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29/11/2025

Transformaciones de la doctrina de seguridad israelí tras la guerra con Irán: lecciones aprendidas y estrategias futuras de disuasión

Ameer Makhoul, Progress Center for Policies, 27-11-2025

النسخة العربية:

تحولات العقيدة الأمنية الإسرائيلية بعد حرب إيران: الدروس المستخلصة واستراتيجيات الردع المقبلة

Traducido por Tlaxcala

Introducción

Las declaraciones de responsables militares y de seguridad israelíes —junto con los acontecimientos sobre el terreno en Líbano, Siria y Cisjordania— indican un cambio estructural en la doctrina de seguridad de Israel en el periodo posterior a la guerra Israel–Irán, tras las repercusiones del fracaso del 7 de octubre de 2023 y la guerra en múltiples frentes.
Estos indicadores revelan una reformulación integral de los conceptos militares, los pilares de la disuasión y los marcos operativos. Reflejan un desplazamiento desde estrategias de contención y disuasión mutua hacia enfoques más ofensivos y preventivos centrados en la destrucción anticipada, la redefinición de la profundidad del combate y la imposición de una guerra de desgaste unilateral y continua sin provocar respuestas.

Este documento analiza estas transformaciones mediante una metodología comparativa que combina el discurso militar israelí con evaluaciones de campo, y anticipa sus implicaciones para el entorno regional.


La Guerra de doce días, por Thiago, Brasil

 

I. Implicaciones estratégicas de las declaraciones militares israelíes

1. La «audacia» de Irán y el cambio en la percepción de la amenaza

Boaz Levy, director general de Israel Aerospace Industries, afirmó en la conferencia UVID2025 que «la mayor sorpresa no fue tecnológica, sino comportamental», refiriéndose a la disposición de Irán a lanzar un «volumen sin precedentes de misiles contra el corazón de Israel».
Esta evaluación señala un cambio importante en la percepción israelí del riesgo iraní: no solo como una amenaza tecnológica, sino como prueba de la voluntad de Irán de entablar una confrontación directa y costosa en el interior de Israel.

Bajo esta lectura, Israel prioriza el fortalecimiento de sus capacidades de defensa antimisiles, especialmente los sistemas avanzados Arrow-4 y Arrow-5, desarrollados en estrecha asociación con USA.

2. Evaluación del INSS: oportunidades estratégicas perdidas y el creciente poder de Hezbolá

Tamir Hayman, director del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), sostiene que Israel sigue «perdiendo oportunidades estratégicas», especialmente aquellas que podrían haber frenado el rearme de Hezbolá tras el alto el fuego.
Su análisis se basa en la siguiente ecuación:

  • Si Hezbolá continúa desarrollando sus capacidades más rápido de lo que Israel puede erosionarlas,
  • Israel se enfrentará a dos opciones: adaptarse al ascenso de Hezbolá o iniciar una nueva guerra.

Hayman añade que, desde la perspectiva israelí, una «dominación yihadista respaldada por Turquía» podría ser menos peligrosa que una «hegemonía iraní que fortalece a Hezbolá».

Estas declaraciones enmarcan el comportamiento militar israelí en Líbano y Siria, y refuerzan la visión israelí de que la principal amenaza en el norte es el eje Irán–Hezbolá.

II. Transformaciones en el terreno en la conducta militar israelí

1. De la contención a «terminar con la contención»: la doctrina de neutralización preventiva

Las operaciones israelíes en el sur del Líbano muestran un cambio desde la contención y la disuasión recíproca hacia una doctrina de neutralización preventiva de amenazas antes de que maduren.
Este enfoque se basa en:

  • Ampliar el alcance de la acción militar para incluir amenazas potenciales y no solo presentes.
  • Desarrollar inteligencia operativa con capacidades «transfronterizas», que requieren una coordinación sofisticada con USA, Reino Unido y Alemania.
  • Atacar la infraestructura de mando y control en zonas más profundas del Líbano, y no solo cerca de la frontera.

El objetivo es desmantelar la capacidad militar de Hezbolá antes de que se convierta en una amenaza estratégica.

2. El impacto del 7 de octubre: reconstrucción del marco de referencia de seguridad

El fracaso del 7 de octubre de 2023 marcó un punto de inflexión decisivo. «Prevenir otro 7 de octubre» estructura ahora todas las políticas de seguridad, alineadas con el concepto de Netanyahu de un «Israel espartano», que implica:

  • Militarización de la sociedad y de la economía.
  • Priorizar los enfoques de seguridad frente a soluciones políticas.
  • Ampliar las acciones preventivas por encima de la gestión del conflicto.

En este contexto, Israel está implementando el proyecto del «Nuevo Levante» en los territorios sirios ocupados —un sistema avanzado de fortificaciones apoyado por vigilancia impulsada por IA en cinco posiciones avanzadas— para bloquear cualquier maniobra o infiltración hacia los Altos del Golán ocupados.

Israel también ha establecido nueve nuevos emplazamientos operativos, reforzando el giro hacia una presencia militar sostenida.

3. Sur del Líbano: producción de una zona tapón de facto

El despliegue israelí en el sur del Líbano revela un enfoque sistemático destinado a:

  • Crear condiciones operativas para una zona tapón de facto sin declaración formal.
  • Consolidar cinco posiciones operativas principales.
  • Atacar los suburbios del sur de Beirut para vincular la geografía del campo de batalla con la presión estratégica.

Estas medidas buscan reconstruir una disuasión unilateral reduciendo la capacidad de Hezbolá para rearmarse, maniobrar o lanzar respuestas proporcionales.

III. Giro en Cisjordania: de la vigilancia al cierre estratégico

Con el pretexto de impedir «otra operación similar al 7 de octubre», el ejército israelí ha adoptado un modelo en Cisjordania que incluye:

  • Desplazamiento continuo de los bastiones armados (campos de refugiados de Yenín, Tulkarem).
  • Designación de amplias zonas como áreas militares cerradas.
  • Imposición de restricciones prolongadas al movimiento civil.
  • Trasladar la lucha a la profundidad del adversario mediante operaciones preventivas a gran escala.

Esto refleja el fin de las políticas tradicionales de contención en favor de un modelo basado en el control militar total.

 


Emad Hajjaj, Palestina/Jordania

IV. La guerra de drones: la forma de la próxima confrontación

Las evaluaciones israelíes indican que las guerras futuras girarán en torno a drones ofensivos y defensivos, y que Israel debe trasladar todo el teatro de conflicto al territorio enemigo para evitar ataques contra su propia profundidad.
En consecuencia, Israel está redefiniendo su doctrina fronteriza en torno al principio de «distanciamiento preventivo de las amenazas», en lugar de limitarse a interceptarlas.

La reciente evacuación a gran escala de los residentes del norte se ve cada vez más en Israel como un «error estratégico», lo que impulsa al ejército a construir fronteras defensivas más profundas que impidan trasladar la guerra al frente interno.

 

V. De la dependencia a la asociación: transformación de las relaciones entre USA e Israel

Israel busca pasar de una dependencia unilateral del apoyo usamericano a una asociación estratégica mutuamente beneficiosa, particularmente en:

  • Tecnología militar.
  • Defensa antimisiles.
  • Guerra basada en inteligencia artificial.

Israel considera que el creciente poder tecnológico de Irán — en parte basado en tecnología china — es un motor clave para profundizar la cooperación militar-tecnológica con USA, asegurando una posición avanzada en la carrera global por la superioridad tecnológica.

 

Conclusión

La doctrina de seguridad israelí emergente se caracteriza por:

  • La ausencia de un horizonte político, con los enfoques militares eclipsando la diplomacia, y el auge del relato del «Israel espartano».
  • La reconstrucción de la disuasión trasladando la guerra a la profundidad de los adversarios y reemplazando la disuasión mutua por una disuasión unilateral basada en la superioridad militar y tecnológica.
  • La transformación de la geografía circundante en zonas tapón implícitas (sur del Líbano, Golán y sur de Siria, partes de Cisjordania y Gaza).
  • La adopción de un modelo de guerra en múltiples frentes, que requiere una superioridad tecnológica e informativa combinada, desarrollada conjuntamente con USA.
  • Una fuerte inversión en el complejo militar-industrial como garante principal de una disuasión sostenida y de la superioridad cualitativa.
  • Una redefinición de las relaciones con USA, pasando del patrocinio a una asociación estratégica frente al eje militar-tecnológico Irán–China.

Les transformations de la doctrine sécuritaire israélienne après la guerre avec l’Iran : enseignements tirés et stratégies futures de dissuasion

Ameer Makhoul, Progress Center for Policies, 27/11/2025

 :النسخة العربية

تحولات العقيدة الأمنية الإسرائيلية بعد حرب إيران: الدروس المستخلصة واستراتيجيات الردع المقبلة

 Traduit par Tlaxcala

Introduction

Les déclarations des responsables militaires et sécuritaires israéliens — ainsi que les évolutions sur le terrain au Liban, en Syrie et en Cisjordanie — indiquent un changement structurel dans la doctrine sécuritaire d’Israël durant la période qui a suivi la guerre Israël–Iran, à la suite des répercussions de l’échec du 7 octobre 2023 et de la guerre multi-fronts. Ces indicateurs révèlent une reformulation complète des concepts militaires, des piliers de la dissuasion et des cadres opérationnels. Ils reflètent un passage de stratégies de confinement et de dissuasion mutuelle vers des approches plus offensives et préventives, centrées sur la destruction proactive, la redéfinition de la profondeur d’engagement et la volonté d’imposer une guerre d’usure unilatérale et continue sans provoquer de réponses.

Ce document analyse ces transformations à travers une méthodologie comparative combinant discours militaire israélien et évaluations de terrain, et anticipe leurs implications pour l’environnement régional.

Guerre des 12 jours, par Thiago, Brésil

I. Implications stratégiques des déclarations militaires israéliennes

1. La « hardiesse » de l’Iran et l’évolution de la perception de la menace

Boaz Levy, PDG d’Israel Aerospace Industries, a déclaré lors de la conférence UVID2025 que « la plus grande surprise n’était pas technologique, mais comportementale », faisant référence à la disposition de l’Iran à lancer un « volume sans précédent de missiles au cœur d’Israël ».
Cette analyse signale un changement majeur dans la perception israélienne du risque iranien — non seulement comme menace technologique, mais comme preuve de la volonté de l’Iran d’engager une confrontation directe à haut coût au cœur même d’Israël.

Dans cette perspective, Israël accorde la priorité au renforcement de ses capacités de défense antimissile, notamment les systèmes avancés Arrow-4 et Arrow-5, développés en étroite coopération avec les USA.

2. Évaluation de l’INSS : opportunités stratégiques manquées et montée en puissance du Hezbollah

Tamir Hayman, directeur de l’Institut d’études de sécurité nationale (INSS), affirme qu’Israël continue de « manquer des opportunités stratégiques », notamment celles qui auraient pu stopper le réarmement du Hezbollah après le cessez-le-feu.
Son analyse repose sur l’équation suivante :

  • Si le Hezbollah continue de renforcer ses capacités plus vite qu’Israël ne peut les éroder,
  • Israël devra choisir entre s’adapter à cette montée en puissance et lancer une nouvelle guerre.

Hayman ajoute que, du point de vue israélien, une « domination jihadiste soutenue par la Turquie » pourrait être moins menaçante qu’une « hégémonie iranienne qui renforce le Hezbollah ».

Ces déclarations structurent le comportement militaire israélien au Liban et en Syrie et renforcent l’idée, dominante en Israël, que la principale menace au nord est l’axe Iran–Hezbollah.

II. Transformations sur le terrain dans la conduite militaire israélienne

1. Du confinement à la « fin du confinement » : la doctrine de neutralisation préventive

Les opérations israéliennes dans le sud du Liban indiquent une transition du confinement et de la dissuasion réciproque vers une doctrine de neutralisation préventive des menaces avant qu’elles ne mûrissent.
Cette approche repose sur :

  • L’élargissement du champ d’action militaire aux menaces potentielles, et non seulement présentes ;
  • Le développement d’un renseignement opérationnel doté de capacités « transfrontalières », nécessitant une coordination sophistiquée avec les USA, le Royaume-Uni et l’Allemagne ;
  • Le ciblage d’infrastructures de commandement et de contrôle plus en profondeur au Liban, et non seulement proches de la frontière.

L’objectif est de démanteler les capacités militaires du Hezbollah avant qu’elles ne deviennent une menace stratégique.

2. L’impact du 7 octobre : reconstruire le cadre de référence sécuritaire

L’échec du 7 octobre 2023 a marqué un tournant décisif. « Empêcher un autre 7 octobre » structure désormais l’ensemble des politiques sécuritaires, en ligne avec le concept de « l’Israël spartiate » de Netanyahou, qui implique :

  • La militarisation de la société et de l’économie ;
  • La priorité accordée aux solutions sécuritaires plutôt que politiques ;
  • L’expansion des actions préventives au détriment de la gestion du conflit.

Dans ce contexte, Israël met en œuvre le projet du « Nouveau Levant » dans les territoires syriens occupés — un système avancé de fortifications appuyé par une surveillance basée sur l’IA à travers cinq positions avancées — afin de bloquer toute manœuvre ou infiltration vers le Golan occupé.

Israël a également établi neuf nouveaux sites opérationnels, consolidant un virage vers une présence militaire permanente.

3. Sud-Liban : produire une zone tampon de facto

Le déploiement israélien dans le sud du Liban révèle une approche systématique visant à :

  • Créer les conditions opérationnelles d’une zone tampon de facto sans déclaration officielle ;
  • Consolider cinq positions opérationnelles principales ;
  • Cibler la banlieue sud de Beyrouth afin de relier la géographie du champ de bataille à une pression stratégique.

Ces mesures visent à reconstruire une dissuasion unilatérale tout en réduisant la capacité du Hezbollah à se réarmer, manœuvrer ou lancer des ripostes proportionnelles.

III. Tournant en Cisjordanie : de la surveillance à la fermeture stratégique

Sous prétexte d’empêcher « une opération de type 7 octobre », l’armée israélienne a adopté un modèle en Cisjordanie fondé sur :

  • Le déplacement continu des camps (de réfugiés)-bastions armés (Jénine, Tulkarem) ;
  • La désignation de vastes zones comme zones militaires fermées ;
  • L’imposition de restrictions prolongées sur la circulation des civils ;
  • La projection du combat dans la profondeur de l’adversaire via des opérations préventives de grande ampleur.

Cela marque la fin des politiques traditionnelles de confinement au profit d’un modèle reposant sur un contrôle militaire total.

 

Emad Hajjaj, Palestine/Jordanie

IV. La guerre des drones : la forme de la prochaine confrontation

Les évaluations israéliennes indiquent que les guerres futures se structureront autour des drones offensifs et défensifs, et qu’Israël doit déplacer l’ensemble du théâtre de conflit en territoire ennemi afin d’empêcher les attaques sur sa propre profondeur.
En conséquence, Israël redéfinit sa doctrine frontalière autour du principe de « l’éloignement préventif des menaces » plutôt que leur simple interception.

La récente évacuation à grande échelle des habitants du nord est de plus en plus considérée en Israël comme une « erreur stratégique », poussant l’armée à construire des frontières défensives plus profondes pour empêcher le transfert de la guerre vers le front intérieur.

V. De la dépendance au partenariat : transformation des relations usaméricano-israéliennes

Israël cherche à passer d’une dépendance unilatérale envers les USA à un partenariat stratégique mutuellement bénéfique, en particulier dans :

  • La technologie militaire ;
  • La défense antimissile ;
  • La guerre fondée sur l’intelligence artificielle.

Israël considère la montée en puissance technologique de l’Iran — en partie basée sur la technologie chinoise — comme un facteur clé pour approfondir la coopération militaro-technologique avec les USA, afin de garantir une position avancée dans la course mondiale à la supériorité technologique.

Conclusion

La doctrine sécuritaire israélienne en train d’émerger se caractérise par :

  • L’absence d’horizon politique, les approches militaires éclipsant la diplomatie et la montée du récit de « l’Israël spartiate » ;
  • La reconstruction de la dissuasion par le déplacement de la guerre dans la profondeur des adversaires et le remplacement de la dissuasion mutuelle par une dissuasion unilatérale basée sur la supériorité militaire et technologique ;
  • La transformation de la géographie environnante en zones tampons implicites (sud-Liban, Golan et sud de la Syrie, parties de la Cisjordanie et de Gaza) ;
  • L’adoption d’un modèle de guerre multi-fronts, nécessitant une supériorité technologique et informationnelle combinée, développée conjointement avec les USA ;
  • Un investissement massif dans le complexe militaro-industriel comme principal garant d’une dissuasion durable et d’une supériorité qualitative ;
  • Une redéfinition des relations avec les USA, passant du patronage au partenariat stratégique face à la connexion militaire et technologique Iran–Chine.

20/10/2025

Israel entre una guerra de exterminio y una guerra electoral

Ameer Makhoul, Progress Center for Policies, 18.10.2025

إسرائيل بين حرب الإبادة وحرب الانتخابات

Traducido por Tlaxcala

Guerra en todos los frentes, por Patrick Chappatte

Introducción

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz han vuelto a amenazar con reanudar la guerra contra la Franja de Gaza, advirtiendo del uso de la fuerza si Hamás no entrega los cuerpos de los cautivos y detenidos israelíes.
Al mismo tiempo, el ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, ha intensificado sus contactos con la administración Trump, presentando informes de inteligencia que afirman que Hamás posee la capacidad de devolver un gran número de cuerpos, un movimiento interpretado como una preparación para obtener luz verde usamericana a una nueva escalada militar.

Mientras tanto, el Foro de Familias de los Cautivos y Detenidos emitió un llamamiento público a Netanyahu exigiendo la reanudación de la guerra a menos que se devuelvan todos los cuerpos, transformando una demanda humanitaria en un instrumento político dentro de la lucha interna por el poder en Israel.

La guerra al servicio de la política interna
Las renovadas amenazas de guerra de Israel parecen estar impulsadas más por necesidades políticas y electorales que por objetivos militares inmediatos. Netanyahu y Katz incluso han rebautizado la guerra contra Gaza, pasando de “Espadas Doradas” a “Guerra de la Resurrección” o “Guerra del Renacimiento”, intentando reformular el relato israelí y presentarlo como parte de una “Guerra de los Siete Frentes”: Líbano, Siria, Yemen, Irak, Irán, Cisjordania y Gaza.

Con este cambio de imagen, Netanyahu busca desviar las exigencias de rendición de cuentas por los acontecimientos del 7 de octubre de 2023, especialmente la creación de una comisión oficial de investigación, que sigue rechazando bajo el pretexto de que “no se puede investigar en tiempos de guerra”. Esta estrategia está estrechamente vinculada a las elecciones previstas para el verano de 2026.

Las lagunas del Plan Trump y sus repercusiones regionales
Las amenazas israelíes coinciden con el debate en curso sobre los detalles del “Plan Trump” para poner fin a la guerra, descrito por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto como “lleno de lagunas”. Entre los asuntos aún sin resolver se incluyen:

  • El intercambio de cuerpos y prisioneros.
  • El desarme de Gaza y de Hamás.
  • La retirada gradual de Israel.
  • La gobernanza y reconstrucción en la fase posguerra.

Las estimaciones palestinas sitúan el costo de la reconstrucción de Gaza entre 60 y 70 mil millones de dólares. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos habrían manifestado una disposición condicional a contribuir con unos 20 mil millones cada uno, siempre que haya estabilidad, desarme y retirada de Hamás del poder, lo que indica que la ayuda financiera está estrechamente vinculada al marco político y de seguridad emergente.


La regla de Netanyahu…
— En una lucha por la supervivencia, ¡las medidas extremas están justificadas!
— … ¡Especialmente si se trata de la supervivencia de mi carrera política!
David Horsey

La dimensión electoral interna
Una encuesta del diario Maariv mostró una mejora en la posición de la coalición gobernante tras la liberación del último grupo de cautivos vivos. El apoyo al partido Likud aumentó, mientras que el partido Sionismo Religioso, liderado por Bezalel Smotrich, superó el umbral parlamentario. Por el contrario, el partido de Benny Gantz cayó por debajo de dicho umbral.
La encuesta proyectó 58 escaños para la oposición, 52 para la coalición y 10 para los partidos árabes, que podrían aumentar en las próximas elecciones.

Para Netanyahu, esta configuración es ideal: le permite formar una minoría de bloqueo que impide a la oposición establecer un gobierno sin depender de un partido árabe, una situación inaceptable dentro del consenso sionista. Así, Netanyahu podría mantenerse como primer ministro interino a largo plazo, con una supervisión parlamentaria mínima, lo que explica su interés en elecciones anticipadas si las tendencias se mantienen.

Entre la opción de la guerra y la necesidad de estabilidad
Pese a la retórica belicista, las limitaciones internas e internacionales reducen la probabilidad de una reanudación de la guerra. El cansancio militar, moral y económico dentro de Israel, junto con la falta de luz verde usamericana, convierten una nueva ofensiva en un riesgo político más que en una oportunidad estratégica.

El Plan Trump —que cuenta con un amplio respaldo regional e internacional, constituye la piedra angular del enfoque de Washington para restaurar el equilibrio en Oriente Medio, especialmente mientras busca concluir acuerdos de normalización con Arabia Saudí e Indonesia. El fracaso en su aplicación socavaría la confianza en la capacidad usamericana para gestionar los arreglos regionales.

El dilema de los cuerpos y el papel de los actores regionales
El tema de los cuerpos de los cautivos es una prueba real de la durabilidad del acuerdo. Fuentes israelíes reconocen grandes obstáculos logísticos debido a la destrucción de la infraestructura y de los túneles de Gaza, donde se cree que permanecen enterrados muchos cuerpos.

El gobierno de Netanyahu ha rechazado categóricamente permitir el uso de equipos turcos para las labores de recuperación, una decisión política destinada a frenar la influencia de Ankara y a aprovechar su postura sobre Siria. No obstante, crece en Israel un sector que aboga por una administración de Gaza dirigida por la Autoridad Palestina, a fin de evitar un vacío administrativo que pueda beneficiar a Hamás u otros actores externos.

Conclusión
La amenaza de Israel de reanudar la guerra es, ante todo, una maniobra electoral y mediática destinada a movilizar el apoyo interno y explotar la cuestión de los cautivos con fines políticos.

No hay indicios concretos de una intención real de reiniciar la guerra, dadas la falta de apoyo usamericano, el agotamiento social y militar, y la fuerte oposición dentro del ejército.
El cambio de nombre de la guerra a “Guerra de la Resurrección” refleja un intento de eludir las investigaciones y la rendición de cuentas por los fracasos del 7 de octubre.
Las decisiones israelíes fundamentales —de guerra o de paz— siguen estrechamente ligadas al cálculo electoral de Netanyahu y a sus esfuerzos por preservar el poder.
El factor decisivo en la próxima etapa será el compromiso de Washington con el Plan Trump, que por ahora sigue siendo el único marco viable para el escenario israelí-palestino.

Israel zwischen Vernichtungs- und Wahlkampfkrieg

Ameer Makhoul, Progress Center for Policies, 18.10.2025

إسرائيل بين حرب الإبادة وحرب الانتخابات

Übersetzt von Tlaxcala

Krieg auf allen Fronten, von Patrick Chappatte

Einleitung

Der israelische Premierminister Benjamin Netanjahu und Verteidigungsminister Israel Katz haben erneut damit gedroht, den Krieg gegen den Gazastreifen wieder aufzunehmen, und mit dem Einsatz von Gewalt gedroht, falls die Hamas die Leichen der israelischen Gefangenen und Häftlinge nicht herausgibt.
Gleichzeitig hat der Minister für strategische Angelegenheiten, Ron Dermer, seine Kontakte zur Trump-Regierung intensiviert und Geheimdienstberichte vorgelegt, die behaupten, Hamas könne eine große Zahl von Leichen zurückgeben, ein Schritt, der als Vorbereitung auf ein US-amerikanisches grünes Licht für eine erneute militärische Eskalation gilt.

In der Zwischenzeit veröffentlichte das Forum der Familien der Gefangenen und Häftlinge einen öffentlichen Appell an Netanjahu und forderte die Wiederaufnahme des Krieges, solange nicht alle Leichen zurückgegeben seien, wodurch eine humanitäre Forderung zu einem politischen Instrument im innerisraelischen Machtkampf wurde.

Krieg im Dienst der Innenpolitik
Israels neue Kriegsdrohungen scheinen eher durch politische und wahlstrategische Bedürfnisse als durch unmittelbare militärische Ziele motiviert zu sein. Netanjahu und Katz haben den Krieg gegen Gaza sogar umbenannt: von „Goldene Schwerter“ zu „Krieg der Wiedergeburt“ oder „Krieg der Erneuerung“. Damit versuchen sie, die israelische Erzählung umzudeuten und ihn als Teil eines „Kriegs der sieben Fronten“ darzustellen:  Libanon, Syrien, Jemen, Irak, Iran, Westjordanland und Gaza.

Durch diesen Markenwechsel versucht Netanjahu, Forderungen nach Rechenschaft über die Ereignisse vom 7. Oktober 2023 abzuwehren,  insbesondere die Einrichtung einer offiziellen Untersuchungskommission, die er weiterhin mit der Begründung ablehnt, „Untersuchungen seien während des Krieges nicht möglich“. Diese Strategie steht in engem Zusammenhang mit den für den Sommer 2026 erwarteten Wahlen.

Lücken im Trump-Plan und regionale Auswirkungen
Israels Drohungen fallen mit den anhaltenden Debatten über die Details des sogenannten „Trump-Plans“ zur Beendigung des Krieges zusammen, ein Plan, den das ägyptische Außenministerium als „voller Schlupflöcher“ bezeichnete. Zu den ungelösten Punkten gehören:

  • Austausch von Leichen und Gefangenen,
  • Entwaffnung von Gaza und der Hamas,
  • Schrittweiser israelischer Rückzug,
  • Verwaltung und Wiederaufbau nach dem Krieg.

Palästinensische Schätzungen beziffern die Kosten für den Wiederaufbau Gazas auf 60 bis 70 Milliarden Dollar. Saudi-Arabien und die Vereinigten Arabischen Emirate sollen jeweils etwa 20 Milliarden beisteuern wollen, allerdings unter der Bedingung von Stabilität, Entwaffnung und dem Rückzug der Hamas aus der Macht. Damit wird deutlich, dass finanzielle Hilfe eng an das entstehende politische und sicherheitspolitische Rahmenwerk gebunden ist.


Die Netanyahu-Regel…
— Im Kampf ums Überleben sind extreme Maßnahmen gerechtfertigt!
— … Besonders, wenn es um das Überleben meiner politischen Karriere geht!

David Horsey

Die innenpolitische Dimension
Eine Maariv-Umfrage zeigte eine Verbesserung der Position der Regierungskoalition nach der Freilassung der letzten Gruppe lebender Gefangener. Die Unterstützung für die Likud-Partei stieg, während die Partei Religiöser Zionismus unter Bezalel Smotrich die parlamentarische Schwelle überschritt. Im Gegensatz dazu fiel die Partei von Benny Gantz unter diese Schwelle.
Die Umfrage prognostizierte 58 Sitze für die Opposition, 52 für die Koalition und 10 für die arabischen Parteien, deren Anteil bei den nächsten Wahlen steigen könnte.

Für Netanjahu ist diese Konstellation ideal: Sie ermöglicht ihm, eine Sperrminorität zu bilden, die verhindert, dass die Opposition ohne Unterstützung einer arabischen Partei eine Regierung bildet, ein Szenario, das im zionistischen Konsens als inakzeptabel gilt. So könnte Netanjahu langfristig als Übergangspremierminister im Amt bleiben, mit minimaler parlamentarischer Kontrolle, was sein Interesse an vorgezogenen Wahlen erklärt, falls sich die Umfragetrends fortsetzen.

Zwischen Kriegsoption und Stabilitätsbedarf
Trotz der verschärften Rhetorik begrenzen sowohl innenpolitische als auch internationale Zwänge die Wahrscheinlichkeit eines erneuten Krieges. Militärische, moralische und wirtschaftliche Erschöpfung in Israel sowie das Fehlen eines US-amerikanischen grünen Lichts machen eine Wiederaufnahme der Feindseligkeiten zu einem politischen Risiko statt zu einer strategischen Chance.

Der Trump-Plan, der breite regionale und internationale Unterstützung genießt, bildet den Eckpfeiler des US-amerikanischen Ansatzes zur Wiederherstellung des Gleichgewichts im Nahen Osten, insbesondere im Hinblick auf die geplanten Normalisierungsabkommen mit Saudi-Arabien und Indonesien. Ein Scheitern seiner Umsetzung würde das Vertrauen in die Fähigkeit der USA, regionale Vereinbarungen zu steuern, untergraben.

Das Dilemma der Leichen und die Rolle regionaler Akteure
Die Frage der Leichen der Gefangenen ist ein echter Prüfstein für die Haltbarkeit des Abkommens. Israelische Quellen räumen große logistische Hindernisse ein, die durch die Zerstörung der Infrastruktur und der Tunnel in Gaza entstehen, wo viele der Leichen noch vermutet werden.

Die Regierung Netanjahu hat strikt abgelehnt, türkische Ausrüstung bei den Bergungsarbeiten einzusetzen, eine politisch motivierte Entscheidung, die darauf abzielt, den Einfluss der Türkei zu begrenzen und deren Haltung zu Syrien auszunutzen. Dennoch wächst in Israel die Zahl der Stimmen, die sich für eine von der Palästinensischen Autonomiebehörde geführte Verwaltung Gazas aussprechen, um ein Machtvakuum zu verhindern, das Hamas oder anderen externen Akteuren zugutekommen könnte.

Schlussfolgerung
Israels Drohung, den Krieg wieder aufzunehmen, ist in erster Linie ein wahl- und medienstrategisches Manöver, das darauf abzielt, die innenpolitische Unterstützung zu mobilisieren und die Frage der Gefangenen politisch auszuschlachten.

Es gibt keine konkreten Anzeichen für eine tatsächliche Absicht, den Krieg neu zu entfachen, angesichts des fehlenden US-amerikanischen Rückhalts, der anhaltenden gesellschaftlichen und militärischen Erschöpfung und des starken Widerstands innerhalb der Armee.
Die Umbenennung des Krieges in „Krieg der Wiedergeburt“ spiegelt den Versuch wider, Untersuchungen und politische Verantwortung für die Fehlschläge des 7. Oktober zu vermeiden.
Zentrale israelische Entscheidungen — Krieg oder Frieden — bleiben eng mit Netanjahus Wahlkalkül und seinem Bemühen verknüpft, seine Macht zu sichern.
Der entscheidende Faktor der kommenden Phase wird das Engagement Washingtons für den Trump-Plan sein, der derzeit den einzigen gangbaren Rahmen für die israelisch-palästinensische Arena darstellt.

Israele tra una guerra di sterminio e una guerra elettorale

Ameer Makhoul, Progress Center for Policies, 18/10/2025

إسرائيل بين حرب الإبادة وحرب الانتخابات

Tradotto da Tlaxcala

Guerra su tutti i fronti, di Patrick Chappatte

Introduzione

Il primo ministro israeliano Benjamin Netanyahu e il ministro della Difesa Israel Katz hanno nuovamente minacciato di riprendere la guerra contro la Striscia di Gaza, avvertendo che useranno la forza se Hamas non consegnerà i corpi dei prigionieri e detenuti israeliani.
Nel frattempo, il ministro per gli Affari Strategici, Ron Dermer, ha intensificato i suoi contatti con l’amministrazione Trump, presentando rapporti d’intelligence secondo cui Hamas avrebbe la capacità di restituire un gran numero di corpi, una mossa vista come un tentativo di ottenere il via libera usamericano a una nuova escalation militare.

Parallelamente, il Forum delle Famiglie dei Prigionieri e Detenuti ha lanciato un appello pubblico a Netanyahu, chiedendo la ripresa della guerra finché tutti i corpi non saranno restituiti,  trasformando una richiesta umanitaria in uno strumento politico nella lotta interna per il potere in Israele.

La guerra al servizio della politica interna
Le rinnovate minacce di guerra da parte di Israele sembrano essere dettate più da esigenze politiche ed elettorali che da obiettivi militari immediati. Netanyahu e Katz hanno persino ribattezzato la guerra contro Gaza, passando da “Spade d’Oro” a “Guerra della Rinascita” o “Guerra della Resurrezione”, nel tentativo di rimodellare la narrazione israeliana e presentarla come parte di una più ampia “Guerra dei Sette Fronti” che includerebbe Libano, Siria, Yemen, Iraq, Iran, Cisgiordania e Gaza.

Attraverso questa nuova etichetta, Netanyahu cerca di deviare le richieste di responsabilità per gli eventi del 7 ottobre 2023, in particolare la creazione di una commissione ufficiale d’inchiesta, che continua a respingere con il pretesto che “non si possono condurre indagini in tempo di guerra”. Questa strategia è strettamente legata alle elezioni previste per l’estate 2026.

Le lacune del Piano Trump e le ripercussioni regionali
Le minacce israeliane coincidono con il dibattito in corso sui dettagli del cosiddetto “Piano Trump” per porre fine alla guerra — descritto dal Ministero degli Esteri egiziano come “pieno di lacune”.
Tra le questioni irrisolte figurano:

  • Lo scambio di corpi e prigionieri.
  • Il disarmo di Gaza e di Hamas.
  • Il ritiro graduale di Israele.
  • La governance e la ricostruzione nella fase postbellica.

Le stime palestinesi valutano il costo della ricostruzione di Gaza tra i 60 e i 70 miliardi di dollari. L’Arabia Saudita e gli Emirati Arabi Uniti avrebbero espresso una disponibilità condizionata a contribuire con circa 20 miliardi ciascuno, a condizione che vi siano stabilità, disarmo e l’abbandono del potere da parte di Hamas, segno che gli aiuti economici sono strettamente legati al nascente quadro politico e di sicurezza.


La regola di Netanyahu…
— In una lotta per la sopravvivenza, le misure estreme sono giustificate!
— … Soprattutto se si tratta della sopravvivenza della mia carriera politica!
David Horsey

La dimensione elettorale interna
Un sondaggio del quotidiano Maariv ha mostrato un miglioramento della posizione della coalizione di governo dopo il rilascio dell’ultimo gruppo di prigionieri vivi. Il sostegno al partito Likud è aumentato, mentre il partito Sionismo Religioso di Bezalel Smotrich ha superato la soglia parlamentare. Al contrario, il partito di Benny Gantz è sceso al di sotto di tale soglia.
Il sondaggio ha previsto 58 seggi per l’opposizione, 52 per la coalizione e 10 per i partiti arabi, che potrebbero guadagnare terreno alle prossime elezioni.

Per Netanyahu, questa configurazione è ideale: gli permette di formare una minoranza di blocco che impedisce all’opposizione di formare un governo senza l’appoggio di un partito arabo, un’eventualità inaccettabile all’interno del consenso sionista. Così Netanyahu potrebbe rimanere a lungo primo ministro ad interim, con un controllo parlamentare minimo, spiegando il suo interesse per elezioni anticipate se i sondaggi continueranno a essere favorevoli.

Tra l’opzione della guerra e la necessità di stabilità
Nonostante la retorica aggressiva, vincoli interni e internazionali riducono la probabilità di una nuova guerra. La stanchezza militare, morale ed economica in Israele, insieme alla mancanza di un via libera usamericano, rendono una ripresa delle ostilità un rischio politico piuttosto che un’opportunità strategica.

Il Piano Trump, che gode di un ampio sostegno regionale e internazionale, rappresenta il pilastro della strategia di Washington per ristabilire l’equilibrio in Medio Oriente, in particolare nel quadro dei tentativi di concludere accordi di normalizzazione con Arabia Saudita e Indonesia. Il fallimento della sua attuazione minerebbe la fiducia nella capacità degli USA di gestire le intese regionali.

Il dilemma dei corpi e il ruolo degli attori regionali
La questione dei corpi dei prigionieri rappresenta una vera prova della solidità dell’accordo. Fonti israeliane riconoscono grandi ostacoli logistici dovuti alla distruzione delle infrastrutture e dei tunnel di Gaza, dove si ritiene che molti corpi siano ancora sepolti.

Il governo Netanyahu ha categoricamente rifiutato di permettere l’uso di attrezzature turche per le operazioni di recupero, una decisione politica volta a limitare l’influenza di Ankara e a sfruttare la sua posizione sulla Siria. Tuttavia, cresce in Israele il numero di coloro che sostengono un’amministrazione di Gaza guidata dall’Autorità Palestinese, per evitare un vuoto amministrativo che potrebbe favorire Hamas o altri attori esterni.

Conclusione
La minaccia di Israele di riprendere la guerra è principalmente una manovra elettorale e mediatica volta a mobilitare il sostegno interno e a sfruttare la questione dei prigionieri a fini politici.

Non ci sono segnali concreti di un’intenzione reale di riaccendere il conflitto, data la mancanza di sostegno usamericano, l’esaurimento della società e dell’esercito e la forte opposizione interna.
Il cambio di nome della guerra in “Guerra della Rinascita” riflette un tentativo di eludere le indagini e le responsabilità politiche per i fallimenti del 7 ottobre.
Le principali decisioni israeliane, di guerra o di pace, restano strettamente legate al calcolo elettorale di Netanyahu e ai suoi sforzi per mantenersi al potere.
Il fattore decisivo della fase a venire sarà l’impegno di Washington nei confronti del Piano Trump, che al momento costituisce l’unico quadro realistico per l’arena israelo-palestinese.