Oto Higuita, 2-3-2026
El mundo que se anuncia hoy, al que nos
arrastran en esta dantesca lucha de clases y por la hegemonía global —con
misiles y drones asesinando y destruyendo a su paso todo lo que es vida,
cultura y seguridad—, no es muy diferente del que anunció el fascismo cuando
inició sus ataques y su ofensiva por conquistar Europa, previo a la Segunda
Guerra Mundial.
Es el sueño que expresan en discursos
apocalípticos y anacrónicos, y en ataques mortales contra quienes se declaren
opuestos a la pesadilla a la que han llevado a la humanidad los fascistas del
imperio apocalíptico: los banqueros multimillonarios, los mandamases de la Casa
Blanca, el Pentágono y la CIA, en su único propósito de reconquistar el pasado
siniestro y monstruoso del colonialismo de los últimos cinco siglos. Así
entienden su paraíso.
Es el eje sionista anglosajón, encabezado por
Estados Unidos en alianza con el llamado «occidente europeo» y el Estado
sionista de Israel —creado para mantener su hegemonía global—, el que nos
despierta de nuevo con sus atroces y criminales ataques a los gobiernos y
naciones que se niegan a doblegarse y someterse a su dictadura hegemónica.
Incluida la nueva modalidad de asesinar o secuestrar a sus jefes de Estado, de
descabezar a sus comandantes y altos jefes militares, al estilo de la Roma
imperial en su caída final.


