El Centro de Coordinación Cívico-Militar, bajo dirección yanqui, propone una zona residencial en Gaza con vigilancia biométrica, puntos de control y programas educativos que promueven la normalización con Israel.
Sharif Abdel Kouddous, Drop Site News, 21-1-2026
Traducido
par Tlaxcala
NdT: este proyecto es una adaptación «posmoderna» de las estrategias contrainsurgentes del siglo XX: desde los guetos judíos establecidos por los nazis en Polonia hasta las «nuevas aldeas» construidas por los británicos en Malasia, pasando por las «aldeas estratégicas» creadas por el ejército yanqui en Vietnam y las «nuevas aldeas» construidas por el ejército francés en Argelia.
El grupo encabezado por el ejército de USA que apoya
los llamados «esfuerzos de estabilización» en Gaza ha presentado planes para un
bloque de viviendas destinado a palestinos en una zona de Gaza bajo control
militar total de Israel. Según materiales difundidos por el Centro de
Coordinación Cívico-Militar (CMCC) y obtenidos por Drop Site News, la
«comunidad planificada», de llegar a desarrollarse, buscaría contener y
controlar a sus residentes mediante vigilancia biométrica, puntos de control,
monitoreo de compras y programas educativos que promueven la normalización con
Israel.
El CMCC fue establecido por el Comando Central de USA
(CENTCOM) el 17 de octubre, una semana después de que Hamás e Israel acordaran
un intercambio de cautivos y de que supuestamente entrara en vigor un alto el
fuego. El centro, con sede en un gran edificio tipo almacén en Kiryat Gat, en
el sur de Israel, e integrado por decenas de países y organizaciones, tiene
como objetivo «monitorear la aplicación del alto el fuego» y «ayudar a
facilitar el flujo de asistencia humanitaria, logística y de seguridad desde
socios internacionales hacia Gaza», según CENTCOM.
El CMCC está dirigido por el teniente general del
ejército usamericano Patrick D. Frank [alias « Lucky 6 » , veterano de Irak, Afganistán y Haití, NdT] e
incluye tanto a funcionarios militares usamericanos e israelíes como a personal
de decenas de países, entre ellos Francia, Reino Unido, Alemania, Emiratos
Árabes Unidos y Egipto. El CMCC fue un elemento clave del plan de “alto el
fuego” del presidente Trump, aunque no está claro exactamente dónde operará
dentro de las nuevas estructuras que se están creando tras el anuncio, la
semana pasada, de la fase dos del plan por parte de Trump, incluida la
formación de un llamado “Consejo de la Paz” para supervisar Gaza, con una Junta
Ejecutiva Fundacional por debajo y, a su vez, una Junta Ejecutiva de Gaza
compuesta por tecnócratas palestinos.
En noviembre surgieron por primera vez informaciones
de que la administración Trump estaba planeando la construcción de varios
complejos residenciales, denominados “Comunidades Alternativas Seguras”, para
albergar a palestinos en Gaza al este de la línea amarilla, una zona ocupada y
controlada por el ejército israelí. Un análisis de imágenes satelitales
realizado por Forensic Architecture [ver aquí]
sugiere que la primera de estas supuestas comunidades está siendo preparada en
un terreno de un kilómetro cuadrado en Rafah, en el sur de Gaza, en la
intersección de dos corredores militares.
«Los planes se están acelerando rápidamente para lo
que funcionarios usamericanos se refirieron cínicamente la semana pasada como
la “primera comunidad planificada de Gaza”, anteriormente conocida como
“comunidades alternativas seguras”», dice Jonathan Whittall, alto funcionario
de la ONU en Palestina entre 2022 y 2025 y director ejecutivo de KEYS
Initiative, una organización de asesoría estratégica y asuntos políticos, tras
revisar la transcripción de los materiales obtenidos por Drop Site. “Esta
es la siguiente fase en la instrumentalización militarizada de la ayuda”.
La semana pasada se realizó una presentación en la
sede del CMCC sobre la “Primera Comunidad Planificada de Gaz”, que está siendo
construida para albergar hasta 25.000 palestinos.
Los palestinos tendrían que pasar por un punto de
control para acceder a la zona. “Los residentes podrán entrar y salir
libremente del vecindario, sujetos a controles de seguridad para prevenir la
introducción de armas y elementos hostiles”, señalan los materiales. “Todos los
residentes que ingresen serán registrados mediante documentación biométrica
para permitir la identificación en los desplazamientos y en el acceso a los
servicios civiles”.
“El registro se basará en los números de
identificación palestinos emitidos por las autoridades en coordinación con el
COGAT”, el Coordinador de Actividades Gubernamentales en los Territorios —la
rama del ejército israelí que supervisa los asuntos civiles palestinos en la
ocupación de Cisjordania y Gaza—, otorgando así al ejército israelí un control
de vigilancia aún mayor sobre los palestinos alojados en la zona.
CENTCOM remitió las consultas de Drop Site
sobre los planes del CMCC a la Casa Blanca, que a su vez remitió las preguntas
al Departamento de Estado. Nadie proporcionó comentarios.
Extractos de la presentación por el CMCC
La presentación no especifica quién seleccionaría a
los palestinos que vivirían en la zona, aunque todos los controles de seguridad
aplicados a los palestinos de Gaza en el pasado (por ejemplo, para permitirles
entrar o salir del enclave) han pasado en última instancia por el COGAT. No
obstante, sí proporciona una serie de criterios para decidir qué palestinos
deberían ser “invitados” a vivir allí.
En cuanto a los palestinos que pudieran haber vivido
allí o que tengan un derecho legal sobre la tierra, la presentación señala que “se
requiere un examen respecto a los posibles titulares de derechos privados,
incluidos los mecanismos de registro y compensación”.
La promesa de compensación a los propietarios privados
resulta llamativa frente a la realidad de Gaza tras más de dos años del asalto
genocida de Israel, en el que la mayor parte de las viviendas y la
infraestructura civil del enclave han sido reducidas a escombros, casi toda la
población palestina ha sido desplazada de sus hogares y las tropas israelíes
ocupan más de la mitad del territorio.
La disparidad entre los planes del CMCC y las acciones
de Israel sobre el terreno estaría llevando a varios países europeos a
considerar la reducción de su presencia en el centro o incluso a dejar de
enviar personal por completo, según Reuters, citando preocupaciones de que el
CMCC no ha logrado aumentar la entrada de ayuda en Gaza.
La zona residencial propuesta es denominada en la
presentación del CMCC como el “complejo emiratí”. Aunque no está claro por qué
se eligió ese nombre, el hospital de campaña emiratí, financiado por Emiratos
Árabes Unidos, se encuentra cerca, en Rafah. Emiratos estableció relaciones
formales con Israel en septiembre de 2020 como parte de los Acuerdos de Abraham
negociados por la primera administración Trump, que incluyeron a otros países
como Baréin y Marruecos. Desde entonces, Emiratos ha normalizado sus relaciones
con Israel más que cualquier otro país árabe, con una sólida cooperación
comercial, turística y de defensa. El martes, Emiratos aceptó la invitación de
Trump para unirse al “Consejo de la Paz” que supervisará Gaza, convirtiéndose
en uno de los primeros países en hacerlo.
Parte de las propuestas del CMCC sobre la educación en
la zona residencial planificada parecen orientadas a promover un programa de
reeducación inspirado en el modelo emiratí. Se afirma que “los “estudios de
emergencia” temporales pueden acelerar un marco curricular para reanudar las
clases”. El currículo “no estará basado en Hamás, sino que seguirá principios
de “cultura de paz”, por ejemplo, inspirados en los Emiratos Árabes Unidos”. El
texto del acuerdo de normalización entre Emiratos e Israel señala que ambos
países “se comprometen a fomentar la comprensión mutua, el respeto, la
coexistencia y una cultura de paz entre sus sociedades”. La embajada de
Emiratos en Washington no respondió a las consultas de Drop Site.
La presentación del CMCC también afirma que “los
programas educativos pueden prevenir la desviación de una población no educada
y desocupada hacia actividades desalineadas”. Sin embargo, a pesar de la brutal
ocupación israelí, los palestinos de Gaza y Cisjordania han tenido una de las
tasas de alfabetización más altas del mundo, que superaba el 97 % en 2020, con
altos niveles de matriculación en la educación secundaria y superior.
El plan también sometería las transacciones económicas
a la vigilancia israelí, sustituyendo la economía mayoritariamente basada en
efectivo de Gaza por “billeteras electrónicas en shekels”, que serían
utilizadas como “principales modos de comercio, ya que son seguras y reducen el
desvío de bienes y fondos hacia los canales financieros de Hamás”.
El CMCC propone asimismo que “se permita a los
residentes importar productos a la Franja de Gaza para facilitar y fomentar el
comercio y el crecimiento económico”, pero que “los productos estén sujetos a
restricciones y controles de seguridad en los pasos fronterizos”. La
presentación no menciona el hecho de que Israel, que controla todos los accesos
a Gaza, ha restringido severamente la entrada de bienes durante casi veinte
años.
“Esta comunidad que se está estableciendo en Rafah
constituirá el modelo de cómo el control israelí podría profundizarse y
ampliarse”, dice Whittall a Drop Site. “Después de que Gaza fuera
arrasada, hambrienta y deliberadamente bloqueada durante los últimos años,
estas “nuevas” comunidades construidas sobre los escombros de los hogares de la
gente no solo son laboratorios de gobernanza para probar el control y la subyugación
definitivos, sino que también son la reencarnación de los campamentos de
refugiados. Están diseñadas para contener a una nueva generación de palestinos
desposeídos, efectivamente filtrados y acorralados en zonas cada vez más
reducidas bajo control israelí a cambio de la supervivencia. Mientras tanto,
las llamadas “zonas rojas” siguen bajo ataque, cada vez más aisladas de un
sistema humanitario que está siendo deliberadamente obstaculizado”.
Para imponer la visión restrictiva del CMCC —que
concentraría a palestinos seleccionados en una zona donde Israel y fuerzas
externas tendrían un control económico, social y de seguridad total— se
instalaría una fuerza policial que operaría bajo una fuerza de seguridad
internacional. “La policía civil operará en el lugar para mantener el orden
público, bajo la autoridad de la ISF”, señala la presentación, en referencia a
la Fuerza Internacional de Estabilización, que aún no ha sido creada pero
estará dirigida por el mayor general Jasper Jeffries, comandante del Comando
Central de Operaciones Especiales de USA. La presentación añade: “La reforma
del sector de la seguridad requiere leyes actualizadas sobre la policía y la
defensa civil, una supervisión y rendición de cuentas sólidas, enfoques de
seguridad centrados en la población y medidas para prevenir la radicalización”.
La zona prevista
Texto de la presentación hecha en el CMCC
Kiryat Gat, 14 de enero de 2026
Municipio
La población deberá estar compuesta por residentes
palestinos invitados sobre la base de los siguientes criterios:
- Se dará prioridad a los residentes de las zonas de Shabura y Rafah
anteriores a la guerra.
- Se prefieren familias extensas intactas para permitir la ayuda
mutua y prevenir fricciones.
- Se requieren profesionales esenciales: docentes, personal médico,
equipos de rescate, trabajadores comunitarios, comerciantes, personal
administrativo y municipal, así como profesionales de la banca y las
finanzas.
- Todas las personas serán sometidas a un control de seguridad para
impedir la entrada de armas o de elementos de Hamás.
Los residentes podrán entrar y salir libremente del
vecindario, sujetos a controles de seguridad para evitar la introducción de
armas y elementos hostiles.
Inicialmente, se deberá nombrar una dirección
comunitaria provisional entre los residentes. En el futuro, a medida que el
proyecto se desarrolle, deberán celebrarse elecciones para una dirección
vecinal.
La dirección facilitará la coordinación con las
autoridades pertinentes para los servicios regionales (infraestructuras
mayores) y con los organismos financiadores para los servicios municipales.
La dirección gestionará los servicios municipales
básicos, como agua, saneamiento, electricidad, etc., aunque el pago de los
servicios por parte de los residentes requiere un debate adicional.
Todos los residentes que ingresen serán registrados
mediante documentación biométrica para permitir la identificación en los
desplazamientos y en el acceso a los servicios civiles.
El registro se basará en los números de identificación
palestinos emitidos por las autoridades en coordinación con el COGAT.
Los residentes que necesiten viajar al extranjero
podrán utilizar sus pasaportes palestinos. Aquellos que hayan perdido
documentos o necesiten nuevos podrán tramitarlos a través de la Autoridad
Palestina (AP) mediante una oficina de correos local que se abrirá en el lugar.
Los residentes podrán declarar las muertes o
nacimientos ocurridos durante la guerra ante el registro de población de la AP
a través de la oficina de correos local.
Dado que el complejo emiratí está destinado a ubicarse
en tierras públicas, se requiere un examen relativo a los posibles titulares de
derechos privados, incluidos los mecanismos de registro y compensación.
El uso público de tierras con derechos privados
requiere un debate en profundidad con las entidades jurídicas competentes.
Los proyectos financiados por donantes dentro de la comunidad serán coordinados por un mecanismo de supervisión para garantizar que los fondos se destinen directamente a proyectos locales, dado que el Fondo de Desarrollo y Préstamos Municipales de la AP (MDLF) no puede utilizarse.
Economía
El shekel israelí seguirá siendo moneda de curso
legal, como en el resto de Gaza y Cisjordania.
Las billeteras electrónicas en shekels deberían
constituir los principales medios de comercio, ya que son seguras y reducen el
desvío de bienes y fondos hacia los canales financieros de Hamás.
Una sucursal del Banco de Palestina en la comunidad
proporcionaría un marco de comercio seguro y transparente.
Las tiendas y mercados del sector privado deben ser
priorizados para promover iniciativas económicas productivas.
Deben realizarse esfuerzos para fomentar el empleo
remunerado del mayor número posible de residentes. El empleo se basará en
profesiones esenciales, servicios públicos y trabajo no calificado para el bien
público, y será gestionado a través de una oficina de empleo establecida.
Se examinará la agricultura intensiva en las zonas
periféricas de la comunidad para promover oportunidades de empleo fuera del
vecindario (en zonas no controladas por Hamás), dando prioridad a la
agricultura intensiva en mano de obra.
Se debe permitir a los residentes importar productos a
la Franja de Gaza para facilitar y fomentar el comercio y el crecimiento
económico. Los productos estarán sujetos a restricciones y controles de
seguridad en los pasos fronterizos.
Salud
Deben establecerse centros médicos comunitarios para
prestar servicios de la manera más independiente posible.
Se requiere un análisis específico sobre el alcance de
los servicios, las derivaciones para casos graves, las especialidades médicas,
el personal de apoyo (enfermería, paramédicos) y los requisitos de las
instalaciones (farmacias).
Los servicios de salud deben reflejar las necesidades
de la población y adaptarse en consecuencia.
En la medida de lo posible, sin interrumpir la
atención de las necesidades de la población existente, se deben reubicar los
servicios médicos locales y el personal de las zonas circundantes, incluidos
equipos médicos duraderos y suministros, como los del hospital emiratí de
Rafah.
Reconstruir los sistemas de inmunización y de cadena
de frío.
Ampliar los programas de nutrición y alimentación
terapéutica para madres y niños.
Fortalecer la atención prenatal y posnatal basada en
la comunidad.
Recomendar la exploración de opciones para servicios
médicos críticos no disponibles en la nueva comunidad.
Educación
Se necesita una evaluación precisa para determinar el
número de aulas y de personal necesario, incluidos docentes, personal de apoyo
(asistentes, psicólogos, educación especial) y administración.
Los “estudios de emergencia” temporales pueden
acelerar el desarrollo de un marco curricular para reanudar las clases. El
currículo no estará basado en Hamás, sino que seguirá principios de “cultura de
paz”, por ejemplo, inspirados en el modelo de los Emiratos Árabes Unidos.
Las escuelas podrían servir como entornos protegidos
que proporcionen alimentación, saneamiento, servicios de salud y apoyo en salud
mental.
La educación debe tratarse como una prioridad
humanitaria vital, junto con la alimentación y la salud, para evitar una
generación perdida y restablecer la estabilidad social. Los programas
educativos pueden evitar la desviación de una población no educada y desocupada
hacia actividades inadecuadas.
El marco educativo puede centrarse en tres prioridades
superpuestas:
- Implementación (inmediato – 18 meses): establecimiento de espacios
temporales de aprendizaje seguros y restablecimiento de la rutina.
- Recuperación (6 – 24 meses): aprendizaje acelerado para restaurar
la alfabetización y la aritmética básica y reincorporar al alumnado al
sistema formal.
- Trayectorias (12 meses o más): reanudación de la educación formal,
los exámenes y el desarrollo de la fuerza laboral a medida que la
gobernanza y la seguridad lo permitan.
Justicia: derecho y orden público
El derecho y el orden público se regularán conforme a
la legislación existente en la zona antes de 2007.
El marco describe un sistema de justicia posconflicto
para una nueva comunidad en el área de Rafah, priorizando la rápida
restauración de las funciones judiciales, el orden legal y la confianza
pública.
El panorama jurídico incluye leyes compartidas de la
Autoridad Palestina, pero códigos penales divergentes entre Gaza y Cisjordania,
lo que subraya la necesidad de una armonización legislativa a largo plazo.
La digitalización de los servicios de justicia es
necesaria para restaurar los registros, mejorar la eficiencia y ampliar el
acceso.
La policía civil operará en el lugar para mantener el
orden público, bajo la autoridad de la Fuerza Internacional de Estabilización
(ISF).
Se requiere un fortalecimiento inmediato de
capacidades para jueces, fiscales y personal judicial, con énfasis en la
gestión de casos, la administración de audiencias, la redacción jurídica, el
manejo de pruebas, la supervisión de investigaciones y la alfabetización
digital.
La formación debe abordar las realidades de la
posguerra: infraestructuras destruidas, registros desaparecidos, trauma,
desplazamiento y la necesidad de justicia restaurativa. Socios europeos pueden
apoyar una formación inicial para 20 jueces y 20 fiscales, con una
institucionalización a largo plazo mediante un programa de diploma judicial.
El acceso de las mujeres a la justicia requiere
procedimientos centrados en las sobrevivientes, dada la intensificación de los
riesgos, las vulnerabilidades y la pérdida de documentación.
La reforma del sistema penitenciario incluye la
construcción de centros de detención que cumplan con las normas
internacionales, así como la selección y formación del personal. Se hace
hincapié en la seguridad procedimental y dinámica, la rehabilitación, la
clasificación y las alternativas al encarcelamiento.






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