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18/04/2026

La mejor coartada: el sionismo, colonialismo travestido en movimiento de liberación nacional

Luis E. Sabini Fernández, 18-04-2026

¿Qué otro proyecto colonial, qué Estado ha ejercido el colonialismo más rampante, con mayor impunidad moral y psíquica, de cómo lo ha ejercido, lo ejerce el sionismo?

No hay un caso igual, aunque haya habido algunos que se les han acercado. Tal el de la construcción de los USA, el de África del Sur ─no lo anglo, colonizando en pleno saqueo planetario sino en los primeros asentamientos Boers, del siglo XVI, contemporáneos a los asentamientos norteuropeos en América del Norte. Otros casos de colonialismo buscando su propia legitimación como si no fuera colonialista, fue el de los pies negros, en Argelia o, pasado el momento de conquista, el de los países platenses. Pero ninguno de ellos se compara con la negación a lo colonial del sionismo.

El colonialismo sionista es un caso único con coartada exclusiva; la que con buen tino el historiador judío Norman Finkelsteín ha calificado como tal a la “industria del holocausto”. Ese seguro ideológico será el que le permita “a la lucha por la liberación nacional” sionista disfrutar de la mejor buena conciencia, desde el socialismo, desde el pensamiento crítico, desde la irrealidad, mencionando la ‘liberación de los pueblos sojuzgados’, y le otorgará por ello, un alcance y profundidad sin parangón en la elaboración ideológica y programática.

La primera y principal dificultad de cualquier colonialismo estriba en que es muy difícil VER a los colonizados.

El sionismo se pertrechó con una serie de armaduras y coartadas de innegable ingeniosidad, al punto que conquistó también las almas de sus personeros, que no se sentían, para nada, colonialistas, arrebatadores de tierras ajenas, como los ingleses en África o los españoles en América.

En el cambio de siglo, del XIX al XX, el socialismo se había ido convirtiendo en la entrevista solución, justa, adecuada, anhelante, ante “los excesos” del capital privado y sus representantes, con enorme vigencia virtual (al menos en nuestro Occidente).

El socialismo respondía cultural y anímicamente, tanto a un Citizen Kane como a un Kurtz, si nos referimos a la expansión capitalista. Y era asimismo respuesta a las formaciones del estado absoluto, tanto de un Luis XVI como del rey belga Leopoldo II, el pedagogo de las mutilaciones.

Y tal vez la primera armadura ideológica del sionismo haya sido identificarse con el socialismo (y también con el nacionalismo; otra ideología, entonces contemporánea y también manumisora. Hubo dos sionismos a comienzos del s XX; uno identificándose (de palabra) con cierta democracia social; otro, nacionalista, el llamado revisionista, de corte nazifascista).

¿Movimiento de liberación nacional o de opresión nacional?

A mediados del Siglo XX, mis amigos judíos y yo nos sentíamos socialistas, universalistas. Tanto como para tener amigos y hasta parejas no judías, aunque mis amigos se sentían suficientemente judíos como para abrazar la construcción de Israel, hacer aliá para hallarse, entonces sí, en una patria verdadera.

El socialismo los llevaba a sumarse a kibutzim, un socialismo con rostro judío. Eso sí, un socialismo judío, es decir no universalista (entonces, no socialista). Pero casi; estábamos invitados a participar con visitas y contribuciones a dicha edificación. No exactamente todos; uruguayos, argentinos, italianos, suecos… árabes no. Curioso. Estaban más cerca, como quien dice al lado.

Mis amigos kibutzniks no mencionaban jamás a un árabe, a algo árabe. Y eran de los “rebeldes”, pertenecían a kibutzim de izquierda. Conocían y simpatizaban, por ejemplo, con “las panteras negras” israelíes, que eran los excluidos allí por los judíos dominantes, askenazíes. Judíos mizrahim, de origen árabe, generalmente una pizca más oscuros que los askenazíes de origen europeo (con puente o no por países americanos).[1]

Había entonces un silencio estridente respecto de los árabes, la población que estaba siendo paso a paso despojada. Resistiendo. Los roces callejeros se sucedían y mis amigos no hablaban nunca de árabes; únicamente que la policía israelí era honorable, que no torturaba porque sus códigos éticos no se lo permitían (ni permitía a la dirección policial o política emplearla…).

Contrastaba “tanta pureza de conducta” con los crecientes informes periodísticos que decían precisamente lo contrario (generalmente de fuente palestina, que no era confiable para mis amigos).

Ni los que fueran “mis amigos”, ni los demás  tuvieron jamás una palabra ni ojos para ver lo que un periodista italiano, Genaro Carotenuto, vio con apenas visitar Israel unos días en los albores del nuevo siglo: que los israelíes derrochaban el agua en piscinas y lavando sus autos, en tanto, a pocos metros, los palestinos carecían de agua para incluso darles de beber a sus niños;[2] que las “dificultades” callejeras entre israelíes eran tramitadas por policías, y con palestinos por soldados del ejército; que los israelíes tenían casas con muchas “comodidades” y los palestinos, en cambio, tenían viviendas en mal estado (aunque algunas tuvieran las huellas de pasado esplendor) y sus habitantes convivían apretujados (los reglamentos habitacionales negaban a los palestinos el derecho a edificar siquiera una pieza, y por lo tanto, tenían que permanentemente reacomodarse en sitios cada vez más estrechos, por ejemplo con un nacimiento, o en caso de derrumbe de una edificación o por una confiscación pública para ampliar un servicio ─israelí─ de la ciudad. Los palestinos nunca recibían más tierra ni permisos de edificación, apenas “revolverse” con lo que les iba quedando…. La política constrictora, tan característica del estrangulamiento a ritmo lento del proyecto israelí.

 El diálogo con mis viejas amistades se fue angostando hasta acabar expresamente.[3]

Sentirse socialista, partidario de la fraternidad universal, ¡qué hermosa coartada para ejercer un dominio despótico!

Colonias del KKL en el Néguev occidental rodeando  la Franja de Gaza

Una Palestina sionista

El emplazamiento de judíos, ahora sionistas en tierras palestinas, tuvo desde el principio características muy nítidas. Y a diferencia de inmigrantes que por ejemplo en América del Sur fueron lentamente permeando sus propios círculos sociales e idiomáticos, y fueron creando sociedades mixtas, en el caso de los inmigrantes organizados por el sionismo para su asentamiento en Palestina, los rasgos fueron constitucionalmente distintos: venían con un plan general y previo, dispuesto  por el Fondo Nacional Judío (Keren Kayemeth LeIsrael) que incluía aprender el idioma judío, el hebreo, que había permanecido durante siglos, solo como ritual de lectura religiosa. “Reviviendo” el idioma en la vida cotidiana. Y junto con el idioma, una red cultural general específicamente judía, sin permear ni un átimo de la presencia real y cotidiana de la población palestina, su cultura y religiones (mayoría musulmana, minoría cristiana y minoría aún menor, judía). En el comienzo de este proceso (aliá) entre los judíos, habrá conflictos y escaramuzas entre el llamado Viejo Yishuv [colectividad judía] y el Nuevo Yishuv; incluso conflictos sangrientos.

Se trataba de dos judaísmos distintos; el sionismo no tolerará ni la menor concesión a lo realmente histórico en Palestina: su proyecto será puramente ideológico.[4]

Con el tiempo, el asentamiento sionista irá desvaneciendo sus perfiles más humanistas (Buber, Chomsky, Borojov) y acentuando su racismo y supremacismo más desembozado (Ben Gurión, Zeev Jabotinski, Golda Meir, Ehud Barak, Yitzhak Rabin, Menájem Beguín, Ayelet Shaked, Naftali Bennet, Ariel Sharon, Benjamíí Netanyahu).

Estamos así en lo que con mucho acierto Salahj Eddin calificara en 2001 al sionismo como “fascismo teocrático”. [5]

Tiempo de desprecio bíblico

Es importante saber que los rasgos colonialistas y su íntima brutalidad y racismo no son derivaciones más o menos fortuitas, como postulan tantos sionistas “de izquierda”. El mismo Ben Gurión ─entrevisto como moderado y enfrentado al “sionismo de derecha”─, ya sostenía en el inaugural año de 1948, que ”toda la nación es el ejército”.[6] Y lo rubrica cuando ubica (a semanas del asesinato) entre sus guardaespaldas al incalificable asesino de Folke Bernadotte, el primer mediador de la ONU, que se atrevió a reclamar derechos no sólo para judíos sino también para palestinos.

Para entender la gravedad del comportamiento israelí hay que darse cuenta, como sostiene  Israel Shamir (judío converso al cristianismo ortodoxo), que las atrocidades que vemos a diario cometidas por israelíes a palestinos, a veces sonrientes, como disfrutando, tiene raíces religiosas más fuertes aun que las políticas: cuando inician hostilidades por sorpresa contra Irán un sábado y asesinan entre cien y doscientes niñas lo hacen en plena vigilia religiosa, actuando con dios de su lado, consideran.

Ante el peso, cada vez más aplastante del sionismo en el concierto mundial, a su dominio sobre el estado considerado el más fuerte del planeta, podemos reivindicar la presencia de judíos, muchos judíos rompiendo amarras con tan monstruoso desarrollo.

Martín Gak, él mismo judío empeñado en denunciar los crímenes sionistas, ha llevado a cabo una formidable entrevista a Stephen Kapos (feb. 2026) un húngaro judío, en rigor un transilvano que nació húngaro y tras la IIGM con el “redibujo” de fronteras devino rumano, nacido en 1937 y que este año, con sus 89, rememora lúcidamente aquel tiempo. Y recuerda a “los nazis” y a “los judíos” entonces.

Rompe todos los lugares comunes y prejuicios a que los medios de incomunicación de masas nos tienen acostumbrados. Cuando habla del ejército nazi, que ocupó su territorio natal, dice: eran “gente normal”. “Encontré al ejército de la Wehrmacht bastante humano”. Palabras “sacrílegas”, para La Voz de America, por ejemplo.

Y recuerda su visita a Haifa, a ver a los tíos que tras la IIGM habían emigrado a Israel. Tenía unos 20 años y ve [supongo que por TV] una manifestación de palestinos, pacífica, en las calles (no aclara si en Haifa o en otra ciudad) y ve de pronto aparecer helicópteros artillados que descargan sus proyectiles sobre los manifestantes. Se horroriza, aunque no pudo saber si los palestinos eran alcanzados por proyectiles no (tan) mortales o balas reales. La tía observa su reacción y le comenta extrañada, tirando a molesta: “─Qué tanto lío, ¿no ves que son sólo árabes?” Stephen descartó hacer o rehacer su vida en Israel.

Gilad Atzmon, otro exjudío, lo que llamaríamos objetor de conciencia judía nos recuerda: “las frecuentes menciones de violencia y exterminio de otros contenidas en la Biblia hebrea puede arrojar cierta luz sobre el abominable genocidio que el estado judío está practicando en este momento en Gaza… sin mostrar  por ellos [por los palestinos]  ni un ápice de misericordia.(El Antiguo Testamento y el genocidio en Gaza”, 8-1-2009)

Cada vez nos queda más claro el tremendo título que Ron Unz, otro judío lúcido y osado, pusiera a uno de sus artículos: “Israel sionista como nación asesina”.

➤ Léase también sobreUruguayos caídos en las guerras de Israely el movimiento Hanoar Hatzioni B Uruguayfundador de varios kibutzes uruguayos y argentinos, entre ellos Ein Hashlosha, en el desierto del Neguev, à 2 km de Gaza (ver mapa arriba)  [N. del Ed.]

Notas

[1]   La pareja de uno de mis amigos, morocha y con ancestros amerindios, tenía dificultades para transitar sola por calles israelíes en los ’60, nunca faltaba una pendencia. Y ella, que no era pantera, ni mizraji, ni siquiera judía; tenía hasta dificultades idiomáticas para defenderse.

[2]   El suministro de agua era y es administrado por Mekorot, la compañía estatal reguladora del agua, que vende con subsidio el agua a judíos y encarecida a los empobrecidos palestinos.

[3]   Como coletazo, me tocó recibir la repulsa de compatriotas, no judíos, hermanos de cónyuges no  judíos de “retornantes” judíos que se instalaban en Israel encarnando un retorno irreal, mítico, totalmente extraño a sus biografías corporales o étnicas. Askenazíes, mizrajis, sefaradíes, falashas no son todos el mismo pueblo (de dios).

[4]  Pocas veces he entrevisto más acertado el viejo apotegma del admirable Francisco de Goya: “El sueño de la razón produce monstruos”.

[5]   Palestina en lucha, Madrid, oct. 2001.

13/03/2026

El objetivo de Israel en Irán no es simplemente un cambio de régimen, sino un colapso total

Para Israel, un Estado iraní fallido fracturado por una guerra civil es preferible a cualquier otro resultado. No solo quieren cambiar el régimen en Irán, quieren que colapse el Estado mismo.


Kate McMahon, Mondoweiss, 9-3-2026

Traducido por Tlaxcala

Kate McMahon es una periodista independiente viviendo en Egipto.

Después de décadas de guerras desastrosas en Oriente Medio, quizá USA finalmente haya aprendido una lección: los cambios de régimen son extremadamente difíciles. Eliminar a un jefe de Estado es la parte fácil, lo que viene después no lo es. Si el objetivo subyacente es un cambio de régimen, se espera que USA cultive un liderazgo alternativo que supervise un Estado más o menos funcional. Aquí es cuando las cosas se complican  y es por eso que pocos están trabajando seriamente para un cambio de régimen en Irán.

Los ejemplos de tales empresas fallidas son numerosos. USA invadió Irak en 2003; mató a Sadam Husein en 2006. Veinte años después, USA todavía está en Irak. Las declaraciones prematuras de “misión cumplida” contradecían las largas complicaciones de la construcción nacional que estaban por venir. Hoy, Irak está profundamente dividido con un sistema político enrevesado fracturado según líneas étnicas; aun así, es un Estado funcional, pero eso tomó dos décadas y media, miles de millones de dólares, alrededor de un millón de muertos y una ola de terror en toda la región. La estabilidad que Irak ha logrado también debe más a la adaptación política iraquí que al diseño usamericano.

Mientras tanto, en Afganistán, USA pasó dos décadas intentando reemplazar a los talibanes, solo para terminar una vez más con los talibanes al poder. Y en Siria, Washington armó a facciones rivales que buscaban derrocar a Bashar al-Ásad, avivando tensiones étnicas y sumiendo al país en una guerra civil. En un momento, milicias armadas por el Pentágono luchaban contra aquellas armadas por la CIA.

Pero Libia proporciona una advertencia diferente. En 2011, los ataques usamericanos ayudaron a matar a Muamar el Gadafi. Sin embargo, los funcionarios de la administración Obama no estaban particularmente interesados en instalar un reemplazo o en involucrarse en el complicado asunto de la construcción nacional, dejando a los libios solos para lidiar con las consecuencias y el consiguiente vacío de poder. En 2010, Libia era uno de los países más ricos de África y disfrutaba de un alto nivel de vida. Hoy, es un Estado fallido dirigido principalmente por milicias violentas y traficantes de esclavos, marcado por años de guerra civil.

Actualmente, USA ha asesinado al Líder Supremo iraní Jameneí bajo el pretexto de llevar la democracia a Irán, o porque pronto tendrán armas nucleares, una afirmación falsa. ¿Qué viene después?

Aunque los funcionarios de Washington puedan fingir esfuerzos para restablecer al Sha, este intento es, en el mejor de los casos, superficial. El hijo exiliado del brutal dictador de Irán, derrocado en la Revolución Islámica de 1979, no está listo para entrar a Teherán en un caballo blanco y arreglar el país con el estilo de un monarca. Si bien conserva seguidores leales entre la diáspora iraní en USA - particularmente aquellos de familias ricas que florecieron bajo la violenta monarquía -, es profundamente impopular dentro de Irán. Pocos toman en serio esas fantasías de que restablecer a un rey que ha vivido en USA durante cuatro décadas será un camino de rosas.

Descartada en gran medida la restauración monárquica, la atención se centró en la línea de sucesión interna de la República Islámica. Al discutir un posible sucesor de Jameneí la semana pasada, Trump dijo a un periodista: "í”El ataque fue tan exitoso que eliminó a la mayoría de los candidatos. No será nadie en quien estuviéramos pensando porque todos están muertos. El segundo o tercer lugar está muerto”. Tras el nombramiento del segundo hijo de Jameneí como Líder Supremo, los funcionarios israelíes han prometido asesinarlo a él y a todos los sucesores posteriores.

Los ataques usraelíes en Irán han eliminado a líderes opositores viables, incluidos críticos encarcelados de la República Islámica. Según informes, USA también está atacando intencionalmente a activistas de izquierda.

Porque en última instancia, reemplazar la República Islámica no es el objetivo principal, ni siquiera uno deseable. Más bien, el objetivo en Irán es la balcanización étnica y un Estado fallido. No quieren cambiar el régimen en Irán, quieren colapsar el Estado mismo. El propósito de los ataques militares es desintegrar las instituciones del Estado, alimentando tensiones étnicas y movimientos secesionistas, dejando a Irán profundamente dividido y marcado por la guerra civil y la violencia sectaria - un paralelismo con la Siria de 2015.

El colapso político podría intensificar las presiones separatistas entre los kurdos en el noroeste, los baluchis en el sureste y los azeríes en el norte, particularmente si potencias extranjeras buscaran explotar las quejas étnicas. Ya, la administración Trump ha discutido armar a grupos separatistas dentro de Irán, lo que reflejaría la horrible estrategia utilizada en Siria y Afganistán: empoderar a milicias brutales que luchan entre sí. Pero en este caso sin botas yanquis sobre el terreno.

Por lo tanto, al Departamento de Guerra no le preocupa el síndrome de Irak y Afganistán, porque aparentemente no tienen intención de enredarse en otra ronda de construcción nacional y guerra sin fin. Más bien, pretenden desestabilizar Irán, dejarlo a su suerte y retirarse.

Esta trayectoria distópica allana el camino para que Israel elimine toda oposición militar significativa en la región. En Siria, Israel ha pasado el último año bombardeando la infraestructura militar del país y aniquilando sus capacidades - a pesar de que el nuevo gobierno es un aliado occidental y no ha emitido amenazas contra Israel. Está claro que Israel no tolerará que nadie en la región tenga siquiera el potencial de desafiarlo.

La doctrina de seguridad de Israel se ha centrado durante mucho tiempo en mantener una “ventaja militar cualitativa”, asegurando una abrumadora superioridad tecnológica y operativa sobre cualquier rival regional. Codificado en la ley usamericana, el principio es claro: no se debe permitir que ningún Estado vecino desarrolle la capacidad de desafiar el dominio militar israelí. Dentro de ese marco, un Estado fragmentado representaría una amenaza a largo plazo mucho menor que una potencia regional independiente capaz de reconstruir sus fuerzas.

Es evidente que Netanyahu desea la erradicación de todos y cada uno de los poderes regionales. Ha estado vociferando desde 1990 que Irán estaba al borde de la capacidad nuclear, pasando tres décadas buscando una excusa para que USA interviniera en nombre de Israel y atacara Irán. Aunque debilitado, el Eje de la Resistencia sigue siendo un obstáculo terco para que Israel expanda sus fronteras en pos del “Gran Israel”, no solo apoderándose de los territorios palestinos restantes, sino extendiéndose hacia Siria y Líbano. Por lo tanto, la resistencia debe ser eliminada, y el camino pasa por Irán.

Como Danny Citrinowicz, investigador principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv, dijo al Financial Times esta semana, resumiendo la posición de su gobierno sobre Irán: “Si podemos tener un golpe de Estado, genial. Si podemos tener gente en las calles, genial. Si podemos tener una guerra civil, genial. A Israel no le importa en absoluto el futuro[in]i la estabilidad de Irán”.

Desde una perspectiva israelí, un Irán fragmentado atrapado en una guerra civil es preferible a un nuevo gobierno, por muy sometido que esté a los intereses occidentales (véase: Siria). Mientras tanto, Trump puede preferir nominalmente un cambio de régimen al colapso del Estado, pero no está dispuesto a aportar los recursos necesarios para lograrlo y eventualmente se desvinculará cuando los costos comiencen a aumentar.

Si el régimen iraní cae, no solo sus figuras prominentes sino el aparato estatal mismo, el resultado inevitable será una desestabilización masiva y una Libia 2.0, si no peor. Esto es por diseño. USA ciertamente no tiene ilusiones de llevar la democracia a Irán, lo que potencialmente podría lograrse mediante el apoyo a la oposición o a los reformistas que se organizan dentro del país, en lugar de bombardearlos. Pero Israel no quiere que Irán tenga una democracia soberana, quiere su incapacitación, allanando el camino para que su propio poderío militar en la región quede sin control.

El aparato de seguridad iraní está profundamente arraigado y es poco probable que se desintegre rápidamente. Pero si los ataques sostenidos logran romper el Estado en lugar de simplemente debilitar su liderazgo, las consecuencias serían catastróficas. Un país de casi noventa millones de personas no se fractura en silencio. Cientos de miles morirán, y millones más serán desplazados. Porque las bombas nunca liberan, fragmentan: cuerpos, países, sociedades.

01/03/2026

La guerra es el opio de las masas israelíes, por Gideon Levy

Desde los contertulios de televisión que babean ante la posibilidad de un ataque contra Irán hasta el júbilo del público por la prometida «victoria total» sobre los enemigos de Israel, el país parece tener muy poca memoria, falopeado por guerra tras guerra.


 
Gideon Levy, Haaretz, 1-3-2026
Traducido por Tlaxcala

Otra vez es tiempo de guerra, y la guerra, una vez más, viene a resolver de una vez por todas los problemas existenciales de Israel.

De nuevo se declarará primero una victoria impresionante, con todos aplaudiendo, con Yair Lapid escribiendo que somos una nación fuerte y unida, y con analistas compitiendo por alabar las valientes hazañas de Israel, todo esto hasta la próxima empresa satisfactoria.

Otra vez, casi todos los israelíes están convencidos de que no hay guerra más justificada o exitosa que esta, y «¿qué alternativa teníamos?» y «¿qué propones?» como en todas las guerras de Israel. Estos vítores ya se podían escuchar en los paneles de televisión el viernes por la noche, con contertulios babeando esperando este momento como si esperaran al Mesías. La liberación llegó el sábado, durando solo hasta el próximo subidón de adrenalina, que llegará antes de lo esperado.

Si Israel alguna vez disfrutó de unos pocos años de calma entre guerras – ocho desde la guerra de 1948 hasta la Campaña del Sinaí, once entre esa y la Guerra de los Seis Días, seis hasta la Guerra de Yom Kipur, nueve hasta la primera guerra del Líbano y veinticuatro hasta la segunda – ahora solo tenemos unos pocos meses entre una guerra y la siguiente. Hubo un tiempo en que las promesas hechas después de cada guerra alcanzaban el cielo, el cielo delirante de los instigadores y partidarios de la guerra, que incluye a casi todos los israelíes. «Ni un solo obús, ni un solo cohete Katyusha volverá a caer sobre nuestras comunidades», prometió Menachem Begin al final de la primera guerra del Líbano. «La sangre no fue derramada en vano», prometió Ehud Olmert después de la segunda.

En junio pasado, hace solo ocho meses, se declaró la victoria total sobre Irán. Benjamín Netanyahu dijo que la salva inicial pasaría a la historia militar de Israel y sería estudiada por ejércitos de todo el mundo. «En el momento decisivo, una nación como un león [el nombre hebreo de la guerra es ‘León Rugiente’] se levantó, y nuestro rugido sacudió Teherán y resonó en todo el mundo». El rugido del león rápidamente resultó ser el chillido de un ratón.

16/02/2026

Para honrar la memoria de las personas masacradas el 7 de octubre, los israelíes deben reconocer sus acciones en Gaza


Gideon Levy, Haaretz, 15/2/2026
Traducido por
Tlaxcala


Humo se eleva tras una explosión, dentro de la zona de la "línea amarilla", controlada por Israel, en Jan Yunis, en el sur del país, a principios de esta semana. Foto HASEEB ALWAZEE/Reuters

La reciente indignación por el rechazo de un ministro israelí a la palabra ‘masacre’ en referencia al 7 de octubre reveló que, en Israel, la palabra está reservada para un solo bando. Quienes luchan por su preservación deben aplicarla a lo ocurrido en Gaza.

En los primeros meses posteriores al 7 de octubre, utilicé constantemente el término masacre para describir lo sucedido. Lo que vi con mis propios ojos mientras deambulaba por la zona fronteriza sur con el fotógrafo Alex Levac solo podía definirse como tal.

En Sderot, Ofakim, en el estacionamiento de Re’im, en la carretera 232 sembrada de muertos, en Be’eri y Nir Oz, vimos un testimonio silencioso e interminable de una masacre. Los rastros de sangre coagulada en las habitaciones de los miembros del kibutz, las vidas truncadas en un instante, los ejemplares de fin de semana de Haaretz, con lectores masacrados mientras los hojeaban, los cuerpos de sus perros yaciendo en sus jardines, los coches aplastados y destrozados con sus restos silenciosos del festival de música Nova, carnés de identidad y efectos personales entre las ruinas de la comisaría de Sderot, y por supuesto, los testigos supervivientes, todo contaba la historia de una horrible masacre. Una masacre, ¿cómo podría llamarse de otra manera?

El memorial temporal para las víctimas instalado en el estacionamiento de Re’im en los primeros meses después de la fiesta de Nova, en enero de 2024. Foto Hadas Parush

Un año después, ya no podía usar ese término. Esto fue después de que la palabra masacre llegara a usarse en el discurso israelí solo para describir lo que nos habían hecho a nosotros. La única masacre era la masacre de israelíes en el sur, y ninguna otra. Casi nadie usaba la palabra masacre para describir lo que estaba sucediendo al otro lado de la frontera, en Gaza, por nuestra mano.

Cuando un israelí decía “masacre”, se refería a la masacre de israelíes, como si afirmara que no había otra. La palabra masacre se convirtió en una palabra polémica, tendenciosa, al servicio de la propaganda y, por lo tanto, descalificada para su uso, por lo que a mí respecta, debido a su significado unilateral.

Mientras tanto, la segunda masacre continuaba a toda máquina, y nadie la llamaba por su nombre. No anulaba la primera masacre, pero su magnitud, en números y devastación, la superaba con creces. El hecho de que fuera perpetrada principalmente por aire no disminuía su naturaleza ni un ápice.

Edificios destruidos en Gaza, vistos desde el lado israelí de la frontera entre Israel y Gaza a principios de esta semana. Foto Amir Cohen/Reuters

La furiosa discusión que ha estallado en los últimos días por el intento insensato del gobierno de borrar de la memoria la masacre que sufrimos solo puede provocar una sonrisa amarga.

Nada podría ser más irónico: después de más de dos años en los que el discurso público se abstuvo de usar la palabra “masacre” o sus sinónimos para describir lo que el ejército israelí estaba haciendo a los gazatíes; después de más de dos años en los que Israel intentó decirse a sí mismo y al mundo que la única masacre que tuvo lugar fue la de israelíes; más de dos años de hacerse la víctima, en los que Israel exhibió, para sí mismo y para el mundo, solo sus propias heridas de guerra; más de dos años en los que prohibió cualquier expresión de compasión, humanidad y solidaridad con las víctimas de la otra masacre; después de más de dos años en los que los medios israelíes ocultaron, ignoraron o desdibujaron la otra masacre, he aquí que el gobierno intenta borrar también de las mentes israelíes la primera masacre, como si nunca hubiera ocurrido.


El ministro de Cultura y Deportes, Miki Zohar, en la primera ceremonia de entrega de premios de cine financiada por el gobierno en Jerusalén el mes pasado. Foto Naama Grynbaum

El ministro de Cultura, Miki Zohar, en realidad se opuso a adoptar una postura de victimismo, en la que Israel se había regodeado, mientras esto sirviera a sus propósitos. [Zohar propuso eliminar la palabra «masacre» del título de la propuesta de ley que se está debatiendo para crear una autoridad encargada de conmemorar el 7 de octubre, NdT]

Sin embargo, hubo una masacre en Israel, así como un genocidio en Gaza. Hay que reconocerlo. El poder de las palabras es grande. El hecho de que a tan pocos israelíes les preocupe lo que su país ha hecho en la Franja de Gaza demuestra el inmenso poder de las palabras. El hecho de que cada vez que la palabra “masacre” se usaba o se usa todavía en Israel, la gente solo piense en el asesinato de 1.200 israelíes, nunca en la muerte de 70.000 gazatíes, demuestra lo fácil que es lavar el cerebro a la gente y moldear su mentalidad.

Por lo tanto, la batalla actual sobre este término es importante. Las personas que luchan justificadamente por mantener intacto este término con respecto a los eventos del 7 de octubre deberían al menos adoptarlo también para describir lo que Israel hizo en sus represalias imprudentes en Gaza. No se puede decir “la masacre del 7 de octubre” y no decir una palabra sobre la masacre punitiva y vengativa que le siguió.

La sangre de los israelíes masacrados a lo largo de la frontera de Gaza clama, pero no menos que la sangre de los miles de bebés que fueron masacrados en la Franja de Gaza. Ambos grupos fueron víctimas de un comportamiento bárbaro y criminal. Ambos grupos merecen la definición correcta, no una propaganda mendaz. Hubo una masacre en Israel. En Gaza, hubo un genocidio.

30/01/2026

Por qué aparecen tácticas israelíes de contraterrorismo* en Minnesota

Una colaboración de décadas ha incluido el intercambio de recursos y mucho entrenamiento conjunto para ICE y CBP** con sus contrapartes en Israel.

Connor Echols, Responsible Statecraft, 29/1/2026
Traducido por Tlaxcala

Connor Echols es periodista de Responsible Statecraft, el sitio web del Quincy Institute, un laboratorio de ideas que promueve la diplomacia y la moderación militar en la política exterior de USA. Anteriormente fue editor adjunto de la Nonzero Foundation, donde coescribía un boletín semanal sobre política exterior. Recientemente ha finalizado unas prácticas en el Centro Árabe de Estudios en el Extranjero en Amán, Jordania, y se licenció en la Universidad Northwestern (Evanston, Illinois), donde cursó periodismo y estudios sobre Oriente Medio y el norte de África. @connor_echols

En las últimas semanas, miles de funcionarios federales de aplicación de la ley han descendido sobre Minneapolis. Videos muestran a agentes de inmigración saltando de furgonetas sin identificar, sometiendo y rociando con gas pimienta a manifestantes, y rompiendo ventanas para arrastrar a personas de sus autos.

Figuras prominentes de la administración Trump han defendido este enfoque a pesar de una fuerte reacción local. Por ejemplo, cuando agentes federales mataron a un manifestante llamado Alex Pretti el sábado 24 de enero, la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, de inmediato lo acusó de “terrorismo doméstico”.

Para los observadores del conflicto israelí-palestino, estas escenas pueden parecer inquietantemente familiares. Esa similitud posiblemente no es una coincidencia.


En las últimas dos décadas, los funcionarios de inmigración yanquis han mantenido una relación cercana con el gobierno israelí. Esta colaboración ha incluido viajes que trasladan a funcionarios usamericanos de alto nivel de aplicación de la ley por Israel, entrenamiento conjunto para agentes de inmigración y transferencias de tecnología que han puesto capacidades de vigilancia sofisticadas en manos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El resultado ha sido una creciente fusión mental entre las agencias de seguridad en Israel y USA.

El enfoque principal de esta colaboración es prevenir actos de terrorismo, un objetivo necesario, aunque problemático. Pero, a medida que la administración Trump ha reformulado cada vez más su represión contra la inmigración indocumentada como una nueva guerra contra el terrorismo, ha aplicado estas tácticas de contraterrorismo a un número cada vez mayor de personas en USA. Este cambio, que ha generado reacciones a pesar del amplio apoyo público para contrarrestar la inmigración ilegal, ahora le está dando a los usamericanos una muestra de cómo opera el ejército israelí en Cisjordania, según Josh Paul, quien anteriormente dirigió la oficina de transferencia de armas en el Departamento de Estado.

“Hay algunos paralelos sorprendentes allí”, dijo Paul. “Tienes unidades de una fuerza de seguridad que son impuestas a las autoridades locales, impuestas a la policía local, que se dedican a puntos de control, detenciones, incluidos niños [...] Y parece operar ampliamente con impunidad”.

Una relación de dos décadas

Cuando Bill Ayub regresó de su viaje a Israel, estaba impresionado, pero un poco cauteloso. El software de vigilancia israelí es “un poco más invasivo de lo que se vería aquí en USA”, le dijo el ex alguacil del condado de Ventura a Jewish Currents en 2022. Y el uso de la fuerza en los arrestos fue “impactante”, dijo Ayub. “Era como, ‘¿Vaya, ustedes hacen eso?’ [...] Acabaríamos en la cárcel si hiciéramos algo así aquí”.

Ayub es uno de los cientos de altos oficiales de aplicación de la ley yanquis que, en las últimas dos décadas, han recorrido Israel y se han reunido con funcionarios israelíes de aplicación de la ley con la ayuda de organizaciones sin fines de lucro como la Liga Anti-Difamación (ADL) y el Instituto Judío para la Seguridad Nacional de América (JINSA). La información pública sobre estos viajes, centrados en el contraterrorismo, es limitada. Pero un itinerario de una delegación de la ADL en 2016 mostró reuniones programadas con funcionarios israelíes en una prisión notoria y en Hebrón, una ciudad segregada en Cisjordania.

La información disponible públicamente muestra que funcionarios del ICE participaron en ocho viajes de la ADL entre 2013 y 2016. Joseph Harhay, el actual subjefe de la Patrulla de Aduanas y Fronteras (CBP), se unió a un viaje de JINSA en 2018.

Estos viajes financiados con fondos privados son solo una faceta de la relación. La administración Bush creó ICE y CBP en 2003, cuando reestructuró el gobierno federal después de los ataques del 11 de septiembre. Las agencias, ambas parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se convirtieron en parte de un esfuerzo gubernamental para combatir el terrorismo. “ICE ha crecido con la guerra global contra el terror”, dijo Anthony Aguilar, un oficial del ejército retirado y activista.

El Congreso rápidamente buscó ayuda en el extranjero, estableciendo una oficina del DHS centrada principalmente en aprender de los funcionarios israelíes, según los partidarios de la legislación. “Creo que podemos aprender mucho de otros países, particularmente de Israel, que desafortunadamente tiene una larga historia de preparación y respuesta a ataques terroristas”, dijo la senadora Susan Collins (Republicana del Maine) en ese momento.

Los agentes de ICE y CBP desde entonces han desarrollado una relación cercana con sus contrapartes en Israel, permitiéndoles intercambiar notas sobre tácticas y tecnología. El DHS ha organizado conferencias con funcionarios de seguridad israelíes, realizado sesiones de entrenamiento conjunto e incluso otorgado subvenciones a oficiales israelíes para investigar áreas como la lucha contra el extremismo violento, según un ex alto funcionario del DHS.

El funcionario, quien dijo que algunas de las tácticas recomendadas por funcionarios israelíes equivalían a perfilados raciales y étnicos, recordó a un colega de alto nivel preguntándose: “¿Por qué le damos financiamiento a un gobierno extranjero para estas cosas? ¿Por qué el Departamento de Seguridad Nacional está haciendo esto?”

Los oficiales del ICE en particular han participado regularmente en entrenamientos junto con la policía israelí, según Aguilar, quien dijo que fue testigo personalmente de algunas de estas sesiones en el Centro Nacional de Entrenamiento Urbano de Israel mientras servía en el ejército. (El ex alto funcionario del DHS confirmó que los oficiales del ICE a menudo entrenan en Israel; el DHS no respondió a una solicitud de comentarios).

La transferencia de tecnología ha sido otro punto importante de colaboración. Parte de esto se debe a los lazos cercanos entre el ejército y las industrias de tecnología de vigilancia en ambos países. Por ejemplo, el ejército israelí utiliza software de empresas yanquis como el gigante de la vigilancia Palantir, que también trabaja con ICE.

ICE, por su parte, ha comprado tecnología sofisticada de piratería telefónica a empresas israelíes controvertidas como Cellebrite y Paragon. Estas herramientas han ayudado a ICE a construir lo que los críticos llaman una “red de arrastre” de vigilancia, recopilando datos sobre grandes porciones del público usamericano, incluidos ciudadanos.

No está claro si el gobierno usamericano ha facilitado estas transferencias de tecnología de vigilancia. Pero sí sabemos que los funcionarios yanquis están interesados en promover este tipo de colaboración. Desde 2015, el Programa Binacional de Investigación y Desarrollo Industrial (BIRD) reúne al DHS y al Ministerio de Seguridad Nacional de Israel para “desarrollar tecnologías avanzadas para las necesidades de seguridad nacional”, según el DHS. En 2022, la administración Biden lanzó otra iniciativa destinada a promover la colaboración entre el DHS y el Directorado Nacional de Ciberseguridad de Israel.

Otras similitudes pueden simplemente derivarse de la relación cercana que los funcionarios usamericanos e israelíes han mantenido a lo largo de los años. Por ejemplo, la Secretaria del DHS, Kristi Noem, se reunió el año pasado con el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, un funcionario controvertido que comparte el compromiso de Noem con una policía intransigente.


Mayo de 2025: Kristi Noem visita el Monumento a la Flecha Negra, que conmemora a los heroicos paracaidistas israelíes, a 900 metros de la frontera con Gaza.

Y algunos paralelos no tienen nada que ver con la relación entre USA e Israel per se. Por ejemplo, el ejército israelí ha mostrado falta de disciplina y preparación para el combate durante la guerra en Gaza, que algunos expertos atribuyen a un entrenamiento deficiente y a una rápida expansión de las convocatorias al servicio activo. ICE ha enfrentado desafíos disciplinarios similares en medio de su crecimiento vertiginoso bajo la administración Trump, que ha aumentado el presupuesto anual de la agencia en aproximadamente un 200% y más que duplicado su número de oficiales en menos de un año a más de 20.000 agentes. (Solo se han enviado 3.000 oficiales de ICE y CBP a Minnesota).

3Es un poco de sálvese quien pueda. Obviamente no están operando bajo ningún procedimiento operativo estándar3, dijo Aguilar, quien observó protestas en Minneapolis esta semana y trabajó como contratista militar en Gaza durante la guerra. 3”Así es exactamente como operan las Fuerzas de Defensa de Israel en Gaza”.

Por supuesto, las escenas en Minneapolis han provocado una reacción que la administración tendrá dificultades para ignorar. De hecho, el presidente Trump ya ha comenzado a cambiar su enfoque en los últimos días, degradando a un controvertido comandante de la CBP y enviando a su “zar de la frontera”, Tom Homan, para supervisar las operaciones con miras a la desescalada. Trump incluso ha cambiado su tono sobre la muerte de dos ciudadan@s usamerican@s por parte del ICE, calificando ambos incidentes de “terribles”.

Pero, dada la extensión de la colaboración en seguridad entre USA e Israel y el deseo de Trump de actuar rápidamente en las deportaciones, Minnesota podría no ser el último estado en ver este tipo de tácticas, y tecnologías, desplegadas en sus calles. “Nada de esto me sorprende”, dijo el ex alto funcionario del DHS, agregando que aún espera que la presión interna pueda alentar a la administración a cambiar el rumbo. “Me conmociona un poco que la gente solo ahora esté haciendo estas comparaciones”.

NdT

*Contraterrorismo: denominación oficial de la contrainsurgencia.

** CBP: Customs and Border Protection, Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza, agencia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), creada en 2003. Actualmente cuenta con 65 620 empleados.

18/01/2026

Un alto el fuego para los israelíes y una guerra para los palestinos

¿Por qué debería importar Gaza a alguien cuando no matan israelíes? Cuando el estruendo de las sirenas se apaga en Israel, eso se considera un alto el fuego

Gideon Levy, Haaretz, 18/01/2026
Traducido por
Tlaxcala


Mikail Çiftçi, Türkiye

 

Cuando no matan israelíes hay un alto el fuego. Cuando no matan israelíes, pero sí a más de 400 en Gaza, incluidos 100 niños, a eso también se le llama alto el fuego. Cuando Israel demuele 2.500 casas en Gaza en medio de un alto el fuego, y el ministro de Defensa Israel Katz elogia a los soldados de Tzáhal por sus operaciones, eso aún se llama alto el fuego.

Cuando cientos de miles de gazatíes se mueren de frío y se revuelcan en el barro, eso entra en la definición de alto el fuego.

Cuando miles de enfermos graves mueren porque Israel les niega atención médica que salva vidas o la posibilidad de salir de sus jaulas e ir a otro lugar para recibir tratamiento, eso es un alto el fuego. Cuando una mujer israelí educada pregunta durante una comida de shabat si todavía hay soldados israelíes en Gaza en un momento en que más de la mitad del enclave está ocupado por Tzáhal, eso es un indicador por excelencia de la existencia de un alto el fuego, al menos como lo definen los israelíes.

Cuando la vida en Israel vuelve a la normalidad, con concursos de cocina y canto en pleno apogeo, y con discusiones en profundidad sobre el tema crucial de la filtración al periódico Bild en Alemania, eso es el no va más de los altos el fuego. Solo cuando un escuadrón de Hamas sale de su agujero e intenta plantar un artefacto explosivo improvisado entre los escombros de Gaza, eso es una infracción grave del alto el fuego.

Cuando no matan israelíes, todo lo demás no interesa. ¿Por qué debería importar Gaza a alguien cuando no matan israelíes? Cuando el estruendo de las sirenas se apaga en Israel, eso es un alto el fuego. El hecho de que Gaza siga siendo bombardeada, pero carezca de sirenas, es irrelevante. El mundo también ya muestra signos de cansancio con respecto a Gaza, a pesar de las noticias de este fin de semana sobre el establecimiento de una “Junta de Paz”, que no salvará a una sola persona desposeída en Gaza de su amargo destino.

Cuando no matan israelíes, se declara un regreso a la rutina, lo que significa que la guerra ha terminado y que se puede volver a la postura de víctima del 7 de octubre, al relato interminable de las historias de los rehenes, a estancarse en el dolor de ayer, quedarse estupefacto cada vez que hay un intento desesperado desde Gaza por recordar su existencia. Cuando no matan israelíes, Gaza no existe, ni tampoco todo el problema palestino.

Cuando no matan israelíes, todo está bien. Cuando no los matan, se puede reanudar la negación y el olvido de Gaza. Cuando no matan israelíes en Cisjordania, la vida es aún más maravillosa. El hecho de que docenas de palestinos hayan sido asesinados en Cisjordania desde que entró en vigor el alto el fuego es incluso menos interesante que los cientos de gazatíes asesinados en el mismo período.

La noticia de la existencia de un alto el fuego en Gaza no ha llegado a Cisjordania ni al Mando Central de Tzáhal. Todas las draconianas restricciones impuestas en Cisjordania al comienzo de la guerra en Gaza permanecen vigentes, ni una sola ha sido derogada o suavizada.

Si esas restricciones se impusieron debido a la guerra, ¿por qué no se levantaron cuando terminó la guerra? ¿Novecientos bloqueos de carreteras establecidos durante la guerra? Novecientos bloqueos de carreteras permanecen después de que entrara en vigor el alto el fuego. ¿Puertas de hierro en cada comunidad palestina, abriéndose y cerrándose intermitentemente desde que comenzó la guerra? Lo mismo continúa después de que terminó la guerra. ¿Pogromos durante la guerra? Aún más después de que terminó. Cuando no matan israelíes, no hay problema.

La decisión de imponer a Israel la firma de un acuerdo de alto el fuego resultó ser el negocio del año. Este es el primer alto el fuego unilateral de la historia. A Israel se le permite todo mientras al otro lado no se le permite respirar. Todos los rehenes fueron devueltos excepto un cadáver, y la promesa de evacuar Gaza una vez que se devolvieran los rehenes se evaporó al instante, olvidada como si nunca se hubiera hecho. ¿Recuerdan? Los rehenes fueron devueltos, e Israel está en Gaza, desde entonces y para siempre.

El alto el fuego también calmó las protestas mundiales contra Israel. Algunos en el mundo esperaban una oportunidad para volver y abrazar a Israel, y un alto el fuego unilateral es esa oportunidad. El mundo ha pasado a Venezuela e Irán.

Trump puede continuar difundiendo su idea de la paz inventada que trajo al Medio Oriente, y los israelíes pueden continuar diciéndose a sí mismos que la guerra en Gaza estaba justificada y logró todos sus objetivos. Ahora se acabó. Hay un alto el fuego. Lo principal es que no maten israelíes en Gaza. Todo lo demás no interesa.