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17/01/2026

El mayor error histórico de los dirigentes palestinos

 Ricardo Mohrez Muvdi, 16-1-2025

Ricardo Mohrez Muvdi es palestino, nacido en Beit-Jala, Palestina (1952). Refugiado en Colombia, es administrador de empresas y presidente de la Unión Palestina de América Latina (UPAL), creada en 2019 en San Salvador, El Salvador. Es también presidente de la Fundación Cultural Colombo -Palestina.

El error más grande que han cometido los dirigentes palestinos, a lo largo de décadas de negociaciones fallidas, ha sido hacer concesiones al sionismo creyendo que la cesión de derechos fundamentales traería paz, justicia o reconocimiento real. La historia ha demostrado exactamente lo contrario. 

Desde el inicio del conflicto moderno, debió exigirse con claridad un solo Estado, democrático y con igualdad de derechos para todos sus habitantes, en toda la Palestina histórica. Aceptar —y seguir defendiendo— la idea de “dos Estados” no solo fue una mala estrategia: ha sido una renuncia progresiva a Palestina, legitimando la colonización, la fragmentación territorial y la limpieza étnica encubierta. 

La llamada “solución de dos Estados” nació ya mutilada. No fue una propuesta de justicia, sino de administración del despojo. Cada concesión palestina fue respondida con más asentamientos, más muros, más puestos de control y más leyes raciales. Negociar bajo ocupación nunca fue negociar: fue aceptar las reglas del ocupante. Persistir hoy en la fantasía de dos Estados es, además de ingenuo, políticamente suicida. Sobre el terreno no existe continuidad territorial, ni soberanía real, ni control de fronteras, agua o recursos. 

Lo que se ofrece al pueblo palestino no es un Estado, sino reservas fragmentadas, dependientes y vigiladas. Mientras tanto, el proyecto sionista ha sido coherente: avanzar sin retroceder, consolidar hechos consumados y exigir reconocimiento internacional sin conceder igualdad. En ese sentido, seguir hablando de dos Estados es respaldar de facto la permanencia de la ocupación y aceptar que el robo territorial se transforme en legalidad internacional. 

La única propuesta ética, histórica y jurídicamente sostenible es un solo Estado, en el que palestinos, sean musulmanes, cristianos o judíos vivan con los mismos derechos, sin supremacías étnicas ni religiosas. Un Estado donde el derecho al retorno, la igualdad ante la ley y la justicia histórica no sean negociables. 

No se trata de utopía; se trata de coherencia. Los regímenes de apartheid no se reforman, se desmantelan. Y la liberación no nace de concesiones al opresor, sino de la firmeza en los principios. El pueblo palestino no ha sobrevivido décadas de expulsión, exilio y resistencia para conformarse con migajas. La dignidad no se negocia, se ejerce.

03/02/2022

HAIDAR EID
El futuro de Palestina está en una democracia laica

 Haidar Eid, Mondoweiss, 28/1/2022
Traducido por Maria Piedad Ossaba, Tlaxcala

Haidar Eid nació en un campamento de refugiados en Gaza (sus padres procedían del pueblo de Zarnouqa, en el distrito de Ramla, limpiado étnicamente por las bandas sionistas en 1948). Obtuvo su doctorado en la Universidad de Johannesburgo, Sudáfrica, donde permaneció de 1997 a 2003, aprendiendo mucho del movimiento antiapartheid. Es profesor asociado de literatura poscolonial y posmoderna en la Universidad Al Aqsa de Gaza. Ha escrito mucho sobre la cuestión palestina, especialmente artículos publicados en Znet, Electronic Intifada, Palestine Chronicle y Open Democracy. Ha publicado artículos sobre estudios culturales y literatura en varias revistas, como Nebula, Journal of American Studies in Turkey, Cultural Logic y Journal of Comparative Literature. Es miembro fundador de la One State Campaign (OSC, “Campaña por un Estado”) y miembro de la Campaign for the Academic and Cultural Boycott of Israel (PACBI, “Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural a Israel”. Y finalmente pero no menos importante, ¡canta! @haidareid
Es un hecho establecido que Israel es un Estado de apartheid. Las preguntas que se plantean entonces son las siguiente: ¿cómo desmantelarlo y cuál será el siguiente paso?

La solución de dos Estados sigue perdiendo apoyo en Palestina. Cada vez más palestinos se dan cuenta de que el llamado proceso de paz sólo ha dado lugar a la producción de nuevos hechos consumados israelíes y a nuevas prácticas represivas que hacen imposible un Estado palestino que funcione. Por lo tanto, no es de extrañar que una reciente encuesta realizada por el Jerusalem Media and Communication  Center  (Centro de Medios y Comunicación de Jerusalén) indique un apoyo creciente a la solución de un solo Estado entre los palestinos, en detrimento de la solución de dos Estados.

¡La ironía, sin embargo, es que los hechos consumados no parecen haber convencido a los dirigentes palestinos, de derecha o de izquierda! En lugar de luchar para aplastar al sionismo y su política de apartheid en Palestina, los dirigentes de la OLP intentan coexistir con él.

Su argumento, compartido por algunos académicos y activistas internacionales a lo largo de los años, es que la solución de los dos Estados está respaldada por un “ consenso internacional”, a pesar de que no es más que una solución injusta dictada por Israel y USA y que dicha solución ignora nuestros derechos fundamentales como seres humanos. En este artículo, sostengo que la única esperanza para nosotros, los palestinos, reside en una forma de resistencia al apartheid que movilice a los componentes del pueblo palestino y de la sociedad civil internacional y que, en última instancia, conduzca al establecimiento de un único Estado en Palestina.

El apartheid israelí

Es un hecho establecido que Israel es un Estado de apartheid.  Los últimos informes de Human Rights Watch  e incluso de la organización de defensa de los derechos humanos más respetada de Israel, B’Tselem, por no hablar de los informes de tantas organizaciones palestinas de defensa de los derechos humanos, han concluido  que el régimen establecido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo es un régimen de apartheid. [Véase también el último informe de Amnesty International, publicado después de la publicación de ese articulo: El apartheid israelí contra la población palestina: Cruel sistema de dominación y crimen de lesa humanidad, NdlT]

De hecho, el apartheid israelí ha logrado el objetivo que tanto anhelaba, a saber, la soberanía israelí sobre toda la Palestina histórica, con enclaves no viables que proporcionan una autonomía de gueto en la que lo que queda del pueblo palestino puede reducirse lentamente. Sin embargo, Israel se encuentra con una carga altamente indeseable: un territorio que contiene más de 4,5 millones de palestinos politizados, sin un Estado independiente propio, fragmentando a Israel de forma tan efectiva como el mismo Israel ha fragmentado la comunidad nacional palestina. El problema sigue siendo tan antiguo como el conflicto mismo: ¿qué hacer con esta gente, cuando lo único que quiere Israel es su tierra?

La solución de dos Estados, como siempre he afirmado, es una solución racista por excelencia a este dilema, ya que se basa en la separación de las comunidades en función de su identidad étnico-religiosa, derivada de la ideología étnico-nacionalista de finales del siglo XIX que dio lugar a la aparición de dogmas racistas como el nazismo, el apartheid y el sionismo.

Esto contradice los principios democráticos de los siglos XX y XXI y, como han argumentado muchos intelectuales, las condiciones para un Estado palestino independiente y soberano han quedado de todos modos destruidas por el avance irreversible de las colonias en Cisjordania. En suma, la solución racista de dos Estados que no garantiza a los palestinos sus derechos fundamentales, en particular la libertad, la igualdad y el retorno de los refugiados a las ciudades y aldeas de los que fueron limpiados étnicamente en 1948.

La cuestión es, cómo desmantelar el apartheid.

Una visión política

Uno de los problemas para encontrar una respuesta a esta cuestión es la falta de un programa político claro propuesto por los palestinos oprimidos.