English - Deutsch – Italiano - Español -Français
عربية - فارسی
الخيانة لا تُورَّث، بل تُختار
La traición no se hereda, se elige
|
COMUNICADO OFICIAL – UPAL La traición no se hereda, se elige La Unión Palestina de América Latina (UPAL) expresa
su más enérgico rechazo a la visita del presidente electo de Honduras, Nasry
Asfura, a Jerusalén ocupada, y a su encuentro con el presidente del Estado de
Israel, Isaac Herzog, en un acto que legitima la ocupación, el despojo y el
apartheid contra el pueblo palestino. Resulta profundamente indignante que una persona
descendiente de palestinos de primera generación, cuyos ancestros fueron
víctimas directas del despojo, la expulsión y la colonización sionista,
decida posar sonriente junto a los responsables políticos de un régimen
acusado internacionalmente de crímenes de guerra, limpieza étnica y
violaciones sistemáticas a los derechos humanos. La historia no se borra con una fotografía ni con un
apretón de manos. La sangre palestina no se lava con diplomacia
servil. Nasry Asfura no representa al pueblo palestino, ni a
su diáspora, ni mucho menos a los palestinos cristianos, que han sufrido el
mismo desplazamiento, la misma ocupación y la misma negación de derechos que
el resto de nuestro pueblo. Su visita no es un gesto de paz, sino un acto
político de alineamiento con el sionismo y con la agenda imperial promovida
por Donald Trump y sus herederos políticos en América Latina. Desde UPAL denunciamos este acto como: Una traición moral a la memoria palestina. Una legitimación de la ocupación de Palestina. Una burla al sufrimiento de Gaza, Cisjordania y
Jerusalén Este. Ser descendiente de palestinos no otorga inmunidad
ética. La dignidad se defiende con coherencia, no con
conveniencia política. El pueblo palestino, en la diáspora y en su tierra
ocupada, no olvida ni acepta que se utilice su origen como adorno mientras se
estrechan manos manchadas de sangre. Palestina no se negocia. Jerusalén no se vende. La dignidad no se traiciona. Unión Palestina de América Latina – UPAL América
Latina, enero de 2026 |
بيان رسمي – اتحاد فلسطين في أمريكا اللاتينية (UPAL) الخيانة لا تُورَّث، بل تُختار يُعبّر اتحاد فلسطين في أمريكا اللاتينية
(UPAL) عن إدانته ورفضه القاطعين
لزيارة الرئيس المنتخب لهندوراس، نصري عصفورة، إلى القدس المحتلة، ولقائه برئيس دولة
الاحتلال الإسرائيلي إسحاق هرتسوغ، في خطوة تُشكّل شرعنةً للاحتلال والتجريد من الأرض
ونظام الفصل العنصري المفروض على الشعب الفلسطيني. إنه لأمر مخزٍ ومؤلم أن يُقدِم شخص من أصول
فلسطينية من الجيل الأول، تعرّض أسلافه للاقتلاع والتهجير القسري والاستعمار الصهيوني،
على الظهور مبتسمًا إلى جانب رموز نظام متهم دوليًا بارتكاب جرائم حرب وتطهير عرقي
وانتهاكات ممنهجة لحقوق الإنسان. التاريخ لا يُمحى بصورة، ولا تُغسَل الدماء الفلسطينية بمصافحة. إن نصري عصفورة لا يُمثّل الشعب الفلسطيني،
ولا جالياته في الشتات، ولا سيّما الفلسطينيين المسيحيين الذين ذاقوا ذات المعاناة
من الاحتلال والتهجير وسلب الحقوق. إن زيارته ليست فعل سلام، بل موقف سياسي صريح
في الانحياز إلى الصهيونية وإلى الأجندة الإمبريالية التي روّج لها دونالد ترامب
ومن يسيرون على نهجه في أمريكا اللاتينية. إن اتحاد فلسطين في أمريكا اللاتينية يعتبر
هذا التصرف: خيانة أخلاقية لذاكرة الشعب الفلسطيني، تشريعًا للاحتلال الإسرائيلي لفلسطين، استهزاءً بآلام غزة والضفة الغربية والقدس
الشرقية. الانتماء الفلسطيني لا يمنح حصانة أخلاقية. الكرامة تُدافَع عنها بالموقف المبدئي لا
بالمصلحة السياسية. إن الشعب الفلسطيني، في الوطن وفي الشتات،
لا ينسى ولا يقبل أن يُستغل أصله كزينة رمزية بينما تُصافَح أيادٍ ملطخة بدماء الأبرياء. فلسطين ليست للمساومة. القدس ليست للبيع. والكرامة لا تُخَان. اتحاد فلسطين في أمريكا اللاتينية –
UPAL أمريكا اللاتينية – كانون الثاني / يناير
2026 |
Ricardo Mohrez Muvdi, 16/1/2025
Traduit par Tlaxcala
Ricardo Mohrez Muvdi est palestinien, né à Beit-Jala, en Palestine (1952). Réfugié en Colombie, il est administrateur d’entreprises et président de l’Union Palestinienne d’Amérique Latine (UPAL), créée en 2019 à San Salvador, au Salvador. Il est également président de la Fondation Culturelle Colombo-Palestinienne.
La plus grande erreur commise par les dirigeants palestiniens, au fil de décennies de négociations infructueuses, a été de faire des concessions aux sionistes en croyant que l’abandon de droits fondamentaux apporterait la paix, la justice ou une reconnaissance réelle. L’histoire a démontré exactement le contraire.
Dès le début du conflit moderne, il aurait fallu exiger clairement un seul État, démocratique et garantissant l’égalité des droits pour tous ses habitants, sur l’ensemble de la Palestine historique. Accepter — et continuer à défendre — l’idée de « deux États » n’a pas seulement été une mauvaise stratégie : cela a constitué une renonciation progressive à la Palestine, légitimant la colonisation, la fragmentation territoriale et le nettoyage ethnique déguisé.
Ricardo Mohrez Muvdi, 16-1-2025
Ricardo Mohrez Muvdi es palestino, nacido en Beit-Jala, Palestina (1952). Refugiado en Colombia, es administrador de empresas y presidente de la Unión Palestina de América Latina (UPAL), creada en 2019 en San Salvador, El Salvador. Es también presidente de la Fundación Cultural Colombo -Palestina.
El error más grande que han cometido los dirigentes
palestinos, a lo largo de décadas de negociaciones fallidas, ha sido hacer
concesiones al sionismo creyendo que la cesión de derechos fundamentales
traería paz, justicia o reconocimiento real. La historia ha demostrado
exactamente lo contrario.
Desde el inicio del conflicto moderno, debió exigirse con claridad un solo
Estado, democrático y con igualdad de derechos para todos sus habitantes, en
toda la Palestina histórica. Aceptar —y seguir defendiendo— la idea de “dos
Estados” no solo fue una mala estrategia: ha sido una renuncia progresiva a
Palestina, legitimando la colonización, la fragmentación territorial y la
limpieza étnica encubierta.
La llamada “solución de dos Estados” nació ya
mutilada. No fue una propuesta de justicia, sino de administración del despojo.
Cada concesión palestina fue respondida con más asentamientos, más muros, más
puestos de control y más leyes raciales. Negociar bajo ocupación nunca fue
negociar: fue aceptar las reglas del ocupante. Persistir hoy en la fantasía de
dos Estados es, además de ingenuo, políticamente suicida. Sobre el terreno no
existe continuidad territorial, ni soberanía real, ni control de fronteras, agua
o recursos.
Lo que se ofrece al pueblo palestino no es un Estado, sino reservas fragmentadas, dependientes y vigiladas. Mientras tanto, el proyecto sionista ha sido coherente: avanzar sin retroceder, consolidar hechos consumados y exigir reconocimiento internacional sin conceder igualdad. En ese sentido, seguir hablando de dos Estados es respaldar de facto la permanencia de la ocupación y aceptar que el robo territorial se transforme en legalidad internacional.
La única propuesta ética, histórica y jurídicamente
sostenible es un solo Estado, en el que palestinos, sean musulmanes, cristianos
o judíos vivan con los mismos derechos, sin supremacías étnicas ni religiosas.
Un Estado donde el derecho al retorno, la igualdad ante la ley y la justicia
histórica no sean negociables.
No se trata de utopía; se trata de coherencia. Los
regímenes de apartheid no se reforman, se desmantelan. Y la liberación no nace
de concesiones al opresor, sino de la firmeza en los principios. El pueblo
palestino no ha sobrevivido décadas de expulsión, exilio y resistencia para
conformarse con migajas. La
dignidad no se negocia, se ejerce.