericano, incluidos ciudadanos.
No está claro si el gobierno usamericano ha facilitado
estas transferencias de tecnología de vigilancia. Pero sí sabemos que los
funcionarios yanquis están interesados en promover este tipo de colaboración.
Desde 2015, el Programa Binacional de Investigación y Desarrollo Industrial
(BIRD) reúne al DHS y al Ministerio de Seguridad Nacional de Israel para “desarrollar
tecnologías avanzadas para las necesidades de seguridad nacional”, según el
DHS. En 2022, la administración Biden lanzó otra iniciativa destinada a
promover la colaboración entre el DHS y el Directorado Nacional de
Ciberseguridad de Israel.
Otras similitudes pueden simplemente derivarse de la
relación cercana que los funcionarios usamericanos e israelíes han mantenido a
lo largo de los años. Por ejemplo, la Secretaria del DHS, Kristi Noem, se
reunió el año pasado con el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben
Gvir, un funcionario controvertido que comparte el compromiso de Noem con una
policía intransigente.
Y algunos paralelos no tienen nada que ver con la
relación entre USA e Israel per se. Por ejemplo, el ejército israelí ha
mostrado falta de disciplina y preparación para el combate durante la guerra en
Gaza, que algunos expertos atribuyen a un entrenamiento deficiente y a una
rápida expansión de las convocatorias al servicio activo. ICE ha enfrentado
desafíos disciplinarios similares en medio de su crecimiento vertiginoso bajo
la administración Trump, que ha aumentado el presupuesto anual de la agencia en
aproximadamente un 200% y más que duplicado su número de oficiales en menos de
un año a más de 20.000 agentes. (Solo se han enviado 3.000 oficiales de ICE y
CBP a Minnesota).
3Es un poco de sálvese quien pueda. Obviamente no
están operando bajo ningún procedimiento operativo estándar3, dijo Aguilar,
quien observó protestas en Minneapolis esta semana y trabajó como contratista
militar en Gaza durante la guerra. 3”Así es exactamente como operan las Fuerzas
de Defensa de Israel en Gaza”.
Por supuesto, las escenas en Minneapolis han provocado
una reacción que la administración tendrá dificultades para ignorar. De hecho,
el presidente Trump ya ha comenzado a cambiar su enfoque en los últimos días,
degradando a un controvertido comandante de la CBP y enviando a su “zar de la
frontera”, Tom Homan, para supervisar las operaciones con miras a la
desescalada. Trump incluso ha cambiado su tono sobre la muerte de dos ciudadan@s
usamerican@s por parte del ICE, calificando ambos incidentes de “terribles”.
Pero, dada la extensión de la colaboración en
seguridad entre USA e Israel y el deseo de Trump de actuar rápidamente en las
deportaciones, Minnesota podría no ser el último estado en ver este tipo de
tácticas, y tecnologías, desplegadas en sus calles. “Nada de esto me sorprende”,
dijo el ex alto funcionario del DHS, agregando que aún espera que la presión
interna pueda alentar a la administración a cambiar el rumbo. “Me conmociona un
poco que la gente solo ahora esté haciendo estas comparaciones”.
NdT
*Contraterrorismo: denominación oficial de la contrainsurgencia.
** CBP: Customs and Border Protection, Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, agencia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), creada en 2003. Actualmente cuenta con 65 620 empleados.
18/01/2026
Un alto el fuego para los israelíes y una guerra para los palestinos
¿Por qué debería importar Gaza a alguien cuando no matan israelíes? Cuando el estruendo de las sirenas se apaga en Israel, eso se considera un alto el fuego
Gideon Levy, Haaretz, 18/01/2026
Traducido por Tlaxcala
Cuando no matan israelíes hay un alto el fuego. Cuando no matan israelíes, pero sí a más de 400 en Gaza, incluidos 100 niños, a eso también se le llama alto el fuego. Cuando Israel demuele 2.500 casas en Gaza en medio de un alto el fuego, y el ministro de Defensa Israel Katz elogia a los soldados de Tzáhal por sus operaciones, eso aún se llama alto el fuego.
Cuando cientos de miles de gazatíes se mueren de frío y se revuelcan en el
barro, eso entra en la definición de alto el fuego.
Cuando miles de enfermos graves mueren porque Israel les niega atención médica
que salva vidas o la posibilidad de salir de sus jaulas e ir a otro lugar para
recibir tratamiento, eso es un alto el fuego. Cuando una mujer israelí educada
pregunta durante una comida de shabat si todavía hay soldados israelíes en Gaza
en un momento en que más de la mitad del enclave está ocupado por Tzáhal, eso
es un indicador por excelencia de la existencia de un alto el fuego, al menos
como lo definen los israelíes.
Cuando la vida en Israel vuelve a la normalidad, con
concursos de cocina y canto en pleno apogeo, y con discusiones en profundidad
sobre el tema crucial de la filtración al periódico Bild en Alemania,
eso es el no va más de los altos el fuego. Solo cuando un escuadrón de Hamas
sale de su agujero e intenta plantar un artefacto explosivo improvisado entre
los escombros de Gaza, eso es una infracción grave del alto el fuego.
Cuando no matan israelíes, todo lo demás no interesa.
¿Por qué debería importar Gaza a alguien cuando no matan israelíes? Cuando el
estruendo de las sirenas se apaga en Israel, eso es un alto el fuego. El hecho
de que Gaza siga siendo bombardeada, pero carezca de sirenas, es irrelevante.
El mundo también ya muestra signos de cansancio con respecto a Gaza, a pesar de
las noticias de este fin de semana sobre el establecimiento de una “Junta de
Paz”, que no salvará a una sola persona desposeída en Gaza de su amargo
destino.
Cuando no matan israelíes, se declara un regreso a la
rutina, lo que significa que la guerra ha terminado y que se puede volver a la
postura de víctima del 7 de octubre, al relato interminable de las historias de
los rehenes, a estancarse en el dolor de ayer, quedarse estupefacto cada vez
que hay un intento desesperado desde Gaza por recordar su existencia. Cuando no
matan israelíes, Gaza no existe, ni tampoco todo el problema palestino.
Cuando no matan israelíes, todo está bien. Cuando no
los matan, se puede reanudar la negación y el olvido de Gaza. Cuando no matan
israelíes en Cisjordania, la vida es aún más maravillosa. El hecho de que
docenas de palestinos hayan sido asesinados en Cisjordania desde que entró en
vigor el alto el fuego es incluso menos interesante que los cientos de gazatíes
asesinados en el mismo período.
La noticia de la existencia de un alto el fuego en
Gaza no ha llegado a Cisjordania ni al Mando Central de Tzáhal. Todas las
draconianas restricciones impuestas en Cisjordania al comienzo de la guerra en
Gaza permanecen vigentes, ni una sola ha sido derogada o suavizada.
Si esas restricciones se impusieron debido a la
guerra, ¿por qué no se levantaron cuando terminó la guerra? ¿Novecientos
bloqueos de carreteras establecidos durante la guerra? Novecientos bloqueos de
carreteras permanecen después de que entrara en vigor el alto el fuego.
¿Puertas de hierro en cada comunidad palestina, abriéndose y cerrándose
intermitentemente desde que comenzó la guerra? Lo mismo continúa después de que
terminó la guerra. ¿Pogromos durante la guerra? Aún más después de que terminó.
Cuando no matan israelíes, no hay problema.
La decisión de imponer a Israel la firma de un acuerdo
de alto el fuego resultó ser el negocio del año. Este es el primer alto el
fuego unilateral de la historia. A Israel se le permite todo mientras al otro
lado no se le permite respirar. Todos los rehenes fueron devueltos excepto un
cadáver, y la promesa de evacuar Gaza una vez que se devolvieran los rehenes se
evaporó al instante, olvidada como si nunca se hubiera hecho. ¿Recuerdan? Los
rehenes fueron devueltos, e Israel está en Gaza, desde entonces y para siempre.
El alto el fuego también calmó las protestas mundiales
contra Israel. Algunos en el mundo esperaban una oportunidad para volver y
abrazar a Israel, y un alto el fuego unilateral es esa oportunidad. El mundo ha
pasado a Venezuela e Irán.
Trump puede continuar difundiendo su idea de la paz
inventada que trajo al Medio Oriente, y los israelíes pueden continuar
diciéndose a sí mismos que la guerra en Gaza estaba justificada y logró todos
sus objetivos. Ahora se acabó. Hay un alto el fuego. Lo principal es que no maten
israelíes en Gaza. Todo lo demás no interesa.
15/12/2025
Para Israel, una agencia de ayuda de la ONU es un grupo terrorista
Gideon Levy, Haaretz, 14/12/2025
Traducido por Tlaxcala
La
insensata campaña de difamación de Israel contra la Agencia de Naciones
Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), que
alcanzó su paroxismo la semana pasada con la incursión insensata
en su sede en Jerusalén y el izado de la bandera israelí,
proviene de una razón profunda que Israel nunca admitiría: UNRWA es la
principal agencia que ha estado ayudando a los refugiados palestinos desde
1948. Ese es su verdadero pecado; el resto son pretextos y propaganda. UNRWA
salvó a los refugiados, por lo tanto UNRWA es el enemigo.
Soldados israelíes operan cerca de la sede de UNRWA en
la Ciudad de Gaza en febrero de 2024. Foto Dylan Martinez / Reuters
Durante muchos años, UNRWA sirvió como el idiota útil de Israel,
financiando la ocupación y llevando a cabo las funciones que, según el derecho
internacional, son responsabilidad de la potencia ocupante. En los años en que
Israel todavía se preocupaba un poco por la población, principalmente para que
se mantuviera tranquila, y las decisiones se tomaban con base en la razón y no
únicamente por odio, UNRWA tenía un lugar.
Luego llegó el 7 de octubre, e Israel también mordió la mano que
alimentaba a sus víctimas. Perdió todo interés en la situación de los
palestinos y dejó de verlos como seres humanos. Para Israel, UNRWA se convirtió
en una organización terrorista, y la administración Trump se apresuró a estar
de acuerdo.
El primer pretexto que sacó la máquina de propaganda israelí fue que empleados de
UNRWA estaban involucrados en los eventos del 7 de octubre. No fue
Hamás quien atacó Israel, fue UNRWA. Israel afirmó que 12 de los trabajadores
de la agencia participaron en la masacre: 12 de los 13,000 empleados de UNRWA
en Gaza. Los medios israelíes y los coros de propaganda esparcieron el veneno:
UNRWA es Nukhba, la fuerza de élite de Hamás que lideró la masacre.
La agencia despidió a
quienes pudieron haber estado involucrados, pero no tuvo
ninguna oportunidad. Nadie ha preguntado nunca cuántos trabajadores del Bank
Leumi bombardearon niños en Gaza, cuántos empleados de la Universidad Hebrea de
Jerusalén bombardearon hospitales en la Franja o cuántos miembros del personal
del Ministerio de Educación dispararon fatalmente a personas esperando ayuda.
El destino de UNRWA estaba sellado. Las historias, nunca probadas, de “centros
de mando” de Hamás en los refugios antiaéreos de UNRWA, único refugio de
cientos de miles de personas, también avivaron la incitación.
Personas caminan frente a la dañada sede de UNRWA en
la Ciudad de Gaza en febrero de 2024. Foto AFP
Luego se reabrieron las viejas cuentas: UNRWA perpetúa el estatus de
refugiado de los palestinos. De no ser por UNRWA, ya no habría refugiados
palestinos. El refugismo es la última evidencia de la Nakba, por eso a
Israel no le gusta. Después de borrar más de 400 aldeas, los campos de
refugiados permanecieron como el único recordatorio sangriento de 1948. Ese es
el crimen de UNRWA, argumenta también el documental de Duki Dror transmitido en
la televisión pública Kan. Los europeos son ingenuos, afirma Dror, como siempre
dicen los israelíes sobre las agencias de ayuda. Son ingenuos, solo nosotros
los israelíes somos clarividentes.
UNRWA no perpetuó el estatus de refugiado de los palestinos. La
ocupación lo hizo. Si los palestinos tuvieran un Estado, este asumiría la
responsabilidad por ellos. La cúspide del absurdo propagandístico llegó cuando Dror dijo en
una entrevista: “En la ONU, Palestina es
considerada ‘un estado observador no miembro’, y no puedes ser un refugiado
cuando tienes un Estado. Decidan, o son un Estado o son territorios ocupados”.
Realmente no es amable de vuestra parte, refugiados palestinos, no
haberlo decidido aún. Pero Israel decidió por vosotros hace mucho tiempo. En
1967 decidió la ocupación, y desde entonces no ha cambiado su decisión ni un
ápice. Ahora dice que nunca habrá un Estado. Y UNRWA es quien perpetúa vuestro
estatus de refugiados. Y, por supuesto, está el currículo escolar de UNRWA,
todo él “incitación” contra Israel. Como si necesitaran a UNRWA para que los
niños palestinos odien a Israel. Solo tienen que abrir su ventana, si aún
tienen una, para odiar a quien les hizo todo esto. UNRWA debería haberles
enseñado a amar a Israel.
Se encontró un reemplazo para UNRWA: la Fundación
Humanitaria para Gaza. Esta agencia usamericana fue cerrada,
afortunadamente, después de que murieran alrededor de 1,000 personas. Los
ataques contra UNRWA continúan, y no hay sustituto para ella.
El viernes pasado, la Asamblea General de la ONU aprobó, por un amplio margen, una resolución que pide a Israel que coopere con UNRWA, después de que la Corte Internacional de Justicia también considerara infundadas las acusaciones contra la agencia. El embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, se apresuró a responder: UNRWA es una organización terrorista. Simplemente saquéis a esos refugiados de nuestra vista.
















