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18/03/2026

“¿Por qué Irán no se rinde?” – La pregunta de Trump revela el desastre iraní

„Warum gibt Iran nicht auf?“ – Trumps Frage zeigt das Iran-Desaster

Día 17 de la guerra contra Irán. Esperen, déjenme repetirlo: día 17.

¿Saben qué está ocurriendo ahora mismo en los pasillos de la Casa Blanca? Donald Trump está sentado en su despacho y hace a sus asesores una pregunta que lo cambia todo: ¿Por qué los persas no se rinden?

El Wall Street Journal lo ha filtrado. El hombre más poderoso del mundo está sorprendido. Repito: sorprendido. El mismo que afirmó que esta guerra terminaría muy pronto. El que aseguró que Irán ya no tenía marina ni fuerza aérea.

Este hombre no entiende por qué Teherán sigue luchando. Y aquí viene la parte que me mantuvo despierto toda la noche: sus asesores le presionan en privado para buscar una salida. En privado. Eso significa que en público hablan de victoria, pero a puerta cerrada hay pánico total. Es una confesión de debilidad.

Trump esperaba una victoria rápida. Una repetición de su guerra de 12 días del pasado junio. Pero la realidad es completamente distinta.

Tras 17 días, Irán sigue lanzando misiles, ha minado el estrecho de Ormuz y —aquí viene lo más sorprendente— exporta más petróleo que antes de la guerra. Un 30% más. Piénsenlo.

USA lleva más de dos semanas bombardeando Irán, supuestamente ha alcanzado 6.000 objetivos, destruido la marina iraní y neutralizado su fuerza aérea. Y, sin embargo, las exportaciones de petróleo iraníes aumentan. ¿Cómo es posible? China.

Los chinos compran cada barril que Teherán ofrece. Sin sanciones, sin reglas, solo negocios. Mientras Trump pensaba que pondría a Irán de rodillas, los mulás han redirigido sus barcos, activado nuevas rutas comerciales y están ganando más dinero que antes.

El Wall Street Journal informa que Trump repite constantemente la misma pregunta en las reuniones: ¿por qué no capitulan? Sus asesores no tienen respuesta. O mejor dicho, sí la tienen, pero Trump no quiere oírla.

La respuesta es clara: porque el plan ha fracasado. Porque el ejército estadounidense puede golpear objetivos, pero no puede bombardear soluciones políticas desde el aire. Porque Irán es un adversario muy distinto a Afganistán o Irak.

Y aún hay más. Las declaraciones públicas de Trump cambian cada día. Primero, rendición incondicional. Luego, “muy pronto terminará”. Después, “ya casi no queda nada que bombardear”.

Y ahora esta pregunta desesperada: ¿por qué no se rinden? Eso no es estrategia. Es improvisación. Es un presidente que empieza a darse cuenta de que su mayor apuesta en política exterior se está descontrolando.

Los republicanos están nerviosos. Las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses se opone a esta guerra. El precio del petróleo ha superado los 100 dólares por barril, llegando momentáneamente a 119.

En las gasolineras de USA, la gente paga precios récord. Se acercan las elecciones de medio mandato, y los asesores de Trump lo saben: si la guerra continúa semanas más, perderemos el Congreso.

Por eso la filtración al Wall Street Journal. Por eso la presión privada para encontrar un plan de salida. Intentan empujar suavemente al presidente hacia la salida sin que pierda la cara.

Pero Trump es Trump. No puede simplemente detenerse. Tiene que anunciar una victoria, aunque no exista.

Por eso dice a la prensa: “Vamos muy por delante del calendario”. Es lenguaje orwelliano. “Por delante del calendario” significa, en el mundo de Trump: ya no hay calendario, porque el plan original se ha derrumbado.

Y aquí está la clave: Irán lo sabe. Los Guardianes de la Revolución han emitido un comunicado.

Irán decidirá cuándo termina la guerra.

Es una respuesta directa a las afirmaciones de Trump. Teherán le dice al hombre más poderoso del mundo, cara a cara: tú no controlas esta guerra. Nosotros sí.

Y los hechos les dan la razón.


17/03/2026

 

El cuarto escenario: él de la derrota usamericana en Irán

Tras los tres escenarios de victoria usamericana expuestos por houseofsaud.com en “La victoria que aterroriza a Arabia Saudita”, un escenario inédito se vuelve cada vez más creíble.

  • Las consecuencias geopolíticas de la derrota, por Policy Tensor
    ¿Qué pasa cuando pierde USA?
  • Por qué USA se encamina derecho a una derrota estratégica
    Drones, misiles, THAAD

La expresión “Échec et mat” [jaque mate] proviene del árabe y el persa «Shah mat», que significa «el rey ha muerto». Para este título de película de Hollywood, hemos sustituido «shah» por «raïs» (presidente). «Raïs mât fi hormuz» = «El presidente ha muerto en Ormuz»

Un estrecho colaborador de Tulsi Gabbard renuncia debido a la guerra en Irán
El equipo de Trump se desmorona

 Malek Dudakov, Команда Трампа разбегается17 de marzo de 2026
Traducido por Tlaxcala

National Counterterrorism Center Director Joseph Kent attends a House Homeland Security hearing on Capitol Hill
Joseph Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo, asiste a una audiencia de la Comisión de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes en el Capitolio, en Washington, el 11 de diciembre de 2025. Foto Elizabeth Frantz/Reuters

El director del Centro Nacional de Contraterrorismo usamericano, Joe Kent, un protegido de la jefa de la Oficina de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, renuncia, acusando al lobby israelí de provocar una guerra con Irán. Joe Kent es un ex Boina Verde, que sirvió 20 años en el ejército de USA.

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[...] “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso contra Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que desencadenamos esta guerra bajo la presión de Israel y su poderoso lobby americano”. [...]

Conoce bien la guerra, a diferencia de muchos halcones de salón como Ben Shapiro o Mark Levin, que abogan activamente por la continuación de la escalada. Kent también sirvió como oficial militar destacado ante la CIA. Por cierto, Langley también se esfuerza por no involucrarse directamente en la aventura iraní. Se lo han dejado todo a Pete Hegseth.

Tulsi Gabbard también sabotea la guerra con Irán. Recientemente publicó, junto con la CIA, un informe conjunto afirmando que no se debe esperar un cambio de régimen en Teherán. Los servicios de inteligencia usamericanos afirman haber advertido a Trump de antemano sobre los riesgos de la escalada. Pero no quiso escuchar a nadie.

Mientras tanto, alrededor de Gabbard, comienzan a reunirse aparátchiks del Pentágono que están descontentos con la actitud militarista de Hegseth.

En realidad, estamos asistiendo actualmente a una verdadera guerra entre los halcones y los aislacionistas en el equipo de Trump, en medio del caos en el que se han empantanado.

Los precios del diésel en USA se han disparado un 40% y han superado por primera vez desde 2022 los cinco dólares por galón. Los portaaviones usamericanos encuentran dificultades, y es poco probable que puedan llevar a cabo una campaña durante mucho tiempo. No ha sido posible desbloquear el estrecho de Ormuz, y Europa y China se han negado a ayudar a Trump. Han comenzado los primeros despidos y dimisiones. No será fácil si la guerra con Irán se prolonga hasta abril. Entonces, mucha gente huirá de un barco que se hunde.

Traducción integral de la carta

Presidente Trump,

Después de mucha reflexión, he decidido renunciar a mi cargo como Director del Centro Nacional de Contraterrorismo, con efecto inmediato.

No puedo en buena conciencia apoyar la guerra en curso en Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que comenzamos esta guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby americano.

Apoyo los valores y las políticas exteriores por las que hizo campaña en 2016, 2020 y 2024, y que implementó en su primer mandato. Hasta junio de 2025, usted entendía que las guerras en el Medio Oriente eran una trampa que robaba a Estados Unidos las preciosas vidas de nuestros patriotas y agotaba la riqueza y la prosperidad de nuestra nación.

En su primera administración, entendió mejor que cualquier presidente moderno cómo aplicar el poder militar de manera decisiva sin vernos arrastrados a guerras interminables. Lo demostró al matar a Qasem Soleimani y al derrotar al ISIS.

Al principio de esta administración, altos funcionarios israelíes y miembros influyentes de los medios americanos desplegaron una campaña de desinformación que socavó por completo su plataforma “América Primero” y sembró sentimientos belicistas para fomentar una guerra con Irán. Esta cámara de eco se utilizó para engañarlo y hacerle creer que Irán representaba una amenaza inminente para Estados Unidos, y que, si atacaba ahora, había un camino claro hacia una victoria rápida. Esto fue una mentira y es la misma táctica que los israelíes usaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak que le costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres. No podemos cometer este error otra vez.

Como veterano que se desplegó en combate 11 veces y como esposo de una Gold Star [familiar de militar caído] que perdió a mi amada esposa Shannon en una guerra fabricada por Israel, no puedo apoyar el envío de la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no beneficia al pueblo americano ni justifica el costo de vidas americanas.

Rezo para que reflexione sobre lo que estamos haciendo en Irán, y para quién lo estamos haciendo. El momento de actuar con valentía es ahora. Puede revertir el rumbo y trazar un nuevo camino para nuestra nación, o puede permitir que nos deslicemos más hacia el declive y el caos. Usted tiene las cartas.

Fue un honor servir en su administración y servir a nuestra gran nación.

16/03/2026

“Stupid Fury”: el neocolonialismo de Trump explicado por el teólogo alemán Bonhoeffer

Milena Rampoldi, 15 -3- 2026

Desde el estallido de la agresión usraelí contra la República Islámica de Irán, me siento como el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer cuando estaba en la cárcel nazi, incluso si mi oficina en Estambul es mucho más cómoda. En su celda, Bonhoeffer comenzó a reflexionar sobre las razones y las raíces del brutal régimen hitleriano al comprender que la causa no era la malicia/el mal, sino simplemente la estupidez pura y dura.

El mismo paradigma se puede aplicar a la presidencia de Donald Trump y a su guerra épicamente furiosa contra el régimen satánico de Irán, cuando en realidad no es otra cosa que la agresión brutal y sin cabeza contra un Estado soberano en el Máshreq.

“Tratamos repetidamente de llegar a un acuerdo. Lo intentamos. Querían hacerlo. No querían hacerlo. Querían hacerlo. No querían hacerlo”.

En sus cartas escritas desde la cárcel, el teólogo Bonhoeffer afirmaba que la estupidez era un enemigo más peligroso del bien que la malicia y/o el mal mismo. Para mí personalmente, esta suya conclusión tiene un fuerte impacto en cómo luchar contra las violaciones de los derechos humanos como las guerras de USA contra los Estados musulmanes soberanos. Experimentamos un importante cambio de paradigma si abandonamos el punto de vista según el cual debemos luchar contra el mal usamericano y si en cambio decimos que la estupidez usamericana es el enemigo de los países musulmanes soberanos del Máshreq como la estupidez es el enemigo de la autodeterminación política y el anticolonialismo/antiimperialismo.

“Las vidas de los valientes héroes americanos pueden perderse y podemos tener víctimas, lo que a menudo sucede en la guerra. Estamos haciendo esto, no por ahora, estamos haciendo esto para el futuro, y es una misión noble”.

 Sin embargo, Bonhoeffer incluso va un paso más allá en sus reflexiones al mostrar que la violencia ni siquiera es capaz de oponerse a la estupidez, mientras que es un medio efectivo cuando tenemos que oponernos al mal. Si partimos del supuesto de que Trump representa la estupidez y no el mal, entenderemos que tenemos que cambiar nuestra estrategia para oponernos a sus fantasías neoimperialistas de niños asesinos en países musulmanes y otros (Venezuela, Cuba y más).

¿Por qué la estupidez es tan peligrosa en política? Bonhoeffer tiene la respuesta: la mayoría de la gente pone la estupidez entre paréntesis porque muchos piensan que no vale la pena considerarla. Y esto es un error porque entonces no entendemos la esencia de la estupidez que, si la ponemos en palabras del propio Bonhoeffer, no es un defecto intelectual sino “humano”.

Si analizamos el fenómeno de la estupidez desde un punto de vista psicológico y luego sociológico, entendemos una característica fundamental de la misma: la estupidez aparece en grupos más que en personas aisladas. Trump y su estupidez son parte de un sistema, de un estilo de vida usamericano en el que los contribuyentes financian ataques impulsados por la estupidez a escuelas para niñas, museos y hospitales en Irán.

“Pero sí, ya sabes, esperamos algunas cosas. Como dije, algunas personas morirán. Cuando vayas a la guerra, algunas personas morirán”.

Si escuchamos lo que Bonhoeffer sugiere, necesitamos pasar del títere aislado Donald al sistema “Epstein” del que forma parte. Esto significa que la estupidez no es un problema psicológico, sino que se convierte en un problema sociológico. Es por eso que deberíamos establecer la llamada “sociología de la estupidez” para analizar el neoimperialismo de Trump para superar la ocupación usamericana de países musulmanes y otros.

En un régimen neocolonialista como USA, el poder de la clase dominante de los neosionistas del AIPAC hambrientos de poder necesita la estupidez de los contribuyentes ciegos para sobrevivir porque la estupidez y la megalomanía neoimperialista son exactamente lo contrario del coraje moral y la lucha contra la injusticia. La gente estúpida cree en la narrativa de la clase dominante. Y esto resulta en la persistencia de un neocolonialismo yanqui moldeado por el régimen sionista 2.0 impulsado por las fantasías de Eretz Israel. A continuación, me gustaría traducir al español el fragmento de las cartas que Bonhoeffer escribió desde la cárcel, titulado “Estupidez”[1], para que los lectores reflexionen sobre él y recuperen su propio coraje moral, ya que necesitamos una guerra contra la estupidez y no contra el mal:

La estupidez es un enemigo del bien más peligroso que la maldad.

Contra el mal se puede protestar; se lo puede desenmascarar; se lo puede impedir, llegado el caso, incluso mediante la fuerza. El mal lleva siempre en sí el germen de su propia descomposición, pues deja al menos un malestar en el ser humano. Frente a la estupidez, en cambio, estamos indefensos.

Ni las protestas ni la fuerza sirven aquí de nada; las razones no surten efecto. Los hechos que contradicen el propio prejuicio simplemente no necesitan ser creídos —en tales casos el estúpido se vuelve incluso crítico— y, cuando resultan inevitables, pueden ser descartados como simples casos aislados sin importancia.

Además, el estúpido, a diferencia del malvado, está completamente satisfecho consigo mismo; es más, se vuelve peligroso, pues pasa fácilmente al ataque cuando se siente irritado.

Por eso es necesario ser más prudente frente al estúpido que frente al malvado. Nunca intentaremos convencer al estúpido mediante razones: es inútil y peligroso.

Para saber cómo podemos enfrentarnos a la estupidez, debemos tratar de comprender su naturaleza. Algo es seguro: no se trata esencialmente de un defecto intelectual, sino de un defecto humano. Hay personas intelectualmente extraordinariamente ágiles que son estúpidas, y otras intelectualmente muy torpes que están muy lejos de serlo.

Este descubrimiento lo hacemos, con sorpresa, en determinadas situaciones. La impresión que se obtiene no es tanto que la estupidez sea un defecto innato, sino que, bajo ciertas circunstancias, los seres humanos son hechos estúpidos o se dejan volver estúpidos.

Observamos también que las personas que viven aisladas y retiradas manifiestan este defecto con menor frecuencia que aquellas inclinadas a la vida en sociedad o integradas en grupos humanos. Por ello, la estupidez parece ser menos un problema psicológico que sociológico. Es una forma particular de la influencia de las circunstancias históricas sobre el ser humano, una manifestación psicológica de determinadas condiciones externas.

Al observar más de cerca se advierte que todo gran despliegue de poder exterior —sea de carácter político o religioso— golpea a una gran parte de los seres humanos con la estupidez. Incluso parece tratarse de una especie de ley sociopsicológica: el poder de unos necesita la estupidez de otros.

El proceso no consiste en que determinadas facultades humanas —por ejemplo intelectuales— se atrofien o desaparezcan repentinamente. Más bien sucede que, bajo la impresión abrumadora del despliegue del poder, el ser humano es despojado de su independencia interior y renuncia entonces, más o menos inconscientemente, a encontrar por sí mismo una actitud frente a las situaciones de la vida.

El hecho de que el estúpido sea con frecuencia obstinado no debe engañarnos haciéndonos pensar que es independiente. En la conversación con él se percibe claramente que en realidad no se trata de una persona con la que uno dialoga, sino de consignas, palabras de orden y eslóganes que se han apoderado de él.

Está bajo un hechizo, está cegado; en lo más profundo de su ser ha sido abusado y maltratado. Convertido así en un instrumento sin voluntad, el estúpido será capaz de cualquier mal y, al mismo tiempo, incapaz de reconocerlo como tal. Aquí reside el peligro de un abuso diabólico. De este modo pueden destruirse seres humanos para siempre.

Pero es precisamente aquí donde se ve con claridad que no es un acto de instrucción, sino únicamente un acto de liberación lo que puede superar la estupidez. Habrá que aceptar que una verdadera liberación interior, en la mayoría de los casos, solo se hace posible después de que haya tenido lugar una liberación exterior.

Hasta entonces tendremos que renunciar a todos los intentos de convencer al estúpido.

En esta situación se comprende también por qué, en tales circunstancias, resulta inútil esforzarse por saber qué piensa realmente «el pueblo», y por qué esta pregunta resulta en realidad superflua para quien piensa y actúa de manera responsable.

La palabra de la Biblia según la cual el temor de Dios es el principio de la sabiduría (Salmo 111,10) significa que la liberación interior del ser humano para una vida responsable ante Dios es la única verdadera superación de la estupidez.

Por lo demás, estas reflexiones sobre la estupidez tienen también algo de consolador: no permiten en absoluto considerar a la mayoría de los seres humanos como estúpidos en todas las circunstancias. Todo dependerá, más bien, de si quienes ejercen el poder esperan más de la estupidez de las personas o de su independencia interior y de su inteligencia.

La simple conclusión es que el trumpismo neocolonialista y el donaldismo neoimperialista son un grave problema sociológico entretejido con la estupidez que aparece como malvada. Y de la estupidez se puede simplemente ser liberado, a la estupidez no se puede oponer la violencia, y este es exactamente el caso cuando nos fijamos en la ocupación de Oriente Medio por el ejército usraelí. Mientras que el Israel sionista 2.0 necesita implosión, autodestrucción y deconstrucción, el trumpismo y el donaldismo necesitan una guerra internacional contra la estupidez.


[1] El pasaje está tomado de Bonhoeffer D., Widerstand und Ergebung: Briefe und Aufzeichnungen aus der Haft, Gütersloher Verlagshaus, München 2005, pp. 14-18.

02/02/2026

¿De qué Minneapolis es el nombre? (Dossier)

La ejecución extrajudicial de Renée Nicole Good el 7 de enero y de Alex Pretti el 24 de enero, en Minneapolis, la ciudad más poblada y vecina de Saint Paul, capital del Estado de Minnesota, dio una dimensión nueva, de repercusiones mundiales, a la operación lanzada por la administración Trump, oficialmente contra los inmigrantes sin papeles, de hecho contra los “enemigos domésticos” de todo género y origen, ciudadanos blancos incluidos, calificados a posteriori de “terroristas” para justificar su ejecución. Este documento explica los pormenores de la operación Metro Surge y pasa revista a las respuestas de las autoridades locales y estatales, de l@s primer@s concernid@s, l@s inmigrantes, y del resto de la sociedad civil a la ofensiva trumpista, y contrasta los desafíos de las luchas por los derechos de los migrantes en el conjunto de USA., en Europa y en el Sur global.

Fausto Giudice, Túnez, 30 de enero de 2026
Gracias a Antonio Beltrán Hernández por la revisión de la traducción


Índice

La operación Metro Surge en Minneapolis: una radiografía. 4

“Entendimos que no era sólo la inmigración”: panorama de la respuesta de las grandes ciudades usamericanas a la ofensiva de ICE. 12

10ª Enmienda y anti-commandeering: ficha técnica. 16

Ciudades, migraciones, poder: una fractura política mundial 19

Leer sobre el mismo tema…………………………………………………….25


29/01/2026

MinneapolICE: cuando testificar se convierte en un delito castigado con la muerte
“Sentencia primero, veredicto después”

Renée Good y Alex Pretti fueron asesinados por atreverse a interferir con los esfuerzos de la administración Trump para normalizar los secuestros y la violencia estatal.

 


Renée Good y Alex Pretti; ilustraciones de John Brooks


Fintan O’TooleThe New York Review , 28-1-2026
Traducido por Tlaxcala

Fintan O’Toole (1958) es Editor Asesor de The New York Review y columnista del diario The Irish Times. Su libro For and Against a United Ireland  (Por y contra una Irlanda unida), escrito en colaboración con Sam McBride, se publicará en USA en febrero de 2026. @fotoole


El deseo de Donald Trump de poner su nombre a todo, desde el Centro Kennedy hasta el Golfo de México (“Quería llamarlo el Golfo de Trump”, declaró en enero), puede parecer casi cómicamente infantil. Pero se ha convertido en una broma mortal: su régimen califica de terroristas a quienes ejecuta y arrastra sus nombres por el fango. Este renombrar es una afirmación de poder absoluto, y USA está en un momento en el que la pretensión de Trump de dominar el lenguaje se ha vuelto letal, tanto para los individuos como para la república misma. Si el asesinato de Alex Pretti en las calles de Minneapolis no puede llamarse asesinato, un régimen autoritario ha superado una de sus pruebas cruciales: puede invertir todos los significados, dar la vuelta a la transgresión moral definitiva, haciendo de la víctima el perpetrador, y del perpetrador la víctima.

Es llamativo que el delito capital por el que tanto Pretti como Renée Good – a la que semanas antes un agente del ICE disparó múltiples veces a quemarropa en Minneapolis – fueron ejecutados sumariamente fue el crimen de ser testigo. Good observaba el trabajo del ICE desde su coche. Pretti estaba grabando a agentes de la Patrulla Fronteriza en la calle. Ambos estaban realizando la tarea que las democracias asignan a los ciudadanos: prestar atención al funcionamiento del poder. Si el precio de la libertad es la vigilancia eterna, un país que inflige el castigo último a quienes se atreven a estar vigilantes ya no puede ser libre.

La vigilancia es la forma de resistencia más peligrosa porque obstruye el proyecto de habituación del régimen de Trump. El fascismo funciona haciendo normal lo extremo. El hábito, como dice Samuel Beckett, es un gran amortiguador. Ha sido evidente desde el inicio del segundo mandato de Trump que está intentando que la visión de hombres armados y enmascarados con poderes prácticamente ilimitados sea algo a lo que l@s usamerican@s se acostumbren.

Primero desplegando tropas de la Guardia Nacional en Los Ángeles y otras ciudades, luego enviando contingentes del ICE a Washington, Memphis, Nashville, Atlanta, Charlotte, Nueva Orleans, Brownsville, Las Vegas, Los Ángeles, Filadelfia, Newark, Boston, Chicago, Detroit, Indianápolis y Minneapolis, el régimen está redefiniendo no solo las normas legales y políticas, sino la normalidad misma. Está haciendo rutinaria la amenaza de violencia estatal arbitraria, integrándola en el tejido de la vida urbana diaria. La esperanza es que la mayoría de l@s usamerican@s puedan ser educad@s para seguir con sus preocupaciones mundanas incluso mientras son visiblemente ocupad@s.

Sé, por cierto, que esto es muy posible. Durante treinta años, en partes de mi Irlanda natal, tropas con ametralladoras agazapadas en portales de tiendas o merodeando en los patios traseros de casas ordinarias eran algo tan asumido que, si acaso, se veían de reojo. Lo que siempre está allí acaba por no estar casi en absoluto.

Este procedimiento de habituación es también un proceso de escalada. La toma del poder autoritaria en una democracia consolidada debe ser gradual. Y las gradaciones son principalmente morales. La población debe ser insensibilizada. La gente debe acostumbrarse a imágenes de niños pequeños secuestrados por agentes enmascarados no identificados. Debe aclimatarse a ver a mujeres jóvenes siendo agarradas y metidas en furgonetas sin identificar por hombres sin rostro; deben aprender a no reconocer un secuestro.

Deben familiarizarse con las desapariciones oficiales, una idea antes confinada a las tinieblas más allá de la frontera sur pero ahora completamente domesticada. Deben acostumbrarse a los asesinatos, primero a las muertes oscuras y apartadas de migrantes: treinta y dos personas murieron bajo custodia del ICE en 2025, a menudo por la negativa de las autoridades a tratar condiciones médicas agudas. Y luego deben acostumbrarse a los asesinatos públicos, abiertos y flagrantes de ciudadan@s usamerican@s. En esta lógica de escalada, una ejecución sumaria a sangre fría no es un accidente. Es un clímax. El asesinato de Alex Pretti era en sí mismo un acto obviamente intencional, pero también era políticamente deliberado. Tras la muerte de Renée Good el 7 de enero, una administración que no estuviera empeñada en establecer una autocracia habría detenido los despliegues masivos del ICE. La muerte de Good habría sido tratada como un desastre, no solo una calamidad privada, sino un terrible error gubernamental. Trump habría dejado claro que nunca se había querido que sucediera.

Por supuesto, él y sus subordinados hicieron exactamente lo contrario, calificando a Good de terrorista doméstica y justificando su muerte como un acto de legítima defensa individual e institucional. Pero para que esta táctica no fuera excepcional, para establecer tales ejecuciones como parte del orden de las cosas, la muerte de Good no podía ser un caso aislado. Tenía que haber una doble apuesta. Los terroristas domésticos, por definición, no vienen solos. Son múltiples, y las acciones necesarias para defenderse de ellos también deben multiplicarse.

Esto no significa que el asesinato de Pretti fuera específicamente ordenado. Pero el modelo para ello ciertamente se preparó de antemano. “Sentencia primero, veredicto después”, dice la Reina de Corazones de Lewis Carroll. Aquí es un caso de justificación primero, ejecución después. La licencia para matar a Pretti se emitió cuando Good fue redefinida como una terrorista doméstica que intentaba matar a un agente.

El cuerpo aún caliente de Pretti fue encajado en esta narrativa preformulada. Era un asesino en masa frustrado. A las pocas horas de su asesinato, el asesor principal de Trump, Stephen Miller, publicó en X: “Un aspirante a asesino intentó asesinar a agentes federales de la ley y la cuenta oficial demócrata se pone del lado de los terroristas”. Tanto Gregory Bovino, entonces comandante general de la Patrulla Fronteriza, como Tricia McLaughlin, subsecretaria de Seguridad Nacional, afirmaron que Pretti estaba a punto de “causar el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden”. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, usó casi exactamente la misma frase, dejando pocas dudas de que había sido elaborada conscientemente.

La gran mentira de la amenaza supuestamente planteada por Good se agranda aquí deliberadamente. Good estaba realizando “terrorismo doméstico”; Miller pasó al plural, haciendo de Pretti simplemente uno de “los terroristas” (como no tienen número, podrían ser legión). Good intentaba matar a un agente. Pretti planeaba una masacre, no solo de los agentes presentes, sino de “las fuerzas del orden” mismas. La grotesca inflación del lenguaje por parte de Trump, su transformación de los políticos opositores en monstruos, está ahora plenamente integrada en la violencia callejera organizada de su régimen. Así debe ser siempre en el estado autoritario: la amenaza existencial solo puede ser derrotada si quienes la encarnan pueden ser privados de sus propias existencias.

No importa que esta historia exagerada sea más difícil de hacer creíble que el tipo habitual de mentira oficial que caracteriza tales asesinatos simplemente como desafortunados accidentes cuya verdadera causa es imposible de determinar. Hacer que la gente acepte un relato vagamente creíble es una manifestación menor de poder absoluto que hacer que acepten, o mejor aún, que simplemente se encojan de hombros ante, uno increíblemente inverosímil. Existe, en gran parte de los medios usamericanos, un hábito aprendido de encogerse de hombros, una evitación civilizada de llamar a una ocupación una ocupación, a una mentira una mentira, a un asesinato un asesinato. Como señaló Jem Bartholomew en la Columbia Journalism Review poco después del asesinato de Pretti, “la prensa todavía es tímida para denunciar directamente las mentiras de la administración”. Pero esta timidez fuera de lugar en realidad aviva las llamas. Cuando los incendiarios están en la Casa Blanca y sus objetivos son todos los límites legales, institucionales, políticos, cívicos y morales a la capacidad de Trump de hacer, como proclama tan abiertamente, “lo que yo quiera”, el amortiguamiento del lenguaje tiene consecuencias fatales.

Así, incluso mientras el New York Times hizo un excelente trabajo analizando las imágenes de video de la ejecución de Pretti, inicialmente recurrió a la conclusión sosa de que “los videos analizados por el New York Times parecen contradecir las versiones federales del tiroteo”. ¿Parecen? Como el periódico reconoció implícitamente más tarde, la verdad es que “los videos contradicen directamente las descripciones del encuentro por parte de funcionarios de la administración”. Es bueno que el recurso instintivo a la circunlocución difusa se superara finalmente, pero seguramente, una vez que el análisis del periódico mostró definitivamente que la administración mentía descaradamente sobre un asesinato oficial, eso debería haber sido el titular más crudo.

Mientras tanto, el consejo editorial del Wall Street Journal declaró que, aunque no merecía ser asesinado a tiros, “Pretti cometió un error trágico al interferir con agentes del ICE”. Su error fue que “intentó, tontamente, ayudar a una mujer que había sido rociada con gas pimienta por agentes”. Se desprende claramente del resto del artículo que el Journal cree que la administración Trump miente sobre su asesinato injustificado de un ciudadano usamericano, pero el peso de esta verdad por lo demás asombrosa se diluye con la sugerencia de que, después de todo, era un tonto. En un Estado autoritario, ¿quién, sino un tonto, intentaría ayudar a una mujer rociada con gas pimienta por las tropas de choque del gran líder?

El pecado de la “interferencia” cívica es, de hecho, la gracia salvadora de la democracia. Good, Pretti y miles de otr@s ciudadan@s han estado interponiéndose en el derrocamiento armado de las libertades democráticas haciendo lo que se supone que debe hacer el periodismo: prestar atención a la realidad efectiva, sobre el terreno. El teléfono que Pretti tenía en la mano era una conexión con una determinación comunitaria de rechazar el narcótico de la normalización. Los videos que exponen la trumperia [neologismo para mendacidad] de la administración sobre su propio uso de la violencia extrema contra la disidencia pacífica son en sí mismos productos del valor de presentarse, de estar allí, de ver por uno mismo, impulsos que se supone que los periodistas valoran por encima de todos los demás, además del uso de un lenguaje preciso para nombrar lo que se ve.

El desafío que presentan los videos es el de una evidencia incómodamente irrebatible: prueba de ejecuciones sancionadas y del mentir sistemático de un gobierno. Si las pruebas tan valientemente recopiladas no conducen a una profunda reversión, la cesión temporal de Trump a la indignación pública (diluyendo la campaña de difamación contra Pretti, retirando a Bovino de Minneapolis y colocando a los dos agentes que dispararon a Pretti en licencia administrativa) será solo una retirada táctica, otra etapa en la habituación gradual de l@s usamerican@s a la aplicación arbitraria de la ley marcial. El nombre de la condición a la que USA se habrá rendido está escrito por todas partes en los libros de historia de Europa.

10/01/2026

Renée, ¡corre, corre que te van a matar!
El asesinato de una poetisa usamericana por Trump y su banda

 

Renee Nicole Good, poetisa asesinada por la policía de inmigración. (Foto RNZ News)

Asesinaron a la poetisa, a balazos, a sangre fría, como si fuera una cucaracha, o como si tal vez fuera una entraña de cerdo a la que hay que freír a punta de manteca de policías de inmigración. La mataron porque sí, porque hay que matar mujeres, mujeres que escriben, mujeres que alzan la voz, que parlan con los extranjeros explotados, con los perseguidos. Hay que matarla. Y eso hicieron los automáticos agentes, asesinos por naturaleza, entrenados para ese fin: matar y nadas más. Ah, y si la víctima es una poetisa, mejor. No queremos que cante nadie, ni que le vayan a decir alguna verdad, en verso, o en prosa, al presidentico que cada vez más se parece a Hitler.

Asesinaron a disparos a Renée Nicole Good, de treinta y siete años. Dicen que escribía “como quien abre una ventana en una casa sitiada”. Seguro sabía antes de recibir esa tanda de balazos en un “país bañado en sangre”, como lo describió Paul Auster, que estaba destinada a ser una víctima de la represión trumpista, del Corolario del nuevo filibustero, de la Nueva Estrategia de Defensa Nacional, del pederasta, reencarnación —así se lo cree el bandido presidente— de James Monroe, y que representa también el Garrote de Teddy Roosevelt, la poetisa sabía que la iban a matar.

Ha sido otra víctima del sistema que bombardea desde hace años, a veces con bombas atómicas, a veces con otras bombas —mortales, eso sí—, a objetivos civiles, a poblaciones enteras, que asesina a gentes como las de la aldea de My Lai, o de Irak, o de Siria, o de Libia, también de Venezuela. Y mata poetas. Así no más. Tal vez como si imitara a aquel que asesinó en Granada a García Lorca, por marica, o por poeta, o porque estaba en contra de la opresión.

Le dispararon, así no más, a mansalva y sobreseguro, a una muchacha, sí, todavía era una muchacha en flor, que escribía poemas. Había que borrar sus versos, pensaría el tombo, el sirviente del sistema, el asesino con licencia. Había que acallar una voz, un lápiz, unas estrofas, unas líneas… No requerimos poetas, sino matones, sino bombarderos, sino criminales. Así es la vulgar prosa del imperialismo, de Trump y sus secuaces, de aquellos que aplauden no solo las baladronadas del sanguinario pirata, sino sus acciones criminales en todo el universo.

Matar a una poetisa puede ser insignificante. Además de fácil, además que todo puede quedar impune. Era solo una mujer, una muchacha que escribía, que saludaba a los inmigrantes, que les decía como unirse, como abrazarse, como estar alertas frente a la represión. Era eso, tan sin valor, tan sin sentido para un sujeto como el presidente. La Gestapo de Trump la asesinó.

Qué puede pasarle a un imperio, o a un delincuente que se ampara en ser presidente de una superpotencia (en decadencia), por el crimen de una mujer que escribía, por ejemplo, “quiero de vuelta mis mecedoras” y conocía “tercetos de cigarras” (como la cigarra, tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí resucitando…), que había “donado biblias a tiendas de segunda mano”, que sabía —era una poetisa— que entre su páncreas y su intestino grueso, “se encuentra el insignificante arroyo de mi alma”.

La desalmaron los desalmados. Los asesinos le borraron las palabras, las ganas de hacer justicia, los deseos incontenibles de cantar contra la injusticia, de bendecir el encuentro entre el óvulo y el espermatozoide. Le arrancaron el alma a balazos.

Pero la vaina, como se dice, es que ningún policía, ninguna bala, ningún fusil, acaba con la poesía. Esta sigue viviendo más allá del poeta. La poesía de Renée ahora vuela más alto, va de Minneapolis a Chicago, de Los Ángeles a Texas, del país de las libertades muertas, de la democracia destruida, hacia más allá del planeta azul. Era la tarde del siete de enero de 2026, cuando un policía del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), disparó con ferocidad sobre una muchacha que escribía versos y que desde ese momento vuela, como esa mariposa que, con su aleteo, es capaz de provocar un terremoto en Beijing o hacer brotar una lágrima en algún lugar del mundo donde haya gente que cante.

Renée Nicole ahora es fuego. No es ceniza. Es voz potente que clama por la justicia en el mundo y porque la utopía siga viviendo, o, al menos, haciendo caminar a mucha gente.

La poetisa asesinada en Minneapolis

08/01/2026

Dialogue con Trump, presidente Petro, pero tenga cuidado

Tigrillo L. Anudo, 8-1-2026

Ese anciano sociópata instrumentaliza todo a favor de su sed de fortunas ajenas. Usted, presidente Petro, es de las pocas piedras en los zapatos de ese desquiciado. Por eso, él lo ha llamado. Usted no lo llamó a él.

Tenga en cuenta que Trump potenció su riqueza inmobiliaria con ayuda de Chepe Santacruz, un narco colombiano. Entienda que si él lo acusa a usted de narco es porque lo persiguen los beneficios que ha obtenido de las mafias.

Trump ha tenido socios narcos, clientes narcos en sus hoteles. Acaba de indultar a Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, condenado a 45 años de prisión en Estados Unidos por narcotráfico. El fantasma de las drogas no deja dormir al sociópata.

 Trump sabe que usted es quien más ha perseguido a los narcos. Para destronarlo de ese honor lo difama. Él quiere fungir como salvador de Estados Unidos frente a las drogas. Es una bandera falsa. A Trump y a la élite económica le conviene la existencia del narcotráfico. De cada dólar por venta de drogas se quedan 70 centavos de dólar en los bancos gringos. La lucha contra las drogas siempre fue y será un pretexto para intervenir en los asuntos internos de los países latinoamericanos.

Porqué Trump lo llama a dialogar en La Casa Blanca? Porque quiere bajar el nivel de las aguas. Pretende  quitarse un poco de encima esa carga de tirano racista xenófobo contra los inmigrantes latinos. Fue usted, presidente Petro, el único presidente que sin concesiones rechazó las redadas indiscriminados en Estados Unidos, los criminales bombardeos contra desgraciados lancheros en el mar Caribe, condenó el genocidio en Gaza y se opuso a la intervención militar en Venezuela.

La difícil situación interna que padece Trump, lo lleva a usarlo a usted como factor distractor. Enfrenta cargos por abuso sexual y conspiración golpista, denuncias por pedofilia, rebelión de gobernadores y alcaldes de Estados que sufren las violentas acciones de los agentes de inmigración -ICE- contra los propios ciudadanos estadounidenses. Ayer, 7 de enero, esos agentes asesinaron a sangre fría a Renee Good (37 años, madre de un niño) en Minneapolis. Trump ordena arrestar y deportar a los venezolanos que salieron a las calles a celebrar el arresto de Maduro y asesinato de 100 personas en la incursión. Para acabar de completar se burla con desprecio de los venezolanos que marchan en Caracas contra la intervención lo cual le ha granjeado más críticas a su gestión.

Presidente Petro, usted es economista. Sabe muy bien que el principal móvil de Trump es alejar a los países latinoamericanos de los intercambios comerciales, industriales y culturales con China. Este objetivo es quizás más importante que el robo del petróleo venezolano y el saqueo de recursos naturales de  Suramérica. La cruzada y guerrerismo de Trump es contra el dragón de Oriente quien está desdolarizando el comercio internacional y está ganando la guerra comercial contra Estados Unidos.

El ensayo de Gaza ya llegó a América Latina. Usted bien lo ha vaticinado. Lo que hacen con Gaza lo harán en otros países si no reaccionamos. Quieren recolonizarnos con amenazas, chantages y bombardeos. Los pueblos dignos de Latinoamérica confían en su voz y compromiso inclaudicable con la soberanía, democracia, justicias social y de la naturaleza.

04/12/2025

Hegseth is “the killer”…y no es una serie de Netflix

Sergio Rodríguez Gelfenstein, 4/12/2025

Cuando Donald Trump esbozaba la composición de su gabinete después de haber sido elegido y antes de asumir el cargo, tomó una decisión: los neoconservadores que tantos problemas le habían creado en su primera administración no tendrían cabida esta vez. Así, dejó fuera entre otros a Mike Pompeo, Mike Pence, Nikki Haley, John Bolton y Elliott Abrams que habían ocupado altos cargos durante su anterior gobierno.

Pero algo salió mal. Tras la última elección del senado, la cámara alta quedó constituida por 53 senadores republicanos, 45 demócratas y 2 independientes que suelen votar junto a los demócratas. Entre los 53 republicanos elegidos, cuatro de ellos Rick Scott y Ashley Moody pertenecientes a la mafia de Florida, Bernie Moreno, de origen colombiano, senador por Ohio y Ted Cruz de origen cubano, senador por Texas, a quienes se sumó posteriormente Lindsay Graham de Carolina del Sur, se identifican ideológicamente con la extrema derecha fascista agrupada en el sector neoconservador que integra la actual administración de Estados Unidos.

Aunque son una minoría, contaban con suficientes votos para definir los sufragios en el Senado. Se lo hicieron saber a Trump que los necesitaba para aprobar sus proyectos, por lo que tuvo que aceptar a regañadientes lo que le pidieran…y le pidieron el Departamento de Estado, donde ubicaron a uno de los suyos: Marco Rubio. A partir de ese momento, Trump vive chantajeado por este grupo. Muchas decisiones emanan de esa coacción a la que está sometido por el sector neoconservador de su gobierno. Y aparentemente, no puede hacer nada porque gracias a ellos no solo fue aprobado el gabinete, también el presupuesto y la “One Big Beautiful Bill Act” (OBBBA), la denominada “ ley más hermosa del mundo”, un desatino que los senadores aprobaron para complacer al presidente.

Así, Trump logró que se aprobaran sus propuestas para ocupar los puestos en el gabinete. No obstante, en la votación para elegir al titular de lo que en ese momento era la secretaría de defensa y ahora de guerra, los resultados arrojaron un empate que debió ser dirimido con el voto favorable de J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos.


Como dibujar a Pete Hegseth, por Michael de Adder

De esta manera, Peter Brian Hegseth alias Pete asumió la máxima responsabilidad militar del país con el rechazo de la mitad de los senadores, incluyendo a tres republicanos. Los argumentos en contra se centraban en su falta de experiencia pero también en las acusaciones de violación expuestas por una mujer ante la justicia en 2017 que aparentemente se “solucionaron” tras un pago de dinero a cambio de silencio.

Hegseth, un oscuro personaje nacido hace 45 años en MinneapolisMinnesota y cuya “experiencia” anterior se limita a ser un presentador de televisión que se caracterizaba por sus opiniones ultra retrógradas y conservadoras en las que destacaban su abierta y pronunciada homofobia que parte de la consideración de que esa orientación sexual era una expresión ajena a la civilización occidental.  Hegseth declaraba que “el estilo de vida homosexual es anormal e inmoral”.


Por otra parte, su talante se observa a simple vista por su tatuaje de la “cruz de Jerusalén” símbolo de los cruzados que manifiestan el extremismo cristiano. Otro de sus tatuajes incluye las palabras “Deus Vult” que en latín significa "Dios lo quiere”, que fue un grito de guerra durante las 
Cruzadas, luego utilizado por los supremacistas blancos .

Hegseth ha escrito cuatro libros, en el primero hace una apología a las sociedades de los estados sureños que antes de la guerra de Secesión habían establecido al esclavismo como sustento de la economía. Así mismo, considera “que las mujeres nunca deberían haber obtenido el derecho al voto”. En su segundo libro, “American Crusade” publicado en 2020, escribió: “Al igual que los cruzados cristianos que repelieron a las hordas musulmanas en el siglo XII, los cruzados estadounidenses deberán mostrar el mismo valor contra los islamistas de hoy”.

Trump consideró que su breve paso por la Guardia Nacional del Ejército de Estados Unidos bastaba para ser designado como secretario de defensa   sin considerar que solo ascendió hasta el grado de capitán sin haber transitado por ningún curso de superación de oficiales, mucho menos uno de mando estratégico y/o estado mayor. ¿ Qué pensarán generales y almirantes con 35 años de servicio o más por ser mandados por un capitán? Alguien podría argüir que no sólo en las Fuerzas Armadas se obtiene experticia de nivel superior y es verdad, pero es que el referido capitán tampoco ha tenido práctica política alguna: fracasó como candidato a senador por su estado natal, lo cual lo obligó a recalar en la televisión como colaborador de Fox News, donde no se necesita mucha formación para conseguir trabajo.

Al asumir su nuevo encargo, exponiendo muy rápidamente su inexperiencia para una obligación de tanta responsabilidad, en connivencia con Marco Rubio, ha conducido su gestión en dos direcciones. Por una parte ha estado pugnando por una reorientación estratégica de la doctrina militar de su país, cambiando sus prioridades, de contrarrestar a China y Rusia -que es lo que una y otra vez han expresado los altos mandos militares del país en sus comparecencias ante distintas comisiones del Congreso- hacia la defensa contra amenazas internas y la situación en el hemisferio occidental. Según un experto consultado por el portal alemán Politico, el cambio "no parece estar en absoluto alineado con las posturas agresivas del presidente Trump hacia China".

La segunda orientación originada en la anterior es que el énfasis de la doctrina militar debe estar encaminada a proteger las fronteras de Estados Unidas amenazadas por el narcotráfico y las migraciones, incluyendo en esta disposición la lucha contra estos “enemigos” internamente en el país.

Cada vez mayor cantidad de voces influyentes en Estados Unidos alertan sobre el riesgo que significaría la aplicación de esta doctrina. El periodista Tucker Carlson advirtió que, “en un futuro, Estados Unidos podría enfrentarse a una guerra civil”. Su argumento está sustentado en  las protestas contra el actuar del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y los disturbios del movimiento Antifa, designado por la Administración de Donald Trump como "organización terrorista". Hegseth y Rubio desean involucrar a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos a favor de Trump y los republicanos en este eventual conflicto. Así mismo,  esta situación se manifiesta en la cada vez mayor resistencia de los gobernadores de aceptar la presencia militar en sus territorios, sin su autorización.

Otra faceta de la gestión de Hegseth es su manifiesta intención de “limpiar” el Pentágono de altos oficiales “vinculados al Partido Demócrata” o que hayan asumido las prácticas inclusivas adoptadas durante la administración Biden. En este marco, el secretario de Guerra (él cambió la denominación de esta instancia gubernamental que antes se llamaba secretaría de defensa) ha despedido o apartado de sus puestos a cuando menos dos docenas de oficiales de alto rango militar en los últimos diez meses. Así mismo, alrededor de una veintena de generales y almirantes han presentado su solicitud de retiro antes de cumplir su tiempo legal de servicio, entre ellos el almirante Alvin Hosley, jefe del comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Muchos de estos almirantes y generales fueron expulsados sin apenas explicación, incluso contradiciendo el consejo de altos mandos que participaron junto a ellos en combate, según la denuncia presentada por algunos de sus colegas. Según sus declaraciones, estas acciones han creado un clima de "ansiedad y desconfianza", obligando a los altos mandos a tomar partido, y en ocasiones los ha enfrentado entre sí. 

Al mismo tiempo, revelan que el jefe del Pentágono ha retrasado o cancelado los ascensos de al menos cuatro altos oficiales porque anteriormente trabajaron para el general retirado Mark Milley, quien se desempeñó como jefe del Estado Mayor Conjunto hasta 2023.

En uno de los cambios más sonados, Trump designó un nuevo vicejefe del Estado Mayor del Ejército para reemplazar al general James Mingus , quien sirvió en el cargo menos de dos años. De igual manera, el presidente nominó al teniente general Christopher LaNeve para el cargo. No es una sorpresa que LaNeve actualmente se desempeñe como asesor del secretario de Hegseth, en su calidad oficial de Asistente Militar Superior del Secretario siendo uno de los militares más cercanos al él .

Este fue el contexto para que el martes 30 de septiembre, Hegseth, reuniera -por primera vez desde la 2da. Guerra Mundial- a más de 800 generales y almirantes en la base de los marines de Quantico, en Virginia, a unos 30 km. de Washington.

Lo inusual de la reunión no solo fue la convocatoria en sí misma, sino el objeto de esta. Se podría suponer que se trataba de debatir sobre los asuntos estratégicos de la situación político-militar en el mundo pero no fue así.  Más allá de que Trump se dirigiera a los oficiales antes de que Hegseth tomara la palabra y hablara de una “reunión muy bonita en la que se discutirán nuestros excelentes resultados en el ámbito militar, nuestra excelente forma [y] muchas cosas positivas”, la realidad fue otra.

El ambiente del cónclave no fue el mejor, muchos generales recelaron de los riesgos en materia de seguridad que entrañaba reunir en un mismo lugar a esa cantidad tan alta de oficiales cuando bastaba con hacer una videoconferencia utilizando programas informáticos internos de alta seguridad que permiten evitar desplazamientos que requieren importantes maniobras logísticas. De esta manera, se vulneró además el secreto que debería tener una reunión de este tipo.

Acabar con el wokismo, por Adam Zyglis, The Buffalo News

En su discurso Hegseth, arremetió contra la ideología “woke”, que se habría desarrollado dentro del ejército bajo las administraciones anteriores. Entre las medidas adoptadas por el nuevo departamento de Guerra, Hegseth señaló que no permitiría las personas con sobrepeso, barbudos, militares con el pelo largo, emprendiéndola también contra las “expresiones individuales superficiales”. De igual manera, atacó a las mujeres, diciendo que no tendrían cabida en el combate e informó del regreso de los “combatientes incondicionales” que habrían huido del ejército bajo el anterior “departamento woke”. Prometió una reforma de los métodos de investigación de las denuncias por acoso e intimidación, declarando el “fin de los hombres que usan vestido”, de las políticas de equidad, diversidad e inclusión, prometiendo un nuevo ejército a imagen y semejanza de la administración MAGA.

Antes de la intervención de Hegseth, Trump había declarado que los grandes centros urbanos del país eran “lugares muy peligrosos [por lo que] los pondremos en orden uno por uno […] Será una tarea importante para algunas de las personas presentes en esta sala […] Es una guerra interna”, sentenció.

La reunión no pasará a la historia por su contenido sino por los rostros estupefactos de generales y almirantes mientras escuchaban los discursos de Trump y Hegseth y su diatriba sobre la gordura, las barbas, la homosexualidad en las fuerzas armadas y la necesidad de limitar la presencia de las mujeres en su interior.

Otra faceta de la gestión de Hegseth se manifiesta a través de los ataques sin precedentes contra los medios de comunicación involucrando tanto a reporteros concretos como a la industria en su sentido más amplio. Se señala que desde su llegada al Pentágono, algunos medios han sido expulsados de los espacios de trabajo compartidos. Asimismo, se limitó la autorización a los periodistas para circular por los pasillos del Pentágono y se han revocado las acreditaciones de prensa de algunos corresponsales.

Entre las periodistas duramente atacadas por Hegseth se encuentran Jennifer Griffin, reportera de Fox News con gran experiencia laboral en la cobertura de políticas del Pentágono y que ha sido objeto de declaraciones “ácidas” por parte del secretario en repetidas ocasiones. Así mismo, Courtney Kube corresponsal de NBC News en el Pentágono, quien suscribió coberturas sobre Hegseth en las que -según el New York Times- “figuró información poco agradable de su pasado, incluidos ciertos testimonios de un familiar sobre la actitud abusiva de Hegseth hacia su segunda esposa. Esa información salió a la luz cuando el Senado sopesaba su candidatura para titular de la cartera de Defensa. Poco después de tomar posesión, Hegseth ordenó expulsar a la reportera del Pentágono, instrucción que quedó sin cumplir al carecer de fundamento jurídico”.

En su actuación más reciente Hegseth habría ordenado asesinar a dos pescadores que sobrevivieron a un ataque tras ser acusados sin pruebas de ser narcotraficantes. El representante  demócrata por Connecticut Jim Himes, calificó los ataques de “asesinatos ilegales” y “preocupantes”, y afirmó que el Congreso está recibiendo poca información de la administración de Trump. Himes, que es el miembro de mayor rango de la Comisión Permanente Selecta de Inteligencia de la Cámara de Representantes, reconoció, pero desestimó, un memorando sobre los ataques publicado por la Casa Blanca. Afirmó que: “Basándome en lo que sé ahora y en la lectura de ese memorando, [puedo afirmar que] estos son asesinatos ilegales”, y agregó: “Son asesinatos ilegales porque la idea de que Estados Unidos —y esto es lo que la administración dice que es su justificación— esté involucrado en un conflicto armado con cualquier narcotraficante venezolano, es absurda. No se sostendría ante ningún tribunal”.

En esta situación, se ha desatado una verdadera guerra interna en la que se ha comenzado a hablar de pérdida de la "confianza" depositada en Hegseth al entender que no cuenta con las suficientes habilidades para lidiar con situaciones de negociación de alto rango, según un artículo publicado el pasado el 21 de noviembre  por Politico, que cita fuentes familiarizadas con el asunto. Esto ha llevado a un escalamiento de confrontación retórica al interior de MAGA. Una de sus más connotadas representantes, la activista de ultra derecha Laura Loomer. ha acusado a Driscoll de estar vinculado al partido Demócrata y de “planear un golpe de Estado contra Hegseth”.

Según Politico, la última visita a Kiev de altos funcionarios del Pentágono, con el secretario del Ejército de Estados Unidos Dan Driscoll a la cabeza, ilustraría la pérdida de credibilidad y de protagonismo de Hegseth.

Nadie sabe si Hegseth va a poder enfrentar la fuerte presión a la que está sometido. Hace algunas semanas, una fuente cercana al Pentágono afirmó que el secretario de Guerra de Estados Unidos. estaba tan nervioso que parecía "a punto de explotar". Hegseth, rodeado de uno de los aparatos de protección más grande y poderoso del mundo ha estado particularmente preocupado por su seguridad tras el asesinato del activista ultraconservador Charlie Kirk durante un evento público.

Según un artículo publicado por el portal inglés Daily Mail el pasado 29 de septiembre, que cita a fuentes cercanas, el miedo de Hegseth “se refleja en un comportamiento errático frente a sus empleados”. Dos personas anónimas con información privilegiada del Pentágono indicaron a este medio que en las últimas semanas Hegseth ha lanzado diatribas, se enfurece con sus subordinados y está obsesionado con asuntos relacionados con su seguridad. Afirmaron que: "Tiene una cualidad maniaca. O, mejor dicho, una cualidad aún más maniaca, lo que ya es decir bastante", señaló una persona consultada, describiendo a Hegseth como visiblemente distraído e inquieto, que incluso se levanta y camina de un lado a otro durante las reuniones.

Ahora, como el verdadero cobarde que es, no se ha hecho responsable de la orden de “mátenlos a todos” que sirvió para ordenar el asesinato de los pescadores en el Caribe, obligando al almirante  Frank M. Bradley,  comandante del Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos  a asumir todas las repercusiones por la emisión de dicha orden. Según el reporte del Washington Post: ”Bradley, entonces comandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales , supervisó un ataque en el Caribe el 2 de septiembre de 2025, ordenado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, contra un buque sospechoso de narcotráfico . El Post informó que “Bradley ordenó un segundo ataque tras la identificación de dos supervivientes en la transmisión de un dron, siguiendo la directiva de Hegseth de no dejar sobrevivientes”.

Habrá que ver las repercusiones que podría tener que almirantes con más de 35 años de servicio, ahora comandando portaviones y submarinos nucleares, destructores y cruceros, estén finalizando su carrera destruyendo pequeñas embarcaciones civiles y asesinando pacíficos pescadores. Así, también se podrá comprender porque se incrementan día a día los suicidios, la drogadicción y los traumas postbélicos en las fuerzas armadas de Estados Unidos. Para esto también necesitan mantener funcionando el comercio de drogas contra el que tanto dicen luchar. Es parte del entramado funcional de esa sociedad decadente.