Affichage des articles dont le libellé est Gilberto López y Rivas. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est Gilberto López y Rivas. Afficher tous les articles

19/08/2023

GILBERTO LÓPEZ Y RIVAS
Trazos de sangre y fuego: Bionecropolítica y juvenicidio en América Latina, un libro de José Manuel Valenzuela Arce
Reseña

El libro de José Manuel Valenzuela Arce Trazos de sangre y fuego: Bionecropolítica y juvenicidio en América Latina (Calas, Universidad de Guadalajara, 2019) es de urgente e indispensable consulta para una caracterización integral de la actual etapa de acumulación capitalista, que se ha venido describiendo como militarizada y delincuencial, o como terrorismos de Estado, global y nacionales, y que nuestro colega define por los rasgos más destructores del sistema, y por situar la relación vida-muerte en “el centro de la discusión social, humanista, ecológica, artística y como parte central de las narrativas cotidianas, alertando que la dimensión depredadora del orden capitalista internacional ha acentuado los procesos de pobreza y desigualdad social, así como los escenarios de violencia y muerte que involucran a las personas, al planeta y a la vida misma”. Valenzuela convoca al análisis de “las necropolíticas considerando las dinámicas, tecnologías y actores de muerte que actúan y se despliegan desde diversos ámbitos de poder, pero también los actos y dispositivos de vida que les resisten”.

Se hace un recuento de la particular crueldad de los procesos de acumulación originaria en la conquista de América, en los que se vejaba mediante las formas más inhumanas a los pueblos indios y a los africanos esclavizados, con el propósito de documentar “la reaparición cotidiana del suplicio público en nuestro país (y en otros países de América Latina), a manos del Estado y del llamado crimen organizado, así como desapariciones forzadas y asesinatos, donde participan elementos adscritos a las instituciones”.

A partir de testimonios impactantes y estrujantes de sobrevivientes de asaltos en carreteras, con cruentos resultados; la experiencia traumática de los estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa que son testigos directos de las ejecuciones extrajudiciales, torturas, tratos degradantes y desapariciones forzadas de sus compañeros; el relato de un singular encuentro con niños sicarios, entre otros, Valenzuela pregunta: “¿Cómo se narra el asesinato de la gente que queremos? ¿Cómo explicar nuestra propia sobrevivencia? ¿Cómo seguir viviendo cuando la parca se entromete en nuestras vidas? ¿Cuánto dolor cabe en el cuerpo? ¿Cuánto plomo? ¿Cuánto miedo? ¿Cuántas humillaciones podemos soportar? ¿Cuántos cuerpos injustamente supliciados caben en un marco prohibicionista iatrogénico? ¿Cuánta indolencia en los asesinos? ¿Cuánto cinismo en sus pares institucionales?”

Busca repensar el mundo a través de la discusión sobre biopolítica, necropolítica y juvenicidio, conceptos que define y desarrolla, “así como la conformación de elementos económicos, socioculturales y simbólicos de distinción de algunos sectores de las clases medias y altas que enfatizan la desigualdad, como ocurre con la expresión racista y clasista de los mirreyes mexicanos y sus afines por todo el planeta.”

Los datos apabullantes y desesperanzadores que Valenzuela presenta comprueban que América Latina es la región con mayor tasa de homicidios por habitante, y la proporción más alta de homicidios de menores de 25 años; nueve de cada 10 personas que mueren por disparos de armas de fuego son jóvenes y niños; y con esta información discute los sentidos del juvenicidio, identificando el poder heurístico del concepto en los escenarios de precarización y muerte que lo posibilitan. En este contexto, la violencia institucional también se manifiesta en biopolítica, que define como estrategias de poder que buscan controlar el cuerpo de los jóvenes, “entre las que destacan la significación corporal, sexualidad, prohibición y penalización del aborto, esterilizaciones forzadas, violencia obstétrica, disposiciones eugenésicas, imposición de patrones estéticos, marcos prohibicionistas”. Asimismo, “los jóvenes, principalmente las mujeres, sufren diversas formas de violencia sexual entre las que se encuentran el lenocinio, la prostitución, la trata de personas, la pornografía, el hostigamiento y la violación”.

Así, el juvenicidio es el exterminio o la eliminación permanente y sistemática de jóvenes, “es la consumación de un proceso que se inicia con la precarización de la vida de los jóvenes, la ampliación de su vulnerabilidad económica y social, el aumento de la indefensión ciudadana, la criminalización clasista de algunas identidades juveniles y la disminución de opciones disponibles para el desarrollo de proyectos viables de vida frente a una realidad adscrita por la construcción temprana de su peligroso coqueteo con la muerte.” También, propone pensar el concepto de juvenicidio asociado al de feminicidio, que “alude al acto patriarcal misógino al límite que arrebata la vida de la mujer por el hecho de ser mujer”.

Esta es una obra de alcances estratégicos para la reflexión crítica sobre “las avasallantes necropolíticas del capitalismo neoliberal contemporáneo conformadas con trazos ominosos de sangre y fuego”.

 

 

15/03/2023

LUIS HERNANDEZ NAVARRO
Camarade Gilberto, 80 ans
Hommage à Gilberto López y Rivas (*6 mars 1943)

 Luis Hernández Navarro, La Jornada, 14/3/2023
Traduit par Fausto Giudice, Tlaxcala

Un an avant l’assaut de la caserne Madera dans le Chihuahua [23 septembre 1965), le dirigeant syndical des enseignants Othón Salazar et d’autres enseignants ont tenté de donner vie à un mouvement de guérilla d’orientation socialiste. Ils n’étaient pas seuls, ils étaient accompagnés dans leur rêve par les survivants du mouvement jaramillista*, les noyaux ouvriers du Frente Obrero Comunista Mexicano maoïste, dirigé par l’avocat Juan Ortega Arenas, ainsi que des médecins, des avocats, des étudiants et des intellectuels.

 « En 1964, personne ne pouvait m’ôter de la tête que le moment tactique pour le Mexique était le mouvement de guérilla. J’ai pris un médecin, une infirmière, des munitions et des armes. Nous avons passé quinze jours à nous entraîner dans une communauté appelée Jaulillas, près de Tehuitzingo, à Puebla ; l’influence que la révolution cubaine a exercée sur un groupe d’entre nous, et sur moi en particulier, a été très grande. Il m’a semblé, avec une conviction totale, qu’il n’y avait pas d’autre issue pour le Mexique que le mouvement de guérilla », a déclaré Othón Salazar à Amparo Ruiz del Castillo.


 L’un des participants à ce projet politico-militaire était un jeune étudiant en anthropologie qui venait d’abandonner ses études d’économie, dépassé par ses cours de comptabilité : Gilberto López y Rivas. Militant des Jeunesses communistes, dont il avait été exclu pour déviations petites-bourgeoises, il consacrait une partie de son temps à l’entraînement à l’autodéfense, étudiant les tactiques de guérilla, s’entraînant au maniement des armes et apprenant à fabriquer des grenades artisanales à l’efficacité douteuse.

La nouvelle organisation ne s’est pas opposée militairement au gouvernement, bien qu’elle ait eu des pertes et des prisonniers au niveau régional. Des témoins affirment qu’elle n’avait pas de nom, d’autres l’identifient comme le Movimiento 23 de Mayo. Ils ont étudié la contre-insurrection britannique en Malaisie et celle des Français en Algérie. La guerre de guérilla** du Che devient leur bible. Ils analysent les conditions d’établissement d’un foyer de guérilla et la possibilité d’une guérilla itinérante. À l’intérieur, Gilberto s’occupe des cellules ouvrières dans les quartiers de la brasserie Modelo et de l’usine de cuisinières Acros, collecte des produits pharmaceutiques et collabore avec les Jaramillistas, en soutenant le commandant Félix Serdán, alias Rogelio (1917-2015), dans son travail de conspirateur.

Enfant, López y Rivas a vécu dans un logement précaire à Santa María la Ribera, à Mexico. Il a ensuite vécu à Veracruz, où il a appris l’invasion usaméricaine du port (1914) par Luz María Llorente veuve Posadas, son instit de la 4ème à la 6ème année d’école primaire Elle avait vécu sous l’occupation yankee. Les USAméricains la dégoûtaient, la seule expérience qu’elle avait, et la seule qu’elle voulait, c’était qu’ils s’en aillent, a-t-elle dit à Gilberto. L’anti-impérialisme l’a donc habité dès son plus jeune âge. Sa thèse de doctorat à l’université de l’Utah, publiée plus tard sous forme de livre en espagnol en 1976, s’intitulait La guerra del 47 y la resistencia popular a la ocupación (La guerre de 47 [USA-Mexique, 1846-1848] et la résistance populaire à l’occupation).