2-M | 5º aniversario de la movilización en Madrid por los presos políticos saharauis: cinco años sin respuestas
El próximo lunes 2 de marzo se cumplen cinco años de concentraciones semanales ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, en la Plaza de la Provincia (Madrid), para denunciar la situación de los presos políticos saharauis encarcelados en Marruecos y exigir al Gobierno español que asuma su responsabilidad política y jurídica ante esta vulneración continuada de derechos fundamentales.
Un proverbe
chinois qualifie l’action de certains sots en disant qu’« ils soulèvent une
pierre pour se la laisser retomber sur les pieds ».
Mao Zedong, 6 novembre 1957
USrael attacked Iran at dawn on this
Sabbath
A Chinese proverb describes the
actions of certain fools by saying that “they lift a stone only to drop it on
their own feet.”
Mao Zedong, November 6, 1957
USrael atacó Irán al amanecer de
este sabbat
Un proverbio chino describe la
acción de ciertos necios diciendo que «levantan una piedra para dejarla caer
sobre sus propios pies».
Mao Zedong, 6
de noviembre de 1957
هاجمت الولايات المتحدة وإسرائيل إيران فجر يوم السبت
يصف المثل الصيني تصرفات بعض الحمقى بقوله: ”يرفعون حجراً ليوقعوا به
على أقدامهم“.
ماو تسي تونغ، 6 نوفمبر1957
ایالات
متحده و اسرائیل صبح شنبه به ایران حمله کردند
یک ضربالمثل
چینی رفتار برخی از احمقان را اینگونه توصیف میکند: "سنگی را بلند میکنند تا آن
را بر پای خود بیندازند
مائو تسهتونگ
۶ نوامبر ۱۹۵۷
USrael hat an
diesem Sabbatmorgen den Iran angegriffen.
Ein
chinesisches Sprichwort beschreibt das Verhalten bestimmter Dummköpfe wie
folgt: „Sie heben einen Stein hoch, um ihn dann auf ihre eigenen Füße fallen zu
lassen.“
Mao Zedong, 6.
November 1957
USrael atacou o Irã neste shabbat de
manhã.
Um provérbio chinês descreve assim o
comportamento de certos tolos: “Eles levantam uma pedra para deixá-la cair
sobre seus próprios pés”.
Mao Zedong, 6 de novembro de 1957
USrael ha attaccato l'Iran questo shabbat mattina.
Un proverbio cinese descrive così il comportamento
di certi sciocchi: «Sollevano un sasso per poi lasciarlo cadere sui propri
piedi».
Mao Zedong, 6 novembre 1957
В шаббату утром США и Израиль напали на Иран.
Китайскаяпословица так описывает поведение некоторых глупцов: «Они поднимают камень, чтобы потом бросить его себе под ноги».
МаоЦзэдун, 6 ноября 1957 г.
בבוקר שבת זה, ארה"ב וישראל תקפו את איראן.
פתגם סיני מתאר כך את התנהגותם של טיפשים סוימים:
"הם מרימים אבן כדי לזרוק אותה אחר כך לרגליהם".
מאו דזה-דונג, 6 בנובמבר 1957.מ
Bu Şabat sabahı, USrael İran'a saldırdı.
Çin atasözü, bazı aptalların davranışını şöyle
tanımlar: “Bir taşı kaldırıp sonra kendi ayaklarına atarlar.”
Al servicio de la OTAN - para confirmar el valor
estratégico de la colonia danesa en los primeros días de la Guerra Fría, la
instalación militar usamericana se reforzó en 1951. Como parte de la OTAN. Pero
este “tratado de defensa de Groenlandia” de 1951 no menciona ni misiles
balísticos, ni el reactor nuclear portátil, ni las bombas H... Obviamente.
En 1993, documentos desclasificados de la Fuerza
Aérea de USA revelaron que, durante la mayor parte de los años 60, los
bombarderos del Mando Aéreo Estratégico (SAC) que transportaban armas nucleares
sobrevolaron regularmente Groenlandia. Sin embargo, este territorio de más de 2
millones de km² está sujeto a la prohibición danesa de cualquier presencia de
armas nucleares en su suelo, según un protocolo establecido en 1957. De ahí las
negociaciones entre Washington y Copenhague sobre las responsabilidades
compartidas, analizadas por expertos como Hans Christensen.
Esta instalación militar se realizó a expensas del
pueblo kalaallit (inuit). Por ejemplo: para dar su visto bueno a la ampliación de la Base
Aérea de Thule, Copenhague no se molestó en consultar a la población local,
representada por el Consejo de Cazadores. En lugar de una consulta, el gobierno
danés ordenó en mayo de 1953 el traslado/deportación de los nativos de Thule
(los inughuit), una pequeña comunidad inuit que vivía de la caza y pesca
tradicionales. 187 de ellos fueron obligados a abandonar sus tierras ancestrales
para exiliarse en Qaanaaq, a 150 kilómetros al norte. No recibirían una
compensación hasta 1999.
Camp Century sin “Átomos para la Paz”
En junio de 1959 comenzó la construcción de Camp
Century, a 204 km al sur de la Base Thule, a 1.290 kilómetros del Polo Norte.
Las 24 horas del día, aprovechando el día polar, de 150 a 200 hombres del Cuerpo
de Ingenieros del Ejército de USA (USACE) trabajaban. Oficialmente, se trataba
de sostener una comunidad de científicos dedicada a la investigación del clima.
Pero en realidad....
Camp Century representó el primer paso del proyecto
ultrasecreto “Iceworm” (Gusano de Hielo). Detrás de esta fachada, el propósito
de la base pionera era estudiar la viabilidad de una plataforma de lanzamiento
de misiles balísticos bajo la capa de hielo para apuntar a la URSS. Aunque la
instalación, incluido su reactor nuclear “de bolsillo”, había sido revelada por
el Saturday Evening Post ya en 1960, la existencia de este proyecto,
incluido su aspecto nuclear, no se hizo pública finalmente hasta 1997 por el Instituto Danés de Asuntos Internacionales, un instituto de investigación dependiente del
Ministerio de Asuntos Exteriores danés.
El Pentágono aspiraba a construir un complejo militar
de aproximadamente 135.000 km² (una superficie mayor que Grecia) en el que
pudieran estacionarse hasta 11.000 soldados. Se planeó almacenar allí - ¡con la
ambición de ser indetectables! - 600 misiles balísticos Minuteman con cabezas
nucleares y moverlos entre 2.100 silos ocultos bajo el hielo del Ártico, para
confundir a la inteligencia soviética. Pero finalmente no se desplegó ningún
misil en la base.
Gran obra y reliquia de la Guerra Fría
Excavar la base subglacial, utilizando quitanieves o “fresadoras
de nieve” gigantes traídas de los Alpes suizos, no fue tarea fácil. En total,
se excavaron 21 túneles, todos perpendiculares a una “calle principal” de 335
metros de largo. El “Palacio de Hielo” de 55 hectáreas incluía viviendas, una
biblioteca, espacios de trabajo y ocio, un teatro y una iglesia. Las aguas
residuales se vertían en fosas, con la esperanza de que se congelaran en la
criosfera y desaparecieran para siempre de los ojos y narices de la humanidad.
La obra se alimentaba con generadores diésel. Pero había que hacer algo mejor.
Por lo tanto, se transportó un reactor de agua a presión de 2 megavatios en
partes desde Thule hasta la capa de hielo y se ensambló en el lugar, en Camp
Century.
Con 20 kg de uranio 235 enriquecido al 93%, el reactor
nuclear desmontable PM-2A (Portable Medium Power) era capaz de alimentar
el campamento durante 2 años y, al mismo tiempo, reemplazar el consumo anual de
1,5 millones de litros de fueloil de los generadores. En octubre de 1960, el
PM-2A, diseñado por la American Locomotive Company (ALCO), comenzó a generar
electricidad. ¡Un reactor nuclear “de bolsillo”: todo un hito mundial!
Pero este pequeño reactor modular, antepasado de los SMR actuales, diseñado
y construido a mediados del siglo XX, representa una amenaza sanitaria y
medioambiental durante los siglos venideros, como señala Paul Bierman, profesor
de ciencias ambientales de la Universidad de Vermont, autor de “When
the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth's
Tumultuous History and Perilous Future.”(Cuando el hielo desaparezca. Lo que revela un
núcleo de hielo de Groenlandia sobre la tumultuosa historia y el futuro
peligroso de la Tierra).
¿Es tranquilizadora la tecnología atómica radicalmente innovadora? Según un informe de Robin des Bois, las precauciones impuestas a los técnicos encargados de introducir las
barras de combustible en el núcleo del reactor eran prácticamente inexistentes.
El fin de una ilusión y Camp Century con los días contados
Hubo que desengañarse: el mantenimiento del sitio
resultó laborioso, complicado, incluso absurdo. Las estructuras de los túneles
se deformaban y colapsaban bajo la compresión del hielo y la nieve superficial.
Para evitar el colapso de Camp Century, los soldados-ingenieros tenían que
extraer 40 toneladas de nieve de la base por semana y despejar 120 toneladas de
la superficie al mes. Los ferrocarriles de acero rígido corrían el riesgo de
deformarse por el movimiento del hielo; los misiles podían volcarse, y el
reactor nuclear, conectado a una red de tuberías, respiraderos y conductos
también en movimiento, también estaba amenazado. El programa “Iceworm” parecía
cada vez más insostenible. Las discrepancias estratégicas dentro del ejército y
los problemas técnicos (rápida deformación de los túneles, dificultad de los
misiles para funcionar correctamente a -20°C) llevaron al secretario de Defensa
McNamara a cancelar el proyecto en 1963. Este fiasco fue también resultado de
la ignorancia. Como escribió Neil Shea en nationalgeographic.com, el 30 de enero de 2025: “El Proyecto Iceworm estaba condenado al
fracaso desde el principio porque los glaciares se comportan como seres vivos.
Se deslizan, encogen, crecen y colapsan, y es imposible que alguien los detenga”.
Con prisas, Camp Century fue cerrado durante el verano
de 1963. Durante el verano de 1964, el núcleo del reactor fue desmantelado y
repatriado a USA. El campamento fue abandonado cuatro años después. Pero nada
se resolvió...
La continuación de
una Serie Negra
Tras el accidente del B-52G el
21 de enero de 1968
Después del cierre de Camp Century, un bombardero
estratégico que transportaba municiones nucleares se estrelló cerca de la Base
Aérea de Thule, rebautizada como Base Espacial Pituffik en 2023. A pesar del
accidente en el hielo marino, las cuatro bombas H no detonaron. Sin embargo, el
avión explotó, provocando la rotura y dispersión de las cargas nucleares,
contaminando así la nieve circundante. Se puso en marcha una gran operación de
limpieza. Se “invitó” a los inuit a realizar la limpieza, aunque no disponían
del equipo de protección adecuado. Muchos inuit morirían a causa de la
contaminación. La frecuencia del cáncer entre esta población alcanzaría niveles
récord.
Las consecuencias ambientales de Camp Century
A partir de 1967, Camp Century fue abandonado.
Completamente. Con la esperanza de que la nieve y el hielo enterraran la
memoria del lugar.
William Colgan, especialista en clima y glaciares de la Universidad
de York en Toronto, explicó al periódico The Guardian en septiembre de
2016: “En aquel entonces, en los años 60, el término “calentamiento global” ni
siquiera se había inventado. Ellos (los ingenieros) pensaron que la base nunca
quedaría expuesta. Pero el clima está cambiando, y la pregunta ahora es si lo
que está abajo permanecerá allí”.
El legado de esta aventura, tan grandiosa como
efímera, está cargado de consecuencias. Según el acuerdo
entre la Comisión de Energía Atómica de USA y la Comisión Danesa de Energía
Atómica (encargada de supervisar el desmantelamiento), todos los residuos
sólidos fueron retirados de Groenlandia, colocados en contenedores de hormigón
y sumergidos en lugares designados en el Océano Ártico o depositados en
vertederos en USA. ¿Todos los residuos?
El futuro de los residuos
Según un estudio realizado por académicos de Canadá,
Suiza, USA y Dinamarca, se abandonaron 200.000 litros de diésel, 240.000 litros
de aguas residuales (agua de refrigeración del reactor) y 9.200 toneladas de
residuos sólidos procedentes del desmantelamiento de estructuras, túneles, vías
férreas y talleres de mantenimiento. Según los autores del estudio, los
residuos químicos son los más preocupantes, especialmente los PCB (Bifenilos
Policlorados), particularmente adecuados para su uso en la zona ártica. Gracias
a su alta resistencia térmica y baja inflamabilidad, estos PCB - disruptores
endocrinos, cancerígenos, persistentes y bioacumulables - se utilizaban en
bases aéreas y estaciones de radar para prevenir incendios.
En 2016, la masa de residuos sólidos de Camp Century
se concentraba a 36 metros de profundidad y la masa de residuos líquidos
alrededor de los 65 metros. A partir de 2090, debido al calentamiento global,
el espesor de la capa de hielo disminuirá. Tarde o temprano, la reaparición de
los residuos (temporalmente) secuestrados en el hielo provocará, tanto para el
medio ambiente como para las poblaciones animales y humanas, una carga
adicional resultante de las negligencias del pasado. La “sopa tóxica” se
dirigirá lentamente hacia el Santuario de Vida Silvestre de la Bahía Melville o Melville Bay, un santuario para la
protección de belugas, narvales, focas y osos polares.
Descubrimientos mediante perforación de núcleos de hielo
El escaparate científico del proyecto, cuya verdadera
naturaleza fue revelada por funcionarios daneses en 1997, permitió sin embargo
la extracción del primer núcleo de hielo perforado, ahora estudiado con
creciente interés. De estos datos surge una imagen más clara de un futuro en el
que los cuatrillones de litros de agua dulce actualmente atrapados en la capa
de hielo de Groenlandia podrían derretirse y ser “liberados” al océano.
Entre sueño megalómano e ignorancia
A pesar de toda la planificación, nadie podría haber
imaginado que la investigación científica realizada en Camp Century, destinada
a ocultar los últimos objetivos nucleares (Iceworm), constituiría el único y
perdurable legado de Camp Century.
In the service of NATO - to confirm the strategic
value of the Danish colony in the early days of the Cold War, the US USAmerican
military installation was reinforced in 1951. As part of NATO. But this 1951 “Greenland
defense treaty” mentions neither ballistic missiles, nor the portable nuclear
reactor, nor the H-bombs... Obviously.
In 1993, declassified U.S. Air Force documents
revealed that, for most of the 1960s, bombers from the Strategic Air Command
(SAC) carrying nuclear weapons regularly flew over Greenland. However, this
territory of over 2 million km² is subject to a Danish ban on any presence of
nuclear weapons on its soil, according to a protocol established in 1957. Hence
the negotiations between Washington and Copenhagen over shared
responsibilities, analyzed by experts including Hans
Christensen.
This military installation was carried out at the
expense of the Kalaallit (Inuit) people. For example: to give its green light for the
expansion of Thule Air Base, Copenhagen did not bother to consult the local
population, represented by the Hunters' Council. Instead of a consultation, the
Danish government ordered in May 1953 the transfer/deportation of the
indigenous people of Thule (the Inughuits), a small Inuit community living from
traditional hunting and fishing. 187 of them were forced to leave their ancestral
lands to be exiled to Qaanaaq, 150 kilometers to the north. They would not
receive compensation until 1999.
Camp Century without 'Atoms for Peace'
In June 1959, construction began on Camp Century, 204
km south of Thule Base, 1,290 kilometers from the North Pole. 24 hours a day,
taking advantage of the polar day, 150 to 200 men from the U.S. Army Corps of
Engineers (USACE) were at work. Officially, the aim was to sustain a community
of scientists dedicated to climate research. But in fact ....
Camp Century represented the first step in the
top-secret “Iceworm” project. Behind this facade, the pioneering base's purpose
was to study the feasibility of a ballistic missile launch site under the ice
cap to target the USSR. Even though the installation, including its “pocket”
nuclear reactor, had been revealed by the Saturday Evening Post as early
as 1960, the existence of this project, including its nuclear aspect, was only
finally made public in 1997 by the Danish Institute for International Affairs, a research institute under the Danish Ministry of
Foreign Affairs.
The Pentagon aimed to build a military complex of
approximately 135,000 km² (an area larger than Greece) in which up to 11,000
soldiers could be stationed. It was planned to store there - with the ambition
of being undetectable! - 600 Minuteman ballistic missiles with nuclear warheads
and to move them between 2,100 silos hidden beneath the Arctic ice, in order to
confuse Soviet intelligence. But no missiles were ultimately deployed at the
base.
Major Construction and Cold War Relic
Digging the sub-glacial base, using snow blowers or
giant “snow mills” brought in from the Swiss Alps, was no small feat. In total,
21 tunnels were dug, all perpendicular to a 335-meter-long “main street”"
The 55-hectare “Palace of Ice” included living quarters, a library, work and
leisure spaces, a theater, and a church. Wastewater was discharged into pits,
hoping it would freeze in the cryosphere and disappear forever from humanity's
eyes and noses.
The site was powered by diesel generators. But they needed to do better. A
2-megawatt pressurized water reactor was therefore transported in parts from
Thule onto the ice cap and assembled on site, at Camp Century.
With 20 kg of uranium 235 enriched to 93%, the PM-2A (Portable
Medium Power) demountable nuclear reactor was capable of powering the camp
for 2 years and, at the same time, replacing the annual consumption of 1.5
million liters of fuel oil by the generators. In October 1960, the PM-2A,
designed by the American Locomotive Company (ALCO), began generating
electricity. A “pocket” nuclear reactor: a world first!
But this small modular reactor, ancestor of today's SMRs, designed and built in the mid-20th century, poses a
health and environmental threat for centuries to come, as noted by Paul
Bierman, professor of environmental science at the University of Vermont,
author of “When the
Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth's Tumultuous History
and Perilous Future.”
Is radically innovative atomic technology reassuring? According to a report by Robin des Bois, the precautions imposed on technicians tasked with inserting the fuel
rods into the reactor core were practically non-existent.
The End of an Illusion and Camp Century on Borrowed
Time
Disillusionment set in: maintaining the site proved
laborious, complicated, even absurd. The tunnel frameworks deformed and
collapsed under the compression of ice and surface snow. To prevent the
collapse of Camp Century, the soldier-engineers had to extract 40 tons of snow
from the base per week, and clear 120 tons from the surface per month. The
rigid steel railways risked deforming under the movement of the ice; missiles
could therefore tip over, and the nuclear reactor, connected to a network of
pipes, vents, and ducts themselves in motion, was also threatened. The “Iceworm”
program thus appeared increasingly untenable. Strategic disagreements within
the military and technical problems (rapid tunnel deformation, difficulty for
missiles to function properly at -20°C) led Secretary of Defense McNamara to
cancel the project in 1963. This fiasco was also the result of ignorance. As
Neil Shea wrote on nationalgeographic.com, on Jan 30, 2025: “Project Iceworm was doomed from
the start because glaciers behave like living beings. They slide, shrink, grow,
and collapse, and it is impossible for anyone to stop them.”
In haste, Camp Century was closed during the summer of
1963. During the summer of 1964, the reactor core was dismantled and
repatriated to the USA. The camp was abandoned four years later. But nothing
was resolved...
The Continuation of a Series of Disasters
After the B-52G crash on
January 21, 1968
After the closure of Camp Century, a strategic bomber
carrying nuclear munitions crashed near Thule Air Base, renamed Pituffik Space
Base in 2023. Despite the crash on the sea ice, the four H-bombs did not
detonate. However, the plane exploded, causing the rupture and dispersion of
the nuclear charges, thus contaminating the surrounding snow. A major cleanup
operation was then launched. The Inuit were “invited” to do the cleaning,
although they did not have adequate protective equipment. Many Inuit would die
as a result of their contamination. The frequency of cancer among this
population would reach record levels.
The Environmental Fallout of Camp Century
From 1967, Camp Century was left abandoned.
Completely. In the hope that snow and ice would bury the memory of the place.
William Colgan, climate and glacier specialist at York University in
Toronto, explained to The Guardian newspaper in September 2016: “back
then, in the 60s, the term 'global warming' hadn't even been invented. They
(the engineers) thought the base would never be exposed. But the climate is
changing, and the question now is whether what is down below will stay there.”
The legacy of this adventure, as grandiose as it was
ephemeral, is fraught with consequences. According to the
agreement between the USAEC and the Danish Atomic Energy Commission
(responsible for overseeing the dismantling), all solid waste was removed from
Greenland, placed in concrete containers, and submerged in designated sites in
the Arctic
Ocean or deposited in landfill sites
in the USA. All waste?
The Future of the Waste
According to a study conducted by academics from
Canada, Switzerland, the USA, and Denmark, 200,000 liters of diesel, 240,000
liters of wastewater (reactor cooling water), and 9,200 tons of solid waste
from the dismantling of frameworks, tunnels, rails, and maintenance workshops
were left abandoned. According to the study's authors, chemical waste is the
most concerning, especially PCBs (PolyChlorinatedBiphenyls), particularly
suitable for use in the Arctic zone. Thanks to their high thermal resistance
and low flammability, these PCBs - endocrine disruptors, carcinogenic,
persistent, and bioaccumulative - were used in air bases and radar stations to
prevent fires.
In 2016, the mass of solid waste from Camp Century was
concentrated at a depth of 36 meters and the mass of liquid waste around 65
meters. From 2090 onwards, due to global warming, the thickness of the ice cap
will decrease. Sooner or later, the reappearance of the waste (temporarily)
sequestered in the ice will cause, for both the environment and animal and
human populations, an additional burden resulting from the negligence of the
past. The “toxic soup” will slowly make its way towards the Melville Bay Wildlife Sanctuary, a sanctuary for the protection
of belugas, narwhals, seals, and polar bears.
Discoveries Through Coring
The scientific showcase of the project, whose true
nature was revealed by Danish officials in 1997, nonetheless allowed the
extraction of the first drilled ice core, now studied with increasing interest.
From this data emerges a clearer picture of a future where the quadrillions of
liters of freshwater currently locked in the Greenland ice cap could melt and
be “released” into the ocean.
Between Megalomaniac Dream and Ignorance
Despite all the planning, no one could have imagined
that the scientific research conducted at Camp Century, aimed at concealing the
ultimate nuclear objectives (Iceworm), would constitute the sole and only
lasting legacy of Camp Century.
Au service de l’OTAN - pour
confirmer la valeur stratégique de la colonie danoise aux premières heures de
la guerre froide, l’implantation militaire usaméricaine est renforcée en 1951.
Dans le cadre de l’OTAN. Mais ce ‘traité de défense du Groenland’ de 1951 ne
mentionne ni les missiles balistiques, ni le réacteur nucléaire portable, ni
les bombes H…Évidemment.
En
1993, des documents déclassifiés de l’U.S. Air Force révèlent que, pendant la
majeure partie des années 1960, les bombardiers du Strategic Air Command (SAC)
embarquant des armes nucléaires ont régulièrement survolé le Groenland. Or, ce
territoire de plus de 2 millions de km² est soumis à l’interdiction danoise de
toute présence d’armes nucléaires sur son territoire, selon un protocole mis en
place dès 1957. D’où les tractations entre Washington et Copenhague sur les
responsabilités partagées qu’ont analysé des experts dont Hans
Christensen.
Cette implantation
militaire se fait au détriment du peuple Kalaallit (Inuit). Par exemple : pour accorder son
feu vert à l’agrandissement de la base aérienne de Thulé, Copenhague ne prend
pas la peine de consulter la population locale, représentée par le Conseil des
chasseurs. En lieu et place d’une consultation, le gouvernement danois ordonne
en mai 1953 le transfert/déportation des autochtones de Thulé (les Inughuits),
petite communauté inuite vivant de la chasse et de la pêche traditionnelles. Ils
sont 187 à être contraints de quitter leurs terres millénaires pour s’exiler à
Qaanaaq, à 150 kilomètres au nord. Ils ne recevront un dédommagement qu’en
1999.
Camp Century sans ‘Atoms
for Peace’
En juin 1959 démarre, à
204 km au sud de la base de Thulé, la construction de Camp Century, à 1 290
kilomètres du Pôle Nord. 24 heures sur 24, en profitant du jour polaire, 150 à
200 hommes du U.S. Army Corps of Engineers (USACE ) sont à l’œuvre.
Officiellement, il s’agit de faire vivre une communauté de scientifiques dédiée
à la recherche sur le climat. Mais en fait ….
Camp Century représente la
première étape du projet top secret ‘Iceworm, ‘Ver de glace’. Derrière cette
façade, la base pionnière a pour raison d’être d’étudier la fonctionnalité sous
la calotte glaciaire d’une rampe de lancement de missiles balistiques pour
vitrifier l’URSS. Même si l’installation, y compris de son réacteur nucléaire ‘de
poche’, avait été dévoilée par le Saturday Evening Post dès 1960, l’existence
de ce projet, y compris son volet nucléaire, ne sera finalement rendue publique
qu’en 1997 par l’Institut danois des affaires
internationales, un institut de recherche relevant du
ministère danois des Affaires étrangères.
Le Pentagone ambitionne de
construire un complexe militaire d’environ 135.000 km2 (une
superficie plus vaste que la Grèce) dans lequel pourraient stationner jusqu’à
11 000 soldats. Il est prévu d’y stocker - avec l’ambition d’être indétectables
! - 600 missiles balistiques Minuteman à tête
nucléaire et de les faire circuler entre 2 100 silos dissimulés sous les glaces
de l’Arctique, afin de brouiller les pistes du renseignement soviétique. Mais
aucun missile ne sera finalement déployé sur la base.
Grand chantier et vestige
de la guerre froide
Le creusement de la base
sous-glaciaire, grâce à des déneigeuses ou « fraises à neige »
géantes acheminées depuis les Alpes suisses, n’est pas une mince affaire. Au
total, 21 tunnels sont creusés, tous perpendiculaires à une « rue
principale » de 335 mètres de long. Le « Palais des glaces » de
55 hectares comprend des quartiers d’habitation, une bibliothèque, des espaces
de travail et de loisirs, un théâtre et une église. Les eaux usées sont
déversées dans des fosses, dans l’espoir qu’elles seront congelées dans la
cryosphère et disparaîtront à jamais des yeux et des nez de l’humanité.
Le chantier est alimenté en électricité par des groupes électrogènes diesel.
Mais il va falloir faire mieux. Un réacteur à eau pressurisée de 2 mégawatts
est donc transporté depuis Thulé en pièces détachées sur la calotte glaciaire
et assemblé sur place, à Camp Century.
Avec 20 kg d’uranium 235
enrichi à 93 %, le réacteur nucléaire démontable PM-2A (Portable Medium
Power) est capable d’alimenter le camp pendant 2 ans et, par la même
occasion, de remplacer la consommation annuelle de 1,5 million de litres de
fioul par les groupes électrogènes. Au mois d’octobre 1960, le PM-2A conçu par
l’American Locomotive Company (ALCO), commence à produire de l’électricité. Un
réacteur nucléaire ‘de poche’ : une première mondiale !
Mais ce petit réacteur modulable, ancêtre des SMR,
conçu et construit au milieu du 20ème siècle, fait peser sur les
siècles à venir une menace sanitaire et environnementale, comme le constate
Paul Bierman, professeur en sciences de l’environnement de l’université du
Vermont, auteur de ‘When the Ice Is Gone. What a Greenland Ice Core Reveals About Earth’s Tumultuous History and
Perilous Future’.(Quand
la glace a fondu. Ce que révèle une carotte de glace du Groenland sur l’histoire
tumultueuse et l’avenir périlleux de la Terre).
La technologie atomique, radicalement innovante, est-elle rassurante ? Selon un
rapport
de Robin des Bois, les précautions imposées aux techniciens
chargés d’introduire les barres de combustibles dans le cœur du réacteur étaient
pratiquement inexistantes.
La fin d’une illusion et
Camp Century en sursis
Il va falloir déchanter :
l’entretien du site s’avère laborieux, compliqué, voire absurde. Les charpentes des tunnels se déforment et s’effondrent
sous la compression de la glace et de la neige de surface. Pour éviter l’effondrement
de Camp Century, les ingénieurs-soldats doivent extraire de la base 40 tonnes
de neige par semaine, et déblayer 120 tonnes en surface par mois. Les chemins
de fer en acier rigide risquent de se déformer sous l’effet du mouvement de la
glace ; les missiles peuvent donc basculer, et le réacteur nucléaire, relié à
un réseau de tuyaux, d’évents et de conduits eux-mêmes en mouvement, est
également menacé. Le programme ‘Iceworm’ apparaît donc de plus en plus
intenable. Des divergences stratégiques au sein de l’armée et des problèmes
techniques (déformation rapide des tunnels, difficulté des missiles à
fonctionner correctement par – 20 ° C ) conduisent le Secrétaire à la Défense
McNamara à annuler le projet en 1963. Ce fiasco est aussi la résultante de l’ignorance.
Comme l’écrit Neil Shea, sur le site nationalgeographic.com, du 30 janv. 2025 :
« Le projet Iceworm était voué à l’échec dès le départ, car les glaciers
se comportent comme des êtres vivants. Ils glissent, rétrécissent, grandissent
et s’écroulent, et il est impossible pour qui que ce soit de les en empêcher ».
Dans l’urgence, Camp
Century est fermé durant l’été 1963. Au cours de l’été 1964, le cœur du
réacteur est démonté et rapatrié aux USA. Le camp est abandonné quatre ans plus
tard. Mais rien n’est réglé pour autant…
La suite d’une série noire
Après le crash du B52G le 21 janvier 1968
Après la fermeture de Camp
Century, un bombardier stratégique transportant des munitions nucléaires s’écrase
près de la base aérienne de Thulé, rebaptisée en 2023 Base spatiale de
Pituffik. Malgré le crash sur la banquise, les quatre bombes H ne se
déclenchent pas. En revanche, l’avion explose, entraînant la rupture et la
dispersion des charges nucléaires, contaminant ainsi la neige alentour. Une
grande opération de nettoyage est alors lancée. Les Inuits sont conviés à faire
le ménage, bien qu’ils ne disposent pas des équipements de protection adéquats.
Nombre d’Inuits vont mourir des suites de leur contamination. La fréquence des
cancers parmi cette population va atteindre des taux records.
Les retombées
environnementales de Camp Century
À partir de 1967, Camp
Century est laissé à l’abandon. Complètement. Dans l’espoir que neige et glace
enseveliront la mémoire des lieux.
William Colgan,
spécialiste du climat et des glaciers à l’Université York de Toronto explique
au quotidien The Guardian en septembre 2016 : « à l’époque, dans
les années 60, l’expression ‘réchauffement climatique’ n’avait même pas été
inventée. Ils (les ingénieurs) pensaient que la base ne serait jamais exposée.
Mais le climat change, et la question est maintenant de savoir si ce qui est en
bas, en-dessous, va s’y maintenir ».
L’héritage de cette
aventure aussi grandiose qu’éphémère est lourd de conséquences.
Conformément à l’accord conclu entre les US A
et la Commission danoise de l’énergie atomique (chargée de superviser le
démantèlement), tous les déchets solides sont éloignés du Groenland, placés
dans des conteneurs en béton et immergés dans des sites prévus à cet effet dans
l’océan
Arctique ou déposés dans des sites d’enfouissement
aux USA. Tous les déchets ?
L’avenir des déchets
Selon une étude menée par
des universitaires du Canada, de Suisse, des USA et du Danemark, 200 000 litres
de diesel, 240 000 litres d’eaux usées (eaux de refroidissement du réacteur) et
9 200 tonnes de déchets solides provenant de la dislocation des charpentes, des
tunnels, des rails et des ateliers de maintenance, ont été laissés à l’abandon.
Selon les auteurs de l’étude, les déchets chimiques sont les plus préoccupants,
et notamment les PCB (PolyChloroBiphényles, connus sous le nom plus commercial
de « pyralène »), particulièrement adaptés à l’utilisation en zone
Arctique. Grâce à leur résistance thermique élevée et à leur faible
inflammabilité, ces PCB - perturbateurs endocriniens, cancérigènes, persistants
et bioaccumulables- sont utilisés dans les bases aériennes et dans les stations
radar pour prévenir les incendies.
En 2016, la masse des
déchets solides issus de Camp Century se concentre à 36 mètres de profondeur et
la masse des déchets liquides autour de 65 mètres. À partir de 2090, à cause du
réchauffement climatique, l’épaisseur de la calotte glaciaire va diminuer. Tôt
ou tard, la réapparition des déchets (provisoirement) séquestrés dans la glace
va provoquer, à la fois pour l’environnement et pour les populations animales
et humaines, un fardeau supplémentaire issu des négligences du passé. La « soupe
toxique » se dirigera lentement vers le Melville Bay Wildlife Sanctuary
de la baie
de Melville, un sanctuaire destiné à la protection des
bélugas, narvals, phoques et ours polaires.
Les découvertes grâce au
carottage
La vitrine scientifique du
projet, dont la véritable teneur a été révélée par des responsables du Danemark
dès 1997, a tout de même permis l’extraction de la première carotte de glace
forée, étudiée aujourd’hui avec de plus en plus d’intérêt. Il ressort de ces
données un aperçu plus clair d’un avenir où les quadrillions de litres d’eau
douce actuellement enfermés dans la calotte glaciaire du Groenland pourraient
fondre et être ‘libérés’ dans l’Océan.
Entre rêve mégalo et
ignorance
Malgré toute la
planification, personne n’aurait pu imaginer que les recherches scientifiques
menées à Camp Century, dans le but de dissimuler les objectifs nucléaires
ultimes (Iceworm) constitueraient le seul et unique héritage durable de Camp
Century.
Un viaje político, histórico y humano al corazón del norte profundo americano
Cuando se habla de USA, el Medio Oeste suele presentarse como un espacio tranquilo, blanco y consensuado. Deep North desmonta este mito. A partir de Minnesota — Mni Sóta Makóče,
«la tierra donde las aguas reflejan el cielo» en lengua dakota—, este
libro explora un territorio atravesado por migraciones, violencias
coloniales, luchas sociales y resistencias contemporáneas.
Publicado por El Taller Glocal en la colección Erga Omnes, Deep North
propone una lectura comprometida y documentada de un Estado que, desde
2025-2026, se ha convertido en uno de los epicentros de la represión
migratoria y la contestación social en USA.
Autor@s y traductor@s vari@s Editado por Fausto Giudice Deep North (Norte profundo) Mni Sóta Makóche (Minnesota),
patchwork de resistencias The Glocal Workshop/El Taller Glocal Colección erga omnes n°15 Febrero de 2026 154 páginas
La historia de las migraciones de
colonización europeas, especialmente escandinavas, y su papel en la
formación de una cultura cooperativa y sindical.
La colonización, el despojo y las resistencias continuas de los pueblos autóctonos (dakota, ojibwe).
Las migraciones forzadas y racializadas: afroamerican@s, hmong de Laos, somalíes, latin@s.
El papel del Estado, la policía y el ICE en la producción de una violencia estructural contemporánea.
Las resistencias actuales: movilizaciones sindicales, artísticas, autóctonas, comunitarias y políticas.
El libro aborda en particular los
acontecimientos desencadenados por la Operación Metro Surge, cuando
Minneapolis y Minnesota entraron en resistencia frente a una ola de
represión migratoria sin precedentes.
Una obra colectiva y transdisciplinaria
Escrito y traducido por múltiples autores y traductores, Deep North
combina periodismo, historia social, análisis político, entrevistas y
documentos visuales. Se inscribe en la continuidad de la obra anterior ¿De quoi Minneapolis est-il le nom?, ampliando el enfoque a escala regional e histórica.
¿Por qué leer Deep North?
Para comprender una otra América, lejos de los clichés mediáticos.
Para captar las continuidades entre colonización, migraciones y represión contemporánea.
Para descubrir un auténtico laboratorio social y político del siglo XXI.
Para disponer de una herramienta de comprensión crítica de las dinámicas americanas actuales.
Deep North no es una guía turística.
Es una cartografía de los conflictos y las resistencias en uno de los territorios más reveladores de la América de hoy.
¿A quién va dirigido este libro?
A lectoras y lectores interesados en los USA contemporáneos.
A periodistas, estudiantes, profesorado, militantes.
A personas que trabajan sobre migraciones, luchas sociales, historia colonial.
A toda persona que busque una lectura comprometida, rigurosa y accesible.