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23/01/2026

La “primera comunidad planificada de Gaza”: una pesadilla distópica usraelí

 El Centro de Coordinación Cívico-Militar, bajo dirección yanqui, propone una zona residencial en Gaza con vigilancia biométrica, puntos de control y programas educativos que promueven la normalización con Israel.

Sharif Abdel Kouddous, Drop Site News, 21-1-2026
Traducido par Tlaxcala

NdT: este proyecto es una adaptación «posmoderna» de las estrategias contrainsurgentes del siglo XX:  desde los guetos judíos establecidos por los nazis en Polonia hasta las «nuevas aldeas» construidas por los británicos en Malasia, pasando por las «aldeas estratégicas» creadas por el ejército yanqui en Vietnam y las «nuevas aldeas» construidas por el ejército francés en Argelia.

 


Personal militar usamericano e israelí y otros funcionarios internacionales monitorean pantallas que muestran mapas e imágenes de la Franja de Gaza durante una visita de prensa al Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC), el 20 de noviembre de 2025, en Kiryat Gat, Israel.



El grupo encabezado por el ejército de USA que apoya los llamados «esfuerzos de estabilización» en Gaza ha presentado planes para un bloque de viviendas destinado a palestinos en una zona de Gaza bajo control militar total de Israel. Según materiales difundidos por el Centro de Coordinación Cívico-Militar (CMCC) y obtenidos por Drop Site News, la «comunidad planificada», de llegar a desarrollarse, buscaría contener y controlar a sus residentes mediante vigilancia biométrica, puntos de control, monitoreo de compras y programas educativos que promueven la normalización con Israel.

El CMCC fue establecido por el Comando Central de USA (CENTCOM) el 17 de octubre, una semana después de que Hamás e Israel acordaran un intercambio de cautivos y de que supuestamente entrara en vigor un alto el fuego. El centro, con sede en un gran edificio tipo almacén en Kiryat Gat, en el sur de Israel, e integrado por decenas de países y organizaciones, tiene como objetivo «monitorear la aplicación del alto el fuego» y «ayudar a facilitar el flujo de asistencia humanitaria, logística y de seguridad desde socios internacionales hacia Gaza», según CENTCOM.

El CMCC está dirigido por el teniente general del ejército usamericano Patrick D. Frank [alias « Lucky 6 » , veterano  de Irak, Afganistán y Haití, NdT] e incluye tanto a funcionarios militares usamericanos e israelíes como a personal de decenas de países, entre ellos Francia, Reino Unido, Alemania, Emiratos Árabes Unidos y Egipto. El CMCC fue un elemento clave del plan de “alto el fuego” del presidente Trump, aunque no está claro exactamente dónde operará dentro de las nuevas estructuras que se están creando tras el anuncio, la semana pasada, de la fase dos del plan por parte de Trump, incluida la formación de un llamado “Consejo de la Paz” para supervisar Gaza, con una Junta Ejecutiva Fundacional por debajo y, a su vez, una Junta Ejecutiva de Gaza compuesta por tecnócratas palestinos.

En noviembre surgieron por primera vez informaciones de que la administración Trump estaba planeando la construcción de varios complejos residenciales, denominados “Comunidades Alternativas Seguras”, para albergar a palestinos en Gaza al este de la línea amarilla, una zona ocupada y controlada por el ejército israelí. Un análisis de imágenes satelitales realizado por Forensic Architecture [ver aquí] sugiere que la primera de estas supuestas comunidades está siendo preparada en un terreno de un kilómetro cuadrado en Rafah, en el sur de Gaza, en la intersección de dos corredores militares.

«Los planes se están acelerando rápidamente para lo que funcionarios usamericanos se refirieron cínicamente la semana pasada como la “primera comunidad planificada de Gaza”, anteriormente conocida como “comunidades alternativas seguras”», dice Jonathan Whittall, alto funcionario de la ONU en Palestina entre 2022 y 2025 y director ejecutivo de KEYS Initiative, una organización de asesoría estratégica y asuntos políticos, tras revisar la transcripción de los materiales obtenidos por Drop Site. “Esta es la siguiente fase en la instrumentalización militarizada de la ayuda”.

La semana pasada se realizó una presentación en la sede del CMCC sobre la “Primera Comunidad Planificada de Gaz”, que está siendo construida para albergar hasta 25.000 palestinos.

Los palestinos tendrían que pasar por un punto de control para acceder a la zona. “Los residentes podrán entrar y salir libremente del vecindario, sujetos a controles de seguridad para prevenir la introducción de armas y elementos hostiles”, señalan los materiales. “Todos los residentes que ingresen serán registrados mediante documentación biométrica para permitir la identificación en los desplazamientos y en el acceso a los servicios civiles”.

“El registro se basará en los números de identificación palestinos emitidos por las autoridades en coordinación con el COGAT”, el Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios —la rama del ejército israelí que supervisa los asuntos civiles palestinos en la ocupación de Cisjordania y Gaza—, otorgando así al ejército israelí un control de vigilancia aún mayor sobre los palestinos alojados en la zona.

CENTCOM remitió las consultas de Drop Site sobre los planes del CMCC a la Casa Blanca, que a su vez remitió las preguntas al Departamento de Estado. Nadie proporcionó comentarios.


Extractos de la presentación por el CMCC 

La presentación no especifica quién seleccionaría a los palestinos que vivirían en la zona, aunque todos los controles de seguridad aplicados a los palestinos de Gaza en el pasado (por ejemplo, para permitirles entrar o salir del enclave) han pasado en última instancia por el COGAT. No obstante, sí proporciona una serie de criterios para decidir qué palestinos deberían ser “invitados” a vivir allí.

En cuanto a los palestinos que pudieran haber vivido allí o que tengan un derecho legal sobre la tierra, la presentación señala que “se requiere un examen respecto a los posibles titulares de derechos privados, incluidos los mecanismos de registro y compensación”.

La promesa de compensación a los propietarios privados resulta llamativa frente a la realidad de Gaza tras más de dos años del asalto genocida de Israel, en el que la mayor parte de las viviendas y la infraestructura civil del enclave han sido reducidas a escombros, casi toda la población palestina ha sido desplazada de sus hogares y las tropas israelíes ocupan más de la mitad del territorio.

La disparidad entre los planes del CMCC y las acciones de Israel sobre el terreno estaría llevando a varios países europeos a considerar la reducción de su presencia en el centro o incluso a dejar de enviar personal por completo, según Reuters, citando preocupaciones de que el CMCC no ha logrado aumentar la entrada de ayuda en Gaza.

La zona residencial propuesta es denominada en la presentación del CMCC como el “complejo emiratí”. Aunque no está claro por qué se eligió ese nombre, el hospital de campaña emiratí, financiado por Emiratos Árabes Unidos, se encuentra cerca, en Rafah. Emiratos estableció relaciones formales con Israel en septiembre de 2020 como parte de los Acuerdos de Abraham negociados por la primera administración Trump, que incluyeron a otros países como Baréin y Marruecos. Desde entonces, Emiratos ha normalizado sus relaciones con Israel más que cualquier otro país árabe, con una sólida cooperación comercial, turística y de defensa. El martes, Emiratos aceptó la invitación de Trump para unirse al “Consejo de la Paz” que supervisará Gaza, convirtiéndose en uno de los primeros países en hacerlo.

Parte de las propuestas del CMCC sobre la educación en la zona residencial planificada parecen orientadas a promover un programa de reeducación inspirado en el modelo emiratí. Se afirma que “los “estudios de emergencia” temporales pueden acelerar un marco curricular para reanudar las clases”. El currículo “no estará basado en Hamás, sino que seguirá principios de “cultura de paz”, por ejemplo, inspirados en los Emiratos Árabes Unidos”. El texto del acuerdo de normalización entre Emiratos e Israel señala que ambos países “se comprometen a fomentar la comprensión mutua, el respeto, la coexistencia y una cultura de paz entre sus sociedades”. La embajada de Emiratos en Washington no respondió a las consultas de Drop Site.

La presentación del CMCC también afirma que “los programas educativos pueden prevenir la desviación de una población no educada y desocupada hacia actividades desalineadas”. Sin embargo, a pesar de la brutal ocupación israelí, los palestinos de Gaza y Cisjordania han tenido una de las tasas de alfabetización más altas del mundo, que superaba el 97 % en 2020, con altos niveles de matriculación en la educación secundaria y superior.

El plan también sometería las transacciones económicas a la vigilancia israelí, sustituyendo la economía mayoritariamente basada en efectivo de Gaza por “billeteras electrónicas en shekels”, que serían utilizadas como “principales modos de comercio, ya que son seguras y reducen el desvío de bienes y fondos hacia los canales financieros de Hamás”.

El CMCC propone asimismo que “se permita a los residentes importar productos a la Franja de Gaza para facilitar y fomentar el comercio y el crecimiento económico”, pero que “los productos estén sujetos a restricciones y controles de seguridad en los pasos fronterizos”. La presentación no menciona el hecho de que Israel, que controla todos los accesos a Gaza, ha restringido severamente la entrada de bienes durante casi veinte años.

“Esta comunidad que se está estableciendo en Rafah constituirá el modelo de cómo el control israelí podría profundizarse y ampliarse”, dice Whittall a Drop Site. “Después de que Gaza fuera arrasada, hambrienta y deliberadamente bloqueada durante los últimos años, estas “nuevas” comunidades construidas sobre los escombros de los hogares de la gente no solo son laboratorios de gobernanza para probar el control y la subyugación definitivos, sino que también son la reencarnación de los campamentos de refugiados. Están diseñadas para contener a una nueva generación de palestinos desposeídos, efectivamente filtrados y acorralados en zonas cada vez más reducidas bajo control israelí a cambio de la supervivencia. Mientras tanto, las llamadas “zonas rojas” siguen bajo ataque, cada vez más aisladas de un sistema humanitario que está siendo deliberadamente obstaculizado”.

Para imponer la visión restrictiva del CMCC —que concentraría a palestinos seleccionados en una zona donde Israel y fuerzas externas tendrían un control económico, social y de seguridad total— se instalaría una fuerza policial que operaría bajo una fuerza de seguridad internacional. “La policía civil operará en el lugar para mantener el orden público, bajo la autoridad de la ISF”, señala la presentación, en referencia a la Fuerza Internacional de Estabilización, que aún no ha sido creada pero estará dirigida por el mayor general Jasper Jeffries, comandante del Comando Central de Operaciones Especiales de USA. La presentación añade: “La reforma del sector de la seguridad requiere leyes actualizadas sobre la policía y la defensa civil, una supervisión y rendición de cuentas sólidas, enfoques de seguridad centrados en la población y medidas para prevenir la radicalización”.


 

La zona prevista 


 

Texto de la presentación hecha en el CMCC

Kiryat Gat, 14 de enero de 2026

Municipio

La población deberá estar compuesta por residentes palestinos invitados sobre la base de los siguientes criterios:

  • Se dará prioridad a los residentes de las zonas de Shabura y Rafah anteriores a la guerra.
  • Se prefieren familias extensas intactas para permitir la ayuda mutua y prevenir fricciones.
  • Se requieren profesionales esenciales: docentes, personal médico, equipos de rescate, trabajadores comunitarios, comerciantes, personal administrativo y municipal, así como profesionales de la banca y las finanzas.
  • Todas las personas serán sometidas a un control de seguridad para impedir la entrada de armas o de elementos de Hamás.

Los residentes podrán entrar y salir libremente del vecindario, sujetos a controles de seguridad para evitar la introducción de armas y elementos hostiles.

Inicialmente, se deberá nombrar una dirección comunitaria provisional entre los residentes. En el futuro, a medida que el proyecto se desarrolle, deberán celebrarse elecciones para una dirección vecinal.

La dirección facilitará la coordinación con las autoridades pertinentes para los servicios regionales (infraestructuras mayores) y con los organismos financiadores para los servicios municipales.

La dirección gestionará los servicios municipales básicos, como agua, saneamiento, electricidad, etc., aunque el pago de los servicios por parte de los residentes requiere un debate adicional.

Todos los residentes que ingresen serán registrados mediante documentación biométrica para permitir la identificación en los desplazamientos y en el acceso a los servicios civiles.

El registro se basará en los números de identificación palestinos emitidos por las autoridades en coordinación con el COGAT.

Los residentes que necesiten viajar al extranjero podrán utilizar sus pasaportes palestinos. Aquellos que hayan perdido documentos o necesiten nuevos podrán tramitarlos a través de la Autoridad Palestina (AP) mediante una oficina de correos local que se abrirá en el lugar.

Los residentes podrán declarar las muertes o nacimientos ocurridos durante la guerra ante el registro de población de la AP a través de la oficina de correos local.

Dado que el complejo emiratí está destinado a ubicarse en tierras públicas, se requiere un examen relativo a los posibles titulares de derechos privados, incluidos los mecanismos de registro y compensación.

El uso público de tierras con derechos privados requiere un debate en profundidad con las entidades jurídicas competentes.

Los proyectos financiados por donantes dentro de la comunidad serán coordinados por un mecanismo de supervisión para garantizar que los fondos se destinen directamente a proyectos locales, dado que el Fondo de Desarrollo y Préstamos Municipales de la AP (MDLF) no puede utilizarse.

Economía

El shekel israelí seguirá siendo moneda de curso legal, como en el resto de Gaza y Cisjordania.

Las billeteras electrónicas en shekels deberían constituir los principales medios de comercio, ya que son seguras y reducen el desvío de bienes y fondos hacia los canales financieros de Hamás.

Una sucursal del Banco de Palestina en la comunidad proporcionaría un marco de comercio seguro y transparente.

Las tiendas y mercados del sector privado deben ser priorizados para promover iniciativas económicas productivas.

Deben realizarse esfuerzos para fomentar el empleo remunerado del mayor número posible de residentes. El empleo se basará en profesiones esenciales, servicios públicos y trabajo no calificado para el bien público, y será gestionado a través de una oficina de empleo establecida.

Se examinará la agricultura intensiva en las zonas periféricas de la comunidad para promover oportunidades de empleo fuera del vecindario (en zonas no controladas por Hamás), dando prioridad a la agricultura intensiva en mano de obra.

Se debe permitir a los residentes importar productos a la Franja de Gaza para facilitar y fomentar el comercio y el crecimiento económico. Los productos estarán sujetos a restricciones y controles de seguridad en los pasos fronterizos.

Salud

Deben establecerse centros médicos comunitarios para prestar servicios de la manera más independiente posible.

Se requiere un análisis específico sobre el alcance de los servicios, las derivaciones para casos graves, las especialidades médicas, el personal de apoyo (enfermería, paramédicos) y los requisitos de las instalaciones (farmacias).

Los servicios de salud deben reflejar las necesidades de la población y adaptarse en consecuencia.

En la medida de lo posible, sin interrumpir la atención de las necesidades de la población existente, se deben reubicar los servicios médicos locales y el personal de las zonas circundantes, incluidos equipos médicos duraderos y suministros, como los del hospital emiratí de Rafah.

Reconstruir los sistemas de inmunización y de cadena de frío.

Ampliar los programas de nutrición y alimentación terapéutica para madres y niños.

Fortalecer la atención prenatal y posnatal basada en la comunidad.

Recomendar la exploración de opciones para servicios médicos críticos no disponibles en la nueva comunidad.

 

Educación

Se necesita una evaluación precisa para determinar el número de aulas y de personal necesario, incluidos docentes, personal de apoyo (asistentes, psicólogos, educación especial) y administración.

Los “estudios de emergencia” temporales pueden acelerar el desarrollo de un marco curricular para reanudar las clases. El currículo no estará basado en Hamás, sino que seguirá principios de “cultura de paz”, por ejemplo, inspirados en el modelo de los Emiratos Árabes Unidos.

Las escuelas podrían servir como entornos protegidos que proporcionen alimentación, saneamiento, servicios de salud y apoyo en salud mental.

La educación debe tratarse como una prioridad humanitaria vital, junto con la alimentación y la salud, para evitar una generación perdida y restablecer la estabilidad social. Los programas educativos pueden evitar la desviación de una población no educada y desocupada hacia actividades inadecuadas.

El marco educativo puede centrarse en tres prioridades superpuestas:

  • Implementación (inmediato – 18 meses): establecimiento de espacios temporales de aprendizaje seguros y restablecimiento de la rutina.
  • Recuperación (6 – 24 meses): aprendizaje acelerado para restaurar la alfabetización y la aritmética básica y reincorporar al alumnado al sistema formal.
  • Trayectorias (12 meses o más): reanudación de la educación formal, los exámenes y el desarrollo de la fuerza laboral a medida que la gobernanza y la seguridad lo permitan.

 

Justicia: derecho y orden público

El derecho y el orden público se regularán conforme a la legislación existente en la zona antes de 2007.

El marco describe un sistema de justicia posconflicto para una nueva comunidad en el área de Rafah, priorizando la rápida restauración de las funciones judiciales, el orden legal y la confianza pública.

El panorama jurídico incluye leyes compartidas de la Autoridad Palestina, pero códigos penales divergentes entre Gaza y Cisjordania, lo que subraya la necesidad de una armonización legislativa a largo plazo.

La digitalización de los servicios de justicia es necesaria para restaurar los registros, mejorar la eficiencia y ampliar el acceso.

La policía civil operará en el lugar para mantener el orden público, bajo la autoridad de la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF).

Se requiere un fortalecimiento inmediato de capacidades para jueces, fiscales y personal judicial, con énfasis en la gestión de casos, la administración de audiencias, la redacción jurídica, el manejo de pruebas, la supervisión de investigaciones y la alfabetización digital.

La formación debe abordar las realidades de la posguerra: infraestructuras destruidas, registros desaparecidos, trauma, desplazamiento y la necesidad de justicia restaurativa. Socios europeos pueden apoyar una formación inicial para 20 jueces y 20 fiscales, con una institucionalización a largo plazo mediante un programa de diploma judicial.

El acceso de las mujeres a la justicia requiere procedimientos centrados en las sobrevivientes, dada la intensificación de los riesgos, las vulnerabilidades y la pérdida de documentación.

La reforma del sistema penitenciario incluye la construcción de centros de detención que cumplan con las normas internacionales, así como la selección y formación del personal. Se hace hincapié en la seguridad procedimental y dinámica, la rehabilitación, la clasificación y las alternativas al encarcelamiento.

La reforma del sector de la seguridad requiere leyes actualizadas sobre la policía y la defensa civil, una supervisión y rendición de cuentas sólidas, enfoques de seguridad centrados en la población y medidas para prevenir la radicalización.

18/01/2026

Un alto el fuego para los israelíes y una guerra para los palestinos

¿Por qué debería importar Gaza a alguien cuando no matan israelíes? Cuando el estruendo de las sirenas se apaga en Israel, eso se considera un alto el fuego

Gideon Levy, Haaretz, 18/01/2026
Traducido por
Tlaxcala


Mikail Çiftçi, Türkiye

 

Cuando no matan israelíes hay un alto el fuego. Cuando no matan israelíes, pero sí a más de 400 en Gaza, incluidos 100 niños, a eso también se le llama alto el fuego. Cuando Israel demuele 2.500 casas en Gaza en medio de un alto el fuego, y el ministro de Defensa Israel Katz elogia a los soldados de Tzáhal por sus operaciones, eso aún se llama alto el fuego.

Cuando cientos de miles de gazatíes se mueren de frío y se revuelcan en el barro, eso entra en la definición de alto el fuego.

Cuando miles de enfermos graves mueren porque Israel les niega atención médica que salva vidas o la posibilidad de salir de sus jaulas e ir a otro lugar para recibir tratamiento, eso es un alto el fuego. Cuando una mujer israelí educada pregunta durante una comida de shabat si todavía hay soldados israelíes en Gaza en un momento en que más de la mitad del enclave está ocupado por Tzáhal, eso es un indicador por excelencia de la existencia de un alto el fuego, al menos como lo definen los israelíes.

Cuando la vida en Israel vuelve a la normalidad, con concursos de cocina y canto en pleno apogeo, y con discusiones en profundidad sobre el tema crucial de la filtración al periódico Bild en Alemania, eso es el no va más de los altos el fuego. Solo cuando un escuadrón de Hamas sale de su agujero e intenta plantar un artefacto explosivo improvisado entre los escombros de Gaza, eso es una infracción grave del alto el fuego.

Cuando no matan israelíes, todo lo demás no interesa. ¿Por qué debería importar Gaza a alguien cuando no matan israelíes? Cuando el estruendo de las sirenas se apaga en Israel, eso es un alto el fuego. El hecho de que Gaza siga siendo bombardeada, pero carezca de sirenas, es irrelevante. El mundo también ya muestra signos de cansancio con respecto a Gaza, a pesar de las noticias de este fin de semana sobre el establecimiento de una “Junta de Paz”, que no salvará a una sola persona desposeída en Gaza de su amargo destino.

Cuando no matan israelíes, se declara un regreso a la rutina, lo que significa que la guerra ha terminado y que se puede volver a la postura de víctima del 7 de octubre, al relato interminable de las historias de los rehenes, a estancarse en el dolor de ayer, quedarse estupefacto cada vez que hay un intento desesperado desde Gaza por recordar su existencia. Cuando no matan israelíes, Gaza no existe, ni tampoco todo el problema palestino.

Cuando no matan israelíes, todo está bien. Cuando no los matan, se puede reanudar la negación y el olvido de Gaza. Cuando no matan israelíes en Cisjordania, la vida es aún más maravillosa. El hecho de que docenas de palestinos hayan sido asesinados en Cisjordania desde que entró en vigor el alto el fuego es incluso menos interesante que los cientos de gazatíes asesinados en el mismo período.

La noticia de la existencia de un alto el fuego en Gaza no ha llegado a Cisjordania ni al Mando Central de Tzáhal. Todas las draconianas restricciones impuestas en Cisjordania al comienzo de la guerra en Gaza permanecen vigentes, ni una sola ha sido derogada o suavizada.

Si esas restricciones se impusieron debido a la guerra, ¿por qué no se levantaron cuando terminó la guerra? ¿Novecientos bloqueos de carreteras establecidos durante la guerra? Novecientos bloqueos de carreteras permanecen después de que entrara en vigor el alto el fuego. ¿Puertas de hierro en cada comunidad palestina, abriéndose y cerrándose intermitentemente desde que comenzó la guerra? Lo mismo continúa después de que terminó la guerra. ¿Pogromos durante la guerra? Aún más después de que terminó. Cuando no matan israelíes, no hay problema.

La decisión de imponer a Israel la firma de un acuerdo de alto el fuego resultó ser el negocio del año. Este es el primer alto el fuego unilateral de la historia. A Israel se le permite todo mientras al otro lado no se le permite respirar. Todos los rehenes fueron devueltos excepto un cadáver, y la promesa de evacuar Gaza una vez que se devolvieran los rehenes se evaporó al instante, olvidada como si nunca se hubiera hecho. ¿Recuerdan? Los rehenes fueron devueltos, e Israel está en Gaza, desde entonces y para siempre.

El alto el fuego también calmó las protestas mundiales contra Israel. Algunos en el mundo esperaban una oportunidad para volver y abrazar a Israel, y un alto el fuego unilateral es esa oportunidad. El mundo ha pasado a Venezuela e Irán.

Trump puede continuar difundiendo su idea de la paz inventada que trajo al Medio Oriente, y los israelíes pueden continuar diciéndose a sí mismos que la guerra en Gaza estaba justificada y logró todos sus objetivos. Ahora se acabó. Hay un alto el fuego. Lo principal es que no maten israelíes en Gaza. Todo lo demás no interesa.

23/12/2025

Mi heroína de Janucá

Gideon Levy, Haaretz, 21-12-2025
Traducido  por Tlaxcala

Mi heroína de Janucá este año es una mujer no identificada vestida de negro. Era la noche del miércoles, la cuarta noche de Janucá, en el centro comercial Weizmann City de Tel Aviv. Con un hiyab en la cabeza, un bolso en un brazo y un celular en la otra mano, se acercó a la menorá y apagó las cuatro velas de un solo soplido. Su acompañante masculino aplaudió.
Luego la mujer regresó: la vela shamash ( [sirviente] utilizada para encender las otras ocho velas) seguía encendida; la apagó también. Esta mujer es la Rosa Parks palestina. Un video de su protesta fue publicado en redes sociales durante el fin de semana.



Las reacciones indignadas no se hicieron esperar: “Documentación exasperante” (Mako y Channel 14 News); “documentación indignante” (el sitio de noticias ultraortodoxo Behadrei Haredim); “antisemita de habla árabe” ("La Sombra" [Yoav Eliasi] en Instagram).
Yair Foldes informó en Haaretz que la policía está investigando pero aún no ha decidido sobre el cargo apropiado. Están considerando el Artículo 170 de la Ley Penal de Israel, que prohíbe “destruir, dañar o profanar un lugar de culto o cualquier objeto considerado sagrado por un grupo de personas con la intención de ridiculizar así su religión o con el conocimiento de que es probable que consideren dicha destrucción, daño o profanación como un insulto a su religión”.
La pena máxima: tres años de prisión. Todos los que han quemado Coranes en mezquitas de Cisjordania están libres, y esta mujer será arrestada.

Mientras escribo estas líneas, la cacería policial está en pleno apogeo. Para la noche del sábado, el lunes por la noche a más tardar, la mujer será arrestada. El juicio espectáculo está en camino, aunque el presentador de Channel 14 Yinon Magal es pesimista: “La atraparán, la fotografiarán junto a la bandera israelí, la llevarán a una audiencia de detención y el juez la liberará bajo arresto domiciliario”.
Es bien sabido que las casas de Israel están llenas de árabes que los tribunales han liberado. Pregúntenle a la poetisa Dareen Tatour, que estuvo bajo arresto domiciliario durante medio año (!) antes de su juicio por una publicación en Facebook, mucho antes del 7 de octubre de 2023. Para la derecha, la apagavelas es una terrorista que merece la pena de muerte.

No es agradable apagar las velas de Janucá; no tengo idea de qué motivó a la valiente mujer, pero es difícil pensar en un acto de protesta no violento más espectacular.
Es permitido interrumpir la festividad que los judíos celebran para conmemorar la victoria de la revuelta de los macabeos contra el ocupante griego. En una festividad durante la cual los judíos cantan: “Venimos a desterrar la oscuridad, en nuestras manos hay luz y fuego”, es permitido protestar. En una festividad en la que los judíos cantan: “Hagamos una fiesta \ Bailaremos todos la hora \ Reunámonos alrededor de la mesa \ Te daremos un regalo \ dreidels [peonzas] para jugar y latkes [galletas] para comer”, es permitido estropear las cosas. Sobre todo, en una festividad donde los judíos cantan sin vergüenza: “Cuando hayas preparado una matanza del enemigo blasfemo” (la traducción literal de parte del primer verso de “Maoz Tzur”/”Roca de la Eternidad”) – es permitido rebelarse.

Es permitido que una palestina del 48 piense que esta celebración debe ser interrumpida con un acto personal de protesta: apagar las velas en un centro comercial. Mientras sus correligionarios y tal vez sus familiares también – en Yafa, por ejemplo, no hay una sola familia árabe sin familia en Gaza – se ahogan en el barro, tiritan de frío y los perros hambrientos continúan hurgando entre los cuerpos de sus familiares atrapados, los judíos aquí no celebrarán como si nada hubiera pasado.
Alguien debe recordarles que la guerra en Gaza no ha terminado y el sufrimiento solo se intensifica. Alguien debe recordar a los israelíes que mientras se atiborran de sofisticadas sufganiyot [donas], en Gaza, todavía hay personas que se mueren de hambre, o al menos están hartas de comer lentejas.
Hay cientos de miles de personas sin hogar allí que están siendo devastadas por el invierno. Hay pacientes allí que mueren lentamente, en una agonía atroz, por falta de atención médica. Y hay cientos de miles de niños allí cuyos amigos han sido asesinados, y desde hace más de dos años no tienen escuela ni ningún otro marco al que acudir, y que están condenados a una vida de ignorancia y desesperación incluso si sobreviven a la guerra, que está lejos de terminar.

Esto afecta a los palestinos del 48. Les duele, incluso si están paralizados por el miedo a un régimen que arresta a cualquiera que se atreva a expresar humanidad. Y ahora vino una mujer desconocida, en la cuarta noche de Janucá, y por un momento apagó las velas de los israelíes que celebraban, con un solo soplido. Es una heroína.

05/12/2025

La muerte del jefe de la milicia anti-Hamás Abu Shabab subraya que Israel no podrá dictar el próximo liderazgo de Gaza

Jack Khoury, Haaretz, 4-12-2025
Traducido por Tlaxcala

Abu Shabab era exactamente el tipo de figura que a Israel le gusta presentar como socio, pero la compleja realidad de Gaza lo mostró tal como era, incluso dentro del área limitada en la que operaba. Desesperado por encontrar un «administrador» para la Franja, Israel volvió a ignorar la necesidad palestina de un liderazgo auténtico.


Yaser Abu Shabab, el jefe de la violenta banda de Gaza respaldada por Israel

El anuncio del jueves sobre la muerte de Yaser Abu Shabab no fue simplemente un incidente de seguridad local en la Franja de Gaza. Reveló una vez más el enorme abismo entre la historia que Israel se cuenta y la compleja realidad gazatí.

El estamento de defensa y los medios presentaron a Abu Shabab como una «alternativa a Hamás», alguien que podría ayudar a gobernar Gaza después de la guerra. Pero resultó ser una figura controvertida incluso en la zona limitada donde actuaba. Debido a la multiplicidad de grupos armados, tribus, alianzas y cuentas pendientes en la región, estaba rodeado de enemigos.

Su muerte no sorprendió a casi nadie en Gaza. Muchos querían verlo desaparecer. Entre ellos, lo que queda de la dirigencia de Hamás, que lo veía como una amenaza –o al menos como una molestia– para su gobierno; rivales armados que compartían con él territorio e influencia; miembros de clanes perjudicados por él y su familia; y personas de su propia tribu que llevaban años avergonzándose de sus actos.

Las declaraciones que inundaron las redes sociales inmediatamente después del anuncio de su muerte mostraron hasta qué punto era un hombre buscado. Todos adoptaron rápidamente un relato, atribuyeron culpas o intentaron limpiar su nombre. Pero la conclusión era clara: no existe fuerza capaz de proteger a quienes colaboran con Israel.

Incluso su propia tribu, los Tarabín, se apresuró a repudiarlo tras su muerte. En un comunicado lo calificó de «episodio oscuro», añadiendo que su muerte «cerró un capítulo vergonzoso». También prometió no permitir que ningún otro miembro de la tribu participara en milicias «que sirven a la ocupación».

No se trataba sólo de marcar distancia. Era una declaración sociopolítica destinada a transmitir a todos los gazatíes un mensaje claro: «Este hombre no era de los nuestros, así que no ajustéis cuentas con nosotros».

La causa directa de su muerte, según diversos informes, fue un enfrentamiento entre Abu Shabab y miembros de la familia Abu Snima, conocida por su actividad criminal. Se produjo un tiroteo después de que Abu Shabab se negara arrogantemente a liberar a un miembro de la familia que había arrestado. Esto encendió un ajuste de cuentas más amplio en la zona. La imagen que se desprende es que Abu Shabab no construyó un liderazgo, sino meras luchas de poder.

Aquí es donde entra Israel. Durante años, el estamento israelí –los medios, la defensa y el mundo político– ha intentado «crear socios», es decir, palestinos locales que parecieran lo suficientemente poderosos y dominantes, pero que también estuvieran dispuestos a decir lo que los israelíes quieren oír. Así surgieron «estrellas» momentáneas, como Abu Shabab en el sur de Gaza.

Abu Shabab era exactamente el tipo de persona que Israel quiere como socio. Estaba armado pero dispuesto a cooperar; se oponía a Hamás pero no estaba afiliado a la Autoridad Palestina; y parecía alguien capaz de mantener «la calle» bajo control.

Pero en realidad era un criminal cuyo poder existía únicamente en las zonas donde Israel mantenía control físico. Más allá de los límites de la influencia israelí, no tenía poder, ni legitimidad, ni compradores para su oferta.


Yaser Abu Shabab (segundo por la izquierda)

Este tipo de figura no es nueva. Que se lo pregunten a los miembros del Ejército del Sur del Líbano, que dependieron de Israel durante dos décadas hasta que Israel les retiró el apoyo de la noche a la mañana con su retirada unilateral del Líbano.

Quien recibe poder desde el exterior sin una base de apoyo interno vive con tiempo prestado. Sin embargo, Israel volvió a construir una ilusión alrededor de alguien por su propia necesidad de encontrar a una persona que considerara apta para dirigir Gaza, en lugar de responder a la necesidad palestina de un liderazgo genuino.

La muerte de Abu Shabab ofrece una lección importante: el liderazgo no puede crecer a partir de dictados israelíes. Abu Shabab parecía un hombre fuerte, pero en realidad era un eslabón débil, dependiente de las armas, del caos y del doble juego de los actores locales y de Israel.

Pero Gaza no es un lugar donde se pueda imponer un líder desde arriba y esperar que la base lo acepte. La historia del territorio es más fuerte que cualquier intento de ingeniería.

26/11/2025

La impunidad israelí

Luis E. Sabini Fernández, 26-11-2025

La violencia

En mi vida particular siempre fui escéptico de los golpes de mano guerrilleros que experimenté o de los que supe en el Cono Sur (aunque algunos simpatiquísimos y prácticamente todos con enorme apuesta personal, de “entrega a la causa”), porque me resultaban potencialmente autócratas, facilitando con demasiada velocidad el entronizamiento de otros dirigentes, siempre a costa del protagonismo de “la gente como uno”.

Tales mis vivencias respecto de la guerrilla latinoamericana, particularmente, dispuesta con mucho coraje y entrega, pero también ceguera. Así acordé con el testimonio de un exagente secreto cubano, hijo del famoso guerrillero argentino Ricardo Masetti, ungido por Guevara para crear un foco revolucionario en sus planes “continentales” para el sur americano, quien prácticamente apenas si pudo poner en pie dicho emprendimiento. El hijo, argentino pero criado en Cuba, Jorge Masetti, fue educado y capacitado como agente revolucionario. Fidel quería hacer con el hijo lo que no pudo con el padre. Y ya totalmente “a punto” renunció a ese camino, cuando vio la seguidilla de fracasos guerrilleros latinoamericanos (y una etapa subsiguiente, casi inevitable: delincuencia común y silvestre). Comentó entonces: “Qué suerte que no ganamos”.[1]


Sótanos de la Muerte 3, acrílico sobre lienzo, 2021

Palestina

Todo este preámbulo para reconocer que la violencia existente en Palestina es distinta, radicalmente distinta. La violencia de abajo, desde los palestinos, es apenas la respuesta, ante la maquinaria israelí que es apabullante.

La imagen del niño o los niños con piedras delante de un tanque es de una precisión extraordinaria para mostrar los quantum de cada lado. La autodefensa así, el contraataque civil, desesperado, como el de la jovencita amenazante que blandía en la calle una tijera de costura, porque no podía más y fue muerta a tiros sin mediaciones (y sin necesidad). Porque así reprime Israel, de un modo brutal, aniquilador, sin ley aunque con exceso de técnica.[2]

Estamos ante un tratamiento peculiar del enemigo. Lo ha dicho y reiterado Netanyahu y otros dirigentes: combaten a animales, no a humanos, o sí, son humanos, pero amalecitas. Y su dios les ha dado permiso, hace unos miles de años, para matarlos (véase Éxodo, de la Biblia).

Es un permiso de larga, larguísima duración. Porque según las “Escrituras” ese conflicto sobrevino en tiempos muy remotos. Y “goza” de excelente vigencia en pleno siglo 21.


Gaza Relief, acrílico y otros materiales sobre lienzo, 2015

¿Pero quién le dijo a Netanyahu que los palestinos son (los) amalecitas?

El comportamiento de la población israelí es llamativo. Veamos a los colonos en Cisjordania. Nunca autorizados por la ONU, pero asentándose de facto, en territorio internacionalmente reconocido como palestino, con la anuencia no expresa del gobierno israelí. Hace unos años, eran decenas de miles y en grupetes, amparados por el ejército ─israelí─ que acompañaba pasivamente las operaciones de hostigamiento, se acercaban a las aldeas palestinas y las apedreaban, dañaban los olivares, los limoneros. Hachas, cascotes, a veces producían heridas. Ahora, los colonos son cientos de miles ─siempre amparados por el ejército que acompaña a retaguardia─, se agrupan en bandas de decenas o centenares, armados ellos mismos, y arrasan una aldea palestina, dañando viviendas, instalaciones, cultivos, vehículos y a menudo los cuerpos de palestinos que encuentran a su paso. Tratando de generar terror.

Últimamente, el ejército tomó la iniciativa: so pretexto de buscar “terroristas” ha destruido barrios enteros, con población civil palestina, desarmada: destruye, en rigor, todos los elementos materiales de la vida social, viviendas, ropas, jardines, juguetes, libros, enseres. La gente queda con lo puesto y a menudo sin hogar. Luego, el ejército ha rematado sus operativos diezmando a los pobladores. Las familias, generalmente numerosas en Palestina, quedan así entrecortadas, rotos sus vínculos, en el mismo momento en que se han quedado sin vivienda, o sin muebles o sin sus medios de vida. Y a menudo sin familiares, asesinados en una infame dosis diaria, casi hasta ahora.

Es prácticamente la política de “tierra arrasada” que se atribuye a algunas invasiones como la de los hunos, “bárbaros” de los siglos 4 y 5 de la era cristiana.

Desde hace ya décadas, vamos viendo los efectos del Plan Yinon anunciado por Israel a principios de la década de los ’80. Oded Yinon, analista militar, diseñó un plan para descomponer a los estados circundantes a Israel en unidades políticas menores y así más manejables; entendía apropiado para los intereses israelíes, particionar al Líbano en dos o tres; a Egipto en cinco o seis; a Irak en otros tres y a Sudán en dos… y así sucesivamente.

Vemos que la acción israelí, abierta o mediante “coberturas” tipo DAESH, ha ido logrando escalonadamente, sus objetivos tanto en el Magreb norafricano como en Asia Occidental; Libia, Irak, Siria, Sudán, Líbano, Palestina han sido modificadas, deglutidas, despedazados por la política de agresión y desgaste israelí, siempre secundada, materialmente, por EE.UU. que ha funcionado como furgón de cola y abastecimiento de la maquinaria imparable israelí.

Ese apoyo incondicional de EE.UU. a la geopolítica israelí tiene varias explicaciones; hay un cierto paralelismo en los desarrollos históricos de EE.UU. e Israel, aunque en muy diferentes coyunturas históricas. Una base religiosa relativamente común, porque los protestantes son los cristianos que revalorizaron aspectos del Antiguo Testamento, que es el núcleo ideológico de la religión judía. Y son los colonizadores de América del Norte, exterminadores de la población autóctona. Con la Biblia en la mano.

Pero sobre todo, porque al fin de la 2GM, cuando EE.UU. corta vínculos con la obsoleta Sociedad de Naciones (fenecida por extinción en 1946)  y funda “su” ONU (octubre 1945), la élite WASP, fundadora de EE.UU., ya había sido parcialmente sustituida por la élite judía a través de una serie de artilugios: think tanks, la intelectualidad judía tiene cada vez mayor peso; la Reserva Federal (el capital financiero judío pasa a ser mayoritario entre los diez bancos fundadores, en 1913); Hollywood (de siete grandes empresas, seis serán en los ’30 de propiedad y dirección judía, así cada vez más las imágenes de EE.UU., serán producidas con ojos judíos; y sobre todo mediante la financiación dispendiosa al personal político estadounidense, para lo cual en 1954 se funda AIPAC.[3] Sin tales subsidios se le convertiría muy trabajosa la inserción social a la mayoría de tales legisladores.

Por eso una de las imágenes más simplonas y equivocadas de ciertos analistas de política internacional ha sido, y frecuentemente, invocar al ‘submarino de la Armada de EE.UU.’ para hablar de Israel en el Cercano Oriente. Más acertada parece la imagen (tail wagging the dog), muy conocida dentro del pensamiento crítico estadounidense, de que la cola mueve al perro.

Dos hechos recientes, en la órbita de la ONU, el viejo instrumento que EE.UU. se arrogó al final de la 2GM para ordenar y/o administrar el mundo, nos muestra hasta qué punto Israel lleva la voz cantante, cambiando incluso las modalidades de dominio.


Sin título, 2020

Hasta hace poco, muy poco, el poder solía ocultar sus rostros, o fauces, y solía encubrir sus acciones mediante “voluntad de paz”, “búsqueda de fines democráticos”, “conciliación”, allanamiento de dificultades”. Al fin y al cabo, el resultado de la 2GM, en 1945, fue la victoria contra todo tipo de dictaduras (quedaba allí, “tras la cortina”, una diz que proletaria, y por lo mismo totalmente distinta a las conocidas hasta entonces; también quedaba la de Franco en España, pero esta última ─como tantas otras de América “Latina”─  formaba parte de aquella política pragmática yanqui de cuidar al hijo de puta si es “nuestro”).

Es decir, la defensa de lo democrático tenía su dificultad, pero se invocaba.

1. El 11 de noviembre de 2025 el Consejo de Seguridad de la ONU ha tomado una resolución “sobre el conflicto en Gaza” que exonera de todo cargo a Israel. Aceptando tácitamente el papel de víctima del “terrorismo de Hamás” que Israel se ha autoasignado, eludiendo todo el infame tratamiento, extorsivo, constrictivo, abusivo que Israel aplicara por décadas a la Franja de Gaza ─y que están en la base del comportamiento de Hamás del 7 oct. 2023. Israel no sufre así ni un rasguño político (ni económico) con la resolución.

Ni siquiera tendrán que dar cuenta de los asesinatos colectivos y sus monstruosas “equivalencias” en vidas humanas,[4] ni indemnizar por el brutal daño ocasionado a un territorio que parece triturado y machacado como pocas veces se ha visto. Ni afrontar los gastos que demandarán la recuperación de suelo, viviendas, redes de comunicación y sanitarias, ni por el restablecimiento de hospitales, sin mencionar los miles de seres humanos destrozados por el solo hecho de vivir en el círculo del infierno diseñado por Israel.

El presidente de EE.UU. con aspiraciones a mantener la hegemonía que recayó en 1945 sobre elos, se atribuye ahora una virtual presidencia o gobernación de la Franja de Gaza, para ─proclama─ su reconstrucción, buscando siempre, la prosperidad (lo único bueno en este proceder sería quitarle a Israel las tenazas sobre ese territorio, pero lo pongo en condicional, porque no es precisamente Trump quien decide).

El Plan estima dos años para la recuperación urbanística y edilicia. Dado el daño a la vista, su extensión y alcance, parece exiguo el plazo.

Algún aspecto positivo tiene: se abandona la idea del exilio forzoso de los gazatíes, tan promovida por el gobierno israelí. Al contrario, al menos en la letra, la resolución declara voluntad expresa de que permanezcan sus habitantes históricos en la Franja.

De todos modos, el plan no esconde sus búsquedas de negocios: traer muchos capitales para crear zonas de confort, no para los gazatíes precisamente, sino para los milmillonarios que Jared Kushner tanto se afanara por atraer al futuro resort de Gaza.

No podemos olvidar que prospecciones han verificado la presencia de al menos gas en el Mediterráneo a la altura de la Franja de Gaza. Y que la regencia transnacional e imperial que procuran encarnar Trump y Blair ─nada menos─ tienen marcada preferencia por la prosperidad… propia.

ONU no le exige cuentas a Israel. Siempre absuelto de todo. Por derecho de nacimiento, tenemos que suponer. Pero además, de hecho, ONU restablece el colonialismo puro y duro: un poder imperial, ─EE.UU.─ designa “rey y virrey” de esos dominios, Trump y Blair, para restablecer el ámbito colonial.  Solo que no es el colonialismo israelí, sino el estadounidense.

La tarea que se asignan los jefes colonizadores es ardua: se proponen “cambiar las mentalidades y los relatos palestinos”, para persuadir, por lo visto, a estos salvajes “de los beneficios que puede reportar la paz.” (¡sic!)

Si estos maestros pedagogos ─Blair y Trump─ quisieran proclamar las virtudes de la paz, tendrían que dirigirse con urgencia a la formación política sionista, que ha hecho a lo largo de cien años siempre un camino de violencia, no de paz, un camino de guerra y conquista, invadiendo tierras ya ocupadas milenariamente, mediante dudosa documentación bíblica. Confundiendo deliberadamente religión y leyenda con historia documental.

La resolución del 11 nov. 2025 correspondió al Consejo de Seguridad de ONU ampliado; no ya los 5 originarios (EE.UU. R.U., Francia, Rusia, China) sino además los actuales miembros: Argentina, Italia, España, México, Colombia, Pakistán, Corea del Sur, Turquía, Indonesia y Alemania.

Apenas dos abstenciones (con magra fundamentación) de Rusia y China. Nadie preguntó, ninguna de las 15 representaciones nacionales, por qué a Israel su comportamiento violento, racista y genocida, le sale gratis.


Detenido, 2024

Lúcidos, y valientes, designados o funcionarios de la mismísima ONU, a lo largo de tiempo, como Francesca Albanese, Susan Akram o Richard Falk en tiempos recientes e incluso Folke Bernadotte en los mismos inicios de la ONU, y tantos otros, no alcanzan para contrabalancear el papel imperial, luego neoimperial que, aun con retaceos y recortes, cumple, sigue cumpliendo la ONU.

2. El 21 de noviembre. de 2025, la Asamblea General de la ONU emitió un dictamen contra el uso de la tortura. El plenario contaba con 176 delegaciones nacionales y fue aprobado por abrumadora mayoría (hubo 4 abstenciones; todo un interrogante, entre ellos las de Nicaragua y Rusia), pero sobre todo, contó con la oposición encendida de tres representaciones nacionales: EE.UU., Israel y Argentina. Que defendieron, entonces, eso precisamente; el uso de la tortura.

Nubarrones oscuros campean en nuestro presente: ya no sólo se usa la tortura; hay quienes la postulan, al mejor estilo de dictaduras como las famosas “latinoamericanas” de Trujillo o Pinochet, o la del sha iraní y, sobre todo hoy día, como las muy perfeccionadas de Israel y su racionalísimo sistema de dominio que incluye tantos tipos de tortura.


Sin fecha, Dibujo al carboncillo y pastel

Si estará dada vuelta nuestra trama cultural que una militar israelí, Yifat Tomer-Yerushalmi, fiscal que, aun ignorando tantos atropellos y torturas anteriores, optó por criminalizar recientemente a cinco soldados del “ejército más moral del mundo” por haberle introducido caños metálicos en el ano a un preso palestino y (obviamente) dañarlo. La info-de-todo-el-mundo habla de la detención de la fiscal pero no de la salud (o la muerte) del palestino; la fiscal ha sido, ella misma, encarcelada.

Netanyahu condenó la difusión hecha por Tomer porque, claro, “daña la imagen”.

Daña la imagen que es lo que le importa a Netanyahu, no la realidad (seriamente dañada).

Lo acontecido con Tomer es un claro ejemplo del comportamiento emprendido y defendido por los gobiernos de EE.UU., Israel y Argentina.

De lo vergonzante, siquiera como pose, hemos ido al “a mucha honra”. Torturan los “legítimos” y no sólo no se deshonran, deshonrándonos a todos; ahora hasta se enorgullecen.

Ilustraciones: obras del pintor palestino Mohamed Saleh Jalil, Ramala

Notas


[1]  Escribió un libro, El furor y el delirio, Tusquets, Barcelona, 1999.

[2]  El ejército israelí elude responsabilidades personales mediante el ardid tecnológico de organizar los raids de todo tipo, con drones, aviones o mera artillería, a través de dispositivos tecnológicos. Quitar la decisión a humanos permite, además, incrementar la intensidad del daño mediante la velocidad que los dispositivos tecnológicos multiplican por encima de toda escala manual.  Doble ventaja: aumenta el daño y decrece la responsabilidad por sus consecuencias, porque, claro, a los asesinados los cosechó el dron, o el programa, no un yo.

[3]  AIPAC (American Israel Public Affairs Committee – Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos – Israel). Se estima que hoy las tres cuartas partes de los representantes y senadores del Poder Legislativo de EE.UU. reciben suculentas donaciones de organizaciones como AIPAC. Como quien dice, las votaciones están ganadas de antemano.

[4]  Los militares israelíes han establecido tablas compensatorias de víctimas: para ubicar y ultimar a un guerrillero de poca monta, se permiten matar hasta quince pobladores desarmados a menudo ajenos; si se trata de un jefe guerrillero ─definido por ellos─ se permiten matar hasta cien ajenos al objetivo en sí.