Monica Moorehead, Workers World, 20-1-2026
Traducido por Tlaxcala
Monica Gail Moorehead (Alabama, 1952) es una maestra jubilada, escritora y activista usamericana, miembra del Partido Mundial de Trabajadores (Workers World Party, WWP) desde 1972. Fue su candidata presidencial en 1996, 2000 y 2016.
Minneapolitan@s han convocado un paro laboral para el
23 de enero con el lema “Fuera ICE de Minnesota / Un Día de Verdad y Libertad: No
trabajo, No escuela, No compras”. ¿Qué llevó a este llamado al combate que ha
resonado tan ampliamente en todo el país?
Desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo,
su administración supremacista blanca ha declarado una guerra racista y
xenófoba contra los migrantes, desde Los Ángeles hasta Chicago y Nueva York. Se
estima que 540,000 migrantes han sido deportados, incluidos aquellos en la
frontera mexicana. (New York Times, 18 de enero)
Minneapolis se ha convertido en el epicentro de la
lucha contra los agentes fascistas del Servicio de Inmigración y Control de
Aduanas (ICE), las tropas de asalto de la directora del Departamento de
Seguridad Nacional, Kristi Noem. Comenzaron a inundar la ciudad con terror a
principios de diciembre como parte de una operación federal más amplia, “Operation
Metro Surge”. Esta oleada condujo al fatal tiroteo por parte del ICE de Renee
Nicole Good, de 37 años, grabado para que el mundo lo viera el 7 de enero.
Los objetivos iniciales del ICE en Minneapolis fueron
migrantes de Somalia. Trump se había referido a la comunidad somalí en USA, la
población más grande fuera de ese país, como “basura” para justificar su
objetivo de deportación, independientemente de su estatus de ciudadanía.
Las comunidades vecinas comenzaron a organizar una
defensa a nivel de la ciudad para la comunidad somalí que inspiró al resto del
país. Esta movilización coordinada incluyó el uso de equipos visuales y
auditivos para advertir a la gente cuando el ICE invadía comunidades
vulnerables, negocios, escuelas, iglesias, etc., “cazando” migrantes,
recordando mucho a los días de los cazadores de “esclavos” en el Sur Profundo
hace más de 200 años.
Si parece haber un paralelismo con las tácticas
genocidas de las Fuerzas de Ocupación Israelíes en Gaza, no es una
coincidencia. Durante dos décadas, los agentes del ICE se han estado entrenando
con las FOI.
El asesinato de Good aviva la solidaridad
Pero una vez que el asesinato de Renee Good,
desarmada, indignó al país, la solidaridad con las comunidades migrantes se
intensificó en toda la ciudad y el estado para contrarrestar la creciente
represión del ICE. Ausentismos estudiantiles, mítines junto con otras formas de
protesta electrizaron la ciudad, recordando las protestas militantes y las
acciones de “no business as usual” en respuesta al linchamiento policial de
George Floyd allí en mayo de 2020.
Además de los migrantes somalíes, el ICE ha detenido a
indígenas, atacado y arrestado a una mujer discapacitada, disparado a un
residente venezolano y atacado a personas negras, incluidos niños, con gas
lacrimógeno y granadas aturdidoras, con impunidad.
El reaccionario Departamento de Justicia (DOJ) tuvo la
audacia de pedir una investigación sobre la viuda de Good, Becca Good, por sus
actividades políticas como monitora anti-ICE. Para justificar su asesinato,
Noem se refirió a Renee Good, también monitora, como una “terrorista doméstica”.
Seis fiscales de Minnesota renunciaron al Departamento
de Justicia en protesta por esta investigación falaz. Jonathan Ross, el agente
del ICE que disparó a Good, no ha sido arrestado, y mucho menos acusado de
asesinato en primer grado.
El ICE y la policía trabajan mano a mano
Mientras la heroica resistencia contra el ICE
continúa, Trump ha amenazado con enviar 2,000 tropas de asalto más para
reforzar las 1,000 enviadas originalmente en diciembre. Trump también anunció
que está preparado para enviar 1,500 tropas a Minneapolis desde la 11ª División
Aerotransportada del Ejército, con base en Alaska, invocando la Ley de
Insurrección de 1807.
Esta ley federal le da al presidente la autoridad
unilateral para desplegar tropas en cualquier ciudad en respuesta a una
rebelión. Esta ley fue aplicada por última vez por el presidente George H.W.
Bush durante la rebelión de Los Ángeles de 1992, cuando cuatro policías blancos
fueron absueltos por un jurado completamente blanco por la salvaje paliza al
motociclista negro Rodney King, grabada en video.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de
Minneapolis, Jacob Frey, han pedido públicamente que el ICE abandone el estado
tras el tiroteo de Good. Trump respondió pidiendo una investigación del DOJ
contra estos dos líderes del Partido Demócrata.
Walz y Frey también han pedido protestas pacíficas y
le han dado luz verde a la policía para arrestar y encarcelar a cualquier
activista involucrado en confrontaciones militantes con el ICE.
El movimiento en Minneapolis se enfrenta no a uno,
sino a dos frentes de represión estatal --- uno federal, proveniente del ICE y
potencialmente del ejército, y el otro siendo la policía local y estatal. Estos
dos frentes pueden tener distintos rangos de autoridad y tácticas, pero
comparten el mismo objetivo en una sociedad capitalista --- mantener el orden
social cuando se trata de defender los derechos de propiedad privada de la
élite de la clase dominante. La conclusión es que ni la policía, ni el ICE, ni
el ejército son amigos de los trabajadores y oprimidos, especialmente cuando
las masas amenazan con rebelarse contra condiciones intolerables.
Este levantamiento de protesta no se limita a
Minneapolis. Se siente en todo el país donde la injusticia social está
mostrando su feo rostro. La convocatoria al paro laboral del 23 de enero en
Minneapolis ha resultado en llamados a la solidaridad y la resistencia en otras
ciudades que el ICE también ha invadido, incluidas Nueva York y Filadelfia, y
la lista crece día a día.
La lucha heroica en Minneapolis muestra que a pesar de
todo el terror del ICE junto con la brutalidad policial que se ha desatado, lo
más decisivo es la resistencia de toda la clase, en solidaridad ante todo con
los más oprimidos y marginados, Negros, Morenos e Indígenas. Y es esta
solidaridad política lo que más temen la clase dominante y su Estado represivo.
Ha llegado el momento de abolir el ICE y la policía.






